Exigimos justicia con el SIDA

1 Diciembre, 2009 | Salud y Educación para todo el Mundo

La primera vez que vi a Zackie Achmat fue en una reunión bastante formal en honor a Nelson Mandela, bajo una carpa de ceremonias, con arreglos de mesa elaborados, elegantes damas con vestidos de noche y caballeros con trajes.

Una persona destacaba de entre toda la gente: vestía una camiseta negra con las palabras “VIH Positiva” bien marcadas en letras blancas a lo ancho de su pecho.

Era Zackie, claro está.

En Sudáfrica, y en los círculos de activistas internacionales frente al VIH, su nombre es ya una leyenda. Su campaña para conseguir tratamiento para los infectados de VIH y enfermos de SIDA le ha llevado a los tribunales, y ha rechazado medicinas antirretrovirales (ARV) hasta que estuvieran disponibles para todos los que las necesitan en su país.

De más está decir que ganó el caso. Su trabajo como fundador de la Campaña de Acción por el Tratamiento (Treatment Action Campaign, TAC), ha marcado una gran diferencia para los 5,2 millones de personas afectadas por el VIH en la Sudáfrica actual. Nuestro encuentro fortuito en el Garden State de la ciudad de George es la razón por la que me volví activista de TAC.

En 2003, con la inspiración de Zackie y el trabajo de TAC, lancé la campaña SING para apoyar a las mujeres y niños que están infectados o afectados por el virus. Más adelante, me convertí en Embajadora Global de Oxfam para apoyar su trabajo de llamamiento a que los gobiernos entreguen los 10 mil millones de dólares necesarios para tratamiento, prevención y cuidados universales para el VIH y el SIDA.

En los últimos años, hemos notado grandes mejoras. Las tasas de infección están descendiendo, y la mejora en el acceso a medicamentos ha contribuido a reducir las muertes en un 10% durante los últimos cinco años. En Zambia, en comparación con hace seis años, 50 veces más personas reciben medicamentos gracias a la distribución gratuita de retrovirales. En la vecina Malawi, el gobierno ofrece ARV a tres cuartos del total de los que los necesitan.

Igualmente, el progreso no ha sido tan veloz como hubiésemos querido.

En todo el mundo, unas 2 millones de personas murieron por enfermedades relacionadas con el SIDA, y menos de la mitad de los 9,5 millones de los que necesitan ARV los han recibido. Lo más difícil de tolerar es que estas no son estadísticas inevitables, sino el resultado de que los ricos no cumplen sus promesas para con los pobres. Con apenas un mes para el fin de año, no podremos cumplir con la meta fijada para el año 2010 sobre el tratamiento universal del SIDA impuesta por los líderes mundiales al acordar los Objetivos de Desarrollo del Milenio.

Sin embargo, una rápida acción reduciría los costos humanos de estas promesas rotas. Se necesita con urgencia una inversión adicional en servicios de salud pública, en países en desarrollo y en el Fondo Mundial de la lucha contra el SIDA, la tuberculosis y la malaria, que ha dejado patente su utilidad a la hora de salvar vidas.

La crisis económica ha hecho que los países ricos se aprieten el cinturón presupuestario, por lo que no parece el mejor momento para pedir más recursos. Pero el dinero destinado al rescate de los bancos demuestra que es posible responder en épocas de crisis. Dos millones de muertes (casi todas evitables) lo justifica.

También se puede hacer más para que el dinero disponible llegue más lejos.

Los gobiernos deben presionar a sus farmacéuticas nacionales para firmar un fondo de patentes para medicamentos contra el VIH que acelere el desarrollo y reduzca el coste de nuevos tratamientos. Para conseguir la inversión adicional hará falta valentía política, así como enfrentarse a los intereses creados de la  industria farmacéutica.

El coraje de Zackie y el de muchos otros activistas ejemplares como él lo exigen.

Es el Día Mundial contra el SIDA, únete a La Gran Promesa de Oxfam: reclama a los líderes mundiales que cumplan sus promesas de ofrecer asistencia sanitaria y educación para todo el mundo, incluido el acceso universal a los tratamientos contra el VIH y el SIDA en 2010 (¡el año que viene!).