¿Se puede salvar la paz en Sudán?
Maya Mailer, coautora del nuevo informe de Oxfam “Rescatar la paz en el sur de Sudán” visitó recientemente la región de Ecuatoria del Oeste para ver desde primera fila cómo los ingentes ataques del Ejército de Resistencia del Señor asesinan y destruyen formas de vida...
Yambio es una de las más bellas áreas del sur de Sudán. Es la ciudad más grande de Ecuatoria del Oeste, rodeada de un exuberante bosque tropical y fértiles tierras que proveen plátanos, mango y papaya. Pero también es el escenario de horribles atrocidades, con el Ejército de Resistencia del Señor como protagonista de aterrorizar comunidades, y secuestrar, violar y matar a los aldeanos.
La violencia ha aumentado en gran medida a lo largo del sur de Sudán durante los últimos 12 meses, obligando a 300.000 personas a escapar de sus hogares. Más de 70.000 de estos desplazados proceden de Ecuatoria y han escapado de la campaña de terror del ERS, un brutal grupo rebelde originario del norte de Uganda.
A pocos kilómetros de Yambio, visité un campo en el que varios cientos de refugiados se habían establecido escapando de estos ataques. Me contaron historias escalofriantes: una madre relataba cómo habían mutilado y decapitado a su hijo, un hombre contaba cómo habían matado a sus parientes a machetazos... Para varias de estas personas, ya era la tercera o cuarta vez que tenían que huir. A medida que escapaban, la violencia del ERS los seguía. Ahora habitan refugios básicos, dejando todas sus posesiones, recogiendo agua sucia de lagunas estancadas cerca del campo, y con demasiado miedo como para regresar a sus hogares.
También me topé con los Arrow Boys, un grupo de hombres y
jóvenes, varios incluso adolescentes, que formaron una milicia
voluntaria para protegerse del ERS. Armados con armas tradicionales
tales como arcos y flechas, patrullan las aldeas de noche e intentan
proteger a sus familias y a sus barrios.
Le pregunté a un Arrow Boy adolescente si todavía iba a la
escuela. “Queremos una educación”, me respondió, “pero si queremos
tener un futuro, tenemos que protegernos. Así que perdemos nuestro futuro para que podamos estar protegidos hoy”.
El devastador impacto del ERS en esta área del sur de Sudán se extiende mucho más allá de los ataques violentos. Los líderes de las comunidades me contaron que, en las áreas rurales, la asistencia a la escuela ha descendido notablemente debido al miedo de los niños a caminar largas distancias. La gente huye a los pueblos, pero las escuelas básicas de estos no están adaptadas para esa masificación.
Ecuatoria del Oeste es extremadamente fértil y muchas comunidades son
agrícolas. Con su facilidad para producir suficientes alimentos para la
región, esta zona debería ser el cinturón verde del sur de Sudán. Pero
el temor a los ataques ha obligado a muchos agricultores a abandonar
sus plantaciones. Debido a este gran temor, esta productiva área sufre
ahora falta de alimentos. Las rutas comerciales tradicionales con la
adyacente República Democrática del Congo han quedado cortadas, con el
consecuente incremento en los precios de los alimentos en muchos
mercados locales.
La provisión de ayuda humanitaria también se ha visto afectada. A
principios de este año, el ERS atacó la distribución de alimentos de
ayuda, obligando a la ONU y a las agencias humanitarias internacionales a evacuar a su personal. Las personas que habían huido de ataques anteriores buscando ayuda se quedaron sin nada que comer.
Esta región debería (y todavía podría) convertirse en una historia de
éxito. Durante la sangrienta y larga guerra civil de Sudán, en la que
murieron 2 millones de personas, esta fue una de las áreas más
estables. Cuando se firmó el acuerdo de paz hace cinco años, las
comunidades locales procuraron un futuro en paz y prosperidad
reconstruyendo su país tras décadas de guerra. Pero ahora, los
habitantes me cuentan que están incluso más atemorizados de lo que
estaban durante el conflicto.
A pesar de los continuos ataques, la comunidad internacional continúa
haciendo oídos sordos al conflicto generado por el ERS. Existe una
misión de paz de las Naciones Unidas para proteger a los civiles en el
sur de Sudán, pero en esta región de Ecuatoria del Oeste casi no tiene
presencia. Aquí solo hay 150 tropas y los ataques del ERS se han producido a pocos kilómetros de su base. Las aldeas remotas y aisladas son las que tienen un mayor riesgo, pero este año el ERS también ha atacado a ciudades.
Si se quiere que el sur de Sudán emerja como un área próspera tras sus
décadas de guerra, es necesario que zonas como Ecuatoria del Oeste
reciban ayuda. Se necesita desarrollo, con urgencia. En toda la región,
más de un 80% de los adultos no saben leer ni escribir, ya que la
guerra interrumpió su educación. Ahora, la siguiente generación de
niños de Ecuatoria del Oeste se enfrenta al mismo destino.
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