Okupas en su propia tierra: las tribus beduinas del Negev

16 Febrero, 2010 | Conflicto y Desastres
Restos de casas demolidas en el desierto de Negev, Israel.  Autora: Catherine Weibel
Restos de casas demolidas en el desierto de Negev, Israel. Autora: Catherine Weibel

Catherine Weibel de Oxfam nos explica la situación de la tribus de beduinos del desierto de Negev, un pueblo cuyas tradiciones semi-nómadas les ha dejado en tierra de nadie dentro de la legalidad del Estado de Israel.

Una situación precaria

En Jerusalén, la mayoría de las tiendas de recuerdos venden mapas de camellos atravesando el desierto del Negev, que constituye la mayor parte del sur de Israel. Estos mapas muestran rara vez a las personas que durante siglos han cruzado el desierto con sus camellos, los beduinos. Muchos viven en una situación precaria, 60 años después de haber sido desplazados de sus tierras tras la creación del Estado de Israel, e incluso durante las décadas siguientes.

Hoy en día, el Negev, o el Naqab en árabe, como le llaman los beduinos, tiene una población beduina de unas 160.000 personas, de las cuales aproximadamente la mitad viven en pueblos que las autoridades israelíes declararon ilegales. Estas autoridades han presionado constantemente a los beduinos árabes a abandonar su modo de vida seminómada en favor de una vida más sedentaria. Como el general israelí Moshe Dayan explicó en 1963, el objetivo era transformar a los beduinos en personas "que no vivieran en su tierra con su rebaño, sino que se convirtieran en personas urbanas que llegan a casa por la noche y se ponen sus zapatillas".
 
Morad El-Sana ha trabajado durante ocho años como abogado de Adalah, el Centro Legal para los Derechos de la Minoría Árabe en Israel, contraparte de Oxfam Internacional, y explica que, tradicionalmente, los beduinos no son personas desarraigadas o sin tierra. "Cada tribu tenía su propio territorio, en el Negev," dice él. "Llevaban una vida seminómada,  creando ganado y cultivando la tierra, con una aldea para el verano y otra para el invierno para que los animales tuvieran pastos suficientes para el pastoreo.

Pueblos sin reconocer

Hoy en día, aproximadamente la mitad de los beduinos se han visto obligados a abandonar sus tierras y trasladarse a uno de los siete pueblos construidos por el gobierno israelí. La otra mitad se mantuvo en sus tierras en 45 aldeas que no son reconocidas por las autoridades israelíes y que, como si fueran invisibles, no aparecen en los mapas. Las aldeas no reconocidas reciben poco o ningún servicio público: no tienen infraestructura de transporte ni tampoco carreteras. No tienen acceso a las redes de agua y electricidad y  apenas disponen de escuelas o de servicios sanitarios, aunque los beduinos son ciudadanos israelíes.

El-Sana dijo que las autoridades israelíes llaman al Negev "tierra muerta". Dijo que se basan en una antigua ley otomana que data de 1820 para justificar esta designación legal. En la práctica esto significa que los beduinos de 2010 no pueden reclamar la propiedad de tierras ancestrales que sus familias y tribus han estado utilizando durante siglos.

Sin conseguir obtener de las autoridades los permisos de construcción a los residentes, las familias árabes beduinas de las aldeas no reconocidas viven con el  miedo constante de que sean demolidas sus casas. Sin embargo, son reacios a abandonar sus tierras y siguen reconstruyendo sus viviendas, incluso después de haber sido demolidas en varias ocasiones.

"La gente sabe que sus hogares pueden ser demolidos, pero desconocen si será en dos semanas, dos meses o dos años", dijo El-Sana. "Las casas son destruidas a veces sin aviso específico previo. A veces las personas ni siquiera tienen tiempo para salvar sus escasas pertenencias antes de que su casa sea demolida, " añade.

Los siete pueblos construidos por el gobierno, sin consulta previa con las comunidades de beduinos, aparecen como una alternativa inadecuada debido a su infraestructura en ruinas, la falta de respeto por los vínculos familiares entre los beduinos y una alta tasa de desempleo. Aunque los árabes beduinos reciben servicios del Estado, como la atención sanitaria y las prestaciones familiares, esto no les ayuda a salir de la pobreza. Según El-Sana, las distancias que los niños deben recorrer para ir a la escuela son a veces tan largas que el 77% de las niñas beduinas no terminan sus estudios.

"Quiero quedarme en mi tierra, que se ha transmitido de generación en generación en mi familia", dice al equipo de Oxfam Internacional uno de los beduinos que viven en una de las aldeas no reconocidas. "Si me voy y me mudo a un pueblo legal, yo y mis hijos perdemos todos los derechos sobre nuestra tierra. Quiero que el Estado nos permita vivir legalmente en nuestro hogar”.

La ONG Adalah, contraparte de Oxfam Internacional, trabaja en la presentación de  demandas a  los tribunales israelíes para promover y defender los derechos de los árabes beduinos en el país, principalmente en lo que toca a los derechos de propiedad de la tierra y la vivienda, y el derecho a la salud y la educación. Adalah pide el reconocimiento oficial de  las "aldeas no reconocidas" por las autoridades israelíes para que los árabes beduinos que viven en estos pueblos puedan permanecer en su tierra y poner fin a los desplazamientos forzados.

Más información

El trabajo de Oxfam sobre los derechos de los pueblos indígenas y de las minorías

Comentarios

porque no me disen

YO BOY AL BELLY DANCE Y ME DEJARON TAREA Y DISE PUE SON LAS BEDUINAS Y ME METI AQUI Y NOSE DONDE BUSCARLAS Y QUIERO BER SI ME PUEDES DESIR QUE ES.

A    T     T :AHTZIRI ISABEL RODRIGES CORREA