Emergencia en Haití: El agua llega por fin a Impasse Fouget

10 Marzo, 2010 | Conflicto y Desastres
Tom Mahin, en el centro, ayuda a instalar un punto de agua con 5 grifos en Impasse Fouget. Autor: Kenny Rae/Oxfam
Tom Mahin, en el centro, ayuda a instalar un punto de agua con 5 grifos en Impasse Fouget. Autor: Kenny Rae/Oxfam

Kenny Rae , especialista en acción humanitaria de Oxfam, se encuentra en Haití trabajando en la recuperación del país y el trabajo de su equipo en Puerto Príncipe.

Hace seis meses, el trabajo de Tom Mahin se centraba en encontrar la manera de mejorar la calidad del agua potable en la ciudad de Gloucester, Massachusetts, donde sus  30.000 habitantes debían hervir el agua antes de antes de beberla, debido a los altos niveles de bacterias nocivas.

Hoy, su tarea, aunque en menor escala, es posiblemente más importante: Por primera vez desde el terremoto del 12 de enero, 340 familias desplazadas en Impasse Fouget, en Puerto Príncipe, tienen agua potable gracias a Mahin y al ingeniero de Haití, Donald St. Preux. Mahin es especialista en agua potable en el Departamento de Protección Ambiental de Massachussets, y está trabajando como asesor de Oxfam América en Haití.

Debido a la necesidad tan urgente, hemos escogido este campamento improvisado para ser el primero en recibir uno de los 10 tanques - parecen grandes almohadas de goma-  con  una capacidad de  hasta 11.000 litros. Hasta ahora, las 1.482 personas de esta zona tan densamente poblada cerca del centro de la ciudad tenían que caminar un kilómetro para conseguir agua potable.

El trabajo de Oxfam
no es sólo proporcionar agua, sinó también garantizar su calidad, todo ello con la participación de la gente que la consume.

En Impasse Fouget, nuestra primera tarea fue la de construir una gran plataforma hecha de escombros, rocas y tierra en la que el tanque de agua pudiera colocarse. Un tanque de agua como este pesa 10 toneladas, por lo que la plataforma tiene que estar bien construida, una tarea que los miembros de la comunidad asumió, sin solicitar nada a cambio. Un tubo flexible conduce a un conjunto de cinco grifos exteriores  que lleva el agua desde el tanque hasta donde la gente puede llenar sus recipientes.

La cloración de agua garantiza su seguridad y Oxfam trabaja para reforzar esa idea a través de actividades de promoción de la higiene en los campamentos. Cuando un camión de reparto viene a llenar el tanque, se añade cloro, una responsabilidad que hemos dado a los usuarios locales que han elegido un comité de agua para llevarla a cabo. Mahin ofrece botellas de una solución de cloro del uno por ciento (es bastante seguro –ya que la solución de la lejía de de uso doméstico es de seis por ciento) a un miembro del Comité que lo agrega al tanque. Un ingeniero de Oxfam controla el nivel de cloro para determinar si es apropiado, y se puede ajustar la concentración si es necesario.

Oxfam está trabajando varios campos de tamaños diferentes, algunos albergan unos pocos cientos de personas y otros a miles. Nuestro equipo trabaja en 35 campamentos de tamaño reducido, en el barrio de Delmas. Entre 200 y 2.100 personas pueden residir en cada uno.  Al trabajar a escala reducida, nuestro enfoque de trabajo en comunidad es mucho más efectivo. 

Una prueba que se ha hecho al  agua que sale del tanque en Impasse Fouget ha mostrado un nivel aceptable de cloro residual de  2 mg / litro, cantidad suficiente para garantizar la eliminación de cualquier microbio en el agua, pero no lo suficiente para ser notado, excepto por los paladares más sensibles.

Mahin ha estado con nosotros durante un par de semanas, y en el momento de su regreso a Boston había ayudado a llevar agua potable a más de 12. 000 personas -casi la mitad del número de personas que viven en Gloucester.

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