El FMI opina sobre las raíces de la crisis económica mundial
Este es el primero de una corta serie de blogs creados por Oxfam acerca del rol de las instituciones financieras internacionales y la lucha contra la pobreza.
El FMI ha publicado discretamente una sorprendente investigación que habla directamente sobre los culpables de la crisis económica mundial: esto es, los políticos de los EE.UU. a nivel nacional que flexibilizaron las normas de préstamos hipotecarios y el resto del sector financiero estadounidense.
El documento, “A Fistful of Dollars: Lobbying and the Financial Crisis” (Un puñado de dólares: la presión y la crisis financiera), lleva el típico texto de limitación de responsabilidad que indica que no representa necesariamente las opiniones del FMI. Sin embargo, la voluntad del Fondo para realizar tal investigación (que documenta con honestidad las prácticas irresponsables y arriesgadas en los países ricos), será importante a medida que el debate sobre la ampliación de funciones de la institución se acalore este mes.
El incremento en las funciones y el tamaño del FMI, incluyendo una expansión de sus actividades de vigilancia, a fin de poder brindar alertas tempranas a futuras crisis financieras, será uno de los temas principales de la agenda en las próximas reuniones de primavera entre el Banco Mundial y el FMI.
El documento del FMI documenta exhaustivamente las contribuciones a la campaña y gastos en presión política de las empresas hipotecarias de los EE.UU. y las asociaciones del sector financiero. Por ejemplo, informa sobre dos de los más grandes prestamistas de EE.UU., Ameriquest Mortgage y Countrywide Financial, que desembolsaron la friolera de 20,5 millones y 8,7 millones de dólares respectivamente en donativos políticos, contribuciones a campañas y actividades de presión en vísperas de la crisis desde 2002 a 2006.

Figure: La evolución de la presión política en el tiempo. Índice 1998=100. Autor: Igan/Mishra/Tressel
Asimismo, de él también se desprende que estos y otros prestamistas
estadounidenses, precisamente los más involucrados en agresivas
prácticas de préstamo, también eran los más activos a la hora de ejercer
presión y contribuir a las campañas de los políticos estadounidenses a
nivel nacional, con el objetivo de flexibilizar el marco regulador
existente y evitar las nuevas normas, que podrían haber coartado dichos
comportamientos negligentes.
Tras el colapso financiero de septiembre de 2008, el FMI se dio por
aludido ante las críticas que surgían al respecto de una normativa
estadounidense laxa para las instituciones financieras. El fracaso del
Fondo a la hora de emitir un informe sincero sobre EE.UU. fue
estrepitoso, dado que una de las funciones primordiales del FMI es
evitar las crisis financieras (o, al menos, avisar con antelación, por
medio de la vigilancia).
El silencio del Fondo previo a que se desatase la crisis genera dudas
sobre la voluntad de la institución para tratar a los países
desarrollados y en desarrollo de manera ecuánime a la hora de emitir
informes, según manifiesta la Oficina de Evaluación Independiente del
FMI en este documento borrador sobre el rendimiento del organismo. El
mismo menciona el negligente fracaso del Fondo con anterioridad a la
crisis para publicar un informe rutinario del Programa de Evaluación del
Sector Financiero sobre los riesgos asociados a las prácticas del
sector financiero estadounidense).
Esperamos que la significativa voluntad del nuevo documento para hablar
con franqueza sobre los países ricos sea un signo de que el Fondo
finalmente ha endurecido su política sobre el comportamiento de riesgo
de los países desarrollados.
