Níger: la crisis alimentaria del Sahel vista de cerca. 1ª parte

2 Agosto, 2010 | Conflicto y Desastres
Ganado débil en la aldea de Dabré, cerca de Ouallam, Níger.
Ganado débil en la aldea de Dabré, cerca de Ouallam, Níger.

Partimos hacia Níger

Llegué a Dakar hace tres semanas para apoyar todo el trabajo de campañas, presión política y medios de comunicación ante la grave crisis alimentaria que padece la zona de África occidental llamada “Sahel”. Diez millones de personas están sufriendo  las consecuencias de esta falta de alimentos en países como Níger, Malí, Chad, Burkina Faso y el norte de Nigeria. Los expertos lo llaman “inseguridad alimentaria” y ya hay cientos de miles de personas con medios y altos “índices” de malnutrición, sobre todo niños.

Esta semana volamos de Dakar a Níger para ver lo que realmente está sucediendo en algunas de las zonas más afectadas del país. Más de 7 millones de personas - más de la mitad de la población de Níger - están luchando para conseguir lo suficiente para comer.

Sabemos que algo de ayuda, incluida la que está proporcionando Oxfam, se ha estado distribuyendo durante estas últimas semanas y meses. Pero también sabemos que el esfuerzo de ayuda internacional ha sido demasiado lento - los fondos de los donantes se han comprometido tarde, y no se ha conseguido que la ayuda llegue con suficiente rapidez a terreno.  La gente de aquí está viviendo ahora la cara más cruda de esta crisis ya que la cosecha no es hasta octubre, o sea que hay la necesidad urgente de que la comunidad internacional se comprometa ante esta crisis y se aumente la velocidad y la escala de la respuesta. 

En la capital de Níger, Niamey, una ciudad de casas bajas de barro de color arena aparentemente agradable, con una población de alrededor de 800.000 personas, hay pocos signos inmediatos de la crisis alimentaria – hay puestos pequeños de alimentos a lo largo de las polvorientas calles, y el “petit marché” (pequeño mercado) está repleto de puestos de venta de alimentos y otros artículos. Pero incluso en la capital, la mayoría de la gente es demasiado pobre para poder comprar toda la comida que necesita. La imagen en el campo es mucho peor, como pronto comprobaremos nosotros mismos. 

El hambre empeora en el campo

Hace dos días, fuimos sólo a dos horas de Niamey, a lo largo de una pista de tierra llena de baches y en medio de un paisaje semiárido, plano y totalmente desolado. Nos detuvimos brevemente en la principal ciudad de la zona, Ouallam, y hablamos con un oficial que nos dió una cálida bienvenida, pero que explica que más de 200 de las 300 aldeas de esta zona se enfrentan a una grave escasez de alimentos. Debido a la sequía, miles de animales han muerto o están demasiado delgados para ser vendidos a un precio decente, o incluso para servir de comida a los pastores - "realmente horrible", dice el funcionario.

Es tan malo, nuestro anfitrión nos dice, como la profunda crisis de 2005 - peor en algunos aspectos, dice, porque la gente tiene menos dinero este año que en aquel entonces, mejor en otros, ya que los especuladores no han logrado elevar tanto los precios. Y, lo que es más importante,  en esta ocasión el nuevo gobierno de Níger ha reconocido la crisis y ha pedido a los donantes y las ONGs como Oxfam que les ayude a hacer frente a la crisis. Y parte de la ayuda ha llegado - pero se necesitará mucha más cantidad a medida que pasen los meses.

Las lluvias traen alivio y nuevos problemas

Siguiendo hacia el pueblo cercano de Tondi Kiwindi, nos encontramos con un pequeño río lleno de barro que cruza el camino hacia la aldea. Nuestro conductor comprueba que no sea muy profundo y decide cruzarlo. Es una población pequeña  formada por casas de adobe rectangulares y muy tranquila, no se ve casi a nadie a esta hora del mediodía donde el calor aprieta, sólo algunos lugareños curiosos salen a la calle. El líder local de la aldea nos acoge y nos habla de las dificultades que padecen. Habla de cómo los animales han muerto, de lo poco que tienen los aldeanos para alimentarse y sobre las dificultades de sobrevivir durante los próximos tres meses hasta la cosecha.

También nos agradece el trabajo que estamos haciendo con las organizaciones locales comprando el ganado más débil y enfermo y vendiéndolo a un precio mejor del que tendría en el mercado, así como también proporcionar alimentos para el ganado y otras iniciativas como la de “dinero por trabajo”, del que las mujeres más se han beneficiado (ya que los hombres han emigrado a las ciudades en busca de trabajo antes de la época de lluvias, entonces volverán a los campos).

El líder de la aldea nos  explica que si llueve un par de veces más, la pequeña inundación que cruzamos para entrar en el pueblo aumentará  y el acceso quedará cortado. Nos cuenta que esta es su prioridad y nos pregunta si le podemos ayudar. Es la misma historia en toda la región – se necesita urgentemente que llueva para que las cosechas de este año sean buenas, pero antes de octubre (cuando la cosecha ya está lista) las lluvias pueden tener un impacto muy negativo, ya que bloquean el acceso a las aldeas y hacen que sea muy difícil o imposible que la ayuda humanitaria llegue.  Y las lluvias hacen bajar la temperatura un poco, lo que, irónicamente es a menudo un golpe mortal para miles de animales debilitados. 

Continuará...

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