Cumbre de los ODM: ¿Pasarán a la acción los líderes mundiales o darán largas?

Irungu Houghton

Blog mensaje por Irungu Houghton

Oxfam Great Britain, Director Pan-África
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El Día 1 en la Cumbre Especial de la Naciones Unidas sobre los Objetivos de Desarrollo de Milenio (ODM) me sorprendió en las calles de la ciudad de Nueva York conversando con activistas y ciudadanos. Una poderosa coalición de organizaciones bajo el estandarte del “Llamamiento Mundial a la Acción Contra la Pobreza” había organizado una concentración en las escaleras del Lincoln Centre. Aproveché la oportunidad para disuadir a los presentes de la idea de que la crisis financiera global es responsable del insuficiente progreso realizado en la consecución de los ODM.

En el año 2000, la comunidad internacional acordó los ocho Objetivos de Desarrollo del Milenio – siendo el primero reducir a la mitad para el año 2015 el número de personas que viven con menos de un dólar al día. Lamentablemente, los ocho objetivos han sido dejados de lado y aquellos centrados en salud materno-infantil y lucha contra el hambre están especialmente lejos de ser alcanzados. A lo largo de las últimas semanas, los líderes mundiales han manifestado sus buenas ideas en cuanto a qué es necesario hacer para conseguir progresos en muchas áreas de desarrollo. Sin embargo, resultan poco convincentes. Lo que sin duda hace falta es un plan conjunto de acción global.

Es el fracaso a la hora de cumplir plazos, objetivos presupuestarios y pasar a la acción la verdadera causa de la profunda brecha que separa las metas de los ODM de la realidad diaria de muchas personas. Sí, ha habido algún progreso. Esto debe animarnos a pensar que conseguir los ODM aún es posible. Sin embargo, no existe la suficiente acción o inversión necesaria para conseguir progresos.

  • Puede que 400 millones de hombres y mujeres hayan salido de la extrema pobreza, pero, ahora en 2010, sólo en África 300 millones de personas son cada día más pobres.
  • Los gobiernos africanos han duplicado su inversión en agricultura y, sin embargo, África aún tiene que importar el 30% de los alimentos que necesita.
  • La mortalidad materna puede que haya disminuido a nivel mundial pero, sin embargo, una de cada 24 mujeres africanas corre el riesgo de morir durante el parto.

Los gobiernos están bajo presión

Los millones de personas que se manifestaron como parte la campaña Levántate 2010 lo saben. Saben que la amnesia de los gobiernos o su tendencia a posponer estas cuestiones, sentencia a muerte a los colectivos más pobres y marginados del mundo. Por eso se manifiestan, para recordar a los gobiernos sus propias promesas y ofrecer nuevas soluciones a viejos problemas. Recuerdan la agenda para el crecimiento de los ochenta; una agenda evidentemente corta de miras que prioriza el crecimiento económico sin luchar contra la pobreza y la desigualdad. Como ya vimos en Kenya hace dos años, incluso una tasa de crecimiento del 6% no garantiza una sociedad sin desempleados y jóvenes sin opciones, con la economía contra las cuerdas.

Acuciados por la crisis financiera, los efectos cada vez mayores del cambio climático y el incremento de los precios de los alimentos y el combustible, los gobiernos están bajo mucha presión. Sin embargo, todo el peso de estas crisis recae sobre las personas más pobres de las regiones más pobres del planeta. Como resultado de la crisis financiera y el incremento de los precios de los alimentos y los combustibles, 64 millones de personas más viven ahora, en 2010, en situación de extrema pobreza. A esto se suma la creciente vulnerabilidad de muchas comunidades ante los efectos cada vez mayores del cambio climático. Estas dos cuestiones no sólo ralentizan sino que revierten los progresos realizados en materia de ODM.

Posponer y posponer

Con este telón de fondo, muchos gobiernos optan por posponer la toma de decisiones a este respecto en vez de cumplir con sus promesas a los más pobres del mundo. En la cumbre del G8 de Gleneagles en 2005, los lideres se comprometieron a incrementar la ayuda a los países del sur en 50.000 millones de dólares para el año 2010, 25.000 de ellos destinados al continente africano. De los 50.000 millones comprometidos, Oxfam calcula que sólo 30.000 han sido facilitados. Los 20.000 millones restantes suponen tan sólo en 0.0006% del INB del G8 y, sin embargo, es dinero suficiente para escolarizar a todos los niños o hacer que millones de ellos no mueran a causa de la malaria. Solo 11.000 millones de dólares de los 25.000 millones destinados a África han llegado al continente. A pesar de ser el más pobre de la tierra, los países donantes han hecho aquí menos que en el resto del mundo.

El Documento Final de los ODM, que será acordado por los líderes en la cumbre de esta semana, señala la necesidad de que los gobiernos recuperen viejas promesas y da a las Naciones Unidas un importante papel a la hora de asegurar que los gobiernos rindan cuentas de acuerdo con los compromisos adquiridos. También propone que los líderes se reúnan de nuevo en 2013 para evaluar los progresos realizados.

Lo que mide el liderazgo

Este es un buen comienzo, pero el plan de acción para la consecución de los ODM se demora. Ahora depende de los líderes que se reúnan en nueva York decidir cómo exactamente cumplirán sus promesas con las personas más pobres del mundo. Como una vez dijo uno de los más grandes lideres de América: “Lo que mide el liderazgo no es cómo se actúa en momentos de bonanza y seguridad, sino cómo lo hace en épocas de crisis e inseguridad”.

¿Qué jefe de estado reflejará mejor el significado de las palabras de Martin Luther King durante los próximos días? ¿Quiénes se escudarán en la crisis mundial para eludir sus responsabilidades? Nosotros, los ciudadanos, debemos continuar vigilantes, gritando cuando sea necesario, cooperando siempre que podamos.

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