¿Qué es la apropiación de tierras y por qué nos debe preocupar?
Imagina que una única empresa compra de una sola tacada una superficie comparable a la de Hampshire o Luxemburgo, o la mitad de la Toscana, o Maryland, o Schleswig Holstein. Imagina que antes de comenzar a cultivar, probablemente colza, corta todos los bosques sin consultar con nadie y expulsa a los agricultores y otros habitantes de la zona.
Pues, sin ir más lejos, el año pasado, cerca de 45 millones de hectáreas fueron vendidas a inversores privados – una superficie equivalente a la de Suecia. De hecho, el tamaño de algunas de las parcelas vendidas a través de acuerdos individuales es comparable al de Maryland. Sin embargo, la mayoría de estos acuerdos se llevaron a cabo en África. No faltan las historias sobre comunidades enteras que descubren que han perdido sus tierras a través este tipo de acuerdos. De hecho, es muy difícil encontrar casos en los que estos acuerdos no hayan sido perjudiciales de una manera u otra, y aquellos más damnificados suelen ser los pequeños agricultores, piezas clave en la lucha contra el hambre.
Fue en 2008 cuando este tipo de acuerdos aumentaron de forma extraordinaria. Entonces, cuando los precios de los alimentos y el combustible se dispararon y se comenzaron a ver las grietas de los mercados financieros, los inversores se dieron cuenta de que invertir en tierras podría ser mucho más lucrativo que invertir en acciones o valores financieros (o caballos de carreras, o viñedos,…). Los inversores (empresas y también países) han estado actuando con el apoyo de las autoridades locales y gobiernos centrales. Algunas veces los acuerdos son sometidos a votación durante las reuniones de los ayuntamientos, o el acuerdo se cierra con los lideres locales pero, en otras ocasiones, ni se molestan siquiera en consultar. Normalmente ni siquiera comprueban si sus planes pueden a afectar a otros recursos, consumiendo, por ejemplo, el agua destinada a los poblados. Esta práctica se conoce como apropiación de tierras.
La semana pasada asistí en Roma a la reunión del Comité de Seguridad Alimentaria Mundial (CSA) de Naciones Unidas junto a delegados de 192 países. El principal objetivo del Comité es encontrar distintas maneras de ayudar a alimentar a los 925 millones de personas que pasan hambre en todo el mundo. Y a muchos, entre ellos Oxfam, les preocupa cada vez más que esta tendencia a la apropiación de tierras este provocando que más y más personas pasen hambre. Es la primera vez que esta cuestión se debate en el seno de las Naciones Unidas, y creemos que se pueden encontrar diversas y severas medidas que ayuden a proteger los derechos sobre la tierra de los agricultores pobres y se haga más por mantener a raya a los especuladores.
Los debates en el CSA han sido interesantes, y los gobiernos y las organizaciones de agricultores han mostrado su interés por lo que nosotros tenemos que decir. Parece que cada vez hay más concienciación sobre el preocupante fenómeno de la apropiación de tierras. También expliqué esta cuestión a algunos periodistas que intentan contar al público lo que sus gobiernos pretenden en estas reuniones de Naciones Unidas. Un delegado africano, de Etiopia, me explicó algunas de las proposiciones indecentes que algunas empresas han hecho a su gobierno: Déjanos la tierra durante 10 años. Gratis. Sin impuestos. ¿A cambio? Te venderemos algunos de los alimentos que produzcamos. ¡Pues a mi no me parece un buen trato!
Por supuesto, también hay mucha fanfarronería - gobiernos explicando que tampoco es necesario adelantarse y que, en sus países, todo esta bien y funciona a las mil maravillas. Pero las cifras muestran una realidad diferente. Así que espero que las decisiones que los gobiernos adopten durante esta reunión sean el comienzo del fin de esta terrible práctica.
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La campaña global de Oxfam Siembra el Cambio demanda apoyo económico para los productores agrícolas en los países en desarrollo, de manera que puedan enfrentarse a los efectos del cambio climático.
