En ruta por Costa de Marfil: diario de un trabajador humanitario

15 Abril, 2011 | Conflicto y Desastres
Jóvenes desplazados en Man procedentes de Abiyán. Autor: Charles Mambara/Oxfam
Jóvenes desplazados en Man procedentes de Abiyán. Autor: Charles Mambara/Oxfam

Soy parte del equipo humanitario de Oxfam que está de viaje por el oeste de Costa de Marfil para evaluar y planificar la mejor manera de responder a las necesidades humanitarias en el país.

Empezamos la ruta en Burkina Faso, condujimos durante dos días y llegamos a Costa de Marfil el domingo. Visitamos Korogho, la principal ciudad de la región de la sabana, al norte del país, un lugar tranquilo y apacible. Sin embargo, uno puede fácilmente sentir que la situación no es de color rosa. Aquí también, como en otras partes del país, los bancos están cerrados y la construcción de edificios está totalmente parada. Muchas personas desplazadas procedentes de la capital económica, Abiyán, han llegado recientemente a la ciudad, esperando a ver qué pasará después de la disputa política entre Ouattara y Gbagbo. Muchos viven acogidos por familias locales, amigos u otros familiares.

Después de un largo viaje de diez horas desde Korogho, llegamos a Man, en la región montañosa situada al oeste de Costa de Marfil. Cruzamos ciudades - Boundialy, Odienné, Biankouma y Touba - todas sorprendentemente tranquilas y silenciosas y sin ningún tipo de presencia militar.

Una hora después de llegar nos reunimos con diferentes representantes de otras ONGs y colegas de la ONU que ya trabajan en la región. Man se ha convertido durante varias semanas en una especie de "centro humanitario" para las organizaciones que dan apoyo a las personas que han sufrido la violencia y la intimidación.

"La región ha experimentado cuatro oleadas de refugiados sucesivas", nos explican.

La violencia post-electoral fue una experiencia traumática para los marfileños y muchos han optado por mudarse o trasladarse a otras regiones pacíficas lejos de los combates en Abiyán.

El "prefecto" de la ciudad - una especie de alcalde - está buscando nuevos lugares para acoger la última llegada de desplazados marfileños. Esta cuarta oleada empezó a finales de marzo y ha continuado hasta hace poco.

El martes 12 de abril, el equipo de Oxfam fue a Duékoué y Guiglo para visitar a las personas que están refugiadas en centros comunitarios.

La situación es muy frágil en estas ciudades situadas dentro del cinturón de café y cacao de Costa de Marfil. Muchos de los asesinatos, actos de violencia, intimidación y agresiones sexuales han sucedido esta área.

Guiglo

El centro principal es la parroquia católica de Nuestra Señora de Nazaret, con cerca de 4.500 personas refugiadas en la iglesia.

El Padre Agustín está al mando aquí:

"Hay otros seis centros que albergan refugiados en diferentes iglesias cristianas en esta área. En total, estamos dando cobijo a 7.000 personas en estos centros. No tenemos nada que compartir con ellos después de la distribución de todas nuestras reservas de alimentos."

Con la ayuda de los sacerdotes locales, el centro de Nazaret parece estar bien organizado, pero muy concurrido. Se están construyendo instalaciones de saneamiento para hacer frente a la demanda. La falta de agua es también un problema grave. Muchas personas están durmiendo bajo los árboles, hablando en pequeños grupos y esperando que la situación vuelva a la normalidad lo antes posible. La perspectiva de regresar a casa todavía está lejana, primero tienen que comprobar cómo está la seguridad en sus lugares de origen.

"Nos intimidan cuando salimos fuera del centro. Así que el lugar más seguro para nosotros es aquí, en la parroquia", dijo Andre, un miembro del comité organizador de este centro.

El párroco local, el Sr. Oulay Barthelemy, llegó rápidamente y se unió a la conversación:

"Estoy alojando a 300 personas en mi iglesia, pero me he dado cuenta que las necesidades de San Nazaret son mucho más importantes. Mi esposa también tiene a su cargo un centro para niños abandonados.

El pastor Oulay tiene la esperanza de que con la evolución política en Abidjan, la normalidad volverá, pero reconoce que llevará tiempo. "He empezado a trabajar para cambiar la mentalidad de la gente, no debe haber lugar para el odio entre las personas que viven en la misma comunidad".

El padre Agustín resume las necesidades de la gente en el centro: se necesitan alimentos y mejorar la seguridad. Estas son las dos demandas principales, además de la falta de agua y de artículos de primera necesidad como ropa y utensilios de cocina.

Duekoue

Duekoue es la ciudad donde se descubrieron muchas fosas comunes. Según la ONU y otros grupos pro derechos humanos, las masacres se llevaron a cabo por miembros de ambos lados.

Nos reunimos con algunas de las 27.000 personas desplazadas que se han refugiado en el patio de la parroquia local. La mayoría son niños y mujeres. La ONU fue la primera organización que empezó a distribuir mantas y jabón para estas las familias.

El centro está totalmente lleno. El principal desafío parece que es la gestión eficiente de los pocos recursos que hay disponibles. Dentro del centro hay un pequeño mercado regentado por mujeres y una barbería para que los hombres se puedan afeitar.  

Duekoue es también una ciudad tranquila, teniendo en cuenta lo que ha sucedido aquí durante las últimas semanas.

Adentrándonos hacia la frontera

Después nos dirigimos a áreas boscosas más remotas, concretamente a una población llamada Gbapleu-Gningleu, a 20 kilómetros de la frontera con Liberia.

Los episodios de violencia que se sucedieron en la zona días después de la segunda vuelta de las elecciones obligaron a la gente de las diferentes aldeas a huir a Liberia a través del bosque. Un niño de nueve años me explicaba que caminó durante horas hasta llegar a Liberia con sus padres. No ha asistido a la escuela desde diciembre, pero espera que pueda regresar después de las vacaciones de Semana Santa.

Conocí al señor Moussa Sanogo, uno de los "hombres sabios" de este pueblo y, aunque ahora está jubilado, es dueño de plantaciones de café.

"Tengo 64 años y nací aquí. Ahora todos somos parte de esta comunidad. Nosotros y todos los hermanos y hermanas marfileños tenemos un objetivo común: que nuestro pueblo siga adelante. Eso es todo".

A pesar de las palabras alentadoras del Sr. Moussa, hay todavía muchas necesidades urgentes que cubrir, especialmente la escasez de letrinas y la demanda más recurrente de mi viaje, la comida. Es bastante simple: La gente dice que necesita semillas para plantar antes de la próxima cosecha para tener así alimentos durante los próximos meses.

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Está claro que las necesidades son enormes e inmediatas. Oxfam va a ampliar sus operaciones en Costa de Marfil en la próxima semana. Estamos distribuyendo agua potable y construyendo instalaciones de saneamiento para los refugiados en Liberia.

Más información

Costa de Marfil: Testimonios de refugiados

Mapa de las respuesta de Oxfam ante la emergencia en Liberia y Costa de Marfil

La respuesta humanitaria de Oxfam en Liberia y Costa de Marfil

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