Soudre Amado, un agricultor de Burkina Faso. Photo: Irina Fuhrmann/Oxfam
Este año, Soudre Amado, un pequeño agricultor en Burkin Faso, tuvo que plantar cinco veces ya que la sequía había secado las semillas antes de que crecieran. Foto: Irina Fuhrmann/Oxfam

El hambre acecha a la región del Sahel

17 Enero, 2012 | Conflicto y Desastres

El fantasma del hambre acecha de nuevo a los y las habitantes del Sahel occidental, al sur del desierto del Sahara. Ahora, gracias a los sistemas de alerta temprana financiados por Canadá y otros donantes, sabemos que se está gestando una grave crisis alimentaria. Y contamos con el tiempo necesario para evitarla.

Las tardías e irregulares lluvias, seguidas de plagas de aves y langostas entre otras, han provocado una grave disminución de las cosechas y la escasez de pastos. La producción de cereales en los cinco países de la región se ha reducido un cuarto con respecto al año pasado y es muy inferior a la media de los últimos cinco años. En Mauritania y Chad, los agricultores apenas han conseguido producir la mitad de lo obtenido el pasado año. Aunque existen reservas a nivel nacional, éstas distan mucho de contener la cantidad de cereales necesaria para suplir el déficit.

Incluso si el suministro a los mercados fuera suficiente, los precios de los principales cereales están entre un 10% y un 40% por encima de los precios habituales. En el Sahel, donde la mayoría de las personas compran su comida, las familias más vulnerables llegan a destinar el 80% de sus ingresos a la compra de alimentos. Por si esto no fuera suficiente, el dinero que algunas familias recibían de familiares que se habían desplazado a Libia y Costa de Marfil para trabajar también se ha evaporado debido a los conflictos en dichos países.

El Sahel es una región frágil a nivel ecológico, propensa a sufrir estas crisis. Incluso en un año “normal”, la mitad de los niños y niñas menores de cinco años sufren malnutrición crónica. La tasa de malnutrición aguda en niños y niñas se mantiene de forma constante por encima del umbral de emergencia del 10% establecido por UNICEF. Incluso en los años en los que “no hay “crisis, 300.000 niños y niñas mueren por causas relacionadas con la malnutrición.

Pero el Sahel no está condenado a sufrir la misma suerte que Somalia. Los gobiernos de la región son conscientes de la gravedad de la incipiente crisis y muchos ya han movilizado sus escasos recursos y solicitado ayuda externa. Los donantes, con Europa a la cabeza, comienzan a proporcionar ayuda.

La alerta temprana nos proporciona la oportunidad de evitar cometer los mismos errores que en el pasado. Actuar ahora evitaría el empeoramiento de una crisis que pondría en peligro las vidas y medios de subsistencia de millones de personas.

Ahora que sabemos que es posible evitar la incipiente tragedia en el Sahel ¿actuaremos?

Mark Fried es coordinador de políticas de Oxfam Canada.

Puedes leer el artículo entero aquí (en inglés): thestar.com

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