¿Salvar Río+20? El Panel sobre Sostenibilidad Global, un salvavidas

6 Febrero, 2012 | General

La publicación del informe del Panel de Alto Nivel sobre Sostenibilidad Global (GSP, en sus siglas en inglés) designado por Ban Ki-Moon ha supuesto un pequeño impulso para la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Desarrollo Sostenible Río+20. El principal objetivo del Panel, compuesto por 22 reputadas personalidades a nivel mundial, era "formular una nueva visión para el desarrollo sostenible y la prosperidad, junto con los mecanismos para lograrlo". Era urgentemente necesario que este informe funcionara como un estímulo para las preparaciones de Río+20 frente el intento de gobiernos, desde Davos a Nueva York, por desvalorizar la conferencia.

¿Y cuál es el veredicto de Oxfam? La visión del GSP de un futuro sostenible, justo y resiliente es tenaz, pero, sin embargo, el contenido de sus 57 recomendaciones resulta más dispar. “Hay” buenas ideas que deberían impulsarse no sólo en Río, sino también más allá. Pero no son las acciones urgentes que necesitamos. 

Empecemos con lo bueno

La desigualdad importa

En su declaración, el Panel hace un llamamiento explícito a “reducir la desigualdad” a la vez que se “combate el cambio climático y se respetan otros límites planetarios” (Pág. 13). Esto es importante: la brecha entre las personas ricas y pobres se agranda y la cada vez mayor escasez de recursos aumenta el riesgo de empobrecimiento. Algunas de las propuestas más potentes del Panel son:

  • Ampliar el acceso a la educación, el empleo, la energía, la tecnología y la tierra.
  • Priorizar la equidad de género. Oxfam acoge con especial satisfacción el énfasis puesto en los medios de vida rurales y el acceso de las mujeres a la tierra, financiación, salud y servicios de extensión agrarios.
  • Invertir en adaptación y reducción de riesgos ante posibles desastres. Nosotros incluiríamos la necesidad de que los gobiernos hagan de la resiliencia una medida del éxito en el ámbito del desarrollo (¿Es esta carretera resistente a inundaciones?) y se centren en un nivel más local.
  • Medir la desigualdad. El Panel quiere “cuantificar los costes de la exclusión social” como en el caso del medio ambiente. Se trata de una idea confusa pero que podría resultar útil (por ejemplo, para valorar mejor las redes de asistencia).
  • Cambio en las políticas. Curiosamente, el Panel demanda “un proceso para explorar el concepto de equidad y su aplicación en el contexto del desarrollo sostenible, con el objetivo de remitir las conclusiones obtenidas sobre esta cuestión crítica al proceso de Río+20 y su continuación”. Así, el Panel hace un guiño a los debates sobre “responsabilidades comunes pero diferenciadas”, un principio excelente pero en punto muerto en las negociaciones sobre el clima. Los gobiernos deberían, sin ninguna duda, tener en cuenta esta idea. Un diálogo de alto nivel fuera del ámbito de las negociaciones sobre el clima sobre las responsabilidades de los países – en el pasado, presente y futuro – podría ayudar a acabar con este impasse.

Economía sostenible

El gran cometido del Panel es integrar la sostenibilidad en el proceso de formulación de políticas económicas, como en el caso del informe Stern sobre cambio climático. Hay buenas ideas, aunque ya familiares, para:

  • Medir aquello que importa, más allá del PIB, con la ayuda de un grupo de trabajo de Naciones Unidas que defina nuevos índices o indicadores para el desarrollo sostenible.
  • Abandonar los combustibles fósiles y subsidios que distorsionan el mercado, protegiendo a las personas con bajos ingresos de potenciales repercusiones negativas.
  • Considerar la obligatoriedad de los informes de sostenibilidad para las grandes empresas y conseguir que el sector financiero aplique criterios de sostenibilidad en sus procesos de toma de decisiones y pago de incentivos (aunque nosotros iríamos más allá: ¿qué tal la publicación del desglose total de beneficios obtenidos e impuestos abonados por país y proyecto?).

Mejores políticas

También es positiva la determinación del Panel para que la ciencia esté en el centro del diseño de políticas. El Panel hace un llamamiento a promover una “importante iniciativa científica global” – similar al Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC, en sus siglas en inglés) – que, en combinación con análisis socioeconómicos, evalúe los puntos de inflexión medioambientales. Una de las ideas destacadas para Río, y con un amplio respaldo, son los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS). Esto resulta interesante teniendo en cuenta que algunos miembros del Panel son afines a gobiernos que se muestran cautos ante la idea de los ODS (EEUU, China, India).

Entonces, ¿cuál es el problema del informe?

El problema es que, en conjunto, se trata de un informe un tanto anodino – al fin y al cabo ¿quién se opone a crear más empleos para los jóvenes? –  que elude de forma activa reformas más amplias y sólidas y, sin duda, más necesarias.

Pongamos como ejemplo la agricultura. El Panel está en lo correcto al señalar la necesidad de aumentar la productividad, disminuir el uso de recursos, impulsar la I+D y los servicios de extensión agraria, y proteger los derechos de las personas más pobres sobre la tierra y el agua. Pero las propuestas sobre cómo hacer frente a los fallos del sistema alimentario son exiguas.

Por ejemplo, sabemos que los subsidios y los mandatos sobre biocombustibles son uno de los principales factores responsables de la volatilidad de los precios de los alimentos y, en la mayoría de los casos, no tienen ningún efecto positivo en la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero. Y sin embargo, si buscamos la palabra “biocombustibles” en este documento de 100 páginas todo lo que conseguimos es un descorazonador “No se ha encontrado”.

Esto dice mucho del control que tiene la industria de los biocombustibles sobre los gobiernos. Asimismo, Oxfam discrepa del respaldo del Panel a los Principios para la Inversión Agrícola Responsable (RAI, en sus siglas en inglés): necesitamos normas fuertes para proteger a las personas pobres del fenómeno de acaparamiento de tierras pero los principios RAI son insuficientes.

El informe omite además de forma flagrante cualquier referencia a financiación pública. Aunque señala varias áreas en las que es necesario aportar fondos ya que los mercados no podrán proporcionarlos por sí solos, fracasa a la hora de mostrar su respaldo a las dos principales ideas de este debate político: un impuesto a las emisiones del transporte marítimo y aéreo o la tasa sobre las transacciones financieras.

Estos vacíos no resultan sorprendentes si tenemos en cuenta que el Panel está plagado de serviciales políticos que tan solo escenifican la misma lucha que ya ha ahogado estas ambiciones en otros foros como el G20.

Dicho esto, y por otro lado, el hecho de que muchos miembros del Panel “estén” en el poder es un plus. Lo que Zuma, Halonen, Rudd, Ramesh, Teixeira y compañía deben hacer es entregar su informe al Secretario General y no arrastrar los pies hasta sus casas sino salir a la palestra y defender sus ideas, tal y como Stern hizo con el cambio climático.

Puede que el informe del GSP no sea la “cura” definitiva pero, con un apoyo activo del Panel, podría ser un salvavidas para Río.

(Ver más abajo la presentación para la formación)  

 Research concludes we are destroying the earth.

- (Pizarra): Conclusión del informe: Estamos destruyendo el planeta
- "¿Sería tan amable de reformular esta frase en términos que no fueran equívocos, imprecisos y vagos de forrma que todos los podamos entender?"
- (Maleta): Gobierno

Más información

Blog: La Cumbre Rio+20 puede ser diferente

Cultivar un futuro mejor: Justicia alimentaria en un mundo con recursos limitados

Mapa de Oxfam: Así se ve una crisis alimentaria mundial

Informe de Oxfam: Sacarlo del búnker. Por un acuerdo justo sobre emisiones en el transporte marítimo

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