Foto: Gente bajando bolsas de comida de un camión.
El socio de Oxfam ALDEF lleva comida al pueblo de Jowhar, Wajir, Kenia. Foto: Anna Ridout/Oxfam

Crisis en un nuevo orden mundial: Un desafío para la acción humanitaria

7 Febrero, 2012 | Conflicto y Desastres

En situaciones de emergencia, Oxfam se especializa en materia WASH (acrónimo inglés para “Agua, Saneamiento y Promoción de la Higiene”). En 2011 cientos de trabajadores de Oxfam proporcionaron ayuda, agua y saneamiento a millones de personas afectadas por sequías, inundaciones y terremotos.

Pero en muchas partes del mundo, la ayuda humanitaria se distribuye cada vez más, y de forma exponencial, a través de las organizaciones locales. Así, el porcentaje de gasto en ayuda humanitaria destinado a proyectos con organizaciones socias en África Occidental de Oxfam Gran Bretaña se incrementó de un 1% a un 30% entre los periodos 2003-2004 y 2010-2011. Otros afiliados Oxfam cuentan con una larga experiencia de colaboración con organizaciones humanitarias locales. La expulsión de Oxfam Gran Bretaña y otras ONG de Darfur en 2009 es de sobra conocida pero, sin embargo, no es tan conocido el apoyo que Oxfam América aún brinda a las organizaciones locales que se enfrentan a unos escasos fondos, presiones políticas y al conflicto en Darfur.

Muchos han hablado recientemente de un “nuevo modelo de negocio” en la acción humanitaria que valora la capacidad del Sur mucho más que antes. A finales de 2011, el presidente de MERCY Malaysia, una importante ONG internacional con sede en Kuala Lumpur, señaló que “otorgar un papel mayor a las ONG del Sur, nacionales y locales” es la única forma de responder ante los cada vez mayores y más numerosos desastres, teniendo en cuenta, además, que la adaptación y preparación y reducción de riesgos son tareas tan “humanitarias” como la ayuda inmediata. Podría, asimismo, haber añadido que es poco probable que los donantes occidentales tradicionales, atrapados por la crisis económica, sigan incrementando la financiación para hacer frente a la creciente necesidad de ayuda humanitaria.


En este video,
Ed Cairns, autor del informe, ofrece un breve resumen
y explica por qué Oxfam ha lanzado este informe.


El centro de la ayuda humanitaria

Así, estamos viendo como el “centro” de la ayuda humanitaria se está desplazando hacia el Sur. Ese cambio ya está muy avanzado en algunos países. En Bangladesh, el gobierno fue responsable del 52% de la respuesta de emergencia ante el ciclón Aila, mientras que la ONU fue responsable del 9% y otras ONG internacionales del 37%. Oxfam, a medida que se va convirtiendo en un broker humanitario que apoya la labor de otros actores humanitarios cada vez más en lugar de llevarla a cabo el mismo, acoge con satisfacción dicho cambio pero señala la existencia de grandes retos, éticos y prácticos. En su último informe, Crisis en un nuevo orden mundial: Un desafío para la acción humanitaria, muestra las dos caras de la moneda.

Incrementar la capacidad de las organizaciones nacionales y locales es un reto a largo plazo que, mientras tanto, no exonera a las organizaciones humanitarias del imperativo de actuar con rapidez cuando un desastre golpea. En diciembre, la tormenta tropical Sendong causó la muerte de más de mil personas en Filipinas. Tras el desastre provocado por el tifón Ketsana dos años antes, el gobierno de Filipinas había trabajado mucho por aumentar su capacidad. Y Oxfam, a su vez, había impulsado su papel como colaborador con organizaciones locales más que como proveedor directo. Pero, también en diciembre, una tormenta golpeó Mindanao, una zona donde el gobierno local no está preparado y, así, Oxfam tuvo que llevar a cabo más labor de la planificada.

La sociedad civil también puede ayudar

Igualmente, la tendencia del sector humanitario internacional a suponer que la respuesta local será lenta e ineficaz es normalmente errónea. En 2009, solamente las organizaciones nacionales de la Cruz Roja y la Media Luna Roja llegaron a 45 millones de personas. Y, sin embargo, las evaluaciones realizadas hasta el terremoto de Haití de 2010 apuntaban con regularidad que los donantes y las organizaciones internacionales han prestado escasa atención a los conocimientos y acciones locales. Como uno de mis compañeros de Oxfam América solía preguntarse: ¿Por qué la comunidad humanitaria es capaz de mejorar en varias áreas pero no ésta?

Incluso en las circunstancias más difíciles la sociedad civil puede dar resultados. En Ga’an Libah, Somalilandia, una organización local ha prestado apoyo a pastores cuyos medios de vida están siendo destruidos a consecuencia de la terrible degradación medioambiental. Con el apoyo de Oxfam, la organización ayudó los pastores a construir terrazas con piedras para reducir la escorrentía e impulsar, así, la gestión de pastos y la reforestación. El ganado aumentó en número y en calidad y los pastores pudieron usar los nuevos ingresos para enviar a sus hijos e hijas a la escuela.

El reto de trabajar en estados frágiles

Pero una cosa es trabajar en países que cuentan con una capacidad y voluntad significativa y otra trabajar en países frágiles o en aquellos donde los gobiernos son considerados ilegítimos o corruptos y donde la labor está llena de dificultades. Todo depende de cada caso.

Nada de esto es fácil. Y como el nuevo informe indica, para Oxfam tampoco lo es. Pero no hay vuelta atrás. El mundo de la ayuda humanitaria no volverá a estar tan occidentalizado como una vez lo estuvo. Las ONG internacionales seguirán siendo tan importantes como siempre pero su mayor responsabilidad será ayudar a incrementar la capacidad del Sur. Y el mayor reto será lograrlo mientras continúan llevando a cabo respuestas a nuevas crisis que no pueden esperar.

Más información

Bájate el informe: Crisis en un nuevo orden mundial: Un desafío para la acción humanitaria

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