Tratado sobre el Comercio de Armas: acabemos lo que empezamos

13 Febrero, 2012 | Conflicto y Desastres

Tenía diez años cuando participé en mi primera protesta. Desde entonces he participado en campañas contra la pobreza y la guerra y a favor de los derechos humanos y la dignidad. He formado parte de una cadena humana para la condonación de la deuda de los países pobres. He participado en una carrera por el Congo. Me he manifestado contra la violencia de género y para detener el caos climático. Ahora me he unido al movimiento ¡Alza tu voz! por un Tratado sobre el Comercio de Armas a prueba de balas. Esta semana me encuentro en Nueva York para seguir las negociaciones de Naciones Unidas.

Siempre he creído en el poder de las personas. Cuando el número suficiente de personas grita lo suficientemente alto durante el tiempo suficiente, entonces es posible lograr un cambio. La campaña Armas bajo control puesta en marcha en 2003 por Amnistía, Oxfam e IANSA es un buen ejemplo. El objetivo de la campaña era cambiar el hecho de que, el comercio mundial de armas, a pesar de fomentar el abuso de los derechos humanos, el conflicto y la pobreza en todo el mundo no este regulado. ¿Puedes creer que existen más regulaciones internacionales para el comercio de plátanos o café que para el de armas?

Un millón de rostros antes de Facebook

La necesidad de crear este tratado parece obvia pero, en 2003, no estaba ni siquiera incluida en la agenda política. Armas bajo control logró cambiar esto creando un movimiento popular. La campaña se lanzó en 60 países de forma simultánea. Cada uno eligió su propio tema para lograr la máxima atención de los medios de comunicación: En Londres, Trafalgar Square se lleno de tumbas. Mientras, en Sri Lanka se pintaron elefantes con distintos colores.

¿La primera acción? El tratado de armas resulta tan hermético, turbio y anónimo que la primera acción fue pedir a las personas que pusieran rostro al Tratado de Comercio de Armas.

¿El objetivo? Un millón de rostros.

Teniendo en cuenta que esto sucedió en 2003, antes del auge de los smart phones y las redes sociales, esta campaña se adelantaba a su tiempo. Para promocionarla se realizaron unos excelentes videos como el anuncio para televisión de la AK47:

Muchas de las personas que prestaron sus rostros para la campaña eran de algunos de los países más afectados por el comercio ilícito de armas, lugares en los que el acceso a Internet o las cámaras web no era sencillo, por lo que gran parte de la campaña se realizó cara a cara. Las personas salían a la calle para hablar a otras personas sobre la campaña y retratarlas o pedirles que se dibujaran a sí mismos.

Incluir esta cuestión en la agenda de la ONU

El Tratado de Comercio de Armas es demasiado complejo como para atraer el interés de una persona o, aún más difícil, lograr la atención de los medios de comunicación. Aquí es donde entra la parte creativa de la campaña. Por ejemplo, con el objetivo de mostrar cómo de globalizado está el comercio de armas, en Londres, a orillas del río Támesis, un grupo de activistas de Oxfam montaron un helicóptero militar de mentira en el que se mostraba en cada pieza la bandera del país del que provenía.

En 2005 el gobierno británico mostró su apoyo al Tratado de Comercio de Armas y, pronto, toda Europa se sumó. Era el momento idóneo, cuando ya casi se había alcanzado el millón de rostros. En 2006, el rostro un millón, Julius Arile Lomerinyang de 23 años y de Kenia, entregó personalmente la petición al Secretario General Kofi Annan. Pronto, la ONU votó a favor de una resolución para comenzar a trabajar en el Tratado sobre el Comercio de Armas.

Últimos pasos

Seis años más tarde existe un amplio acuerdo en torno a la necesidad de regular este peligroso y devastador negocio, pero los últimos pasos son también difíciles. En julio, diplomáticos se reunirán en Nueva York durante un mes para acordar el contenido y el funcionamiento de este Tratado. Ahora más que nunca debemos hacer campaña y ejercer presión para asegurarnos de que este Tratado cumpla con su cometido: salvar vidas y defender a las personas de los abusos causados por el comercio ilegal de armas. Sigue en este blog mi viaje a Nueva York y ¡únete a la campaña! Juntos logramos incluir esta cuestión en la agenda de la ONU. Ahora necesitamos tu ayuda para acabar el trabajo. ¡Alza tu voz ahora por un Tratado sobre el Comercio de Armas a prueba de balas!

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Campaña de Oxfam en Conflictos y desastres

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