Celebra el Día Mundial de la Alimentación exigiendo más acción contra el hambre

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Hoy es el Día Internacional de la Alimentación. Para Oxfam, hoy es el día para denunciar que 1 de cada 8 personas en el mundo se acuesta con hambre cada noche, más que la suma de toda la población de Estados Unidos, la Unión Europea y Canadá.

Este año, el día se celebra una semana después de que un nuevo informe revelase que los esfuerzos globales para erradicar el hambre se habían ralentizado significativamente durante los últimos cinco años. En lugar de ir reduciéndose, en consonancia con las promesas gubernamentales de los Objetivos de Desarrollo del Milenio, el número de personas hambrientas permanece invariable. Y en África y en otros países menos desarrollados, el hambre incluso ha aumentado en un 30%.

Hoy tenemos la oportunidad de reflexionar sobre este año en el que el mundo se ha salvado de la crisis alimentaria global por los pelos y los precios de los alimentos han alcanzado máximos históricos. Durante 2012, las crisis alimentarias nacionales y regionales han continuado arraigándose, con más de 18 millones de personas con riesgo de hambre en África occidental y central. Solo en Yemen, 10 millones de personas (casi la mitad de la población) no tiene suficiente que comer.

Pero este día también representa una oportunidad para invertir esta tendencia. Esta semana, en Roma, representantes de los gobiernos, de organizaciones internacionales, del sector privado y de las organizaciones de sociedad civil se reúnen para debatir cómo incrementar la seguridad alimentaria del mundo en la reunión anual del Comité de Seguridad Alimentaria Mundial.

Los pequeños productores de alimentos trabajan con organizaciones como Oxfam para dar voz a los afectados por el sistema alimentario deficiente y para exigir que se den los pasos necesarios para enmendar el problema. Al contrario que en otros foros internacionales, todos (tanto países pequeños como grandes, ricos y pobres) tienen la misma representación en el CSA, razón por la cual es el foro idóneo para encontrar soluciones verdaderas al flagelo del hambre.

Pero es importante también que el CSA trate los temas apropiados. El aumento de las temperaturas, los cambios en los patrones de lluvias y los eventos climatológicos extremos tienen un efecto devastador en la producción alimentaria de todo el mundo. Los gobiernos que participan en el CSA deben garantizar que sus políticas sobre el cambio climático sirven para acabar con el hambre y conseguir el acceso universal a los alimentos.

Un tema fundamental es el imparable acaparamiento de tierras por parte de inversores internacionales, ya que priva a muchos pequeños productores de medios de subsistencia. A principios de este año, el CSA adoptó importantes directrices sobre la tierra, pero ahora debe actuar con rapidez para implementarlas y garantizar que reciben apoyo de otros implicados con influencia, como el Banco Mundial.

Durante el pasado verano del hemisferio norte, los precios de los alimentos básicos alcanzaron máximos históricos, intensificando el hambre en muchos países en desarrollo. Se prevé que la crisis alimentaria de Yemen empeore, ya que el país importa el 90% de su trigo a precios exageradamente altos. El CSA debe aumentar la capacidad de resistencia de los pobres frente a una volatilidad de los precios de los alimentos que parece haber llegado para quedarse. Para hacerlo será necesario incrementar los programas de protección social y las reservas de alimentos.

El incremento del hambre, las crisis alimentarias regionales, la volatilidad de los precios de los alimentos y el cambio climático castigan hoy más que nunca a nuestro sistema alimentario global. Pero en Oxfam creemos ciegamente que podemos cambiar este sistema. Y esta semana el CSA puede dar los pasos necesarios para acercarnos a un futuro en el que todos tengan acceso a los alimentos, siempre.

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