Un grupo de refugiadas transporta agua en el campo de Jamam. Foto: Darya Musiyenko/Oxfam
Un grupo de refugiadas transporta agua en el campo de Jamam. Foto: Darya Musiyenko/Oxfam

Sudán del Sur: refugiados, retornados y familias de cabras

5 Noviembre, 2012 | Conflicto y Desastres

"Peter, deja de mordisquear el mantel, chuuu",  el amistoso reproche provenía del dueño del albergue, oriundo de Kenia. Peter, la cabra errante lo miró brevemente y a continuación volvió a su indiferencia y siguió mordisqueando. Otra cabra entonces llamó mi atención, al parecer es el compañero de Peter, se llamaba George... Casi me caí de la silla con el ataque de risa que me dio, para gran desconcierto de mi ecléctica compañía. Era mi tercera noche en Sudán del Sur. Estaba en un pequeño pueblo llamado Rumbek, a una hora de vuelo de la capital Juba, desde donde había llegado en un avión del Programa Mundial de Alimentos.  La razón de mi gran diversión con las cabras era que mi marido, de quien me había separado hace tan sólo unos días en Inglaterra y no veré hasta Navidad, se llama Peter y mi nombre es George (ette).

Separados de sus seres queridos

La anécdota tocó una fibra que ya se había hecho evidente durante mis agitados primeros días en la nación más nueva del mundo: hay miles y miles de personas que viven en Sudán del Sur que por una multitud de razones están separadas de sus seres queridos. Como muestra mis compañeros esa noche en Rumbek, al que el azar había unido para descansar y buscar refugio de una lluvia persistente. Anthony, un alto y siempre impecable hombre que hace dos años había vuelto a Sudán del Sur y había dejado a su esposa e hijos en Uganda; Jacque, una carismática mujer australiana que trabaja como asesora de Salud de Oxfam desde hace más de un año en el país; y Ollie, el administrador del albergue que había crecido en Kenia.

Sí, Sudán del Sur se está enfrentando a muchos desafíos, como precios por las nubes, incluyendo el de los alimentos básicos, la escasez de combustible y la depreciación de su moneda. Pero también es para muchos y muchas sudanesas del sur el lugar donde por fin pueden “volver a casa”. Junto a ellos y ellas ha llegado gente de todo que el mundo para trabajar: ya sea para las muchas ONG que estar aquí, para Naciones Unidas, para emplearse en la construcción de infraestructuras –como los hoteles que están apareciendo en Juba- o sólo para cazar algún trabajo. Hay olor a oportunidad aquí, a posibilidad de participar en una pequeña parte de la construcción de un futuro sólido para esta nueva nación independiente o a creer de que aquí se puede construir una vida mejor, de que a pesar del alto costo de vida se podrá obtener un buen salario .

Retornados y refugiados

Paulo es uno de los afortunados que regresaron a Sudán del Sur. Hace un año llegó con su familia, arriesgándose y dejando atrás su vida anterior, incluyendo sus bienes, ahora trabaja en Oxfam en Juba. Sin embargo, para miles de personas el futuro es mucho más incierto: a menudo una vez que llegan no tienen acceso a la salud, a la educación y al agua, ni perspectivas de trabajo. Pequeñas empresas están poniéndose en marcha, además de otras actividades que buscan generar ingresos como algunos proyectos ejecutados por Oxfam en áreas donde miles de familias están tratando de asegurarse una base para reconstruir sus vidas en su país.

El otro perfil de personas que cruzan la frontera son refugiadas y refugiados que huyen de los combates, muchos han tenido que separarse de sus seres queridos para llegar a un lugar seguro. Oxfam está respondiendo a la crisis humanitaria en Maban, condado donde aproximadamente 109.000 personas están viviendo en cuatro campamentos superpoblados (1), suministrando agua potable, saneamiento y gestionando campañas de salud pública. Como todavía no hay señales de conversaciones de paz entre el Gobierno de Sudán y los rebeldes del sur de Kordofán y de los estados del Nilo Azul, es probable que estas personas y otras en otros  campos ubicados en el estado de Unity, no podrán volver a casa pronto.

Peter the goat. Photo: Georgette Thomas/Oxfam
Peter, la cabra

Esa noche en Rumbek, cuando la lluvia ya había amainado, volví a la base de Oxfam donde un coro de ranas me cantaba para dormir. Notando que el travieso Peter seguía dando vueltas por ahí, le tomé una rápida foto, una imagen para divertirme en esos momentos en que mis pensamientos flotaban hacia mi hogar, que no vería en los próximos meses. George, que me gusta decir que era hembra y no macho, despreció la sesión de fotos, me dio la espalda y se fue paseando probablemente camino a su siguiente aventura. 

(1) Combates entre el Ejército de Sudán y el Frente Revolucionario de Sudán, en los estados del Nilo Azul y Kordofán del Sur 
en Sudán del Sur

(2) La remota zona del noroeste de Sudán del Sur es uno de los entornos más complejos donde Oxfam ha proporcionado ayuda. La agencia está trabajando duro para abastecer de agua potable, saneamiento y ejecutar campañas de salud pública para unas 28.500 personas en los campamentos de Jamam Gendrassa. También hay otros campos en el estado de Unity donde alojan miles de personas, pero no es un área donde Oxfam esté trabajando.

Georgette Thomas es oficial de medios de Oxfam Gran Bretaña y actualmente se encuentra trabajando en Sudán del Sur 

Más información 

Galería de imágenes: El día a día en el campo de Jamam, en Sudán del Sur 

La respuesta de Oxfam en la crisis de Sudán y Sudán del Sur

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