Susanne Ouedraogo, una agricultora de Fanka, antes y después de la estación de lluvias, Burkina Faso. Foto: Pablo Tosco/Oxfam
Susanne Ouedraogo, una agricultora de Fanka, muestra (a la izquierda) las hojas con que se alimentaron durante este año de sequía y falta de alimentos. A la derecha, enseña la buena cosecha después de las lluvias. Foto: Pablo Tosco/Oxfam

Burkina Faso: antes y después de la lluvia

28 Noviembre, 2012 | Conflicto y Desastres

Nuestra compañera Irina Fuhrmann, Responsable de Comunicación Regional de África del Oeste, nos explica cómo ha evolucionado la situación de Susane Ouedraogo, una agricultora de Burkina que vive las consecuencias de la dura sequía que afecta al Sahel.

En junio, cuando los graneros de las comunidades de Burkina estaban vacíos después de un año de cosechas terriblemente deficitarias, entrevistamos a Susanne Ouedraogo, una agricultora que vive en Fanka, un pequeño pueblo de la región Centro Norte del país. Nos recibió con el semblante preocupado y las mejillas consumidas por meses de carestía. “Matamos el hambre comiendo hojas y frutos salvajes que mezclamos con un poco de cereales. Pero no es suficiente” nos explicaba esta mujer de 55 años, para quién, a pesar de haber vivido otras crisis similares, la de esta año ha sido especialmente cruda.

Susanne salió adelante una vez más haciendo acopio de las estrategias de supervivencia que tuvo a mano - como la reducción de la ingesta diaria y la solidaridad de familiares emigrados a países vecinos -. Pero no teniendo ya animales que vender, su situación era de máxima precariedad y fue seleccionada como beneficiaria del programa de "Dinero por Trabajo" que Oxfam ha llevado a cabo en Burkina Faso.

Una economía muy frágil

 Pablo Tosco/Oxfam

Han pasado cuatro meses, regados por una estación de buenas lluvias, y regresamos a Fanka. Buscamos a Susanne en su casa, pero nos indican que ha salido a cosechar su campo de sorgho. Buena señal, aunque no nos sorprende pues por ahí por donde pasamos, grupos de hombres y mujeres y familias enteras están atareadas segando los cereales, que este año han alcanzado alturas superiores a los dos metros.

Susanne nos recibe con el machete en mano y una amplia sonrisa. “¡La estación ha sido muy buena! Ya hemos empezado a consumir el maíz y las judías y vendimos los cacahuetes para poder pagar la inscripción del cole de los niños” explica mientras nos muestra los racimos de sorgho que ha dado su campo. En Fanka, Oxfam apoyó a los productores más vulnerables orientándoles en técnicas de incremento de la productividad de los campos. “El año que viene voy a repetir el zai (sistema de siembra y abono del campo) porque nos ha ayudado mucho” añade. 

Pero, a pesar de las sonrisas y los planes de un futuro inmediato sin hambre, Susanne nos explica que todo lo que cosechen esta temporada será para el consumo familiar y a duras penas cubrirá los doce meses del año. Sólo la venta de los cacahuetes les permitirá ganar algo de dinero para otros gastos. Para que pueda comprar ganado – que constituyen una inversión de seguridad para las familias en el Sahel – harán falta como mínimo otros tres años seguidos de buenas cosechas. “Si el año que viene vuelve a fallar la lluvia, tendremos que contar de nuevo con vosotros” afirma dejando en evidencia la fragilidad en la que se encuentran millones de personas en esta zona de África.

Garantizar un futuro mejor

Ahora que se ha aligerado el sufrimiento inmediato, nuestros equipos están poniendo en marcha la tercera fase de la respuesta a la crisis del Sahel, que este año afectó a 18 millones de personas en la región. El objetivo es acompañar las familias en el camino hacia la recuperación de los medios de vida y reforzar sus sistemas de producción para que puedan ser más resistentes ante los posibles problemas que afectan esta zona.

En nuestros planes está que dentro de unos meses encontremos a Susanne cultivando hortalizas en un nuevo huerto comunal o alimentando a la cría de sus nuevas cabras, recibidas en el marco del proyecto como apoyo a la economía familiar. Ojalá éste y otros apoyos hagan posible que Susanne no necesite volver a contar con nosotros.

Más información

Crisis alimentaria en el Sahel

El trabajo de Oxfam en Burkina Faso

 

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