Día 2: Cómo la reforma institucional salvó la agricultura (¡y nuestras vidas!)

John Ambler

Blog mensaje por John Ambler

Oxfam America, Vicepresidente del equipo de Estrategia
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En el año 2050 hay abundancia de alimentos saludables y los políticos consideran la sostenibilidad del sistema agrícola como algo no negociable. Mirando atrás, es evidente que la clave del éxito en los ámbitos de la innovación, producción y consumo se debe a la reforma institucional llevada a cabo

John Ambler, vicepresidente del equipo de Estrategia de Oxfam América

Año 2050. Todo el mundo tiene suficiente para comer. De los 9.000 millones de habitantes del planeta, solo el 20 por ciento trabaja de forma directa en la agricultura. Y aun así, insisto, todo el mundo tiene suficiente para comer.

Los países industrializados eliminaron los subsidios que socavaban las exportaciones agrícolas de los países pobres. La reforma agraria se ha extendido por toda Latinoamérica, y una reforma de la gestión del agua ha comenzado su andadura en Asia. La irrigación, que antes suponía el 70 por ciento del consumo del agua dulce, ahora es menos de la mitad. En todo el mundo, nuevas prácticas agrónomas van ganando espacio, y las dietas son más sanas y se basan más en productos locales. En todo el mundo la clase política considera la sostenibilidad de la agricultura como un aspecto no negociable.

“En todo el mundo la clase política considera la sostenibilidad de la agricultura como un aspecto no negociable.”

Mirando a los últimos 40 años, es evidente que las innovaciones tecnológicas han desempeñado un papel importante, pero ha sido la reforma institucional la principal responsable del aumento de la producción de alimentos. Concretamente, el elemento decisivo de esta reforma fue otorgar a la ciudadanía y a los productores primarios un papel central en el que pueden ejercer más control y el sentimiento de apropiación es mayor.    Las estructuras institucionales y la innovación Hoy, los gobiernos invierten notablemente más en programas públicos de investigación agrícola, supervisados por grupos de administración multisectoriales. Las instituciones públicas dedicadas a la investigación agrícola presentan una rendición de cuentas adicional, ya que el 15 por ciento de sus presupuestos proviene de la concesión de licencias sobre sus innovaciones a los agricultores. En los países pobres, los gobiernos subvencionan parcialmente las innovaciones desarrolladas por los propios agricultores, así como los sistemas de información agrícola mejorados.   Los programas privados de investigación también reciben respaldo, pero las innovaciones financiadas con dinero público se reservan celosamente para el dominio público. Los consejos locales, constituidos por una mezcla de representantes gubernamentales, agrícolas y de la sociedad civil, ejercen una considerable influencia a la hora de establecer los programas privados de investigación. Si bien los beneficios económicos de las patentes agrícolas de investigaciones privadas recaen en sus propios creadores, los Estados pueden intervenir en determinadas ocasiones por el bien común, tal y como sucedió con los medicamentos para el VIH/SIDA. Las patentes de programas financiados por los gobiernos se consideran bienes públicos, y los ingresos derivados de ellas se dividen a partes iguales entre los inventores y los programas agrícolas estatales.

"Las innovaciones biológicas o químicas en el sector agrícola están ahora sujetas a la supervisión de mecanismos para evaluar su impacto potencial en la salud humana y animal así como en el medio ambiente. “

Las innovaciones biológicas o químicas en el sector agrícola están ahora sujetas a la supervisión de mecanismos similares a la FDA (Agencia de Medicamentos y Alimentos de Estados Unidos), tanto a escala nacional como mundial, para evaluar su impacto potencial  en la salud humana y animal así como en el medio ambiente.  A su vez, se hace un esfuerzo adicional para informar a los gobiernos y las comunidades de las implicaciones socioeconómicas de tales innovaciones. Se han logrado grandes avances para desarrollar cultivos que crezcan bien en condiciones de alta salinidad, así como nuevas variedades resistentes a las sequías y el calor y por lo tanto especialmente adaptadas para los trópicos. Hay datos más contundentes sobre la relación directa entre los OGM (organismos genéticamente modificados) y riesgos para la salud humana, por lo que están sujetos a una regulación más estricta y su utilización se limita principalmente a cultivos industriales.   La mayor valoración del agua es uno de los principales incentivos que han llevado al aumento de la inversión en tecnologías que permitan un uso más eficiente de la misma. En todo el mundo, el agua es considerada un bien económico, y tiene un precio. En el sector agrícola, la eficiencia en el uso del agua es un 50 por ciento mayor que en 2012. Los Estados han mejorado su función supervisora y garantizan que haya un flujo mínimo que permita la sostenibilidad de los ecosistemas.    Las estructuras institucionales y la producción  Los gobiernos prestan más atención a las necesidades de los pequeños productores, proporcionando a las cooperativas agrícolas instalaciones de almacenamiento que permiten gestionar reservas, flujos y precios, así como mejores redes de transporte y garantías de préstamos. Los países ricos ya no subvencionan la producción de alimentos, lo que permite que sean las fuerzas del mercado las que regulen los precios agrícolas. 

“Incluso los países más pobres han multiplicado por cuatro su inversión en la pequeña agricultura.”

 Incluso los países más pobres han multiplicado por cuatro su inversión en la pequeña agricultura, principalmente a través de la inversión conjunta  en detrimento de subvenciones plenas. Los sistemas de mercado, hasta en los países con modelos estatistas, pueden determinar la oferta y la demanda. La mayoría de los países ha desmantelado sus ineficaces y corruptos ministerios de cooperativas, y los han sustituido por “cooperativas de empresas” compuestas completamente por agricultores, las cuales tienen el mismo estatus y persona jurídica que cualquier otra entidad empresarial.   En toda Latinoamérica, la reforma agraria ha tenido lugar de forma pacífica, y se ha compensado económicamente a los previos propietarios de las tierras gracias a mecanismos  de protección reforzados que regulan la compra y venta de tierras agrícolas. Los beneficiarios, campesinos en su mayoría, pagan a plazos por las tierras y a un precio reducido. La reforma agraria ha servido para tres factores fundamentales: aumento de la productividad, distribución más equitativa de los ingresos y mayor sostenibilidad medioambiental. 

“La reforma agraria ha servido para tres factores fundamentales: aumento de la productividad, distribución más equitativa de los ingresos y mayor sostenibilidad medioambiental.”

 Asia, hogar de casi la mitad de la población mundial y altamente dependiente de la irrigación para la producción de alimentos, ha llevado a cabo una gran reforma de la gestión del agua, incluyendo su marco de concesión de derechos sobre el agua. Se han concedido grandes derechos sobre el agua a empresas controladas por agricultores. El agua es un producto comerciable, un bien económico, cuyas transacciones están supervisadas de cerca por consejos del agua multisectoriales que a su vez constituyen el principal órgano para la resolución de disputas.    Incluso los grandes sistemas de irrigación, anteriormente gestionados por los gobiernos, se han “privatizado” y ahora los dirigen cooperativas de empresas compuestas por agricultores  o por entidades públicas. Los ingenieros que trabajan en los sistemas de irrigación lo hacen para las empresas y no para los gobiernos, por lo que hay más incentivos para aumentar la productividad, reducir el consumo de agua, fortalecer la equidad y abordar los problemas de anegamiento y salinidad. Las cooperativas del agua venden el agua que ahorran a terceros, incluyendo en las crecientes zonas urbanas. Los beneficios que obtienen por esta venta se reinvierten en las infraestructuras de irrigación y en investigación. Por su parte, los gobiernos se centran en aspectos más amplios que el sistema de irrigación individual, principalmente la sostenibilidad medioambiental y la distribución del agua entre diferentes sistemas.

“El largo y encendido debate sobre la eficacia de la producción mecanizada a gran escala frente a la pequeña agricultura se ha acabado.”

 A su vez, en muchos países se han privatizado determinados sistemas de extensión agrícolas, lo que ha supuesto un incentivo para que los agrónomos y los trabajadores de extensión desarrollen y difundan productos que los agricultores necesitan y por los que estarían dispuestos a pagar.   El largo y encendido debate sobre la eficacia de la producción mecanizada a gran escala frente a la pequeña agricultura se ha acabado. Los dos modelos se consideran necesarios. En países como Estados Unidos la producción de semillas todavía se lleva a cabo en grandes explotaciones agrícolas mecanizadas. No obstante, las frutas y verduras, que necesitan más mano de obra, se gestionan cada vez más en pequeñas explotaciones agrícolas.   Muchos países en desarrollo se han beneficiado de una mecanización selectiva, como el uso de aradoras a motor y pequeños tractores. No obstante, excepto en los sectores donde hay una gran falta de mano de obra, se considera que la mecanización completa no es ni necesaria ni recomendable. A su vez, en algunos lugares, como las terrazas de cultivo de arroz, el potencial para utilizar métodos mecanizados es extremadamente limitado.

“El enriquecimiento del suelo se hace principalmente a través de productos biológicos.”

 La proliferación de técnicas agrónomas altamente avanzadas sigue su curso. Las técnicas de gestión de las raíces de plantas que comenzaron en Asia con el sistema de intensificación del arroz se han extendido a otros cultivos y continentes. La combinación de innovaciones agrícolas y de conocimiento tradicional genera rendimientos superiores. La reestructuración de los incentivos y de la apropiación para la investigación y la extensión agrícolas ha sido fundamental a la hora de generar nuevos conocimientos adecuados para la pequeña agricultura.   El enriquecimiento del suelo se hace principalmente a través de productos biológicos. Incluso en los países con suelos ricos, se consideraba erróneamente que estos eran inagotables. Una vez que se agotaron los nutrientes, el tratamiento del suelo pasó a depender en gran medida de los fertilizantes químicos. Hoy, la utilización de fertilizantes químicos ha caído un 75 por ciento gracias al coste reducido del tratamiento del suelo con materia orgánica (principalmente a través de nuevos vehículos que funcionan con hidrógeno y energía solar), un mejor sistema de reciclaje de desechos orgánicos urbanos, una mejor rotación de cultivos y un uso más extendido de cultivos que fijan el nitrógeno atmosférico.    Tanto la pesca como las cuencas hidrográficas y los bosques se gestionan siguiendo un nuevo modelo. En el caso de la pesca, existen órganos internacionales equipados con modernos sistemas de vigilancia que hacen un seguimiento de las flotas pesqueras en aguas abiertas para asegurar que cumplan con las cuotas internacionales de pesca; a su vez, un marco jurídico fortalecido facilita el acceso de los pescadores artesanales a las zonas pesqueras costeras y a la tecnología necesaria para protegerlas.   En cuanto  a las cuencas hidrográficas, en determinados lugares es común la práctica de que las zonas urbanas situadas aguas abajo paguen por los servicios de protección medioambiental aguas arriba. Las ciudades también pagan a los productores agrícolas para que utilicen técnicas de producción menos perjudiciales para el clima. Nuevos  métodos de obtención de energía basados en el hidrógeno y la luz solar, junto a una tecnología más eficiente de almacenamiento de baterías, permiten reducir enormemente la cantidad de tierras arables destinadas a la producción de biocombustibles.   Las estructuras institucionales y el consumo El aumento general de los ingresos supuso un gran reto, ya que la creciente demanda de carne de ganado alimentado con cereales conllevó un incremento del precio de los cereales.  Todavía se crían grandes cantidades de vacas, corderos y cabras alimentados con hierba, pero se ha conseguido reducir el consumo per cápita de carne de ganado alimentado con cereales gracias a la sensibilización pública, nuevos impuestos sobre ese tipo de carne y programas sociales que abogan por la reducción o eliminación del consumo de carne. 

“Se ha conseguido reducir el consumo de carne de ganado alimentado con cereales gracias a la sensibilización pública, nuevos impuestos y programas sociales.”

 En todo el mundo, la clase política se ha dado cuenta de que es necesario reformar nuestras instituciones si queremos que la agricultura produzca alimentos, estabilice los ecosistemas y genere empleo. El camino para esta reforma no ha sido fácil, ya que requiere una negociación continua y políticas sutiles –mecanización selectiva, aplicación adecuada de fertilizantes químicos, utilización razonable de OGM, reforma agraria equitativa, mayor valoración del agua, estructuras de creación de conocimiento más justas y más control ciudadano sobre la reglamentación y su aplicación–.   La adopción de nuevas tecnologías depende de si las instituciones las consideran oportunas, en vez de ser las tecnologías las que dictan el funcionamiento de las instituciones. Todo el mundo ha hecho un esfuerzo extra para asegurar que los agricultores y las mujeres que viven en la pobreza se beneficien de las nuevas estructuras de propiedad y autoridad.    Gracias a estos cambios, el mundo es un lugar mejor. En 2012, el mundo se basaba en gran medida en los principios de beneficios, extracción y ventaja comparativa, mientras que hoy los valores que rigen nuestro sistema alimentario son la equidad, la sostenibilidad y una distribución justa. Y funciona.    Lee el ensayo: Cómo la reforma institucional salvó la agricultura (¡y nuestras vidas!)