Campesina vendiendo sus productos en el mercado de Kungyangone
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Día 4: La producción sostenible significa alimentos sanos y vida saludable

12 Diciembre, 2012 | El futuro de la agricultura

Los desafíos que enfrenta la agricultura ecológica en base a la biodiversidad no son técnicos, sino políticos. Las pruebas realizadas en tres países demuestran que la agricultura sin combustibles fósiles funciona. Pero tales métodos se adoptarán ampliamente solamente cuando prevalezcamos sobe el poder político de las grandes empresas agrícolas.

Por Sarojeni V. Rengam, directora ejecutiva, Red de Acción sobre Pesticidas en Asia y el Pacífico 

Los sistemas de producción de alimentos que no utilizan o minimizan el empleo de combustibles fósiles existen, y son capaces de alimentar con éxito a sus comunidades. En todo el mundo hay pequeños agricultores, horticultores y otros pequeños productores de alimentos que han decidido reducir al mínimo la utilización de insumos insostenibles y dañinos que dependen de los combustibles fósiles, tales como los plaguicidas, los fertilizantes y la maquinaría pesada. Asimismo, con esta medida han conseguido reducir su huella de carbono.

La agricultura ecológica basada en la biodiversidad, aparte de conservar la propia diversidad, refuerza los principios ecológicos que resultan adecuados para los ecosistemas locales. El punto de partida es mantener la fertilidad del suelo y, como dijo el Profesor Norman Uphoff, de la Universidad Cornell, “nutramos el suelo y el suelo nutrirá a la planta.” La fertilidad del suelo puede conservarse mediante la utilización de fuentes alternativas para la fijación de nitrógeno en el suelo, la reducción de la erosión del suelo, la práctica de la conservación del suelo y el agua, el empleo de abonos animales y verdes, el recubrimiento del suelo con materia orgánica y el compostaje. 

Tales prácticas ecológicas incluyen la rotación de cultivos, que mitigan la aparición de malas hierbas, enfermedades, insectos y otros problemas relacionados con las plagas. Otro ejémplo es el de la gestión integrada contra las plagas de las escuelas de campo para agricultores mediante la comprensión de la ecología de los cultivos y los ciclos de vida de las plagas. Los agricultores pueden tomar decisiones con conocimiento de causa sobre la utilización de variedades resistentes en las tierras de cultivo, el momento de la siembra, el control de las plagas con métodos biológicos y el aumento del control mecánico y biológico de las malas hierbas. 

“El punto de partida de la agricultura ecológica basada en la biodiversidad es mantener la fertilidad del suelo.”

Muchas de estas prácticas emplean los recursos ecológicos locales de un modo equilibrado y después los regeneran. Se basan en el conocimiento local e indígena que los pequeños productores de alimentos de ambos sexos fueron desarrollando de generación en generación, mediante la experimentación y la innovación cuando surgían dificultades.

El uso de estos modelos de agricultura ecológica basada en la biodiversidad está muy extendido. Por ejemplo, en Tamil Nadu hay 20.000 productores de arroz que practican una agricultura sostenible de pocos insumos externos; en Camboya hay 56.000 productores de arroz que aplican el sistema de intensificación del arroz (SIA) sin productos químicos, y en Filipinas hay aproximadamente 35.000 productores de arroz que siguen el modelo ecológico basado en la biodiversidad y que utilizan la estrategia de MASIPAG

Conocí a un agricultor en Camboya que utiliza el sistema de intensificación del arroz; además de arroz, cultiva hierbas aromáticas y hortalizas, y cría gallinas y patos. La parcela donde, junto al resto de su familia, cultiva el arroz, tiene una superficie de una hectárea. Con dicho sistema, el arroz tiene más hijuelos por planta, panículas más grandes y granos más pesados, y además consume menos agua. Gracias a sistemas radiculares más fuertes, las plantas creadas a través del sistema de intensificación del arroz son más resistentes a los fenómenos meteorológicos extremos como las tormentas o las olas de calor. Los ingresos netos de este agricultor son más altos ahora, al no tener que utilizar pesticidas y fertilizantes comerciales. Su hija y su hijo, que se habían marchado a la ciudad para ganarse la vida, han vuelto para trabajar con él en la explotación. Ahora, las ganancias totales de la familia son muy superiores a cuando los hijos estaban trabajando en la ciudad como jornaleros. 

“Los patos y los peces mantienen las plagas del arroz bajo control y abonan los campos con sus residuos.”

En Filipinas, MASIPAG comenzó su andadura hace 27 años como una iniciativa de colaboración entre los agricultores y los científicos, con el fin de conservar las variedades tradicionales de arroz y mejorar las nuevas. Hoy en día, el programa mantiene una reserva in situ de un millar de variedades locales y otro millar de selecciones de arroz mejorado por MASIPAG. Aproximadamente 300 de estas selecciones provinieron de los propios agricultores. Entre ellas, hay variedades de mayor rendimiento, más nutritivas y más capaces de resistir los ataques de las plagas. 

Esta estrategia da prioridad al empoderamiento y la organización de los agricultores para que sean sus necesidades las que marquen la investigación y el desarrollo sobre el arroz, además de para generar un sentimiento de apropiación entre los propios agricultores. Los agricultores de MASIPAG experimentan constantemente con métodos participativos así como con la gestión ecológica de las explotaciones y el desarrollo de los mercados locales. El programa se ha ampliado también a la mejora y producción del maíz, los sistemas integrados y diversificados de las explotaciones agrícolas y el desarrollo del mercado orgánico local. 

Hace algún tiempo, en Tamil Nadu, conocí a Ganapathy, un agricultor que sigue un modelo de agricultura integrada y sostenible de pocos insumos externos. Cultiva arroz, frutas y hortalizas, cría vacas, gallinas y patos, así como peces en el arrozal. Los patos y los peces mantienen las plagas del arroz bajo control y abonan los campos con sus residuos. Los patos pueden acceder al arrozal con el fin de comerse las malas hierbas, lo que ha reducido la necesidad del trabajo manual. Asimismo, los patos también se alimentan de insectos y de sus huevos. Su pequeña explotación de una hectárea es plenamente sostenible y le proporciona unos buenos ingresos. Su único insumo exterior importante era una bomba de extracción de agua subterránea. Con una pequeña inversión en una bomba de agua solar o un sistema fotovoltaico de bombeo de agua, hasta esta bomba convencional podría convertirse en algo del pasado. 

“El reto principal a la hora de expandir el modelo de agricultura ecológica basada en la biodiversidad no es técnico, sino político.”

SIBAT, una organización de la sociedad civil de Filipinas, ha iluminado las vidas de varias aldeas al perfeccionar un microsistema hidroeléctrico que genera electricidad sin utilizar combustibles fósiles. Este sistema, gestionado por la comunidad, facilita luz y energía para el procesamiento de los alimentos y los cultivos, así como para las necesidades de los medios de vida de los hogares. 

Como muestran estos diversos ejemplos de agricultura ecológica basada en la biodiversidad, es posible producir alimentos y fibras sin ningún combustible fósil: desde la producción y el intercambio de semillas campesinas, pasando por la producción ecológica de alimentos sin utilizar pesticidas ni fertilizantes, hasta la fuente de energía alternativa que no procede de combustibles fósiles para generar electricidad y el procesamiento. 

El mayor reto que queda pendiente es el transporte de productos alimentarios a las ciudades, ya que la mayoría de nuestros medios de transporte todavía dependen de los combustibles fósiles. Con el fin de reducir esta dependencia, comunidades de todo el mundo están optando por la producción local de alimentos y los mercados locales. 

Alimentos y mercados locales
Resulta lógico consumir localmente los alimentos que se han producido localmente, ya que de esta manera los costes de transporte se reducen al mínimo, y podemos beneficiarnos de los nutrientes que suelen perderse cuando los alimentos se procesan y transportan a los supermercados urbanos. Un sistema que funciona es la agricultura respaldada por la comunidad (por ejemplo, el sistema Teikei de Japón), en el que los consumidores invierten en agricultores biológicos o ecológicos que siguen el modelo basado en la biodiversidad mediante una suscripción. A los agricultores biológicos se les garantiza un precio justo y a los consumidores que el producto que reciben está completamente desprovisto de aditivos desarrollados con combustibles fósiles. 

“El intercambio de información tiene que ser un proceso continuo, ya que la agricultura ecológica basada en la biodiversidad requiere gran cantidad de conocimientos.”

Conforme los consumidores van preocupándose más sobre su salud y disponen de más información, optan más alimentos de la agricultura ecológica basada en la biodiversidad. Sin embargo, el acceso a alimentos inocuos para los consumidores urbanos sigue siendo un desafío incluso con los proyectos de horticultura urbana que están emergiendo por todo el mundo. Es en este aspecto donde aún necesitamos voluntad política y apoyo financiero de los gobiernos a fin de acelerar el desarrollo de la producción de alimentos según la agricultura ecológica basada en la biodiversidad, así como de tecnologías más limpias que utilizan energías renovables. 

El reto principal a la hora de expandir el modelo de agricultura ecológica basada en la biodiversidad no es técnico, sino político. Tenemos que imponernos ante el poder político y económico que ostentan las agroindustrias, el cual fomenta la expansión de un modelo de agricultura empresarial e insostenible. Es necesario poner fin a los subsidios gubernamentales que estimulan tales sistemas de producción insostenible, tanto de manera directa como encubiertamente. 

En su lugar, tenemos que establecer políticas y programas que estimulen la adopción generalizada del modelo de agricultura ecológica basada en la biodiversidad con el fin de afrontar los retos futuros de producción y distribución de alimentos. Dichas políticas deberían promover la conservación de la biodiversidad, en particular la agrodiversidad, y fomentar los bancos locales de semillas. La investigación participativa y descentralizada que tiene como fundamento los sistemas de conocimiento de los agricultores y los pueblos indígenas debería institucionalizarse y recibir financiación. Asimismo, debería emularse la estrategia de MASIPAG de fomento de la colaboración entre agricultores y científicos. 

“Podemos acabar con la dependencia que el sistema alimentario tiene de los combustibles fósiles.”

El intercambio de información, conocimientos e innovación tiene que ser un proceso continuo, ya que la agricultura ecológica basada en la biodiversidad es un modelo que requiere gran cantidad de conocimientos. El intercambio mediante el aprendizaje entre agricultores y plataformas de información de fácil acceso son buenas iniciativas. 

La expansión de la agricultura ecológica basada en la biodiversidad también precisa de apoyo para que las organizaciones y movimientos de pequeños productores puedan participar plenamente. Es necesario garantizar sus derechos, en particular los de las mujeres productoras, para que puedan tener acceso a la tierra y los recursos productivos y puedan así realizar inversiones a largo plazo en la fertilidad del suelo, innovar prácticas agroecológicas, acceder a los mercados locales o desarrollar sistemas agrícolas respaldados por sus comunidades. Además, los gobiernos deberían reorientar el gasto público en agricultura hacia el fortalecimiento y la expansión de las prácticas agroecológicas mediante servicios de extensión e investigación. 

Creo firmemente que podemos acabar con la dependencia que el sistema alimentario tiene de los combustibles fósiles, pero el camino a seguir requerirá un profundo cambio de paradigma que necesita un fuerte compromiso político y social de carácter inmediato. 

Lee el ensayo: La producción sostenible significa alimentos sanos y vida saludable

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Comentarios

La agricultura y la energía están muy entrelazadas

Los tres ensayos de ayer respecto al rol de los combustibles fósiles en la agricultura generaron respuestas y reflexiones que, entre otros temas, discutían los méritos del reciclaje de nutrientes y si tiene sentido buscar un abordaje único para incrementar los rendimientos agrícolas. Hoy, el debate sobre la agricultura y la energía continúa.

 

Da Silva y Rengam muestran que reducir la dependencia de la agricultura en los combustibles fósiles tendrá beneficios globales para el clima, así como beneficios locales para los agricultores, las comunidades, y la diversidad biológica. Pero, ¿el nulo uso de combustibles fósiles es un desafío técnico muy distante, o son los principales retos más bien de naturaleza política y social?

Producción sostenible y vida saludable

El artículo de Rengam es excelente y expone clara y ordenadamente los argumentos sobre las ventajas de la agricultura ecológica. Esta orientación de la agricultura sí es una verdadera innovación tecnológica con un campo enorme a desarrollar, tanto en investigación como en desarrollo y en formación del agricultor. Para hacer esto es necesario que los gobiernos consideren esto una prioridad y que inviertan el dinero necesario. El conjunto de la sociedad saldría beneficiado desde el punto de vista económico ya que la producción agrícola es la responsable de nuestros alimentos y la alimentación determina la salud de las personas. Las consecuencias de una agricultura más racional son enormes para el resto de las actividades y sectores, incluído el energético; el sistema podría ser mucho más eficiente y estratégicamente más seguro al diversificar los recursos energéticos. Hay un problema. Los beneficios de un sistema agrícola alternativo, serían notables para la mayoría de los ciudadanos, pero habría sectores de la agroindustria que podrían perder cotas de poder económico. Los gobiernos en general son más sensibles o dependientes de estos grupos de presión y de poder que de los agricultores o los consumidores, por lo que no es muy probable que sean los gobiernos los que, de forma espontánea, fomenten políticas potentes en estas direcciones. ¿Cuál es la solución alternativa?. La solución para ese cambio de paradigma del que habla Sarojeni Rengam es que los agricultores se asocien y formen verdaderos grupos de presión organizada y que los consumidores hagan lo mismo. Para ello es indispensable hacer llegar información a unos y a otros, que les haga ver que hay soluciones y vías para un cambio, pero que todo depende de ellos mismos. 

Pedro F. Martinez

www.huertossintierra.com

Producción sostenible

Concuerdo con Sarojeni, el problema de la agricultura ecológica no es un problema técnico, sino político. Es un tema de política económica y de decisiones que afectan a determinados grupos de poder que han obtenido ganancias importantes a partir del sistema alimentario actual. ¿Qué pasaría si invirtiéramos en desarrollar un infraestructura y red de servicios de apoyo a la producción y distribución de alimentos producidos de forma ecológica, que disminuya los costos de transacción y los haga más asequibles a los consumidores/as, así como existe en la agricultura convencional?. Sí las  universidades, gobiernos y asociaciones de productores y productoras trabajaran conjuntamente para desarrollar programas de investigación y transferencia de tecnologías para la agricultura ecológica, basado en las condiciones y recursos locales, disminuyendo el riesgo para los pequeños agrícultores.

¿Qué pasaría si el modelo de extensionismo que predomina en la mayoría de los países de la región, dedicará mayores recursos y tiempo en investigar más sobre como mejorar las técnicas de producción agroecológicas y brindarán asesoría técnica de calidad a los productores y productoras que quieren cambiar hacia una producción más sostenible, en lugar de fomentar la agricultura convencional como la única alternativa para lograr satisfacer la demanda mundial de alimentos y erradicar el hambre y la pobreza? Actualmente, muy pocos agronómos brindan este apoyo y muchos agricultores/as no encuentran soluciones técnicas para enfrentar este cambio de sistema de producción por no contar con una red de servicios que brinde soporte, elevando los costos de producción y haciendo más dificil la gestión del riesgo.

 ¿Qué pasaría si en vez de fomentar la producción para la agroexportación se apoyara decididamente el fomento de los mercados locales, y se promovieran mecanismos de vinculación directa a mercados, concientizando a los consumidores sobre los beneficios de la ingesta de alimentos sanos, nutritivos y ecológicos?.

Probablemente, si empezaramos a invertir para la expansión del modelo de agricultura ecológica lograríamos en el futuro avances importantes hacia una sistema mundial de alimentos más justo, sostenible y con equidad.

Técnico o no técnico...

Gracias a todos por sus comentarios!

Por sus comentarios parece que más allá de buscar soluciones técnicas a muchos de los problemas de la agricultura, que si bien´ponen su granito de arena, lo que necesita la agricultura es lograr avances en lo político y en lo social. Necesitamos políticas que apoyen de una mejor manera el desarrollo del sector de forma sustentable en todos los aspectos, y avances en los grupos de la sociedad para organizarse y demandar a los estados soluciones que beneficien a la sociedad en su conjunto. ¿Qué requeriremos para ello? ¿De qué forma podemos generar ese cambio en nuestros representantes y en nuestra sociedad, y volver de él una situación a largo plazo?

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