Dos jóvenes estudiantes  en Benin
Dos jóvenes estudiantes en Benin

Día 5: Mi hija quiere ser agricultora

13 Diciembre, 2012 | El futuro de la agricultura

Nosotras, agricultoras de Nigeria, afrontramos muchos y variados desafíso. Desde la carencia de tierra y los mercados inciertos, hasta las cargas cotidianas para mantener la familia. Trabajar como jornaleras lleva sus propias incertidumbres. No debe extrañar que un futuro en la agricultura tenga poca atracción para la juventud de Nigeria.

por Susan Godwin, agricultora nigeriana

Cuando pienso en el futuro de la agricultura, tengo que admitir que los jóvenes de Nigeria no quieren ser agricultores. Son conscientes de lo complicado que resulta. Ven lo duro que trabajamos y lo poco que obtenemos, a veces incluso nada. Tengo cinco hijos. Uno de ellos trabaja en la ciudad y el resto vive conmigo. Tengo una hija de 18 años. No fue a la escuela y quiere quedarse aquí y ser agricultora. Actualmente, todo nuestro trabajo en el campo es manual. Quizás la modernización haría que fuese más atractivo para ellos.

La falta de mercados también es un problema. En 2011, nos dijeron que había un buen mercado de boniatos en Lagos, así que alquilamos un camión para transportar nuestros boniatos hasta allí. Sin embargo, una vez allí, no los descargaron del camión hasta tres meses después. Para entonces, se habían estropeado, ¡y el dinero que ganamos al venderlos no cubrió ni siquiera el coste del transporte!

“Estoy casada y tengo que alquilar la tierra para mí y para mi hija.”

Aquí, las mujeres agricultoras nos enfrentamos a muchos retos. Carecemos de acceso a la tierra y los hombres quieren quedarse el dinero que ganamos con la agricultura. Tenemos que alquilar la tierra a los hombres. Estoy casada y tengo que alquilar la tierra para mí y para mi hija. Si no, nos dirían que nos fuésemos a dormir con el estómago vacío, y nos tendríamos que ir a la cama sin haber comido nada. 

Los hombres también quieren que las mujeres trabajemos sus tierras, y se aprovechan de ellas cuando las contratan. Sólo entonces es cuando nos proporcionan comida a las mujeres.

Las mujeres agricultoras deberíamos recibir tierras para que podamos cultivarlas. Quizás el Gobierno podría crear un decreto que nos permitiera el acceso a la tierra. Nosotras, las mujeres, deberíamos unirnos para fijar una meta común y así poder comunicarle al gobierno cuál es nuestro problema.

Si tuviéramos más acceso a la tierra, podríamos rotar cultivos y mejorar el rendimiento de nuestras cosechas. La tierra que las mujeres consiguen para el cultivo normalmente está degradada. Los hombres no son conscientes de que las mujeres cultivamos para alimentar y educar a nuestros hijos, ya que los hombres no se ocupan de esas tareas en sus hogares. Las mujeres no tenemos acceso al crédito, por lo que debemos invertir nuestro propio dinero.

“Si tuviéramos más acceso a la tierra, podríamos rotar cultivos y mejorar el rendimiento de nuestras cosechas.” 

Las mujeres tenemos que levantarnos temprano, preparar el desayuno, trabajar en el campo, recoger madera al volver del campo e ir a casa a preparar la cena de la familia. Los hombres van al campo a trabajar y cuando regresan pueden descansar. Incluso salen a divertirse. Las mujeres no tenemos tiempo, estamos agotadas. Aún así, tenemos que cultivar. Es algo impensable para nosotras.

Lo que me gusta de cultivar es que puedo decidir mi propio horario. Si quiero ir al campo y trabajar, puedo hacerlo. Pero si estoy cansada, puedo quedarme en casa y tomarme un día de descanso.

Me gustaría que el Gobierno de Nigeria nos ayudara a los pequeños agricultores a acceder a nuevos métodos de agricultura, incluso si tuviésemos que pagar por ello. También me gustaría que se nos permitiese el acceso al préstamo. Como agricultora, no obtengo ayuda alguna del sistema de extensión agrícola del Gobierno. Y cuando vienen, no podemos entender nada de lo que intentan enseñarnos porque hablan en otro idioma. En el futuro, se mejoraría la situación si los agentes de extensión agrícola del Gobierno hablaran las lenguas locales.

“Si un día no hubiera alimentos en los mercados, entonces la gente se daría cuenta de que los agricultores también contribuimos al bienestar del país.”

La educación ayudaría a mi hija a vivir mejor y a poner más interés en lo que hace. Aprender nuevas técnicas agrícolas la ayudaría a ser mejor agricultora.

A veces, parece que no se aprecia nuestro trabajo. Así que me digo a mí misma: que nos dejen a todos los agricultores irnos a la ciudad. Si un día no hubiera alimentos en los supermercados ni en los mercados locales, entonces la gente se daría realmente cuenta de que los agricultores también contribuimos al bienestar del país. Cuando todos nuestros hijos se vayan a las ciudades y compren alimentos en los supermercados, yo todavía seguiré cultivando mi parcela de tierra. No dejaré de cultivar porque de ahí es de donde obtengo mis ingresos. Lo es todo para mí.

Lee el ensayo: Mi hija quiere ser agricultora

Comentarios

Modelos de producción del futuro

La discusión de ayer continuó con reflexiones sobre el uso de energía en la agricultura y se consideró también la importancia relativa de cambios en políticas y en la demanda de los consumidores, para lograr sostenibilidad en el sistema alimentario. Pero, ¿qué tanto pueden influir los consumidores de menores recursos (incluidos los propios agricultores) la dinámicas del mercado?  La primera semana de este debate termina hoy, con 3 ensayos enfocados a modelos de producción.

 

Debenbam propone un modelo de producción “incorporado” para reducir los costos y mejorar el acceso de los productores a información del mercado, tecnología e innovaciones, así como herramientas financieras. Bajo este modelo de negocio, cada pequeño productor podría escoger entre ser solamente accionista, o ambos, un asalariado y un accionista. ¿Hará este modelo la producción de alimentos lo suficientemente atractiva y rentable para las nuevas generaciones, de manera que Godwin no deberá preocuparse sobre el futuro de sus hijas y nietas? ¿Podrá este modelo de producción ser compatible con lo que nos propone Ibáñez de lograr un diálogo de saberes entre diferentes abordajes a la producción (modernos y ancestrales) para lograr un modelo de producción y desarrollo sostenible ambiental, cultural, y económicamente?

Juventud rural

 

Hace una semana conocí varias familias en la región de Cuatro Lagunas en Cusco, quiero compartir la historia de dos de ellas.

Un padre que crió a tres hijas, en la visita conocimos a una de ellas, como de 16 años, estaba muy orgullosa de lo que su padre logró en su parcela, sobre todo que con eso haya podido alimentarlas y apoyarlas para que salgan adelante. Comparten el orgullo del padre por las visitas que vienen a conocer sus logros. Me quedó grabado el orgullo de la hija por el padre y pienso que eso es lo importante.

En otra casa una joven de unos 27 años que atiende con alimentación a los visitantes, nos contó que hace unos días se casó, y que vinieron a visitarla su familia de la ciudad. Nos dijo que muchos de ellos le criticaron cuando tomó la decisión de dejar Cusco para ir a vivir a Cuatro Lagunas, pero ahora que han visto lo que ha logrado y como vive, le han felicitado porque vive mejor que algunos de ellos.

Agradezco la historia de la señora Susan Godwin.

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