Día 5: La mutualidad: el camino hacia un futuro sostenible para los pequeños agricultores

Nicko Debenham

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Presidente del Source Trust
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El problema fundamental para agricultores y agricultoras de pequeña escala es el tamaño des sus parcelas. Son ,simplemente, demasiado pequeñas para generar un medio de vida aceptable. Un modelo de explotaciones integradas podría suprimir muchos de los obstáculos actuales y convertirse en el sistema agrícola del futuro.

Por Nicko Debenham, Director de Desarrollo y Sostenibilidad de Armajaro Trading Ltd.

El problema fundamental al que se enfrentan los pequeños agricultores, tanto hombres como mujeres, es el tamaño de sus explotaciones y su aislamiento geográfico. La escala de su actividad es demasiado pequeña para permitirles generar unos medios de vida adecuados. 

La razón de la escasa extensión de sus explotaciones es la cultura de la herencia, según la cual cuando una persona muere, todos sus hijos heredan las tierras. Con el paso de las generaciones, las parcelas se hacen cada vez más pequeñas y los ingresos de los agricultores se reducen. En muchos casos, las explotaciones se convierten más en una carga que en un legado beneficioso para las familias. 

Una de las consecuencias de la proliferación de explotaciones pequeñas y geográficamente dispersas es la escasa transferencia de conocimientos entre agricultores y otros actores de la cadena de suministro, como pueden ser instituciones de investigación, servicios de extensión y proveedores de servicios financieros. Las dificultades y el elevado coste que entrañan las comunicaciones con un grupo de personas tan diverso derivan en la falta de intercambio de conocimientos sobre técnicas agrícolas mejoradas. Si los agricultores tuvieran acceso a los conocimientos del sector, aumentaría la innovación agrícola y se haría un mejor uso de la tecnología. 

“Las explotaciones se convierten más en una carga que en un legado beneficioso para las familias.”

Otra de esas consecuencias es la dificultad que encuentran los pequeños agricultores a la hora de tomar decisiones presupuestarias bien fundadas. En muchos casos carecen de conocimientos financieros, y el nivel de ingresos de que disponen es sumamente variable. Por tanto, incluso los pocos agricultores que tienen acceso a instrumentos financieros rara vez pueden conseguir préstamos, al no poder garantizar su devolución. Y cuando hay préstamos disponibles, suelen resultar onerosos debido a los riesgos y costos que conlleva la gestión de numerosos préstamos de escasa cuantía para un sinfín de pequeños agricultores.

Si los agricultores tuvieran la oportunidad de aumentar su financiación, estarían en mejor posición para invertir en tecnología e innovaciones, como por ejemplo mejor material de siembra e insumos básicos.

“La agricultura únicamente representará una profesión atractiva para los jóvenes si es rentable.”

Esta situación es aún más difícil para las mujeres agricultoras, dada la tradición arraigada de que son los hombres el principal sostén de la familia. En muchas ocasiones, las mujeres carecen de acceso a  formación, no pueden participar en las organizaciones de productores ni optar a puestos de liderazgo agrícola. Si hubiera igualdad de oportunidades para hombres y mujeres en el sector agrícola, las familias agricultoras no solo se beneficiarían de la mejor calificación crediticia de que suelen gozar las mujeres, sino que las mujeres de las zonas rurales ganarían en poder de elección y aumentaría su potencial para generar ingresos. 

Ayudar a los agricultores a entender las oportunidadesEs preciso alentar a los pequeños agricultores a gestionar sus explotaciones como empresas rentables, utilizando un modelo de empresa sostenible que atraiga hacia el sector a nuevas generaciones de agricultores. La agricultura únicamente representará una profesión atractiva para los jóvenes si es rentable.

La triste realidad es que las tierras heredadas a lo largo de generaciones pueden ir perdiendo su capacidad para dar sustento a una persona o una familia, por muchos insumos que se inviertan en las mismas. Si los agricultores fuesen conscientes del potencial productivo de sus explotaciones, podrían tomar decisiones fundadas sobre sus presupuestos y sus medios de vida. Deben valorar si su actividad agrícola es viable. 

“Muchos agricultores invierten motivados por falsas esperanzas.”

Un estudio reciente y aún en curso del grupo independiente Geo Traceability apunta a que la extensión media de las explotaciones de cacao en África Occidental es de 1,6 hectáreas,  muy por debajo de la cifra de 2,5 hectáreas que el sector consideraba como representativa. Esto quiere decir que muchos agricultores tienen unas expectativas poco realistas de su potencial productivo e invierten motivados por falsas esperanzas. Puede que estén ejerciendo una profesión que les impida progresar más allá de unos ingresos de subsistencia.

Si tuvieran una idea precisa de la capacidad productiva de sus parcelas para poder calcular ingresos actuales y futuros, los agricultores adoptarían una estrategia más empresarial para aumentar su producción.

A su vez, esto les permitiría comparar su capacidad de generar ingresos con otras opciones de empleo posibles. No se trata de que busquen empleo fuera de las explotaciones agrícolas, sino de que los agricultores sepan realmente cómo hacer que sean rentables.

Alentar el trabajo colectivoImaginemos que un grupo de agricultores agrupa sus explotaciones en una propiedad mutual. Esta explotación “integrada” de mayor tamaño reduciría costes y potenciaría el acceso a conocimientos de mercado, tecnología e innovaciones del sector, así como a servicios financieros. Siguiendo este modelo de negocios, cada agricultor podría decidir si ser únicamente accionista, o accionista y trabajador asalariado a la vez.

La estructura de grupo mejoraría las comunicaciones y la colaboración entre agricultores y organismos externos como instituciones financieras y de investigación, para así facilitar la transferencia de conocimiento. Un modelo de explotación integrada permitiría además que cada agricultor se especializara en una función determinada, de manera que se mejorarían la eficiencia agrícola y la credibilidad con el paso del tiempo.

“Imaginemos que un grupo de agricultores agrupa sus explotaciones en una propiedad mutual.”

Muchas organizaciones de ayuda al desarrollo siguen una política de alentar a los agricultores a que colaboren y se apoyen entre ellos.  A menudo los agricultores forman grupos que eligen a sus propios líderes, que posteriormente reciben formación en prácticas agrícolas sostenibles, acceso a los insumos necesarios, material de siembra mejorado, apoyo financiero, infraestructuras comunitarias y tecnologías de la información. 

Dado que el grupo de agricultores asume mutuamente la responsabilidad por cada uno de sus miembros, las dificultades logísticas para las instituciones financieras se reducen y su confianza aumenta. Los líderes suelen coordinar la distribución de insumos y el material de siembra según el tamaño y el perfil de las explotaciones del grupo. Con el tiempo, la mutualidad del grupo facilita la transferencia de conocimientos desde los centros de investigación a los grupos de agricultores, lo que a su vez fomenta la inversión y la innovación por parte de cada uno de los agricultores. 

ConclusiónLa agricultura debe convertirse en una profesión vocacional en la que agricultores emprendedores que formen parte de un grupo con responsabilidad mutua puedan alcanzar una calidad de vida adecuada mediante la agricultura sostenible. Para que esto sea factible, es necesario adaptar la estructura del panorama agrícola actual para subsanar las limitaciones que imponen las explotaciones de pequeño tamaño. Un nuevo movimiento basado en un modelo agrícola integrado podría ser la clave para superar esta importante barrera.

Lee el ensayo: La mutualidad: el camino hacia un futuro sostenible para los pequeños agricultores