Día 9: Faltan agricultores en Estados Unidos

Michael O’Gorman

Blog mensaje por Michael O’Gorman

Fundador y director ejecutivo de la Coalición de Agricultores y Veteranos
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Todo mal percibido de la agricultura estadounidense se reduce a lo siguiente: pocos agricultores trabajan para alimentar a demasiadas personas. El desafío es aumentar el número de agricultores jóvenes y ayudarles durante los primeros años cuando tienen que aprender las destrezas del oficio.

Por Michael O’Gorman, fundador, Coalición Agricultor-Veterano 

La agricultura moderna en Estados Unidos se enfrenta a varios problemas como el uso excesivo de nocivos pesticidas y fertilizantes, la consolidación de la propiedad de las explotaciones agrícolas, la pérdida de biodiversidad, una inadecuada administración de la tierra, el confinamiento del ganado para su alimentación, el cultivo de los alimentos lejos de donde se consumen y la excesiva dependencia en la mano de obra inmigrante. Todos estos problemas se reducen a lo mismo: hay muy pocos agricultores para alimentar a demasiadas personas.

La combinación de nuestra necesidad de comer más sano, junto al rápido crecimiento de la población estadounidense y el envejecimiento de la población campesina representa, a la vez, una excelente oportunidad y un gran reto para la agricultura del país. Necesitamos más que nunca nuevos agricultores, y necesitamos que su labor sea un éxito.

La viabilidad económica de una explotación agrícola se reduce a una ecuación básica: rendimiento multiplicado por precio menos coste. En otras palabras, esta ecuación se puede entender como lo siguiente: lo que se cultive o produzca en una determinada extensión de tierra, multiplicado por el precio al que puede venderse, menos todos los costes de producción.

Los años más difíciles para los agricultores son aquellos en los que tienen menos experiencia, cuando son más propensos a cometer errores y es menos probable que dominen el modo de incrementar el rendimiento y reducir el coste.

En la actualidad, los pequeños agricultores y los que acaban de comenzar su andadura en el sector agrícola tienen, al menos, un elemento decisivo a su favor: el precio del combustible. Cuesta por lo menos 10.000 dólares transportar un camión con un semirremolque de productos frescos desde California o Arizona (donde se han producido) hasta la Costa Este de Estados Unidos. Esto ofrece a los agricultores de esa región una ventaja competitiva de ocho dólares de media por cada caja. Si a esto le sumamos el hecho de que, cultivados localmente, los alimentos se mantendrían frescos a la venta cinco días más y que los consumidores estarían dispuestos a pagar más por productos cultivados localmente, entonces la ecuación económica puede justificar que vuelvan a producirse muchos cultivos frescos en las regiones del país que habían abandonado esa actividad.

“En la actualidad, los pequeños agricultores y los que acaban de comenzar tienen al menos un elemento decisivo a su favor: el precio del combustible.”

No obstante, esta ecuación no está libre de riesgos. A mi parecer, el mayor de todos es que muchos agricultores principiantes se centran en la parte relativa al precio de venta, dedicando la mayor parte de su tiempo y atención a la comercialización de sus productos, y menos al rendimiento y al coste. Por el momento, el mercado les respalda, pero ese apoyo puede cambiar de la noche a la mañana. ¿Qué pasaría si la próxima alarma alimentaria no saltara en una gran explotación agrícola de California, sino que viniera de una joven pareja que vende productos cultivados localmente en el mercado agrícola del barrio? 

El otro problema es que esta sencilla ecuación ignora muchos de los grandes riesgos propios de la producción en diversas partes del país. La sequía en el medio Oeste estadounidense, las inundaciones en el Sur del país y una epidemia de tizón tardío en los tomates y patatas en la costa Este supusieron la primera llamada de alerta para muchos jóvenes agricultores: la pérdida de cosechas.

Esta ecuación también plantea cuestiones éticas. Gran parte de los nuevos agricultores han recibido el apoyo de un pequeño sector de consumidores que quieren y pueden pagar unos precios superiores a los valores de mercado por los productos cultivados localmente. A su vez, muchos nuevos agricultores confían en los estudiantes universitarios, que, a pesar de que protestan contra los salarios que se pagan en las explotaciones agrícolas convencionales más grandes, se ofrecen voluntarios para trabajar en las tierras de sus amigos y compañeros por casi nada de dinero. La mayor parte del apoyo que proporcionan los consumidores y voluntarios está impulsado por la falta de aprecio que se tiene al sistema alimentario en su totalidad, incluyendo a aquellos (principalmente familias trabajadoras de agricultores y trabajadores inmigrantes) que, si bien no siempre de la manera más correcta, nos han estado alimentando hasta ahora.

“El fácil acceso a grandes sumas de dinero puede perjudicar a los agricultores en sus primeros años de trabajo.”

A continuación aparecen algunos de los que en mi opinión son los mejores métodos para ayudar a los agricultores principiantes:

  1. Viveros agrícolas. Ofrecen una combinación de tierras de bajo coste, acceso a infraestructuras y material para ayudar a los agricultores a emprender su nuevo negocio. Los viveros son, a menudo, asociaciones entre organizaciones sin ánimo de lucro, comunidades, municipios y facultades de agricultura, y son financiados a través de subvenciones privadas y públicas, donaciones de particulares y cuotas de socios. Permiten que los agricultores emprendan sus negocios sin invertir grandes sumas de capital y que  además adquieran experiencia y puedan cometer errores sin echar por tierra su carrera profesional.
  2. Arrendamiento de tierras. La tierra es un bien caro y su adquisición puede no ser la inversión más sabia. Invertir equilibradamente en ganado, equipamiento agrícola o instalaciones de empaquetado es una estrategia que puede facilitar el crecimiento de un negocio agrícola a largo plazo. 
  3. Agrupamiento. Hay empresas de agrupación de servicios dispuestas a vender los productos de los agricultores en un mercado de alta calidad, permitiendo a los agricultores mantener su identidad de marca propia. Este concepto permite a los agricultores centrarse en lo que se les da bien cultivar, en la época cuando crece, y, lo que es más importante, les permite dedicar más tiempo al cultivo. 
  4. Utilización de los mercados existentes. Si bien para la mayoría de agricultores el reconocimiento de su trabajo se produce en el mercado, merece la pena estudiar la posibilidad de producir para alguien con un mercado ya existente, como la agricultura por contrato. Esta estrategia puede simplificar el programa de producción, además de la posibilidad de obtener asistencia financiera, formación continua y la opción de tener otro empleo aparte.
  5. Micro-crédito. Los agricultores principiantes se quejan de lo complicado que es obtener préstamos. Los que nos hemos dedicado en algún momento a la agricultura sabemos que la parte más difícil llega cuando tenemos que devolverlo. El fácil acceso a grandes sumas de dinero puede perjudicar a los agricultores en sus primeros años de trabajo. Menores cantidades de dinero pero que estén ligadas a apoyo para desarrollar los planes de negocios y orientación sobre la producción pueden evitar que los agricultores se endeuden de manera irreversible. 

“Tenemos que encontrar la forma de que los agricultores con experiencia pueden transferir sus conocimientos agrícolas a la siguiente generación.”

Hay tres sugerencias para las inversiones privadas y públicas que me gustaría que se materializaran, en parte porque van más allá de los actuales aspectos demográficos de los nuevos agricultores: 

  1. Programas de aprendizaje remunerado en explotaciones agrícolas familiares. La tasa de paro en Estados Unidos es elevada, especialmente en zonas rurales. Los veteranos militares regresan a estas comunidades rurales con pocas oportunidades de empleo. Con una modesta ayuda del Gobierno, una familia de agricultores podría ser capaz de hospedar a un joven ex militar o civil y a su familia y proporcionarles formación agraria valiosa que no puede enseñarse en el colegio (uso del tractor, cercado, maquinaria y cría de animales). Incluso podría servirle a la familia del aprendiz para generar ingresos adicionales mediante huertos comerciales o la inversión en ganadería. Los agricultores con experiencia necesitan transferir sus conocimientos agrícolas a la siguiente generación, y tenemos que encontrar la forma de que puedan hacerlo. 
  2. Pagar a los agricultores principiantes para que cultiven para las personas en situación de pobreza. El actual modelo que enmarca a los agricultores jóvenes consiste en un régimen de producción extremadamente complejo para el cultivo de productos variados y con frecuencia de elevado coste, destinados a los mercados de alta gama. Apenas hay incentivos para que los agricultores principiantes proporcionen sus productos a aquellas personas que más lo necesitan. Un programa que comprara la totalidad de la cosecha a un agricultor a un precio predeterminado, con estándares de mercado para productos de distinta calidad y una certificación independiente de seguridad alimentaria, permitiría a los agricultores cultivar productos para bancos de alimentos, iglesias, hospitales de veteranos, etc. sin  afectar desfavorablemente al mercado competitivo. El agricultor reduciría las pérdidas debidas a los productos que no ha vendido, ahorraría dinero al trabajar de manera más eficiente y, lo que es más importante, dedicaría su tiempo a aprender cómo cultivar. 
  3. Programas para poner a disposición de los agricultores tradicionales las explotaciones y empresas agrícolas. Ahora mismo, la mayoría de los productos cultivados en Estados Unidos son plantados, cultivados y cosechados por mano de obra inmigrante. El movimiento para que haya más agricultores está pasando por alto a aquellos que están más cualificados y que, si se les da la oportunidad, tienen más probabilidades de desarrollar una carrera profesional duradera en el sector agrícola. Existen algunos buenos programas dirigidos a este sector demográfico, pero no son suficientes.

“Su habilidad para aprender a ser buenos productores es lo que marcará su éxito.”

Los nuevos agricultores serán los que propongan las mejores ideas innovadoras. Muchos de los agricultores principiantes de Estados Unidos no van a tener apenas tierras, y empezarán con parcelas más pequeñas y, a menudo, marginales. Su habilidad para aprender a ser buenos productores es lo que marcará su éxito, y no el marketing. No será fácil, pero aquellos que lo logren no sólo alcanzarán el éxito personal, sino que lograrán aquello que necesitamos para sobrevivir y prosperar como nación. 

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