Niño corriendo a través de un campo de arroz. Foto: Oxfam
Niño corriendo a través de un campo de arroz

Día 10: La agricultura como nosotros la conocemos ¿tiene un futuro?

20 Diciembre, 2012 | El futuro de la agricultura

Quien reina en la agricultura es el consumidor. Hasta que los consumidores conscientes y comprometidos cambien su comportamiento, los productores a pequeña escala no recibirán más que lindas palabras y gestos simbólicos. Los consumidores deben asumir sus responsabilidades, pagando un precio justo y compartiendo el riesgo.

Por Sonali Bisht, autora y directora fundadora de INHERE (India)

La tecnología para producir comida sintética existe. Las píldoras alimentarias son solamente un paso más allá de las vitaminas, proteínas y otros alimentos y suplementos nutritivos disponibles actualmente en el mercado. Tenemos conocimiento de los hidropónicos y podemos cultivar el alimento en complejas producciones de varios niveles. Sin duda, existen diversas alternativas a la agricultura tradicional para alimentación y otras necesidades. ¿Tiene futuro la agricultura como nosotros la conocemos?

Los expertos que contribuyeron al debate “El Futuro de la Agricultura”, todos eminentes líderes en sus áreas, eligieron no enfocarse en alternativas radicales como ésta, y los comentarios recibidos no impugnaban esa elección. Claramente, el alimento cultivado por personas que viven en áreas rurales, especialmente los agricultores a pequeña escala, es considerado importante para el futuro.

“La tecnología para producir comida sintética existe.”

Los agricultores a pequeña escala actualmente constituyen la mayoría de los productores agrícolas, gran parte de las personas pobres y la mitad de todas las personas que sufren hambre. Se espera que ellos continúen produciendo para una creciente y más acaudalada población urbana, y que lo hagan a bajo precio, conservando el medio ambiente y, a la vez, controlando los múltiples riesgos que ellos enfrentan, como la vulnerabilidad a cambios bruscos en el medio ambiente, la economía y la política. Los riesgos y vulnerabilidades enfrentados por las mujeres y las poblaciones indígenas son aún mayores, pero igualmente, se espera que los afronten.

Los ensayistas generalmente ofrecen visiones optimistas para el futuro de la agricultura, aunque las razones de su optimismo varían. Los expertos con estudios en investigación agrícola y en la industria ponen su fe en combustibles fósiles y en la agricultura basada en químicos para lograr el incremento en la productividad que se necesita para alimentar la población del futuro, o defienden las ventajas comparativas, el comercio abierto y los mercados eficientes.

Expertos de la sociedad civil, por otro lado, creen que altos niveles de producción pueden ser alcanzados sin insumos derivados de combustibles fósiles o químicos. Ellos citan evidencias que la agricultura orgánica y sostenible logra cosechas equivalentes en años normales y más altos en sequías o años anormales. Ellos también vislumbran, vía la agricultura orgánica y sostenible, un aumento en la autonomía de las mujeres agricultoras y una mayor valoración de su papel y su conocimiento de la agricultura, lo que ayudará a protegerlas (a ellas y a sus familias) de deudas agobiantes. Algunos de estos expertos también consideran que la soberanía alimentaria es más importante que los mercados.

“La primacía de los agricultores a pequeña escala fue reconocida por casi todos los expertos.”

La primacía de los agricultores a pequeña escala fue reconocida por casi todos los expertos. Muchos mantuvieron que dichos productores pueden generar conocimiento de sus propias investigaciones y usarlo para su prosperidad, observando que los campesinos ya han realizado una enorme contribución en ese sentido.

Si la agricultura va a continuar, la juventud necesita dedicarse a ella como carrera. Pero en la actualidad, ni es una ocupación a la que aspire la juventud, ni es percibido como una profesión respetada. No se entiende que la agricultura requiere de destrezas calificadas en la mayoría de los países y, por lo tanto, se aplican sueldos de obrero no calificado. Esta situación puede y debe cambiar, tanto en países desarrollados como en los que están en vías de desarrollo.

Las explotaciones agrícolas necesitan ser administradas como negocios rentables si van a atraer a una nueva generación de agricultores. Quizás, como Nicko Debenham sugiere, algún modelo empresarial comunitario o de grupo podría dar lugar una estructura sustentable que pudiera generar un ingreso “más que aceptable”. Me pregunto si eso resultaría atractivo a Susan Godwin, quien quiere asegurar para su hija la tenencia de la tierra y más acceso a la información. O a Rokeya Kabir, quien dice que las mujeres agricultoras merecen recibir más por el arduo trabajo que aportan

“La realidad es que ha sido difícil crear una voluntad política que favorezca a los pequeños productores.

Las perspectivas expuestas fueron variadas y aquellos con puntos de vista opuestos no se enfrentaron entre sí. Las visiones a favor y en contra de la soberanía alimentaria no llegaron a entablarse. Gran parte del debate ocurrió en el reino de la esperanza, tal vez mejor expresada por John Ambler, quien imaginó que las reformas institucionales conllevarían una alimentación más saludable y un sistema alimentario más saludable.

El desafío subyacente siempre ha sido la política. Como Prem Bindraban observó, las estructuras de poder, intereses particulares, la economía y otros factores ejercen una influencia sobre las decisiones respeto a la agricultura. Los participantes en el debate manifestaron este sentimiento en diferentes formas para expresar tanto su escepticismo como su esperanza. Pero la realidad es que ha sido difícil crear una voluntad política que favorezca a los pequeños productores.

Hay un dicho hindú: él que tiene sed va al pozo de agua; el pozo no viene a él. Pero sin excepción, los expertos sienten que los agricultores deberían producir para el mercado, realizar estudios de mercado, llevar sus productos al mercado.

Uno pensaría que si la comida es una necesidad prioritaria de los consumidores, la iniciativa vendría de ellos o de sus representantes. El consumidor, quién es generalmente urbano y además posee un mayor ingreso, debería tomar la responsabilidad de crear reservas para enfrentar los fenómenos climáticos y seguros para hacer frente a la fluctuación de precios. El agricultor debería estar en la posición de decidir si él o ella puede producir al precio que los consumidores ofrecen o si deben negociar más. La agricultura apoyada por la comunidad, con unos consumidores que inviertieran en agricultores por suscripción, es un modelo que hay que tener en más consideración, ya que garantiza al agricultor un precio justo y asegura al consumidor alimentos sanos y confiables, mientras que los dos comparten el riesgo

“Hay un dicho hindú: el que tiene sed va al pozo de agua; el pozo no viene a él.”

Generalmente esto no sucede. Los políticos tienen que complacer a sus bases, muchos de los cuales viven ajenos a la agricultura en regiones más ricas. Las empresas privadas ven en la agricultura un interminable flujo de negocios y ganancias. El poder político de la industria de combustibles fósiles y la influencia política que pueden ejercer las grandes empresas agrícolas mantienen a la agricultura dependiente de los combustibles fósiles.

Las ONG sin fines de lucro, aunque siempre padecen de escasos recursos, pueden crear modelos de excelencia que demuestran el éxito de las innovaciones. Pero estas raras veces son replicadas a gran escala. Las instituciones de investigación crean conocimiento, pero las personas más pobres no pueden acceder a él o utilizarlo, mientras que las empresas privadas pueden y lo hacen, a menudo por una fracción del costo real.

El consumidor, especialmente el consumidor urbano, tiende a ser rey y reina en la agricultura. Las empresas compiten por un porcentaje de su gasto esencial y los gobiernos se desviven por complacerlos. Las buenas intenciones tienden a perderse en este realpolitik. Hasta que los consumidores conscientes y comprometidos cambien su comportamiento, los productores a pequeña escala no recibirán más que lindas palabras y gestos simbólicos.

“Los agricultores necesitan ser reconocidos como co-creadores de conocimiento en la agricultura, alentados y respetados por las innovaciones que ellos desarrollan.”

No costaría mucho hacer cambios que, por consenso general, transformarían el futuro de la agricultura para la gente rural pobre. Los agricultores, especialmente las mujeres, necesitan seguridad de tenencia de la tierra y protección contra el acaparamiento de las mismas. Los agricultores requieren precios justos por sus productos y prácticas agrícolas que no los sumerjan en deudas e inseguridad alimentaria.

Sobre todo, la mayoría de los expertos y de los comentarios coinciden que los agricultores necesitan ser reconocidos como co-creadores de conocimiento en la agricultura, alentados y respetados por las innovaciones que ellos desarrollan. Los agricultores y las instituciones de investigación deben estar unidos en una red de elaboración de conocimiento y su aplicación, con responsabilidad compartida para mejorar la producción y la productividad a través de pruebas conjuntas, innovación participativa, y la validación por parte de los agricultores de los postulados de los científicos. Esta es la clave para enfrentar los desafíos de producción para la agricultura del futuro.

Los sistemas nacionales y las agencias multilaterales deberían apoyar este proceso y las ONGs y organizaciones de productores a pequeña escala deben facilitar la fiscalización. Planificar la producción para los mercados locales y de acuerdo a las necesidades locales podría evitar desajustes y pérdidas. La aplicación de cláusulas de fuerza mayor en los acuerdos de producción eliminaría mucho del riesgo. Subsidios y precios artificialmente bajos como medidas de bienestar social han demostrado ser focos de corrupción y desincentivos para los agricultores, y deberían evitarse.

“La agricultura no sólo alimenta, contribuye a familias y sociedades unidas.”

La agricultura no sólo alimenta, además crea participación y empleos en medios de vida sostenibles, contribuye a familias y sociedades unidas (especialmente en el caso de los productores a pequeña escala y la agricultura familiar), y apoya a la colaboración cultural y social así como a la estabilidad social. En el mundo de hoy proporciona una forma de vida alternativa que difiere del estrés y la presión de las áreas urbanas. Preserva nuestro paisaje campestre, nuestras tradiciones y nuestro patrimonio. Todos tenemos la responsabilidad de proteger y mejorar nuestro patrimonio agrícola, y eso significa no permitir que un solo productor o trabajador agrícola pase hambre o sufra por intentar ganarse la vida en la agricultura.

Lee el ensayo: La agricultura como nosotros la conocemos ¿tiene un futuro?

Comentarios

10 días en el Futuro de la Agricultura. ¿Qué hemos visto?

En respuesta a los cuestionamientos sobre quién nos alimentará y sobre si existen muy pocos agricultores, la discusión de ayer reconoció que se necesita dar más atención a los mecanismos del mercado, además de enfatizar factores relacionados a la producción. También, se cuestionó sobre si tenemos la tendencia de pensar de forma polarizada cuando proponemos las diferentes rutas que nos gustaría que tomara la agricultura. Hoy, nuestro último día, la especialista hindú en desarrollo Sonali Bisht y el periodista Roger Thurow nos dan su perspectiva sobre los temas discutidos. Ellos han seguido las discusiones de los diez días pasados. ¿Qué piensa usted? ¿Su análisis nos da esperanzas para un buen futuro para todos y especialmente para aquellos que viven en la pobreza?

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