Es hora de que el Banco Mundial proteja la tierra

Marloes Nicholls

Blog mensaje por Marloes Nicholls

Oxfam Great Britain, Activista campaña CRECE
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Durante los últimos años, Oxfam ha dado a conocer cada vez más datos sobre el impacto y las dimensiones del acaparamiento de tierras en los países en los que trabajamos. Cuando tuvimos claras la velocidad y la escala de este fenómeno, decidimos que era hora de actuar.

Creemos firmemente que el Banco Mundial está en una posición única de cambiar las reglas del juego, por lo que le pedimos que dirija el cambio en la forma en que se compran y venden los terrenos para la agricultura en el mundo en desarrollo. El Banco ha escuchado nuestras exigencias y se ha comprometido a trabajar con Oxfam sobre el tema de las tierras. Ahora ha llegado la hora de avanzar.

Resumen del problema

La pugna por las tierras en los países en desarrollo es generalizada. Los inversores extranjeros se hacen con un área el doble de grande de la Ciudad de México cada cinco días. En Liberia, más del 30% de las tierras se han concedido a gran escala durante los últimos cinco años, normalmente con resultados desastrosos para la población local. No culpamos al Banco Mundial por esto, pero le exigimos que se alíe con nosotros a la hora de evitar que la población con menos recursos se convierta en víctima del acaparamiento de tierras en el futuro.

Por qué escogimos al Banco Mundial

La responsabilidad del acaparamiento de tierras recae en muchos implicados, desde gobiernos a inversores privados, pero la forma más sólida y efectiva para resolver el problema no es centrarse en cada uno de estos actores. Lo que necesitamos es tener una perspectiva más amplia, hacer presión a las instituciones con influencia sobre los diversos implicados, las que gobiernan y actúan como modelos en todo el mundo. Y el Banco Mundial es la institución internacional número 1. Ofrece una fuente vital de financiación a los países en desarrollo de todo el mundo y es un implicado clave en el tema de la compra masiva de tierras. No solo actúa como un organismo que define estándares para otros inversores y como asesor de políticas para los gobiernos de los países en desarrollo, sino que también incluye paliar la pobreza entre sus principales objetivos. 

Teniendo en cuenta que la inversión del Banco Mundial en agricultura ha aumentado de 2,5 mil millones de dólares en 2002 a 6-8 mil millones de dólares en 2012, el Banco Mundial es un actor clave en lo relativo a las adquisiciones de tierras. En varios de estos procesos de compraventa se ha desatado la controversia: desde 2008, el Banco Mundial ha recibido 21 quejas sobre disputas de tierras en diferentes comunidades (Oxfam participa como querellante en una serie de ellas). Si bien no todos estos casos guardan relación con el tipo de inversión sobre el que centramos nuestra campaña (adquisiciones de tierras a gran escala), estas quejas son un buen indicador de que algo va mal en el proceso de funcionamiento del Banco. Y según las propias estadísticas de la institución, el número de ellas relativo al negocio agrícola se ha incrementado durante los últimos cuatro años. 

Creemos que si el Banco Mundial no eleva sus estándares, es poco probable que otras instituciones lo hagan. Es por ello que necesitamos que el Banco sea un líder. Si lo hace, esperamos aprovechar su ejemplo para propiciar el cambio en otras instituciones, desde bancos de desarrollo regional a inversores privados. No estamos atacando sino promoviendo que el Banco Mundial use el amplio poder con el que cuenta para modificar las condiciones del debate sobre las tierras para siempre. ¿Quién podría estar en contra?

Lo que le pedimos al Banco Mundial

El Banco Mundial tiene un papel clave a la hora de detener la carrera de las apropiaciones de tierras en todo el mundo, ya que puede congelar sus propias inversiones en adquisiciones a gran escala durante seis meses hasta poner la casa en orden. En estos momentos, pedimos al Banco que fije unos estándares (que otros inversores también deberían seguir) para garantizar que no se efectúan compraventas de tierras a gran escala en detrimento de sus habitantes.

El Banco también debería hacer que dichos acuerdos sean más transparentes, de modo que los inversores puedan responder por su responsabilidad ante las comunidades y los gobiernos locales. Debería garantizar el consentimiento de la comunidad para los proyectos en los que se invierte, así como que tiene un rol positivo a la hora de promover los derechos sobre las tierras y la buena gestión territorial.

Lo que el Banco Mundial ya está haciendo y lo que tiene que pasar luego

Es genial que el Banco Mundial haya respondido a nuestra campaña. Ha reconocido que se han producido abusos y comparte nuestra preocupación por el problema del acaparamiento de tierras. También se ha comprometido a hablar con Oxfam sobre este tema. Pero no es suficiente. Llevamos tres meses de campaña y ha llegado la hora de pasar a las acciones de verdad. El Banco ha dicho que no congelará este tipo de acuerdos durante seis meses, tal como le solicitamos. Le respondimos al Banco por qué no creemos que su decisión sea acertada

Seguiremos preguntándoles por lo mismo. Pero también necesitamos escuchar las respuestas del Banco a nuestras otras exigencias, definidas anteriormente. Podrían no estar de acuerdo con la congelación, pero eso no quiere decir que no deban mejorar sus políticas.

Ahora el Banco Mundial tiene una oportunidad clave para cumplir su función como líder global y demostrar que realmente puede constituir una fuerza buena de cambio.

Si todavía no lo has hecho, exige al Banco Mundial que haga lo que debe