La llegada de refugiados sirios agrava la escasez de agua en Jordania

Caroline Gluck

Blog mensaje por Caroline Gluck

Oxfam Great Britain, Oficial de Prensa
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A pocos kilómetros de Zaatari, uno de los campos de refugiados en crecimiento de Jordania donde ya viven  más de 160.000 personas que han huido del conflicto de Siria, encontramos una carretera rodeada de viveros de hortalizas y olivos. 

Khaled, gestiona uno de estos viveros pero últimamente no se muestra nada contento. "Todos los días hay problemas", afirma mientras sacude la cabeza pesimista. Además de preocuparse por el aumento de la inseguridad en el campo de Zaatari, cuyas tiendas blancas se pueden observar desde los invernaderos, una de sus principales inquietudes es la escasez de agua y cómo la llegada de estas personas refugiadas podría afectar a la disponibilidad de agua en un futuro.

Cada día se suministran 3.000 metros cúbicos de agua al campo de Zaatari para que número creciente de refugiados pueda disponer de agua salubre para beber, cocinar y asearse. 

Oxfam trabaja en el campamento instalando sistemas de saneamiento y suministro de agua para más de 14.000 personas. 

Uno de los países con más estrés hídrico

Los numerosos refugiados suponen una mayor presión sobre los escasos recursos hídricos de Jordania, uno de los países del mundo que padece mayor estrés hídrico desde  antes que llegara  la reciente oleada de refugiados. 

Debido a la escasez de agua, Jordania tan sólo cuenta con 110 m3 de agua dulce renovable por persona cada año, motivo por el cual se considera en la categoría de escasez extrema de agua (<500m3)*. Para poder proporcionar esta escasa cantidad, el país se ha visto obligado a extraer la mayor cantidad de agua registrada desde mediados de los ochenta. Es sólo cuestión de tiempo que las principales fuentes de este recurso se agoten.

En la provincia de Mafraq, cuya población se ha duplicado debido a la llegada de refugiados –y donde se encuentra el campo de Zaatari–, los problemas ya han comenzado a aparecer. La mayor parte de los hogares del norte de Jordania recibe agua a través de las tuberías pero, también, gracias a camiones cisterna.  

El sistema de tuberías es viejo y está dañado: se calcula que hasta un 50% del agua de la provincia se pierde debido a las fugas o a las extracciones ilegales del sistema. 

Esta situación, además, empeora durante el verano, cuando las temperaturas alcanzan los 33 grados y la población se incrementa debido al flujo de turistas y de personas que regresan a Jordania para visitar a sus familiares. 

Tensión hacia los refugiados

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Sin embargo, este año ya ha habido signos que anticipan los graves problemas que están por llegar. Durante dos semanas de febrero parte de la ciudad de Mafraq se quedó sin suministro de agua debido a la escasez.   

Los habitantes locales culpan de esta situación a la llegada de los refugiados, que agrava el problema más de lo normal. Durante una reunión, una comunidad de acogida relató a personal de Oxfam que antes de la crisis de Siria se suministraba agua dos veces por semana y que, ahora, en la mayor parte de la zona sólo llega agua una vez por semana. 

Los costes para acceder al agua también se han incrementado. Con el aumento del número de usuarios y del consumo, el agua deja de correr por las tuberías cada vez más pronto y es necesario comprar agua de los tanques, lo que supone un coste extra. 

Muchas familias pagan aún más por obtener agua filtrada, quejándose de que el agua del grifo no es lo suficientemente buena para beber. Sin embargo, muchas familias sirias, que han llegado con apenas unas monedas en el bolsillo y algo de ropa, no pueden permitírselo y  como no pueden hacer otra cosa más que beber del grifo, los casos de diarrea entre niños y niñas pequeños han aumentado.

Subida de precio

Lo más probable es que el problema de la escasez de agua en Jordania no haga más que empeorar. Para empezar, el Gobierno está considerando reducir las subvenciones para combustible y electricidad, lo que provocará  que, pronto, el precio del agua aumente. Muchos de los acuíferos del país se encuentran a cientos de metros por debajo del nivel del mar –la mayoría a al menos 200 metros bajo tierra– y el agua debe ser extraída mediante generadores.  

La factura mensual de electricidad de Yarmouk Water Company, que proporciona agua a cuatro provincias del norte de Jordania, es de aproximadamente 1,2 millones de dinares jordanos (1,1 millones de libras). Pero el coste real, sin las subvenciones, es tres veces mayor. 

De vuelta en el vivero de Khaled, éste me cuenta que ha tenido que destruir cientos de olivos porque el coste de mantenerlos vivos y regarlos es mayor que el dinero que obtiene gracias a la venta de sus cosechas. "Mantener los calefactores de mi vivero me cuesta, ahora mismo, 300 dinares jordanos al día (279 libras). Es demasiado caro". 

Y a medida que el verano se acerca, lo más probable es que las temperaturas comiencen a subir y los manantiales y los acuíferos del país vaya disminuyendo

*Estos datos han sido modificados recientemente debido a un error en la cantidad de agua disponible por persona al año.

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Video (solo disponible en inglés): Syria's refugee crisis, Oxfam aid delivery

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