Un elefante en el salón

Asier Hernando

Blog mensaje deAsier Hernando

Oxfam International, Coordinador de la campaña CRECE en América Latina y Caribe
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Aunque parezca mentira, la problemática de la tierra en América Latina ha estado prácticamente olvidada durante décadas. Salvo los movimientos campesinos, nadie hablaba de eso. No había foros de Naciones Unidas, informes de la FAO ni recomendaciones del Banco Mundial o Fondo Monetario Internacional. Era como tener un elefante en el salón y tratar de omitirlo. Casos como el de Polochic nos ponen cable a tierra. 

Un viaje que hice hace 8 años a Honduras me marcó de por vida sobre este tema. Fue en coche de Tegucigalpa a la frontera con Guatemala, a Ocotepeque concretamente. La carretera va por algunos de los valles más productivos del país, casi todos ellos sin cultivar. Cuando preguntaba quiénes eran los dueños de la tierra me decían que la iglesia o alguna de las 14 familias que controlan el país. Sin embargo, en los laterales de la carretera, en las cunetas, había casas de madera de campesinos expulsados de sus tierras, cientos de ellas donde cultivan un poco de maíz para sobrevivir. Los niños jugaban en los arcenes, mientras grandes camiones pasaban sin cesar. La injusticia me impactó tanto que desde entonces  no he dejado de trabajar por la defensa de los sin tierra en América Latina.

Algunos datos. América Latina es la región del mundo más inequitativa en el acceso a la tierra. La FAO indica que los campesinos representan entre 60 y 90% de los productores mientras solo controlan el 20% de la superficie. En cuanto a nivel de pobreza, los campesinos sufren desproporcionadamente de ella.

Y es que los campesinos no existen, ni para los inversionistas extranjeros, ni para los políticos de la región, ni para las clases acomodadas de las grandes ciudades como Bogotá, San Salvador o Lima. Parece mentira pero así es. El caso de Polochic es un buen reflejo de ello. El Gobierno de Guatemala ha priorizado la avaricia de inversionistas extranjeros para el cultivo de caña de azúcar destinada a la producción de ron o biocombustibles, aunque para ello haya tenido que expulsar de sus tierras a 769 familias a malvivir en las cunetas de las carreteras. Las familias se han quedado sin lugar para cultivar, sin poder enviar a sus hijos al colegio, sin comprar medicinas. Nada más indignante. No les importa.

Pero a nosotros sí nos importa, y hemos apoyado con toda nuestra energía a estas familias en sus demandas. Porque consideramos que el caso de Polochic simboliza la enorme injusticia que existe en América Latina en torno a la tierra, la misma injusticia que sufrimos con los desahucios en España. Y vimos que no somos los únicos a los que nos importa: más de 100.000 personas en 55 países han firmado para que se les devuelvan las tierras. Ha habido mensajes de solidaridad de movimientos campesinos y líderes de la sociedad civil de todo el mundo, ciudadanos de Estados Unidos, España, Brasil o México, una energía colectiva impresionante, y el Gobierno ha reaccionado. ¡Funcionó!

El martes, después de una gran movilización, el Gobierno de Guatemala nos citó a una reunión junto con una representación de las familias y de las organizaciones campesinas. Se mostraban molestos, no por la situación de las familias, sino porque no entendían una campaña de estas dimensiones sobre este caso. Llegamos a acuerdos: el Gobierno se comprometió a buscar un mecanismo alternativo para hacer efectiva la compra de tierras para las familias desalojadas. También se ha comprometido a proporcionarles atención alimentaria y a aplicar una política de desarrollo en el Valle del Polochic que permita solucionar los conflictos sociales.

Con presión y solidaridad de todos conseguimos un importantísimo primer paso que nos anima a seguir luchando para resolver la enorme injusticia sobre las familias despojadas de sus tierras en Polochic. Al Gobierno de Guatemala no le ha importado, pero a otros sí, y seguiremos con ellos hasta que regresen a sus tierras y puedan llevar a sus hijos nuevamente al colegio. Sí se puede.

Publicado originalmente de eldiario.es