Recolectando té en Mulanje, sur de Malawi. Foto: Abbie Trayler-Smith
Las mujeres que recolectan las hojas de té en Mulanje, sur de Malawi, cobran un salario por debajo de 2 dólares al día

Té con sabor amargo. La lucha por un salario digno para los recolectores y recolectoras.

2 Mayo, 2013 | CRECE

El trágico derrumbe de una fábrica textil en Bangladesh ha puesto en el ojo de mira las deplorables condiciones laborales y salariales de los millones de personas que fabrican nuestra ropa o cultivan los alimentos que comemos. 

Un nuevo informe publicado hoy por Oxfam y Ethical Tea Partnership (coalición formada por 28 empresas de la industria del té) muestra como los trabajadores y trabajadoras que producen la infusión predilecta del mundo no son una excepción. A pesar de esto, el informe también nos da motivos para esperar que las cosas cambien y pronto.

Durante años las empresas y las organizaciones no gubernamentales (ONG) han debatido sin escucharse las unas a las otras, incapaces de ponerse de acuerdo sobre si los trabajadores y trabajadoras de las plantaciones de té reciben un salario digno. Para intentar obtener una visión más clara de su situación, un grupo de organizaciones –entre ellas Oxfam, Ethical Tea Partnership, Sustainable Trade Initiative (IDH), Unilever y los organismos de certificación Rainforest Alliance, Fairtrade International y UTZ Certified– han realizado un estudio independiente sobre los salarios y retribuciones de los trabajadores y trabajadoras de las plantaciones de té de Malawi, Indonesia y Assam (India).

Las conclusiones extraídas del estudio ofrecen una visión incómoda para todos. El informe concluye que, a pesar de que los salarios se ajustan al mínimo legal establecido, el valor combinado de las retribuciones y prestaciones que reciben los recolectores de té en Malawi coincide con la media salarial del país pero apenas supera la mitad del “umbral de pobreza” fijado por el Banco Mundial en 2 dólares por persona y día. En Assam (India), el salario de las personas que recolectan té es algo superior al valor fijado por el Banco Mundial pero está por debajo de la media del país. En Java Occidental (Indonesia), los salarios de los recolectores de té están muy por encima del umbral de la pobreza pero suponen tan sólo un cuarto del salario medio indonesio. 

Una injusticia

Anna Lawan Gana au Niger

En el análisis se han identificado una serie de factores muy enraizados y complejos que mantienen congelados los bajos salarios. Uno de los principales problemas detectados es que el salario, fijado para todo el sector en su conjunto (sin diferencias de una plantación a otra), se ajusta al mínimo legal pero, a menudo, es inferior al necesario para cubrir las necesidades básicas de las familias. Otro de los problemas identificados es la gran variación en la calidad y aceptación de las prestaciones en especie (como el cuidado infantil o la vivienda), así como el hecho de que la opinión de los trabajadores, especialmente de las mujeres –quienes conforman la mayor parte de la mano de obra–, apenas es tenida en cuenta durante las negociaciones del salario.  

Además de denunciar el injusto salario que los recolectores y recolectoras de té reciben, el informe muestra claramente que ninguna organización puede resolver estos problemas por sí sola. Es necesario que toda la industria en su conjunto emprenda acciones.

Una acción conjunta

Las buenas noticias son que, tras analizar los resultados obtenidos, todos los miembros de la coalición –incluidas las empresas de té– reconocen la gravedad del problema y se han comprometido a abordarlo. 

Así, la coalición trabaja ahora para sensibilizar a la industria e involucrar a otros actores, entre ellos gobiernos, sindicatos, minoristas y otras empresas, para hacer frente a esta cuestión. Además, por ejemplo en Malawi, se están comenzando a desarrollar una serie de proyectos en el ámbito nacional para combatir los bajos salarios así como otras cuestiones más amplias relacionadas con la pobreza que afecta a las comunidades productoras de té y promover el cambio en todo el mundo.  

De los recolectores de té a los consumidores

Los organismos de certificación también se han comprometido a mejorar sus procesos para evaluar los salarios de los trabajadores y trabajadoras y que, así, las plantaciones incrementen sus retribuciones hasta alcanzar un salario digno. 

Es un gran comienzo pero los esfuerzos no pueden terminar aquí. También se deben abordar otros factores, fuera del alcance de este estudio, si se quiere lograr que los trabajadores reciban un salario digno,  por ejemplo, el precio que los minoristas, las empresas de té y, en última instancia, los consumidores pagan por el té y cómo este se repercute a lo largo de la cadena de suministro.   

Este no es un problema que se pueda solucionar de la noche a la mañana.  Pero, tras 15 años trabajando en estas cuestiones, es nuestra mejor opción si queremos lograr marcar una diferencia en las vidas de los cientos de miles de personas que recolectan té. Espero que dentro de dos o tres años las mujeres que trabajan en las plantaciones de té de todo el mundo puedan apreciar un cambio real. 

Photos: Abbie Trayler-Smith

Más información

Lee el informe: Comprender los salarios en la industria del té.

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