África debe ser dueña de su destino

Blog mensaje deWinnie Byanyima

Oxfam International, directora ejecutiva
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Impulsados por el descubrimiento de nuevos yacimientos de petróleo, gas natural o de reservas estratégicas de minerales, son varios los países africanos que se encuentran entre las economías que más rápido crecen del mundo. La pobreza extrema disminuye en todo el continente y los progresos hacia la consecución de los Objetivos de Desarrollo del Milenio se han acelerado. Recientemente, varios países africanos muy pobres, entre ellos Malawi, Sierra Leona y Etiopía, han mejorado de forma sustancial sus niveles de igualdad en los ingresos. 

Y, sin embargo, millones de personas aún no son partícipes de este increíble crecimiento. África subsahariana acoge a un tercio de las personas más pobres del mundo y a seis de los diez países con un mayor nivel de desigualdad de todo el planeta. Cuando la desigualdad de ingresos es elevada, los beneficios del crecimiento económico resultan inaccesibles para las personas pobres. La pobreza y la exclusión son perjudiciales para la estabilidad social, impiden una inversión productiva y minan el crecimiento en sí mismo. 

El potencial del continente también se está viendo socavado por el flujo ilícito de capitales que escapan de los países africanos, a menudo debido a la evasión de impuestos o a la manipulación de los precios comerciales por parte de las empresas petrolíferas, mineras o de gas, y que cuentan con el beneplácito de funcionarios corruptos. En 2010, las exportaciones africanas de petróleo, gas y minerales ascendieron a un total de 333.000 millones de dólares. Sin embargo, se estima que el flujo ilícito de capitales salientes de África suma 200.000 dólares anuales, perjudicando, así, el desarrollo. 

Juntos, la desigualdad de ingresos y el flujo ilícito de capitales, despojan a África de su riqueza y de potenciales inversiones en educación, agricultura y sanidad, necesarias para potenciar una ciudadanía productiva.

Esta semana, del 8 al 10 de mayo, líderes de empresas y gobiernos africanos se reúnen en Ciudad del Cabo con motivo del Foro Económico Mundial para África. Este es mi mensaje para ellos: para que África pueda desarrollar todo su potencial, debéis apoyar a los millones de personas que el crecimiento económico deja de lado. Sino, el progreso social y económico del continente se verá lastrado.

El pasado mes, la Unión Europea acordó una ley que obligará a las empresas madereras, mineras, petroleras y de gas a declarar los pagos realizados a los gobiernos de los países en los que operan. Ésta, junto a la reciente aprobación de una norma similar en el marco de la nueva Ley de Reforma Financiera Dodd- Frank en Estados Unidos, es una excelente noticia. La transparencia es un estupendo remedio que supondrá una mayor presión para los gobiernos, quienes deberán rendir cuentas mejor de cómo gastan el dinero que reciben por derechos y cánones. 

Algunos estados africanos están dando los pasos adecuados para gestionar sus ricos recursos de forma responsable. En Ghana, la Ley sobre Industria y Gestión de Ingresos Petroleros exige la publicación trimestral de los pagos y de los datos de producción, mientras que en Liberia la Iniciativa de Transparencia en la Industria Extractiva (EITI, por sus siglas en inglés) ha pasado a ser de obligado cumplimiento. 

Pero África no puede hacerlo por sí sola. El sector privado es el motor económico del continente que, de actuar de forma responsable, tiene la clave para lograr un desarrollo económico justo y sostenible. Las políticas y las prácticas de las empresas deben respetar los derechos de las personas de los países en los que operan. Se debe informar y consultar a las comunidades afectadas por los proyectos de extracción y darles la oportunidad de aprobar o rechazar las actividades propuestas. 

Por su parte, los aliados de África en su desarrollo deben proporcionar una ayuda que promueva una buena gobernanza y una sociedad civil capaz de exigir a sus líderes que rindan cuentas. 

Estamos siendo testigos de una lucha por los recursos naturales africanos, reminiscente de la revolución industrial europea. Es urgente e imperativo que las políticas de cada país protejan los derechos e intereses de los ciudadanos y ciudadanas africanos, especialmente de quienes viven en la pobreza. Para lograr una tasa de crecimiento sostenida es necesario dar prioridad a políticas inclusivas que garanticen que el crecimiento es tanto sostenible como justo. Así, se debe destinar una parte mucho mayor de los ingresos generados por el boom de los recursos africanos a la educación, la sanidad y la nutrición, así como a mejorar la capacidad productiva de las personas más pobres. De lo contrario, los esfuerzos por impulsar el crecimiento económico de forma sostenible no tendrán efecto alguno. 

Es hora de alcanzar un nuevo acuerdo, más justo para las personas pobres de África; uno que haga que los recursos del continente beneficien a todos sus habitantes.

Winnie Byanyima es la directora ejecutiva de Oxfam Internacional: Escucha su phonecast en Ipadio

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