Hemos recorrido un largo camino... ¿no?

Irit Tamir

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Oxfam America, Asesora de campañas e incidencia política
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Aunque la Declaración Universal de Derechos Humanos de las Naciones Unidas de 1948, la Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer y la legislación de la mayoría de los países recogen la igualdad de género, las condiciones de participación de las mujeres en los mercados y las remuneraciones que reciben por dicha participación siguen siendo desgraciadamente desiguales. Muchas mujeres trabajan en puestos temporales o informales y son, por tanto, "invisibles" ante las leyes y los reglamentos.  Además, las mujeres también llevan a cabo una parte desproporcionada de las tareas familiares y domésticas (en torno al 80%) sin recibir remuneración alguna. Las empresas no pueden solucionar todos estos problemas por sí solas, pero las prácticas empresariales pueden bien agravar y perpetuar la desigualdad de género o ayudar a abrir el camino hacia la igualdad entre hombres y mujeres.

Ten en cuenta los siguientes datos:

  • En el África subsahariana, casi el 80% de las trabajadoras se encuentran en una situación laboral vulnerable.
  • En Asia meridional, el 36% de las mujeres participan en el mercado laboral. Menos del 50% de éstas están en nómina y sus actividades se concentran en sectores de la economía informales, de subcontratación y de trabajo en casa.
  • En Kenia, las mujeres son propietarias de la mitad de todas las pequeñas y medianas empresas, pero éstas experimentan un menor crecimiento que las empresas gestionadas por hombres debido a la falta de apoyo y recursos.

Los Principios para el Empoderamiento de las Mujeres de las Naciones Unidas son el resultado de una colaboración entre ONU Mujeres –la también denominada Entidad de las Naciones Unidas para la Igualdad de Género y el Empoderamiento de las Mujeres, creada por la Asamblea General de las Naciones Unidas en 2010– y el  Pacto Mundial de las Naciones Unidas, una iniciativa política para las empresas que se comprometen a adecuar sus operaciones y estrategias a diez principios aceptados universalmente en los ámbitos de derechos humanos, empleo, medioambiente y anticorrupción.

Los Principios para el Empoderamiento de las Mujeres son un conjunto de principios para las empresas que ofrecen orientación sobre cómo empoderar a las mujeres en el lugar de trabajo, los mercados y la comunidad.

Los siete principios son:

Principio 1: Promover la igualdad de género desde la dirección al más alto nivel

Principio 2: Tratar a todos los hombres y mujeres de forma equitativa en el trabajo – respetar y defender los derechos humanos y la no discriminación

Principio 3: Velar por la salud, la seguridad y el bienestar de todos los trabajadores y trabajadoras

Principio 4: Promover la educación, la formación y el desarrollo profesional de las mujeres

Principio 5: Llevar a cabo prácticas de desarrollo empresarial, cadena de suministro y mercadotecnia a favor del empoderamiento de las mujeres

Principio 6: Promover la igualdad mediante iniciativas comunitarias y cabildeo

Principio 7: Evaluar y difundir los progresos realizados a favor de la igualdad de género

A pesar de que no existe ningún mecanismo de aplicación o consecuencias por no respetar estos principios, los compromisos adquiridos por las empresas ofrecen una oportunidad para que las organizaciones de la sociedad civil puedan exigirles rendir cuentas.  El principio 7, en concreto, incita a las empresas a establecer hitos y objetivos específicos para evaluar el progreso hacia la igualdad de género y utilicen datos desglosados por sexo cuando sea posible para informar del progreso a sus partes interesadas. De hecho, según Los Principios para el Empoderamiento de las Mujeres de las Naciones Unidas, muchas empresas los están cumpliendo.  

Un componente clave de la campaña Tras la marca de Oxfam es la cuestión de la transparencia, aspectos clave a evaluar a través de la tabla de puntuación de Oxfam sobre las diez principales empresas de alimentación y bebidas.  Aunque las políticas en materia de tierra, agua, cambio climático y de derechos de las mujeres, de los trabajadores y de los agricultores tienen, todas, un efecto en las comunidades vulnerables, la presentación de informes por parte de una empresa permite a dichas comunidades y a otras personas entender las dinámicas de la cadena de suministro y pedir cuentas a los actores.  Es el principio de "saber e informar" el que llevó a Oxfam a hacer un llamamiento a tres empresas de chocolate, Mars, Mondelez y Nestlé, a adherirse a los Principios para el Empoderamiento de las Mujeres y a efectuar evaluaciones sobre las condiciones laborales de las mujeres en sus cadenas de suministro de cacao, a comprometerse a elaborar planes de acción ya  utilizar su influencia en iniciativas industriales y de certificación para hacer de los derechos de las mujeres y la igualdad de género una prioridad. Los principios no vinculantes como los Principios para el Empoderamiento de las Mujeres no reemplazan a leyes y regulaciones vinculantes y, aunque dichos principios no constituyen una medida provisional para velar por la igualdad de género, sí obligan al director general de una empresa a firmar una declaración que indique que promoverán e implementarán los principios.  La mayoría de los directores generales se toman en serio dichas iniciativas, lo que transmite el mensaje, no solo a los empleados de la empresa sino también a sus proveedores, de que su directiva cree en la igualdad de género.

Por tanto, Oxfam seguirá alentando a las empresas a firmar estos principios, así como a implementarlos.  A pesar de que las mujeres han recorrido un largo camino para ver reconocidos sus derechos en las leyes y las convenciones, para la mayoría de las mujeres del mundo la igualdad de género todavía no se ha materializado.

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Campaña Tras la Marca