Voces de África: la Unión Africana cumple 50 años

Blog mensaje deWinnie Byanyima

Oxfam International, directora ejecutiva
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Me he pasado tres días en la capital de África, Addis Abea, sede de la Unión Africana. Durante este tiempo, ha habido una intensa actividad al margen de la cumbre de la UA, pero he encontrado algún momento para poder explicar el trabajo de Oxfam a varia gente. Los tres días concluyeron con una actividad a la cual asistí llamada “50 lugares, 50 voces”, organizada por el equipo de Derechos en situación de Crisis de Oxfam.

Hace un año, Oxfam se embarcó en una campaña por toda África para abordar el tema del conflicto y cómo afecta a la población más vulnerable, entre ellos las mujeres y los niños y niñas. Se seleccionaron cinco países que viven conflictos en diferentes fases y con grandes necesidades humanitarias para crear un proyecto audiovisual. Los países seleccionados fueron la República Democrática del Congo (RDC), Malí, Sudán del Sur, Sudán y Somalia. El resultado, "50 Lugares, 50 voces" es un testimonio de primera mano de gente normal que se ha visto afectada por el conflicto.

La cara de la resiliencia

En el evento, me quedé muy impresionada por los mensajes que la gente tanto de zonas rurales como urbanas envió a los líderes africanos con motivo del 50 aniversario de la Unión Africana y su  antecesora, la Organización para la Unión Africana (OUA).  Hablaban de la necesidad urgente de llegar a la paz, de que haya un liderazgo responsable y del potencial que tiene África de prosperar. La gente pide comida, ropa, educación, refugio, mejoras sanitarias y un ambiente de paz donde puedan construir sus vidas y prosperar. A pesar de la dureza de sus vidas, las fotos  les mostraban como personas “resilientes” frente a un entorno tan hostil.  

Francine Chikanine, una comerciante del mercado de Goma lanzó un mensaje simple pero realmente potente: “La guerra en el Congo no termina; quiero que nuestros líderes se tomen dos minutos, solo dos minutos para encontrar las causas de fondo de esta guerra.”  Llegar a la raíz del problema que ha originado la guerra es factible, pero hacer algo para abordar estas causas fundamentales puede ser una tarea realmente compleja. La complejidad no significa que no se pueda hacer, simplemente se requiere un esfuerzo mayor. Tenemos que presionar para  que se encuentren soluciones, pero ¿por qué debería importarnos? 

¿Por qué impulsar soluciones a los conflictos?

Nos debería importar porque las guerras han acabado con las vidas de millones de personas. En Somalia, por ejemplo, hay más de un milllón de personas desplazadas internas y otro millón que se ha refugiado en países vecinos. Sudán, Sudán del Sur y la RDC viven inmersos en conflictos armados de larga duración, donde cada día se denuncian casos de violencia de género. 

Nos debería importar porque cientos de miles de personas viven con miedo y no pueden alcanzar todo su potencial. Hombres, mujeres, niños y niñas han sido agredidos física y sexualmente, pero las mujeres y las niñas son los que se lleban la peor parte. Las mujeres viven con el temor constante de ataques sexuales cuando van a buscar agua, están en el campo o traen leña. En noviembre de 2012, soldados rebeldes y del gobierno fueron declarados culpables de violar a mujeres en la RDC. Ejércitos rebeldes reclutan a niños para convertirlos en soldados. Y los hombres se ven impotentes de  proteger y cuidar a sus familias.

El cambio es posible

Así que, aunque se han producido grandes avances en el continente, queda aún mucho por hacer. Una vida perdida en un conflicto es una vida de más. Estoy realmente orgullosa de que el proyecto “50 lugares, 50 voces”, y otras actividades organizadas por oficina de Oxfam de enlace con la Unión Africana, sirva para llevar las voces de la gente de los pueblos a los líderes africanos. Y mientras hablan de sus experiencias también demuestran esperanza en que el cambio es posible.

Después de 50 años de existencia de la Unión Africana, y la emancipación política plena del continente, ha llegado el momento de que los líderes africanos acaben con la plaga de la guerra, para que la población africana pueda por fin vivir en paz, poner en pràctica sus derechos y desarrollar plenamente su potencial humano.

Más información

El trabajo humanitario de Oxfam en Malíla República Democrática del Congo y Sudán del Sur