El auge de la soja del Paraguay: ¿una bendición o una maldición?

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El reciente asesinato del líder de pequeños agricultores paraguayos Lorenzo Areco es un claro recordatorio de que el acceso a la tierra es literalmente una cuestión de vida o muerte en Paraguay. Areco fue asesinado a tiros en la calle, a pocos pasos de la oficina de la Organización Campesina Regional de Concepción (OCRC), donde lideraba el trabajo sobre el acceso a la tierra y la reforma agraria. Con su muerte, 131 pequeños agricultores han sido asesinados en Paraguay desde el fin de la dictadura de Stroessner en 1989, la gran mayoría debido a conflictos en la defensa del derecho a la tierra.

El derecho a la tierra y la soja

En Paraguay, el país de América Latina con la más desigual distribución de tierra, el acceso a la tierra está íntimamente ligada a la soja.

País pequeño, sin salida al mar, con menos de siete millones de personas, Paraguay está en las garras del auge de la soja, y se ha convertido en el 4° mayor exportador mundial. Sin embargo, sigue siendo uno de los países más pobres de América del Sur.

El monocultivo de soja actualmente cubre el 80% de las tierras cultivables del país - casi el doble que hace una década – y con proyecciones de una mayor expansión. Este impulso se debe a la demanda internacional insaciable de biocombustibles y carne basados en soja, alentado por las políticas gubernamentales. Los parlamentarios europeos que votarán las reformas a la política de biocombustibles de la UE en las próximas semanas deberían tomar nota.

Problemas para los productores de soja

¿Qué significa esta transformación en el uso de suelo de Paraguay para los pequeños y pequeñas agricultoras y las comunidades rurales? ¿Pueden también obtener algún beneficio de la expansión de la soja?

Para averiguarlo, Oxfam encargó una investigación en Paraguay sobre la tierra y la soja y se centró en una empresa - Desarrollo Agrícola del Paraguay (DAP) – por tener información de estar haciendo esfuerzos para beneficiar a los pequeños agricultores y agricultoras. La investigación, El Espejismo de la Soja , encontró que DAP había adoptado un enfoque diferente a la mayoría de los productores de soja, incluidas iniciativas para evitar el daño a las comunidades y apoyar a la agricultura familiar. Pero los buenos esfuerzos de DAP no pudieron compensar los problemas causados por el modelo de negocio de la soja, que tiende a:

  • profundizar la concentración de la riqueza y de la tierra,
  • contaminar el entorno,
  • dañar la salud de la población local,
  • competir por recursos limitados, y
  • poner en riesgo los medios de vida tradicionales de las comunidades indígenas, así como de las comunidades campesinas, que viven de la agricultura familiar.

Orgánico vs Genéticamente Modificado (GM)

La producción de soja es altamente dependiente de costosos insumos externos, como plaguicidas, y de capital para la mecanización por lo que no es una opción viable para los pequeños agricultores en Paraguay. Ellos no tienen acceso al crédito o a la superficie mínima de tierra necesaria para alcanzar la escala necesaria para la producción mecanizada. DAP invirtió dando a los pequeños agricultores una ventaja para empezar, pero éstos asumieron todo el riesgo careciendo de capital, por lo que luego de una mala cosecha se vieron sumidos en deudas. 

Ahora, incluso DAP ha llegado a la conclusión de que la producción orgánica sería la mejor alternativa para las familias de agricultores, ya que no depende de insumos externos. Sin embargo, no hay evidencia de que, en el corto plazo, el modelo de producción dominante de Paraguay se vuelva orgánica. De hecho, el 95% de la soja cultivada en Paraguay es transgénica Roundup Ready, por lo que resulta difícil producir en forma orgánica.

La investigación de Oxfam reveló informes de graves problemas de salud provocados por el uso intensivo de agroquímicos requeridos por la soja Roundup Ready, que se estima en 30 millones de litros por ciclo de cultivo de soja, incluyendo algunos que están prohibidos en Europa. Los problemas de salud incluyen desde enfermedades respiratorias, alergias y cáncer, a la muerte de ganado menor y el agravamiento de las infestaciones de plagas. El gobierno paraguayo ha debilitado la legislación que regula el uso de agroquímicos debido a la presión de la industria de la soja. Los funcionarios públicos han lamentado su incapacidad para hacer frente a los problemas de salud y ambientales resultantes.

Desafíos de la pequeña agricultura

El asesinato de Lorenzo Areco fue un acto descarado; al medio día y a la vista de todos, le dispararon seis veces mientras conducía su motocicleta, desde el interior de una camioneta. Fue el tercero de ese tipo de asesinatos en menos de un año en dicha región de Paraguay, donde la organización de pequeños agricultores y la protesta contra la expansión del monocultivo de soja han sido más fuertes. Areco estaba promocionando los derechos comunales sobre la tierra para ayudar a los pequeños agricultores a permanecer en ellas y mejorar sus medios de vida.

Quienes se dedican a la agricultura familiar campesina en Paraguay, enfrentan enormes desafíos e injusticias relacionadas a nuestro sistema alimentario global roto. Dos modelos de producción coexisten incómodamente en la agricultura paraguaya: la producción familiar a pequeña escala, que principalmente produce alimentos, y el monocultivo a gran escala, dirigida a la exportación para satisfacer la demanda internacional de carne y biocombustibles. La política pública prioriza el segundo, ayudando y estimulando a los inversores a comprar grandes extensiones de tierra para expandir los monocultivos de soja, desplazando ranchos de ganado y a familias agricultoras.

La cruda realidad es que la expansión de la soja ha sido una maldición más que una bendición para los pequeños agricultores. Las empresas que buscan trabajar con ellos son bienvenidos, pero intentar reproducir la agricultura industrial a pequeña escala no es la solución.

Lee el informe

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