Cuatro razones por las que Oxfam y sus cabezudos están haciendo campaña en Polonia

Al Kinley

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Oxfam Great Britain, Responsable de campañas digitales
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Como sabéis, Oxfam se ha desplazado a la fría Varsovia este noviembre con motivo de las conversaciones de la ONU sobre el cambio climático. Pero, ¿qué quiere decir esto, y qué hacemos aquí?

Cada año, Gobiernos, ONG, organizaciones comunitarias, medios de comunicación y otros grupos de todo el mundo se reúnen durante dos semanas en un evento organizado por la ONU para tratar de encontrar una solución a la gran amenaza que supone el cambio climático. Este evento está siempre muy concurrido, a menudo es fascinante y a veces completamente frustrante (ya que algunos países hacen todo lo posible por bloquear el progreso por varias razones, que suelen ser financieras).

Este año, Oxfam acude a las conversaciones para hacer campaña sobre varios asuntos de gran importancia:

Una crisis climática es una crisis alimentaria

El aumento de las temperaturas está teniendo un impacto enorme sobre los alimentos. A menos que pongamos el cambio climático bajo control, los precios de los alimentos seguirán subiendo, inundaciones y sequías arrasarán cosechas, se perderán más cultivos, los alimentos serán de peor calidad, familias agricultoras de todo el mundo tendrán dificultades para salir adelante y millones de personas se enfrentarán a una situación de hambre crónica. Podemos evitar que esto se convierta en nuestra nueva realidad. Pero debemos actuar ahora.

Para marcar el inicio de las conversaciones, invitamos a cuatro de los cabezudos de Oxfam (Obama, Merkel, Hollande y Abe) para que vendieran comida en un famoso mercado de Varsovia. Desafortunadamente, la comida que estos líderes mundiales vendían no era muy apetecible: el cambio climático había hecho que la comida fuera escasa, de poca calidad y demasiado cara. Echa un vistazo a las fotos.

 El cambio climático sale caro

Los países ricos han prometido ayudar a los países pobres a adaptarse al cambio climático y a reducir sus emisiones de gases. De hecho, se han comprometido a aportar conjuntamente 100.000 millones de dólares al año a partir de 2020.  Pero no han hecho nada para cumplir estas promesas. Este año, todos los países desarrollados deben anunciar cuánto dinero van a aportar individualmente hasta 2020, y acordar un plan para que puedan cumplir la promesa de los 100.000 millones de dólares anuales a partir de ese año.

Los países ricos quieren que el sector privado participe en la financiación de esos 100.000 millones de dólares prometidos. Pero el sector privado sólo proporcionará financiación en aquellos casos en los que pueda obtener rentabilidad; esto no llegará a las personas más pobres y vulnerables que luchan por adaptarse al cambio climático. Es de vital importancia que al menos la mitad de esos 100.000 millones de dólares se destine a aplicar medidas de adaptación para asegurar que las personas que viven en la pobreza puedan afrontar los efectos del cambio climático.

Debemos reducir las emisiones de gases

El cambio climático está dañando la producción de alimentos y agravando el hambre en el mundo. Cada día de inacción supone la pérdida de hectáreas de cultivos, más vidas devastadas y un mayor coste económico.

Durante los próximos siete años, los Gobiernos deben reducir más las emisiones de gases de efecto invernadero. Y el año que viene deben asumir compromisos justos pero ambiciosos de reducción de emisiones a largo plazo. Los países deben dejar de establecer objetivos de reducción de emisiones según les convenga (una postura abocada al desastre político y climático) y hacerlo según lo que los hallazgos científicos indiquen como necesario y cumpliendo unos criterios de equidad.

No podemos apoyarnos en las energías contaminantes

Las energías contaminantes (el carbón y el petróleo) son la principal causa del cambio climático. Están abocadas a destruir el clima y con él cualquier posibilidad de erradicar el hambre en el mundo. Los Gobiernos deben empezar desde hoy a invertir en energías limpias y en la seguridad climática y alimentaria del mañana. El Gobierno polaco está utilizando  estas conversaciones sobre el clima en Varsovia para promover la falsa solución del "carbón limpio" (la venta de carbón es una importante fuente de ingresos para Polonia). No están dando al cambio climático la importancia necesaria. Debemos impedir que desvíen la atención de las negociaciones o saboteen la lucha contra el cambio climático en Europa y el resto del mundo. Así que nos encontramos aquí presentes hablando con Gobiernos, organizaciones sin ánimo de lucro y personas afectadas por el cambio climático para hacer llegar estos importantes mensajes e intentar poner fin a la amenaza que supone el cambio climático -y al hambre- con la mayor celeridad posible.