La lección de Deng Bol, refugiado sursudanés en Uganda

Peter Kamalingin

Blog mensaje por Peter Kamalingin

Oxfam Novib (Netherlands), Director de país, Uganda
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Cuando la semana pasada llegué a Arua y Adjumani me quedé realmente asombrado.

Desde diciembre pasado, estos dos distritos en el norte de Uganda han acogido a más de 60.000 sursudaneses que buscan desesperadamente un refugio seguro lejos de la violencia de su país de origen.

Sin embargo, lo que me llamó la atención no son las necesidades fundamentales en los campos como el abastecimiento de agua y saneamiento - que Oxfam y sus socios ugandeses intentan garantizar en un tiempo récord -. No, lo que me sorprendió en realidad fue la relativa calma y paciencia que tenían los refugiados que conocí.

Refugiados sursudaneses hacen cola para recoger agua en el centro de tránsito de Ocea, en Uganda. Hay un solo punto de agua para miles de personas.  Foto: Dorah Ntunga/Oxfam

En un lugar caluroso y polvoriento llamado Ocea , en el distrito de Arua , donde Oxfam está coordinando la distribución de agua potable para 8.000 refugiados , conocí a Deng Bol, de 38 años de edad. Tenía la elocuencia de un profesor (su profesión antes de su huida) y me dice que prefiere que me dirija a él por su nombre completo, ya que le ayuda a recordar a su padre.

"Está bien, Deng Bol ", Le dije, " ¿Cuántos idiomas hablas?”

" Cuatro ", me dice. " Inglés, nuer, árabe y dinka, mi lengua materna.  De esta manera puedo entenderme con el mayor número de estudiantes posible en clase”.

Le pregunto por qué vino a Uganda y Deng Bol comienza a hablarme de la violencia terrible que arrasó su ciudad natal, Bor. Su hermana fue asesinada a tiros, dejando atrás a su hijo de cinco meses. Otra hermana, de tan solo tres años, sobrevivió al tiroteo pero una bala impactó en su hombro.

La generosidad de las comunidades de acogida

Mientras hablaba con Deng Bol y otros refugiados de ambas etnias (Dinka y Nuer) me di cuenta que esta era una más de otras muchas historias trágicas que traían consigo en Arua y Adjumani.  Muchas personas perdieron a sus seres queridos. Sin embargo, más de 60.000 de ellos han perseverado y han conseguido llegar a Uganda. La comunidad anfitriona les ha recibido con amabilidad y les ha suministrado un pedazo de tierra. Ahora es nuestro deber como Oxfam, pero también como buenos vecinos, apoyarles y hacer un llamamiento a los líderes de la región para asegurar que se mantenga el frágil alto el fuego.

Esperando una oportunidad

En lugar de culpar a un lado u otro, Deng Bol elige vivir en el presente y me regala una lección que no olvidaré. "Por el momento espero una oportunidad para enseñar, porque eso es lo que soy, un maestro.  Pero nuestro futuro se ha dejado en manos de los políticos y los que pueden influir en ellos “, dice Deng Bol. " Si la lucha no se detiene, entonces no podremos volver a casa. "

Deng Bol y todos los refugiados de Sudán del Sur necesitan ayuda ahora para sobrevivir y recuperarse, pero la ayuda más importante que todos podemos darles es conseguir haya un alto el fuego duradero en su país para que pueda empezar la reconciliación y se curen las heridas.

Peter Kamalingin es director de país de Oxfam en Uganda. Síguelo en Twitter: @kampetero.

Galería de fotos: nuestra labor humanitaria en Sudán del Sur

La respuesta humanitaria de Oxfam

Oxfam trabaja en los distritos de Arua y Adjumani, en el norte de Uganda, en colaboración con organizaciones locales asociadas para proporcionar a los refugiados sursudaneses y a las comunidades de acogida agua e instalaciones de saneamiento, como letrinas, duchas, así como también cocinas de alto rendimiento energético.

La respuesta de Oxfam responde a las necesidades humanitarias y de protección inmediatas de los refugiados y las comunidades de acogida, al mismo tiempo que también proporciona apoyo a largo plazo para ayudar a reconstruir sus vidas y medios de vida.

Más información

Crisis en Sudán del Sur - El trabajo de Oxfam