Participar en el Foro Económico Mundial de Latinoamérica y el Caribe, la región mas desigual del mundo

Françoise Venni

Blog mensaje deFrançoise Venni

Oxfam Great Britain, Responsable regional para América Latina y el Caribe
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El Foro económico mundial para América Latina se reunió este año en Panamá. Un país donde una tasa de crecimiento entre las 20 más altas del mundo ha ido de la mano con un aumento las desigualdades en el transcurso de los últimos 4 años – contrario a la tendencia de la década en toda la región. Donde las tasas impositivas se encuentran entre las más bajas del continente y donde se ofrecen facilidades a los que ahí depositen su capital – aunque el gobierno ha tratado recientemente de mejorar su imagen de paraíso fiscal con la firma de varios acuerdos de intercambio de información. Donde la captura de las decisiones públicas por las élites económicas se manifiesta, por ejemplo, en la figura del actual presidente, dueño de varias empresas en el sector agropecuario, la industria alimenticia, cadenas de supermercados, además de varios medios de comunicación. Y donde la brecha que separa a las personas adineradas de las marginadas es tan grande que me tocó escuchar:

“En Panamá, no hay pobres”. Ni los ven, y no es por accidente.

Una brecha que se agranda

Es precisamente lo que fuimos a denunciar con la presentación del informe El reinado de las élites, alertando sobre los altísimos niveles de desigualdad en América latina (a pesar de su reducción en la última década, sigue siendo la región más desigual del mundo); el fenómeno de captura de los procesos democráticos por un puñado de multimillonarios; y los riesgos que derivan de esta extrema concentración de riqueza y poder – debilitamiento del contrato social, pérdida de confianza en las instituciones, freno a los esfuerzos de combate a la pobreza, y, cómo no, violencia. 

Como lo señalaba un participante en el Foro, “en LAC, tenemos las ciudades más desiguales y más violentas”. No es por casualidad.

En Latinoamérica, los ricos mandan

Mientras que 164 millones de personas viven en situación de pobreza (66 millones de ellas en pobreza extrema), 113 latinoamericanos aparecen en la lista de las personas más ricas del mundo. Carlos Slim, el más rico de los latinos y el segundo más rico del mundo, podría pagar sólo con sus ingresos de un año los salarios anuales de 440.000 mexicanos. Pero, por supuesto, no lo hace.

Cuando las desigualdades económicas y las otras dimensiones de la desigualdad se retroalimentan y fortalecen mutuamente, la movilidad social se vuelve una mera ilusión. Todo termina dependiendo de donde naces y de quienes. Si llegara un día a participar en el WEF de Latinoamérica uno – o más aun, una – de las 164 millones de personas que viven hoy en la pobreza en la región, sería un accidente estadístico.

El sentimiento de injusticia crece entre la población

Cambiar las dinámicas de riqueza y poder en LAC – y en el resto del mundo – no es tarea fácil. Pero no es imposible. Los ejemplos de la historia nos lo demuestran. Hoy – por fin – se están modificando los términos del debate sobre pobreza y desigualdad a nivel mundial y se está creando un nuevo momentum político. Los ciudadanos de Latinoamérica y del mundo están expresando su creciente sentimiento de injustica frente a la captura de la riqueza por unos pocos, cada vez más obvia, por no decir ostentosa, mientras los beneficios del crecimiento no llegan a las mayorías – y el precio las crisis sí recae sobre ellas.

Los líderes políticos también reconocen que las desigualdades se han convertido en una amenaza para sus procesos de desarrollo económico y social. La reciente encuesta realizada por el PNUD con líderes políticos alrededor del mundo confirma que si bien existe un conceso creciente sobre la necesidad de desarrollar políticas públicas orientadas a reducir las desigualdades, uno de los obstáculos que mencionan es el limitado espacio político. No es ningún accidente. Es la confirmación de lo que Oxfam denuncia en Gobernar para las élites. Los ricos mandan.

¿Qué podemos hacer?

El WEF es un microcosmos de esta realidad y me dejó reflexionando acerca de cómo podemos contribuir a ampliar este espacio político? La defensa del espacio democrático – bajo serias amenazas en muchos países – se vuelve una apuesta central. Las voces ciudadanas tienen que ser fortalecidas, informadas, para poder jugar un rol efectivo en la definición y control de las políticas que afectan sus vidas. Las creencias y actitudes que legitiman y nutren las desigualdades tienen que ser transformadas – las de la sociedades, las de los responsables políticos y desde luego las de los líderes empresariales – como los que se reúnen en el Foro económico mundial.

La última noche, hubo un terremoto en Chile, y la alerta de tsunami se extendió a lo largo de la costa pacífica hasta Panamá. Inmediatamente un mensaje llegó a los participantes del Foro explicando que su seguridad estaba asegurada “Here in Playa Bonita there are full, actionable measures in place”. Uf, estaba preocupada. En cambio, cuentan que en Chile, los poblados marginados que fueron afectados por el terremoto del 2010 aun están esperando la reconstrucción prometida. No es ningún accidente.

Más información

Descárgate el informe - El reinado de las élites