Cobertura sanitaria universal: llamamiento a la equidad en salud

Blog mensaje por Winnie Byanyima

Oxfam International, directora ejecutiva
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Las personas quieren dignidad. Quieren derechos

Según la encuesta internacional World We Want 2015 (El mundo que queremos 2015, en su traducción al español), la salud es la principal prioridad de las personas que viven en países pobres. Esto no es ninguna sorpresa. Cada año, en África, casi 250.000 niños y niñas menores de 5 años mueren debido a que sus padres no pueden pagar el tratamiento que necesitan. De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud, cada año 150 millones de personas soportan los desmesurados costes de la asistencia sanitaria y 100 millones quedan sumidas en la pobreza al tener que hacer frente a pagos directos. Las personas en situación de pobreza protestan, cada vez más, al ver negado su derecho básico a la asistencia sanitaria que precisan. 

Para remediar esta situación son necesarias soluciones transformadoras y no meros parches. Es el momento de garantizar una cobertura sanitaria universal.

Cobertura sanitaria universal: un concepto sencillo y unificador

Algunas personas argumentan que el concepto de "cobertura sanitaria universal" (CSU) no se ha definido claramente o que resulta difícil de comprender. Lo cierto es que es bien sencillo. La CSU consiste en garantizar el derecho a la salud. Significa que todas las personas –sin importar si son pobres o ricas– tengan acceso a servicios sanitarios de buena calidad, sin correr el peligro de verse atrapadas en la pobreza. Ninguna persona debería vivir con miedo de caer enferma porque no puede permitirse la asistencia que necesitaría para sobrevivir. Tal y como el presidente Kim afirmó la semana pasada, ahora hay pruebas irrefutables de que las tasas a los usuarios de servicios sanitarios no han hecho sino empeorar los resultados esperados en materia de salud. No podríamos estar más de acuerdo con él. 

También existen pruebas contundentes que demuestran que un mayor presupuesto público para asistencia sanitaria es una inversión clave. Hace 20 años, en su Informe sobre el Desarrollo Mundial: Invertir en salud, el Banco Mundial evidenció que invertir en salud era invertir en prosperidad económica. El informe de The Lancet Salud global 2035, publicado hace unos meses, fue un paso más allá y aportó pruebas que evidenciaban el impacto positivo de la inversión en salud en el crecimiento económico. 

Que la cobertura sanitaria universal es necesaria, es más que evidente. Ahora necesitamos un plan ambicioso para alcanzarla. 

Un objetivo realista precisa de metas ambiciosas

Cuando el presidente senegalés, Macky Sall, puso en marcha en 2013 un plan para garantizar la CSU a nivel nacional –que incluía el objetivo de dar cobertura a la mitad de la población de Senegal para 2015–, demostró ser ambicioso. Cuando el presidente nigeriano Goodluck Jonathan fijó el objetivo de llegar al 30% de la población para 2015, también demostró grandes aspiraciones. Ahora que nos embarcamos en el debate sobre cómo deben ser los objetivos de desarrollo sostenible posteriores a 2015, es el momento de poner de manifiesto nuestras grandes ambiciones . 

Nelson Mandela dijo: "Todo parece imposible hasta que se hace".

En 15 años podemos lograr una cobertura sanitaria universal. Se trata de un objetivo ambicioso, pero también factible. Unos objetivos ambiciosos pueden unir a la comunidad internacional para mejorar el acceso de las personas a la asistencia sanitaria y hacer que la barrera económica desaparezca, en todo el mundo. 

Los Gobiernos no recopilan de forma sistemática los datos necesarios para medir la cobertura de los servicios de salud y la protección frente a riesgos financieros. Así, la medición de estos indicadores resulta complicada. Esto, precisamente, podría cambiar gracias al objetivo común de la comunidad internacional de alcanzar la CSU. La Organización Mundial de la Salud y el Banco Mundial han trabajado arduamente para proponer un marco de seguimiento para la CSU. Ahora este marco ya existe y ha demostrado que sí es posible medir la CSU. 

Para medir los progresos hacia la CSU, existen tres áreas en las que la comunidad internacional debe mostrar ambición suficiente para dar respuesta a las demandas de todos nosotros y nosotras, sin dejar a nadie atrás:

1. Acceso a servicios sanitarios y medicinas

Centrarse en la CSU nos brinda, además, la oportunidad de acelerar los progresos en otros Objetivos de Desarrollo del Milenio del ámbito de la salud, de hacer frente a la carga que suponen las enfermedades no transmisibles y de mejorar la salud sexual y reproductiva. No existe razón alguna por la que las personas pobres no deban tener acceso a los hospitales. Para garantizar esto, es necesario poner en marcha políticas públicas para conseguir una financiación equitativa de la salud. Un paquete de servicios garantizado por políticas orientadas a lograr CSU debería ser, por tanto, exhaustivo, ambicioso y universal.

2. Mecanismos de financiación pública sólidos y equitativos

La CSU debería estar basada en el principio de solidaridad en forma de ingresos de subvención cruzada –de las personas ricas a las pobres– y de subvenciones cruzadas de riesgo –de las personas sanas a las enfermas–, de forma que el acceso a los servicios esté determinado por la necesidad y no por la capacidad de pago. Esto implica que los servicios deben ser proporcionados de forma gratuita en el "punto de suministro". Las tasas a los usuarios son la forma más injusta de sufragar los gastos sanitarios. Impiden que las personas pobres puedan acceder a tratamientos vitales y, cada año, sumen a millones de personas en la pobreza.

Para ampliar los servicios sanitarios y lograr una CSU, es necesario un sector sanitario público sólido que sufrague y proporcione la mayor parte de los servicios. Por tanto, los Gobiernos deberían garantizar que una parte apropiada de los presupuestos nacionales esté dirigida a la provisión de servicios sanitarios públicos. 

3. Medir la equidad

Finalmente, para garantizar la equidad y universalidad es clave establecer objetivos específicos con el fin de asegurar que las personas que viven en situación de pobreza se beneficien al menos tanto como quienes están en una posición acomodada. Centrarse en el 40% de las personas más pobres, tal y como propone el Banco Mundial y la OMS en su marco de seguimiento de la CSU, es un buen punto de partida. Pero no es suficiente. Este marco de seguimiento debe medir los progresos en los diferentes grupos según sus ingresos y, en especial, con respecto al 20% de la población más pobre y vulnerable y no sólo al 40% más pobre. 

A través de este enfoque exhaustivo, el objetivo de conseguir una CSU es también una oportunidad para avanzar en la consecución de una cobertura sanitaria digna, asequible y equitativa para todas las personas. La medición de la CSU debe reflejar lo que todas las personas deseamos: universalidad y equidad. Significa hacer progresos hacia la eliminación de las tasas a los usuarios, el desarrollo de unos servicios públicos fuertes, y llegar a toda la población a través de políticas universales. No debemos dejar a nadie atrás.

Podemos tener grandes aspiraciones y ser realistas a la vez. Tenemos que serlo. Es lo que el mundo quiere. 

Más información

Nota de prensa: Hospital "modelo" privado amenaza con comerse el presupuesto sanitario de todo un país

Articulo (solo en ingles)Universal Health Coverage (UHC) needs to be truly equitable and universal

Informe: Gobernar para las élites

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