La oportunidad de una generación: erradicar la desigualdad extrema

Blog mensaje por Winnie Byanyima

Oxfam International, Directora ejecutiva
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Es la oportunidad de esta generación.

El mundo puede estar orgulloso de los progresos alcanzados para erradicar la pobreza – he podido comprobarlo al visitar los lugares más duros del planeta. Ejemplos como el descenso de muertes por enfermedades, el mayor acceso de la población al agua potable y el aumento de la escolarización femenina, demuestran que los escépticos estaban equivocados. Sin embargo, Oxfam y los expertos en números ponen de relieve que los avances alcanzados se encuentran amenazados debido a la extrema desigualdad.

Para acabar con la pobreza, debemos abordar esta desigualdad, que está causando un daño económico, político y social a todos, ricos y pobres por igual. Multimillonarios como Warren Buffett están de acuerdo con las comunidades con las que trabajamos: podemos construir un mundo más justo.

Existe un consenso creciente de que el incremento de la desigualdad económica extrema es perjudicial para todos: el papa Francisco calificó la desigualdad como “la raíz del mal social”; un economista francés, Thomas Piketty, está alcanzando niveles de popularidad propios de una estrella de rock por su libro sobre la desigualdad y el presidente Obama advirtió que ésta amenaza el sueño americano. La desigualdad es una de las preocupaciones principales del Foro Económico Mundial, del Banco Mundial y del FMI. 

Al mismo tiempo, un debate global organizado por las Naciones Unidas nos insta -a ciudadanos, empresas expertos y gobiernos- a definir qué mundo queremos en el 2030.

Los Objetivos de Desarrollo del Milenio expiran el año que viene. La semana pasada se acordó en Nueva York un nuevo marco global para el desarrollo posterior a 2015. Junto a muchos otros, Oxfam está trabajando para asegurar que este marco asuma un compromiso claro y ambicioso acerca de los dos temas que determinarán si tendremos éxito en erradicar la pobreza: la desigualdad y el cambio climático. 

Este debe ser el momento en el que digamos con voz alta y clara que queremos un mundo más equitativo.

En Oxfam, pedimos que se incluya un objetivo que se centre en la erradicación de la desigualdad económica

Respaldamos el objetivo propuesto por el ganador del premio Nobel, Joseph Stiglitz, de reducir la desigualdad de ingresos de tal forma que, el 10% más rico de la población no posea más riquezas que el 40% más pobre. También apoyamos las convocatorias de un objetivo independiente para la igualdad de género y nos complace que muchos gobiernos estén de acuerdo en que deben formar parte del marco general. 

Tenemos que abordar la desigualdad extrema, porque es moralmente indefendible y socialmente corrosiva –debilita nuestra salud, afecta a nuestro bienestar y socava las sociedades pacíficas. Tenemos que abordarlo, también, porque se comprende cada vez más que limita el crecimiento. 

La buena noticia es que existen soluciones

La desigualdad extrema no es inevitable. No hay una solución para todos, pero los países que han logrado reducir la desigualdad, proporcionan algún tipo de orientación: 

  • Tomar medidas enérgicas contra el secreto financiero y la evasión de impuestos. El secreto bancario se lleva el dinero de la economía real y lo pone en manos de unos pocos ricos, negándole a la mayoría la posibilidad de una justa participación. Los países en vías de desarrollo pierden miles de millones cada año por la evasión del impuesto de sociedades. Se trata de una fuga de ingresos vitales que los gobiernos podrían poner el empeño en derivar al gasto social, a los bienes públicos y a redes de seguridad social de aquellos que más lo necesitan.  
  • Invertir en el acceso universal a la atención sanitaria y la educación. Los servicios públicos deben proporcionar “acceso virtual” a toda la ciudadanía yluchar contra la desigualdad poniendo el dinero en los bolsillos de todos, especialmente de los más pobres.  
  • Fortalecer los salarios mínimos y los derechos de los trabajadores. Obtener un salario digno es fundamental, no solo para superar la situación de pobreza, sino también para reducir la desigualdad extrema y así asegurarse que los beneficios del crecimiento no vayan solamente a los empleadores y las empresas, sino a los trabajadores comunes.   
  • Eliminar los obstáculos que impiden la igualdad de derechos y de oportunidades para las mujeres. Existe evidencia suficiente que demuestra que la igualdad de género –particularmente en el empleo y en la educación-  estimula el crecimiento. Políticas de desarrollo potentes, el crecimiento inclusivo y los derechos de las mujeres, están fundamentalmente unidos.  

La igualdad es lo que la gente está pidiendo

La propuesta de Stiglitz consiste en reducir la desigualdad extrema para que podamos acabar realmente con la pobreza y ayudar a garantizar que los gobiernos hagan su trabajo en el uso de los impuestos y de las transferencias para crear sociedades y economías que funcionen para todos. Es lo que quiere la gente: el informe de CIVICUS 2014 mostró cómo los últimos movimientos sociales plantean como preocupación principal la desigualdad económica. 

Las negociaciones de la semana pasada presentaron un acuerdo en el que se deben abordar las cuestiones claves que afectan a la comunidad mundial. Escuchemos las voces de muchos, comprometámonos a un mundo más equitativo y a hacerlo realidad.