Aisha gastará el dinero entregado por Oxfam en comida y medicinas
Aisha gastará el dinero entregado por Oxfam en comida y medicinas. Foto: Caroline Gluck/Oxfam

Yemen: El dinero en efectivo que puede salvar vidas

22 Octubre, 2012 | Conflicto y Desastres

Aisha tiene cien años y cree que las cosas nunca han estado tan mal como ahora. En su rostro envejecido, marcado por profundas arrugas, puedo adivinar la vida tan dura que ha debido tener.

La veo sentada en unos escalones en el abarrotado patio de una escuela del distrito de Bayt al-Faqih, en la provincia de Al Hodeidah (al oeste de Yemen), donde Oxfam lleva a cabo su programa de distribución de dinero en efectivo, proporcionando ayuda a las familias más pobres y vulnerables afectadas por la actual crisis alimentaria.

Aisha me ve enseguida. Destaca entre la multitud de mujeres, la mayoría vestidas con pañuelos y abayas negros, una especie de túnica holgada que cubre todo el cuerpo. Pequeña y delicada, lleva un precioso vestido en tonos amarillos, rosas, y azules y un pañuelo en la cabeza rosa y negro.

Aisha con el arroz que ha podido comprar. Foto: Caroline Gluck/Oxfam

Aproximadamente la mitad de la población de Yemen no tiene suficiente para comer. Alrededor de cinco millones de personas sufren, al igual que Aisha, una grave inseguridad alimentaria que les obliga a saltarse comidas porque no tienen dinero suficiente para conseguir alimentos para su familia, y por lo que requieren ayuda urgentemente.

Oxfam ha ayudado a más de 100.000 personas en Bayt al-Faqih mediante el programa de dinero en efectivo. Esto les permite cubrir sus necesidades más básicas durante la época de hambruna. También permite a las familias más pobres comprar alimentos y medicinas en tiempos difíciles.

La crisis alimentaria en el país no tiene nada que ver con la escasez de alimentos en las tiendas y los mercados. El país importa alrededor del 90% de la comida que necesita pero, debido al aumento de los precios de los alimentos, las familias se encuentran ante muchas dificultades para poder alimentarse, acumulando enormes deudas y recurriendo a medidas extremas para poder salir adelante, tales como poner a la venta su tierra y ganado, pedir limosna, sacar a los niños y las niñas del colegio, y casar a chicas jóvenes demasiado pronto para conseguir el dinero de la dote.

Aisha me cuenta que hoy comprará algo de comida y medicinas. Su marido murió hace siete años. Ahora vive con uno de sus hijos, que trabaja temporalmente en el mercado, y su mujer y sus dos nietos. Pero tienen problemas para salir adelante. Dice que no han comido en las últimas 24 horas y que, a menudo, se van a la cama con el estómago vacío.

“El principal problema al que nos enfrentamos es el hambre”, dice Aisha. “Estoy muy contenta de recibir hoy este dinero y esta ayuda de Oxfam. Mi corazón y mis manos se llenan con vuestra bondad. Puedo sentir que alguien cuida de mí”.

Acompaño a Aisha, que camina despacio con la ayuda de un bastón y agarra con fuerza el dinero que ha recibido en el centro de distribución, con el que comprará arroz en una tienda local para el almuerzo. Después iremos en coche hasta su pueblo, Bayt al-Faqir, que significa “casa del pobre”. Un nombre muy apropiado. La casa de Aisha, una simple construcción de adobe, se está derrumbando. El techo abovedado del tejado se está cayendo. Necesitan repararlo, pero no tienen dinero. La familia no tiene ni las tierras ni los medios para cultivar sus propios alimentos.

Cacerolas vacías: La cocina al aire libre de Aisha. Foto: Caroline Gluck/Oxfam

Aisha me enseña la pequeña choza que comparten, en la que tan sólo hay una cama de madera y unas cuantas prendas de ropa, y me lleva hasta la cocina al aire libre. Aparte del arroz que acaba de comprar, solamente veo cazuelas y sartenes vacías. “Si no tuviésemos esta ayuda, estaríamos desesperados”, confiesa. “Sufriríamos hasta morir”.

A pesar de la ayuda, el dinero que ha recibido durará solamente un par de días. La familia debe dinero a los vecinos, que se lo prestaron cuando estaban desesperados por comprar comida. Tendrán que pagar sus deudas y, cuando se les acabe el dinero, tendrán que volver a pedir más.

Sin embargo, la ayuda que Oxfam ha brindado a Aisha y a otras miles de familias les da esperanza para el futuro. Las familias con niños y niñas desnutridos que conocí en el centro de distribución el pasado julio, tienen dinero para ir en transporte público al hospital más cercano o centro de salud, y comprar medicamentos y alimentos. Algunos de los padres que conocí me han comentado que la salud de sus hijos e hijas ha mejorado y que están empezando a ganar peso.

Aisha también cree que todo va a ir mejor. Su fe, dignidad y capacidad de resistencia me conmueven. Al despedirme de ella, rezo porque su esperanza sirva para algo.

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Comentarios

Yemen, el mal endemico

Si la mitad de la población no tiene suficiente que comer y sufre una grave inseguridad alimentaria porque no tienen dinero suficiente para conseguir alimentos para su familia. La crisis alimentaria genera enormes deudas y se recurre  a medidas extremas para poder salir adelante como poner a la venta su tierra, es simplemente tremendo. Seguire colaborando porque cualquiera de la acciones de oxfam son siempre una buena causa. Felicidades.

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