La mujer y su papel en la cadena de valores agrícola. Foto: Oxfam
La mujer y su papel en la cadena de valores agrícola. Foto: Oxfam

Día 2: El potencial de las mujeres como proveedoras

20 Noviembre, 2012 | Alimentación y justicia de género: el debate

La transformación del sistema alimentario necesitará de la participación de las mujeres proveedoras de alimentos a lo largo de la cadena de valor agrícola. Las mujeres deben pasar de ser trabajadoras a convertirse en propietarias de negocios, y las proveedoras deben organizarse para tener acceso a grandes compradores.

Por Elizabeth Vazquez, directora ejecutiva de WEConnect International

La transformación del sistema alimentario necesitará de la participación de las mujeres proveedoras de alimentos a lo largo de toda la cadena de valor agrícola. La mitad de los agricultores del mundo en desarrollo son mujeres, y sin embargo, en raras ocasiones éstas son las propietarias de las tierras o de los medios de producción necesarios para generar riqueza y prosperidad para sus familias y comunidades. ¿Qué se puede hacer para garantizar que más mujeres proveedoras, sea cual sea la escala de su trabajo, puedan realizar su aportación a los sistemas alimentarios locales y mundiales, así como también beneficiarse de ellos?

Las mujeres promueven los valores compartidos

Si las mujeres propietarias de empresas tuvieran un mejor acceso a los recursos claves, no sólo serían capaces de producir más alimentos, sino que sus actividades empresariales repercutirían de forma positiva en los sistemas alimentarios. Las mujeres son especialmente conscientes de la importancia de contar con fuentes seguras y fiables de alimentos, agua y combustibles, ya que en la mayoría de los casos la disponibilidad de estos recursos incide directamente en el tiempo que dedican a sus actividades diarias.

Las empresarias que tienen éxito y cuentan con más recursos, están en mejores condiciones de desarrollar y poner en práctica soluciones innovadoras frente a los retos de la producción alimentaria local, ya que ellas mismas han tenido que afrontar esos desafíos con anterioridad.

"Unos de los puntos fuertes de las mujeres
es la creación y promoción de valores compartidos

Las mujeres actúan y han actuado como nexos de unión y proveedoras de cuidados durante generaciones. Uno de sus puntos fuertes es la creación y promoción de valores compartidos, lo cual se traduce en una premisa: la competitividad de una empresa y el bienestar de las comunidades con las que trabaja son elementos interdependientes.  

Un ejemplo de ello es la Alianza Internacional de Mujeres del Café, una asociación cuyo objetivo es promover y reconocer la participación de las mujeres en todos los ámbitos de la industria del café, así como fortalecerlas para que su trabajo como proveedoras constituya un medio de vida digno y sostenible para ellas. Así, la Alianza les concede la oportunidad de trabajar juntas para incorporarse a los mercados mundiales, a través de misiones y ferias comerciales y del contacto con distribuidores y compradores de comercio justo. Las mujeres que lideran esta iniciativa están comprometidas con las mujeres que trabajan en la industria del café, que solas no serían tan competitivas como lo son trabajando de forma conjunta, a través de un único sistema y una sola marca.

Algunas emprendedoras como Zhena Muzyka, la fundadora de Gypsy Tea, están logrando cambios reales en las vidas de las mujeres agricultoras y sus familias. Gypsy Tea no sólo comercializa productos, sino que representa también una serie de valores, como el compromiso con la responsabilidad social, la sostenibilidad y el bienestar de los demás. Es una empresa de comercio justo valorada en millones de dólares, proactiva y comprometida con la comunidad, y como tal, trabaja directamente con los pequeños productores y productoras de té, en plantaciones aisladas, con el objetivo de lograr cambios positivos, ofreciendo a su personal un salario justo, asistencia sanitaria, bajas por maternidad, guarderías, educación y mejores condiciones laborales.

Estos ejemplos de modelos de empresa más inclusivos dentro del sector de las bebidas demuestran que las mujeres pueden trabajar unidas para crear y fomentar valores compartidos, así como para ampliar sus negocios. Las mujeres que quieren desarrollar un negocio y colaborar con otras empresas, especialmente en el ámbito del comercio justo, tienen enormes posibilidades de crear nuevos modelos de negocio más sostenibles que tengan en cuenta las necesidades sociales y medioambientales de familias y comunidades.

Involucrar a las mujeres proveedoras de alimentos

No hay suficientes niñas y mujeres que aspiren a convertirse en empresarias, especialmente si no cuentan con ejemplos de empresarias fuertes que les sirvan de referencia. Compartir las experiencias de empresarias de éxito en casa, en la escuela y en el ámbito público, es una de las mejores fuentes de inspiración para que niñas y mujeres quieran crear empresas y así puedan tener más control sobre su propio futuro. Al hablar de mujeres proveedoras de alimentos comprometidas con el sistema alimentario, es especialmente importante llamar la atención sobre el hecho que las mujeres pueden pasar de ser trabajadoras a convertirse en propietarias de negocios y tierras o de otros medios de producción.

Un buen punto de partida sería compartir experiencias que muestren cómo la tecnología de la información facilita que las productoras de alimentos puedan poner en marcha y desarrollar su negocio. Las mujeres que tienen acceso a internet pueden estar al tanto de tendencias climatológicas, plagas, requisitos de la industria, innovaciones empresariales, cambios en los mercados, fuentes de financiación, etc. Las mujeres suelen compartir la información útil con otras mujeres que posiblemente no tienen acceso a este tipo de tecnología pero que también se beneficiarán de dicha información. Las redes sociales también servirían para agilizar ese intercambio de conocimientos.

La creciente disponibilidad de tecnología móvil que no requiere un alto nivel de alfabetización está transformando las vidas de las agricultoras y distribuidoras. El acceso a información sobre el mercado en tiempo real permite a las mujeres negociar las mismas tarifas y condiciones de que disponen los competidores más grandes, aunque el acceso a las redes adecuadas continúa siendo un enorme obstáculo para el crecimiento de los negocios en los distintos sectores.

Por qué los compradores deberían trabajar con las mujeres

Los comerciantes saben que las mujeres toman la mayoría de las decisiones de compra en las familias, especialmente en lo referente a alimentación. Estas grandes empresas tienen considerables incentivos económicos para trabajar con proveedoras, las cuales pueden ayudarles a prever y satisfacer las necesidades de sus clientas. Sin embargo, falta información que permita anticipar y satisfacer dichos intereses y necesidades. Según un estudio reciente del Instituto para la Gestión de Suministros sobre la diversidad de los productores empresariales, un 71,8% de las empresas encuestadas coincidían que su mayor reto era encontrar proveedores de calidad procedentes de grupos diversos, también proveedoras, para satisfacer sus necesidades de abastecimiento.

"Las grandes empresas tienen considerables
incentivos económicos para trabajar con proveedoras, las cuales pueden ayudarles a prever y satisfacer las necesidades de sus clientas."

Por primera vez, las grandes empresas están comenzando a calcular el número de productoras que forman parte de sus cadenas de valor tanto en el ámbito local como en el mundial. Empresas como Walmart y Coca-Cola están desarrollando programas de diversificación de sus proveedores en todo el mundo, así como programas de integración para identificar empresas que pertenezcan a mujeres y que puedan proveerles de los bienes y servicios que necesitan en todos los niveles del sistema alimentario.

Es fundamental que las proveedoras de las cadenas de valor agrícolas que se dediquen a la producción, el procesamiento, la distribución o la venta, se organicen y creen redes que les permitan tener acceso a los compradores. Yo soy la cofundadora de WEConnect International, una organización internacional sin ánimo de lucro que facilita a las grandes empresas la compra de más productos procedentes de negocios dirigidos por mujeres. Las grandes empresas que forman parte de la red de WEConnect International tienen un poder compra de más de 700 mil millones de dólares anuales, y están comprometidos a apoyar el desarrollo de las capacidades de las empresarias, de modo que éstas puedan competir en los mercados locales y mundiales.

WEConnect International trabaja con socios en todo el mundo para encontrar empresas de rápido crecimiento que sean propiedad de mujeres y ayudarlas a registrarse o certificarse como proveedoras. Entonces las incluimos en una base de datos mundial única en la que los compradores buscan proveedores cualificados. Se trata de un modelo único dentro del trabajo de desarrollo económico orientado a las mujeres, porque se centra en las necesidades tanto de demanda como de oferta de los comerciantes, y ésa es la clave para crear auténticas oportunidades de negocio para las mujeres.

Un llamamiento a la acción

Las empresas pueden aumentar sus esfuerzos para trabajar con los gobiernos, las organizaciones multilaterales y las ONG a fin de desarrollar la capacidad de las empresarias que deseen transformar sus ideas en soluciones que servirían para crear un sistema alimentario más justo y sostenible para todos.

"Los consumidores pueden también
desempeñar un papel fundamental en este movimiento: pueden comprar  los productos directamente a las mujeres.

Las empresas del sistema alimentario podrían financiar algunas iniciativas de desarrollo empresarial que tendrían éxito entre las mujeres de mercados específicos. Por ejemplo, pueden crear programas de orientación dirigidos a trabajar con proveedoras con potencial que estén tratando de adquirir conocimientos sobre el sector y necesiten el contacto de compradores y de los proveedores más importantes.

Los consumidores pueden también desempeñar un papel fundamental en este movimiento: pueden comprar los productos directamente a las mujeres, pedir a los minoristas y distribuidores que vendan productos elaborados por mujeres, o que trabajen con empresas que compran a las mujeres. La manera en que gastamos nuestro dinero importa, especialmente si se trata de comida.

Lee el ensayo: El potencial de las mujeres como proveedoras

Comentarios

La discusión virtual arrancó con fuerza ayer

La discusión virtual arrancó con fuerza ayer. Gracias a todas las  personas que hicieron comentarios. ¡Sigan comentando, por favor!

 

Los argumentos de Nidhi Tandon sobre la naturaleza injusta de las cadenas de suministro agrícola tuvieron eco entre varios comentaristas. Se notó que las mujeres productoras compiten en mercados globales desde una desventaja marcada, y que los beneficios inmediatos de participar en las cadenas de valor globales a menudo resultan menos significativos que el incremento en la vulnerabilidad que las mujeres puedan experimentar.

 

A la vez, varios de ustedes advirtieron que las mujeres rurales no forman un grupo homogéneo, y se mostraron renuentes a aceptar una interpretación “romántica” de los sistemas alimentarios locales y los papeles tradicionales de la mujer. Algunos notaron que un ingreso monetario puede incrementar el poder de negociación de una mujer rural y ofrecerle mayor acceso a servicios esenciales, salud y educación para sus hijos, por ejemplo.

 

Un comentario que surgió varias veces durante la discusión de ayer fue la importancia de la acción colectiva por parte de mujeres unidas para defender sus intereses comunes. Muchos de ustedes hablaron de la importancia de que las mujeres rurales fijen su propias prioridades, alcen su voces, incrementen su poder de negociación y realicen su propias decisiones informadas en cuanto a cómo relacionarse con el sistema alimentario – sean lo que sean aquellas decisiones.

 

Hoy, Elizabeth Vazquez postula que las mujeres productoras de alimentos tienen que dejar de lado el mercado de trabajo y en su lugar construir negocios propios para así entrar en las cadenas globales de suministro. Además, argumenta que la mejor manera de hacerlo es vía la organización colectiva a fin de acceder a los compradores de manera directa. ¿Qué piensan ustedes? ¿Sería esta la pauta a seguir para lograr mejores medios de vida y conquistar la autonomía tan deseada?

Por qué es "mejor", o "más justo", que las mujeres participen

Gracias a OXFAM por la organización de este debate. Elisabeth Vazquez hace una extraordinaria revisión del papel que representan las mujeres en la cadena de suministros de alimentos, desde la agricultura-productora, las cooperativas o asociaciones de proveedoras, las mediadoras (como ella misma a través de su organización), y finalmente las mujeres como consumidoras. Inicia su artículo reconociendo como uno de los puntos fuertes de las mujeres en esta serie de roles, la creación y promoción de los valores compartidos; sin embargo, no profundiza sobre por qué es "mejor", o "más justo" (éticamente, moralmente) incorporar a las mujeres a esta cadena. Considero necesaria esta aportación para fortalecer el argumento de Elisabeth Vazquez.

Las mujeres cooperativistas

Las mujeres cooperativistas trabajando en asociatividad garantizan la seguridad alimentaria

Las cooperativas de mujeres en asociatividad con otras cooperativas a los diferentes niveles del polo de influencias (comunitario, municipal, departamental, regional, país y mundial),  son la clave para el garantizar la seguridad alimentaria y además son la clave para su propio empoderamiento, la creación de su propio empleo y a la inclusión social.

De qué manera lo lograremos? Primeramente, iniciando todo proyecto con las fases de consolidación  antes que las fases productivas.

Sin duda alguna no es posible

Sin duda alguna no es posible pensar en un nuevo sistema alimentario sin la participación activa de las mujeres, como la ha sido hasta ahora, aunque sin reconocimiento a su aporte. En ese sentido, como afirma la autora las condiciones de participación de la mujer deben ser otras, donde se materialice un real acceso a los recursos de producción. Que contribuya a potenciar las características del trabajo y los conocimientos de las mujeres que las transforman en gestoras integrales de la producción alimentaria. Coincido en que el trabajo colectivo entre mujeres es uno de los mecanismos fundamentales. Se hace necesario conocer mayores experiencias en la gestión, capacitación y comercialización de alimentos que aun no han sido visibilizadas ni sistematizadas al igual que indagar hasta qué punto aquellas iniciativas promovidas por instituciones son apropiadas por las mujeres proveedoras y beneficiarias.

El artículo me provoca una

El artículo me provoca una pregunta, mas que un comentario: ¿hasta qué punto las organizaciones de mujeres productoras con las que trabajamos tienen interés - político y económico - de ser proveedoras de grandes multinacionales que establecen condiciones de producción en las que la rentabilidad determinan que sean contrarias generalmente a los principios de la soberanía alimentaria?

Me parece un debate interesante en el marco de la promoción, necesaria e indiscutible, de que las mujeres participen en la comercializacion y en el control de los recursos económicos y simbólicos que forman parte de la promocion de la justicia de género, y su inclusión en el mercado.  

Me sumo a la pregunta planteada por Andrea

las grandes empresas y/o grandes transnacionales tienen varias prioridades, y el lucro es una de ellas. Me pregunto hasta qué grado se podría hablar de comercio justo, comercio ético, producción agrosostenible y respeto de los derechos de las mujeres. Si estos puntos pudieran ser una condición no negociable con las grandes empresas entonces sí estaríamos hablando de condiciones justas, dignas y ecológicamente sostenibles.

Estoy de acuerdo  con Rosa

Estoy de acuerdo  con Rosa Colmenarejo,  con respecto a que hace profundizar sobre por qué es "mejor", o "más justo"  incorporar a las mujeres a esta cadena, pero además considero que es necesario estimar el beneficio que les deja a las mujeres  y no solamente desde el punto financiero  sino desde  todas las  dimensiones.   Hasta  donde  en el marco de esta  logica  se  esta previligiando  un enfoque de eficiencia donde quienes  mas  ganan  siguen siendo los mismos.   en la logica  de proveedoras de productos con los requisitos  que requiere el mercado los  que mas ganan  son los proveedores de insumos ( agroservicios) y los intermediarios.  Lo que deberíamos de apostar es al desarrollo  de iniciativas mas sostenibles y trabajadas desde un enfoque de derechos.  

Beneficio para las productoras proveedoras

Dos puntos:

El primero, no quiero dejar pasar el párrafo en el que se hace mención a la tecnología móvil y los cambios que generó en el mercado. Buen punto que normalmente, en los estudios y acciones con población marginada, no se toma en cuenta.

El segundo, coincido con varios comentarios en que no queda claro cuá es el beneficio de la mayor participación de las mujeres pobres en el mercado. Ya aprendimos que el mercado por si solo no garantiza mayor equidad y mejor distribución de riqueza.

 

la mujer debe generar otro tipo de producción y de relaciones

Kaixo!

Después de leer los artículos de ayer y hoy, y las opiniones al respecto, tengo claro que no me vale plantear que si las mujeres se atrevieran más a ser empresarias..., que si las mujeres lograran entrar en los canales de distribución de las grandes multinacionales... Si lo único que planteamos es que todo lo que ha hecho el hombre, lo puede/debe hacer la mujer para estar mejor posicionada en el mundo, mal vamos, porque el sistema actual -en el que la mujer no ha sido considera agente; en el que la alimentación no es un derecho sino un negocio- nos está llevando al colapso (pasando por el ecofascismo de "robar" a unos -casualmente a las de siempre- para que los otros podamos mantener nuestro nivel de vida). Y, si algo tiene de bueno el "empoderamiento" de las mujeres, es el hecho de poder transformar el mundo hacia otra forma  más humana de relaciones -con la naturaleza, con los alimentos, con las personas,etc-. No queramos participar, como mujeres, en la destrucuión noeliberal de esta sociedad con la escusa de igualarnos con los hombres. Lo que se está haciendo mal, se hace mal independientemente de que seas hombre o mujer; y lo que hay que hacer es buscar otra forma de hacerlo, hay que cambiarlo de raiz. Quiero decir, que no es tanto que la mujer sepa competir, en pie de igualdad, con el hombre sino que, dado todo el acervo cultural de resistencia en el que le ha tocado sobrevivir,  genere otro modelo de producción y de relación.

Muxu bat!

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