La escuela Apria Kendra para trabajadores juveniles en la India. Foto: Oxfam
La escuela Apria Kendra para trabajadores juveniles en la India. Foto: Oxfam

Día 3: Las semillas en manos de las mujeres

21 Noviembre, 2012 | Alimentación y justicia de género: el debate

La semilla es el primer eslabón de la cadena alimentaria. Sin embargo, las productoras de semillas son invisibles para el modelo industrial de producción de alimentos y los regímenes de propiedad intelectual. Para sembrar la justicia alimentaria y de género, habría que mantener las semillas en manos de las mujeres y reconocer el conocimiento que estas tienen en cuanto a la biodiversidad.

Por Vandana Shiva, filósofa, feminista y activista del medio ambiente

La salud y la nutrición empiezan por la comida, y la comida empieza en las semillas. Las semillas de la justicia alimentaria residen en la creación de sistemas alimentarios en los que las semillas estén en manos de las mujeres, y en los que su conocimiento sobre la biodiversidad sea la base de la seguridad alimentaria y nutricional.

Las mujeres han producido semillas durante siglos, y lo han hecho aportando más diversidad y características que todos los sistemas de producción industrial de semillas reconocidos formalmente. Ciencia y cultura confluyen en la producción de semillas llevada a cabo por las mujeres. 

En la India encontramos el ejemplo más claro. He visto cómo mujeres tribales de Chhattisgarh utilizan 21 semillas para realizar una prueba de germinación, rechazando la semilla si más de tres de ellas no germinan. La ceremonia celebrada en Karnataka, en la que hacen germinar nueve semillas durante nueve días en Ugadi -el año nuevo según el calendario indígena local- también es una prueba de germinación de semillas (llamada navdanya). El almacenamiento, la selección y la producción de semillas requieren unos complejos conocimientos que las mujeres han desarrollado generación tras generación.

La semilla es el primer eslabón de la cadena alimentaria. Sin embargo, las productoras de semillas son invisibles para los regímenes de propiedad intelectual relacionados con estos elementos. Las semillas, que normalmente habían sido almacenadas y producidas por las mujeres, se han convertido ahora en “propiedad intelectual” de las grandes empresas químicas; en la actualidad, estas empresas también son las mayores productoras de semillas, y controlan el 73 por ciento del suministro mundial. Cuando las químicas patentan semillas, cobran derechos por esa patente, lo cual encarece el coste de las mismas. Las semillas que producen las mujeres son renovables, están al alcance de todos y se pueden compartir y almacenar libremente, mientras que las semillas patentadas no son renovables. Almacenar e intercambiar semillas se convierte en un delito contra la propiedad intelectual. Cuando siembran, las mujeres rezan para que “esta semilla sea inagotable”. Por el contrario, la filosofía de las empresas es “que se acabe esta semilla para que nuestros beneficios sean inagotables”.

"La semilla es el primer eslabón de la cadena alimentaria.
Sin embargo, las productoras de semillas son invisibles para los regímenes
de propiedad intelectual relacionados con las semillas."

El elevado coste de las semillas supone deudas. Desde que se establecieron los monopolios de semillas con la introducción del algodón Bt, se han suicidado 250.000 agricultores en la India debido a las deudas que habían contraído, principalmente en la zona algodonera. Y cada agricultor que se suicida deja a una mujer viuda.

En todo el mundo, las mujeres han producido por selección y mejoramiento más de 7.000 especies de cultivos, por sus propiedades en cuanto al sabor, la nutrición y la resistencia a plagas, sequías, inundaciones o a la salinidad. Sólo en la India, las mujeres han desarrollado 200.000 variedades de arroz. Navdanya, una red de personas dedicadas a la conservación de semillas y a la producción ecológica que está presente en 16 estados de India, valora esta biodiversidad y hasta el momento ha logrado conservar más de 5.000 variedades de cultivos. Esto es conocimiento.

Por el contrario, las empresas que reclaman las patentes de las semillas producidas con ingeniería genética sólo han ofrecido cuatro cultivos: maíz, soja, colza y algodón. Estos cultivos sólo tienen dos características (la resistencia a los herbicidas y la presencia de la toxina Bt) pero, en lugar de servir para controlar las plagas y la maleza, contribuyen al desarrollo de plagas y maleza súper-resistentes. ¡Nuestras semillas y cultivos estarían más seguros en manos de las mujeres!

Las mujeres no solo han protegido las semillas como un bien de dominio público; en términos de salud y propiedades nutritivas por hectárea, las pequeñas propiedades agrícolas de gran diversidad biológica que dirigen las mujeres utilizando conocimientos y semillas indígenas producen más alimentos. El estudio de Navdanya titulado Health Per Acre (salud por hectárea) revela que las pequeñas explotaciones agrícolas ecológicas pueden producir el doble, en términos de propiedades nutritivas, que las explotaciones agrícolas de monocultivos que utilizan insumos químicos.

Para justificar los derechos de propiedad intelectual sobre las semillas, se argumenta un supuesto aumento de la producción de alimentos debido a semillas de fabricación industrial. Sin embargo, en lugar de tomar en cuenta la biodiversidad de los productos de un sistema agrícola, se mide el rendimiento de uno sólo de los muchos alimentos producidos en la explotación. Las falsas categorías de “rendimiento” y “productividad” crean la ilusión de inevitabilidad, excedentes y éxito. Sin embargo, el aumento de mercancía procedente de unos pocos cultivos en los mercados mundiales no llega a las personas que necesitan comida, en especial mujeres y niños.

"¡Nuestras semillas y cultivos estarían
más seguros en manos de las mujeres!"

La razón que se alega para actuar de esta manera es alimentar a las personas y reducir el hambre. Sin embargo, mil millones de personas pasan hambre, y otros dos mil millones padecen enfermedades relacionadas con la alimentación. El hambre no se reduce, porque es el hambre de beneficios la que configura el sistema alimentario, desde las semillas hasta la mesa.

El modelo industrial de producción de alimentos y el modelo de distribución globalizado no promueven la justicia alimentaria porque la justicia nunca fue su objetivo. Al contrario, su objetivo es obtener beneficios, a través de una doble estrategia: vender cada vez más productos químicos y semillas patentadas no renovables a los agricultores y agricultoras, incluso si esto se traduce en deudas y suicidios; y al mismo tiempo comprarles, como productores de materias primas, productos básicos baratos.

Necesitamos un cambio de paradigma porque el antiguo no nos funciona. Tenemos que pasar de los monocultivos a la diversidad, de los sistemas mundiales y centralizados a sistemas locales y descentralizados, de la intensificación de los productos químicos y el capital a la intensificación de la producción ecológica y la biodiversidad.

"El modelo industrial de producción de
alimentos y el modelo de distribución globalizado
no promueven la justicia alimentaria porque la justicia nunca fue su objetivo"

Cuando hice mi estudio sobre la revolución verde en el Punjab en 1984, el feticidio femenino acababa de empezar. A día de hoy, se ha impedido el nacimiento de más de 35 millones de niñas en la India. Cuando se destruye el papel productor y creador de las mujeres en la agricultura y en el sistema alimentario, las mujeres se convierten en prescindibles. Situar el conocimiento de las mujeres sobre semillas y biodiversidad en el núcleo de la justicia alimentaria, además de reportar otros muchos beneficios, podría servir también para abordar la violencia y la injusticia de género.

Para sembrar las semillas de la justicia alimentaria y de género, habría que seguir los siguientes pasos:

  • La agricultura tiene que reconocer los conocimientos de las mujeres en cuanto a la selección y mejoramiento de semillas.
  • Los sistemas agrícolas tienen que basarse en los conocimientos de las mujeres sobre diversidad para así conseguir incrementar la producción en términos nutritivos, fortalecer la capacidad de hacer frente al cambio climático y reducir el uso de tierra, agua y capital.
  • Deberían crearse bancos de semillas comunitarios y la selección y mejoramiento de semillas que llevan a cabo las mujeres de manera participativa debería convertirse en la piedra angular de la seguridad alimentaria.
  • Las leyes que rigen la propiedad intelectual deben modificarse. El Acuerdo sobre Aspectos de la Propiedad Intelectual relacionados con el Comercio (ADPIC), de la Organización Mundial del Comercio, contiene un artículo que impone las patentes y los derechos de propiedad intelectual sobre las semillas y otras formas de vida. Esta cláusula iba a revisarse en 1999. La mayoría de los países ha solicitado el cierre de las patentes sobre seres vivos, entre las que se incluyen las semillas. Debería llevarse a cabo esta revisión de carácter obligatorio y así conseguir que las semillas dejen de ser patentables; las semillas no son una invención, y por lo tanto no constituyen una materia patentable. 
  • Las leyes relativas a las semillas que intentan ilegalizar las semillas indígenas de polinización abierta tienen que derogarse. En su lugar, habría que elaborar otras leyes que reconozcan los derechos a las semillas como derechos de las mujeres, y que mantengan las semillas como un bien común de dominio público.

Lee el ensayo: Las semillas en manos de las mujeres

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Vandana Shiva - Discusi+¦n virtual de Oxfam.pdf222.29 KB

Comentarios

De las cadenas de valores a la conservación de semillas

Ayer Elizabeth Vazquez provocó una discusión centrada en el papel de las proveedoras en las cadenas de valor agrícolas, gracias a las recomendaciones muy concretas que ofreció en su ensayo.

La mayoría de los comentaristas valoraron la experiencia práctica y el énfasis en soluciones que la autora hizo palpable en su ensayo. Casi todos expresaron apoyo a la importancia de la organización colectiva y muchos notaron que la acción colectiva constituye un paso clave hacia la autonomía de las mujeres, y no sólo un medio para incrementar su poder de negociación y aumentar sus ingresos.

Varios comentaristas también hicieron referencia a las posiciones de Nidhi Tandon, y advirtieron que uno no debe considerar a las cadenas de suministro globales como panacea para las mujeres rurales.

Algunos nos recordaron que las mujeres rurales enfrentan barreras sociales y culturales considerables, las cuales les imposibilitan aun soñar con llegar a ser propietaria de un negocio, mucho menos participar en las cadenas de suministro global. Niveles bajos de alfabetización, control muy limitado sobre bienes y falta de poder de negociación dentro de la familia eran algunas de las barreras mencionadas.

El ensayo de hoy trata de las semillas, un elemento del sistema alimentario a menudo ignorado pero no por ello menos decisivo. Vandana Shiva postula que mantener las semillas en las manos de mujeres es fundamental para la justicia alimentaria.

¿Cómo lo ves?

  • ¿Pueden el conocimiento tradicional de la mujer y sus practicas de conservación y selección de semillas llegar a ser el corazón de nuestro sistema alimentario?
  • ¿Y si esto se llega a concretizar, habrá mayor igualdad de género?
  • ¿Y cómo se pueden aplicar las ideas de Shiva en la práctica, en su país o región?

Gracias a Oxfam por esta

Gracias a Oxfam por esta iniciativa que dda protagonismo y liderazgo a la mujer como actor clave en la seguridad alimentaria y nutricional.

Las agricultoras han sido durante años las creadoras de miles de especies y variedades útiles para la alimentación y nutrición. Las semillas agrícolas han sido el fruto de su conocimiento, observación y la experiementación de grupos de campesinas que intercambiando información y el resultado de su labor han sabido mejorar la resiliencia de sus sistemas alimentarios/agrícolas.

En cambio durante los ultimos años observamos un crecimiento del monocultivo y el desplazamiento del cultivo de especies locales por especies para exportación. Consecuencia de ello un creciente control de las semillas a través de los derechos de propiedad intelectual. Pasando de las "semillas de autor" a las semillas "con propiedad intelectual". Otorgando así, reconocimiento a la innovación "científica" sin dar ningún reconocimiento a la innovación, protección y creación que han venido realizando mujeres campesinas de todo el planeta haciendo que la agricultura, sea resiliente y trabaje para la nutrición protegiendo las semillas como bien común.

 

Fortalecer la comunidades campesinas indígenas.

Las familias agricultoras de las comunidades campesinas indígenas, pese las políticas de gobierno centradas en el crecimiento económico, la prorización de presupuesto e inversión hacía la agro-exportación, sobreviven y mantienen tecnologías de producción de alimentos sanos y libre de contaminantes, los mismos son potenciales para asegurar la seguridad y soberanía alimentaria nacional y mundial, donde el rol de la mujer es muy importante, quienes son "las guardianas de la biodiversidad". 

Las organizaciones de los pueblos indigenas y agricultores, en el Perú, se mantienen en pie de lucha y defensa de la agricultura familiar, la pequeña agricultura, que provee el 70% de alimentos para la alimentación nacional.

Si bien el término "lucha" puede ser fuerte y generar rechazo, es una gran verdad que los gobernantes del Perú, continua dandole la espalda a la pequeña agricultura pese a la gran importancia que tiene, ello se expresa en las famosa farse de Alan Garcia en "perro del hortelano" y en las declaraciones que hizo el presidente Ollanta Humala, quien desde Cádiz declaro: “Perú tiene una minería moderna del siglo XXI, frente a actividades renovables arcaicas, muy artesanales, del siglo XIX como la agricultura y la ganadería.”

En este contexto político las comunidades campesinas indígenas y las organizaciones de  agricultores, tienen que fortalecerse y empoderarse para "enfrentar" las políticas advarsas con propuestas, es cierto, pero también con demandas y exigibilidad de sus derechos. Todos/as debemos estar comprometidos con la defensa de la pequeña agricultura.

Y en "el norte", cambiando el sistema

Kaixo!

Hasta no hace tantos años -puesto que el modelo agroindustrial actual no se impone hasta comienzos del pasado siglo- el sistema alimentario estaba en manos de  pequeños productores, lo que no significa que las mujeres estuvieran mucho mejor que ahora. Pero hay una sustancial diferencia si hablamos de los países que nos autodenominamos del primer mundo, o de los del segundo o tercero. Quiero decir, que porcentualmente, todavía las pequeñas explotaciones y las huertas familiares están alimentando al mundo, desde las prácticas de subsistencia en las que se mueven; y que, además, estas pequeñas huertas, que suelen estar en manos de mujeres, contribuyen a enfriar el mundo, ya que los insumos que se necesitan para producir los alimentos, están generados en la misma tierrra donde son utilizados -y por lo tanto son más sostenibles-. Pero aquí, en este primer mundo que le decimos, ya no nos quedan campesinas, porque la producción ya está en manos de las grandes cadenas de distribución y venta, por lo que el trabajo que tenemos que hacer es todavía mayor para volver a lograr la soberanía alimentaria. Y no ayuda el modelo de sociedad en el que nos encontramos, con grandes ciudades dedicadas a los servicios, y que, por tanto, necesitan que la alimentación les sea proveída desde fuera -porque la ciudad no tiene tierras-. Entiendo que Vandana Shiva es un ejemplo a seguir, pero que debemos transformar su mensaje a una realidad -la nuestra- que ya no es agrícola sino urbanita, y eso implica un cambio en el paradigma de qué sociedad queremos para vivir. Y ahí, lo tengo claro: una sociedad convivencial, más pausada; y , sí, esa debe ser una sociedad en la que las mujeres tienen mucho que decir.

Muxu bat!

género y biodiversidad

Muy buenas tardes con todas y con todos:

Un saludo cordial y reconocimiento a Oxfam por propiar este importante espacio de capacitación, concienciación, sensibilización e intercambio de experiencias en torno a la agricultura y género.

Lo aquí volcado por Vandana, me lleva allá por el año 1984, donde hice mis primeros pininos en mi carrera y propiciando entornos de género, cuan importante es el rol de la mujer en la producción agrícola, retomo también la experiencia en la ciudad de Cajamarca, donde estudié mi Maestría einteractuabamos con el personal de la Cooperativa Porco, como ellas se hicieron expertas en la siembra in vitro, corrobora lo mencionado en el artículo, las manos femeninas que hacen más productivos los explantes y la no contaminación.

En definitiva considero importante la participación plena de la mujer en la siembra, cultivos, cosecha y conservación de la biodiversidad.

Con mucho aprecio

Bertha Garcia Cienfuegos

Perú

 

Semillas nativas, camino a la seguridad y soberania alimentaria

Este ensayo refuerza la tesis que debemos incidir como sociedad civil y tiene que ver con la necesidad de posicionar en la agenda de nuestros países la necesidad de priorizar el fortalecimiento integral de la producción, poniendo énfasis en las practicas locales y ancestrales de nuestras comunidades a través de una gestión integral de sus espacios territoriales que prioricen el uso y acceso a la conservación e incremento de la biodiversidad a través de la recuperación y crianza de semillas nativas y producción de semillas mejoradas y otras acciones que protejan la biodiversidad contra la biopiratería y la tendencia al monopolio de las transnacionales de semillas.

 

Se hace necesario una mayor promoción y protección de la producción de productos estratégicos (entendidos estos como esenciales de la alimentación de un pueblo y que hacen al ejercicio de la soberanía alimentaria), mediante el  uso, conservación e intercambio de semillas nativas que garanticen su provisión para la producción, mediante políticas de  estímulo a la recuperación, conservación, mejoramiento, producción y difusión de semillas nativas provenientes de los pequeños productores especialmente mujeres campesinas e indígenas

 

Como plantea Vandana Shiva, se hace necesario que nuestros Estados faciliten vía políticas públicas el acceso a recursos genéticos con fines productivos y de investigación para consolidar la seguridad y soberanía alimentaria de nuestros países, siempre y cuando, su uso se enmarque en las políticas de protección y defensa de los recursos genéticos locales. 

 

Desde nuestras acciones institucionales, también debemos fomentar y promover un mejor y mayor rendimiento de la producción en el marco de la construcción de modelos productivos alternativos que prioricen la diversificación, la producción tradicional, orgánica, ecológica, y forestal con destino al consumo interno que permita  alcanzar la soberanía alimentaria así como la generación de excedentes, en el marco de los saberes, prácticas locales e innovación tecnológica en base a las formas de producción  familiar y comunitaria.

Todo es bueno, pero creo que

Todo es bueno, pero creo que uno de los principales problemas es la población.

Conservación de las ispallas como practicas de resistencia

La gestión de semillas hecha por mujeres es una actividad que puede verse hoy en día en muchas iniciativas en distintos países como Bolivia, Colombia, Chile, Ecuador, Uruguay y la India entre algunos. Estos espacios se constituyen en lugares de resistencia a aquellos centros de confinamiento de semillas denominados  bancos de semillas o los institutos de mejoramiento de semillas que se han transformado en la excusa para excluir a los agricultores del derecho de gestionar sus propias semillas y desmantelar los sistemas de producción locales. En Bolivia muchas de las ideas de Shiva son materializadas en las practicas y concepciones  de los agricultores para el caso de la región del Altiplano boliviano, así el cultivo de la papa por ejemplo es denominado como la crianza de la papa, la misma es considerada como un miembro más de la familia agricultora y donde la mujer tiene un rol fundamental en su conservación y multiplicación a través de las “ispallas” (madres semillas) que son conservadas de generación en generación por la familia, no por ello se debe pensar en que los agricultores son ritualistas a tiempo completo sino mas bien entender que estas prácticas son parte del cotidiano y de su forma de relacionarse con los alimentos en ese sentido la propuesta de Vandana Shiva debiera entenderse como una metáfora de todas estas enseñanzas proporcionadas en este caso por las pequeñas agricultoras en su relacionamiento con la producción alimentaria en contraposición al “monocultivo de la mente” en palabras de Shiva del actual sistema de producción agroalimentario.

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