Mujeres buscan agua en Uganda. Foto: Oxfam
Mujeres buscan agua en Uganda. Foto: Oxfam

Día 5: Una nueva receta para el cambio

23 Noviembre, 2012 | Alimentación y justicia de género: el debate

El movimiento de mujeres no ha sido suficientemente activo a la hora de definir su propio plan de acción para lograr la justicia alimentaria. Tenemos que romper nuestro aislamiento mutuo, fortalecer nuestro conocimiento técnico e influir en el proceso político.

Por Alexandra Spieldoch, activista feminista, anteriormente con WOCAN

Las mujeres son gestoras de los recursos naturales y productoras y proveedoras de alimentos y, como tales, realmente puede decirse que SON el sistema alimentario; por esta razón, las mujeres tienen mucho que perder con el actual modelo de desarrollo, que contribuye en gran medida a la inseguridad alimentaria, la degradación medioambiental y la volatilidad de los precios. En términos generales, los líderes han reconocido este hecho, pero aún faltan adoptar medidas eficaces para cambiar aquellas políticas y programas que dañan los derechos humanos de las mujeres. Del mismo modo, las organizaciones de mujeres tampoco han sido lo suficientemente activas a la hora de definir sus propios planes de actuación. Más bien al contrario, las activistas que defienden los derechos de las mujeres a menudo apenas logran alcanzar los problemas, en lugar de adelantarse a ellos. Es posible que las mujeres hayamos perdido parte de nuestro impulso debido a nuestra manera de organizarnos.

Mediante el uso de “las mujeres”, no pretendo referirme a todas las mujeres del mundo, ni tampoco creo que haya un solo movimiento de mujeres. Sin embargo, trabajar de forma colectiva es impor-tante, e, incluyendo este comentario, me siento cómoda al hacer generalizaciones que explican al-gunos argumentos fundamentales.

A continuación se exponen cinco recomendaciones básicas que nos ayudarán a avanzar con mayor eficacia:

1. Afinar nuestras críticas y establecer objetivos concretos

Se ha empleado una gran cantidad de tiempo para describir los problemas que el sistema alimentario supone para las mujeres y las niñas, porque se trata de una realidad que tenemos delante de nuestros ojos y que es necesario contar. Sin embargo, el movimiento a favor de las mujeres no ha logrado proponer soluciones eficaces a estos problemas y demasiado a menudo se conforma con generalidades. Por ejemplo, algunas activistas de los derechos de la mujer han decidido decir NO a todo lo que es patriarcal, lo cual puede ser importante como análisis político, pero no resulta inspirador como estrategia de acción. Algunas activistas promueven la incorporación de cuestiones de género en las políticas alimentarias y agrícolas, lo que constituye una meta válida, pero que a menudo se convierte en un sistema de cuotas o en una lista de verificación con la cual los tecnócratas deben cumplir, en lugar de ser un proceso significativo que tenga un impacto positivo mayor y logre cambios sistémicos.

"Nuestro trabajo encaminado a tener influencia
ha carecido hasta el momento de un plan de acción claro."

Nuestro trabajo encaminado a tener influencia en el ámbito de organizaciones internacionales ha carecido hasta el momento de un plan de acción claro. Hemos estado presentes de forma relativamente activa en foros como el Comité de Seguridad Alimentaria Mundial de las Naciones Unidas, el Comité de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas y la Conferencia de Río + 20, pero todavía nos faltan un proceso que sirva para aportarlas contenido nuevo. Por el contrario, es notable nuestra ausencia en otros espacios y procesos (en los ámbitos nacional y regional) en los que se toman decisiones importantes que repercuten de manera significativa en la seguridad alimentaria y en los derechos de las mujeres.  

Por ejemplo, las organizaciones de mujeres no tienen una estrategia clara de incidencia política en relación al CAADP, el programa agrícola de la Nueva Alianza para el Desarrollo de África. Una agenda política feminista en el ámbito del continente africano, que surgiese a través de diálogos nacionales sobre cuestiones fundamentales y que se implicase de forma regular en el proceso del CAADP, sería una herramienta muy poderosa. 

2. Promover un trabajo integral romper con nuestro aislamiento mutuo

Muchos diálogos sobre cuestiones que están relacionadas entre sí ocurren de forma separada, lo cual limita la eficacia del trabajo de incidencia. Por ejemplo, los especialistas en recursos hídricos se reúnen en el Foro Mundial del Agua. Los ministros de agricultura se reúnen para tratar temas de agricultura y economía, tanto en el G20 como en foros regionales. Los especialistas en cambio climático se reúnen en el CMNUCC. Los representantes de las grandes empresas están presentes en casi todos los espacios. Y las activistas de los derechos de la mujer se reúnen en la Comisión de la Condición Jurídica y Social de la Mujer de las Naciones Unidas, un espacio político que cuenta con poco dinero, un bajo nivel de asistencia y escaso poder. Es una generalización, por supuesto, pero el hecho es que la incidencia política a favor de un sistema alimentario justo para las mujeres tiene lugar en foros cuyo peso político es mínimo. 

"La incidencia política a favor de un sistema
alimentario justo para las mujeres tiene lugar en foros cuyo peso político es mínimo.

Me gustaría que organizásemos nuestros propios debates sobre temas como las reservas alimentarias, la volatilidad de los precios y los sistemas alimentarios locales, contando con la participación de diferentes actores y de expertos y expertas en cuestiones de género; de este modo, podríamos participar de manera directa en la agenda fijada por los gobiernos del G20. Podríamos crear un grupo de expertos y expertas en cuestiones de género que participaran en negociaciones sobre cuestiones de tierra, clima, agua, etc.; no sólo para poder decir que estábamos presentes, sino sobre todo para influir en el proceso político.

3. Fortalecer nuestro conocimiento técnico

Sinceramente, no hay suficientes activistas sobre cuestiones de género que tengan los conocimientos técnicos necesarios para contribuir de manera eficaz a los distintos procesos y programas en todos los niveles y sectores. Si queremos que el movimiento a favor de las mujeres sea influyente, necesitamos más expertos y expertas en cuestiones de género que también son expertos y expertas en materia de desarrollo, políticas macroeconómicas y marcos legales, así como en ciencia de los alimentos, agricultura, agua, nutrición y tierra. Ya resulta bastante perjudicial que haya pocos activistas sobre estas cuestiones; pero el hecho es que si los activistas que defienden los derechos de las mujeres no tienen conocimientos técnicos, siempre se limitarán a tratar cuestiones generales.

"Si los activistas que defienden los derechos
de las mujeres no tienen conocimientos técnicos, siempre se limitarán a tratar cuestiones generales.

Podemos empezar por localizar a activistas que cuenten con dichos conocimientos en todo el mundo, y ponerles en contacto con lideresas, y no sólo con aquéllas que se consideran parte del movimiento a favor de las mujeres. Podríamos desarrollar un proyecto propio dedicado a generar conocimientos y líneas de incidencia política en temas relacionados con la alimentación y el cambio climático. Esto ya se está llevando a cabo en ciertos ámbitos, y allí no es necesario duplicar el trabajo sino llamar la atención sobre lo que ya existe y usarlo como base.

4. Incrementar y mejorar nuestras fuentes de financiación

La falta de financiación es un auténtico obstáculo para cualquier pensamiento creativo sobre cómo crear un sistema alimentario justo para las mujeres. A pesar de que los líderes han hecho un llamamiento a favor de una mayor igualdad de género y también mayor inversión para las mujeres implicadas en la producción agrícola y alimentaria, los países donantes no han cumplido con la mayor parte de sus promesas en este sentido. El sector privado está invirtiendo grandes sumas de dinero en la agricultura para la exportación, así como en la inserción de las mujeres agricultoras en cadenas mundiales de suministro. Sin embargo, apenas se están destinando recursos a financiar a las mujeres agricultoras y sus familias para la construcción de un modelo agrícola diferente, uno que apoye mercados locales viables, prácticas agroecológicas y tecnología post-cosecha de bajo coste.

"Apenas se están destinando recursos a financiar
a las mujeres agricultoras para la construcción de un modelo agrícola diferente.

Me gustaría que hubiera una red mundial de mujeres progresistas que financien y apoyen este modelo. Las financiadoras se reunirían regularmente con expertas y expertos técnicos y pequeñas agricultoras líderes en producción sostenible y seguridad alimentaria; contribuirían activamente a la investigación sobre temas relacionados con el feminismo, así como a la creación de redes de contactos y programas de desarrollo dirigidos a las mujeres.

5. Aprendizaje conjunto y recuperación de la confianza

Existen muchas iniciativas positivas de las que podemos aprender, como la agricultura vertical en las barriadas urbanas de Kenia, la conservación de semillas realizada por las mujeres en Guatemala, el cultivo orgánico de arroz de las mujeres en Filipinas y las cooperativas de mujeres en India y Níger. Hay nuevos avances técnicos, como los molinos para después de la cosecha, o las nuevas tecnologías del agua, que además de ser más baratas, reducen considerablemente el trabajo de las mujeres e incrementan la producción sin necesidad de intensificar el modelo agrícola.

También podemos aprender de todo lo que no ha funcionado, como la incorporación del enfoque de género en los proyectos pero sin que existan el presupuesto, los conocimientos y la implicación necesarios.

"A veces parece que nuestra propia
desconfianza entre nosotras nos limita."

Necesitamos catalogar las investigaciones y las experiencias existentes, mostrar cuáles son las políticas de mayor relevancia, dar difusión a las noticias de actualidad, fomentar las opiniones críticas, y destacar nuevas estrategias de liderazgo. Esto se puede hacer de muchas maneras, pero los recursos electrónicos destacan como una de las herramientas fundamentales.

A veces parece que nuestra propia desconfianza entre nosotras nos limita. Existen razones históricas válidas que lo justifican, en concreto la tendencia a la generalización y al enfoque político de los activistas, o la visión menos amplia y más centrada en la contribución práctica de quienes trabajan en el terreno, o incluso algunas ONG que hablan en nombre de las mujeres de las organizaciones de base en lugar de dejar que lo hagan ellas. Necesitamos replantearnos y mejorar nuestra manera de relacionarnos los unos con los otros.

La conclusión es que, en el defectuoso sistema alimentario, las mujeres ya han demostrado que son líderes perseverantes, inteligentes y fuertes. Cuando seamos capaces de respirar hondo, y aprovechar nuestros conocimientos y nuestra capacidad para actuar, podremos cambiar el modelo a nuestro favor, y todo el mundo se beneficiaría.

Lee el ensayo: Una nueva receta para el cambio

Comentarios

¡Inspírennos!

El ensayo conmovedor de Fatima Shabodien ayer sobre la situación grave de las mujeres quienes viven y trabajan en las fincas comerciales de Sudáfrica tocó un nervio. Un comentarista refirió al artículo como una “señal de alarma”, y muchos de ustedes indicaron su ira por las condiciones infrahumanas que sufren las mujeres que producen y empaquetan los alimentos que comimos.

Cómo notó Sophia Murphy, Sudáfrica no es ningún caso excepcional. Los trabajadores agrícolas tanto en el Norte como en el Sur del mundo siguen entre las personas más pobres y menos protegidas en nuestras sociedades, sin voz ni voto. Algunos de ustedes hablaron de la necesidad de construir alianzas entre trabajadores agrícolas y consumidores a fin de expresar solidaridad contra la explotación y la discriminación. Y para lograr la justicia alimentaria, las mujeres rurales tienen que organizarse políticamente y luchar por el respeto a sus derechos laborales.

En base a los postulados de Fatima, varios comentaristas hicieron el vínculo entre el sector agrícola comercial y los acaparamientos de tierras por parte de las élites corporativas, y también secundaron el llamado de Fatima a favor de un acceso más seguro a la tierra y a otros recursos para las mujeres rurales. Por otra parte, un comentarista nos recordó que no basta entregar títulos de propiedad; si las mujeres no son respetadas y no tienen poder de negociación dentro de sus casas, la tierra en si no conllevará mejores medios de vida, mayor autonomía o el cese de la violencia.

Con el ensayo de hoy por Alexandra Spieldoch, fijamos la mirada en el mundo de la política a nivel de las instituciones internacionales y debatimos cómo lograr poner los derechos de la mujer en la agenda. Alejandra sugiere que el movimiento de mujeres no ha sido suficientemente pro-activo a la hora de definir su programa de acción para la justicia alimentaria, y que además, en los foros adonde se tomen las decisiones que afectan la seguridad alimentaria de las mujeres, el movimiento está ausente.

¿Están ustedes de acuerdo de que los movimientos de mujeres no han podido hacer sentir su influencia en los foros globales sobre la alimentación, la agricultura y el clima? ¿Es cierto que faltan expertos feministas con capacidad técnica? ¿Qué espacios de toma de decisiones deberíamos priorizar para nuestros esfuerzos de cabildeo?

Esta discusión virtual existe a fin de fomentar propuestas audaces y crear una agenda colectiva que avance la justicia de género dentro del sistema alimentario. ¡Inspírennos!

Estoy muy de acuerdo con todo

Estoy muy de acuerdo con todo lo que plantea Alexandra y es bueno que el movimiento de mujeres haga su autocritica y defina las acciones que van a permitir ocupar un  espacio politico estrategico en los diferentes niveles nacional,regional, global. Muy buenas recomendaciones! Al mismo tiempo creo que hasta ahora no se ha hablado en el foro de la falta de compromiso de los movimiento sociales amplios que trabajan a favor de la agricultura sostenible y la seguridad alimentaria con los derechos de las mujeres. Creo que es importante reconocer que 'poner los derechos de las mujeres en la agenda' no es responsablidad exclusiva del movimiento de mujeres. Las organizaciones rurales  y campesinas, agrupaciones de cooperativas, asociaciones nacionales e internacionales, que defienden los derechos de los pequenos productores generalmente se olvidan de los intereses y prioridades de sus propias asociadas y productoras cuando llevan propuestas a los espacios estrategicos de toma de decision.Tambien les pasa a las ONG de desarrollo...O se les olvida invitar a las mujeres a las reuniones clave, o las demandas de las mujeres no encajan del todo bien en la agenda colectiva y se consideran detalles a abordar un vez  resueltas las demas prioridades. Claramente esto es consecuencia de las relaciones de poder asimetricas entre hombres y mujeres el interior de dichas organizaciones y de los movimientos sociales. Aunque se ha avanzado algo en los ultimos años en incorporar capacidades y rendicion de cuentas en el materia de genero en  las organizaciones mixtas, queda mucho camino por recorrer. Tenemos que hacer mas para que hombres y mujeres se apropien de dichos procesos y que cuando se defina en que politicas con impacto en la seguridad alimentaria se va a incidir no queden marginados los intereses y necesidades mas sentidas de las mujeres rurales. El desarrollo de vinculos, alianzas y articulaciones entre organizaciones de mujeres y lideresas de las organizaciones mixtas para fortalecer su particiacion en los espacios de incidencia es una estrategia prometedora para avanzar.

Concrecion de demandas aspecto clave!!

Estoy de acuerdo con el articulo, realmente creo que plantea una critica importante y constructiva al movimiento de mujeres, coincido en la concrecion de las demandas mas allá del discurso político, en base a las necesidades reales de las mujeres en el campo... este es un enorme reto; sin ello es muy complicado avanzar en este proceso.

Falta aún trabajar mas de cerca entre el movimiento de mujeres y feministas y entre las productoras y campesinas, creo importante que se encuentren vinculos que conecten estos procesos politicos, un elemento clave para ello es que pueda haber un dialogo real respetando también sus culturas y formas de entender su vida y sus procesos.

Estoy de acuerdo con Alexandra

Estoy de acuerdo con Alexandra, y con Beatriz sobre que las organizaciones sociales que trabajan seguridad alimentaria también tienen que incluir a las mujeres, pero tal vez no lo hagan. Entonces, las mujeres tenemos que tomar la iniciativa. Dos de ellas: trabajar, vincularnos con las mujeres que cotidianamente gestionan y y proveen  alimentos (agricultoras, comercializadoras, empaquetadoras, etc.) y aprender con ellas, en un proceso de intercambio de experiencias y conocimientos sobre estos temas y los derechos de las mujeres e incluir a los hombres; las mujeres (activistas, agricultoras, todas) tomar los espacios locales y globales donde se discute, se toma decisiones sobre la seguridad alimentaria.  Utilizar más activamente las leyes que promueven la participación de las mujeres y si no las  hay, luchar también por ellas.

miriam

Conocimiento, poder y liderazgo

El artículo de Alexandra es claro en ofrecernos recomendaciones para fortalecer el liderazgo de las mujeres (activistas) en la justicia alimentaria.  En ese sentido, sabemos que la principal desventaja que tenemos es no contar con los suficientes y adecuados espacios de influencia política para escuchar la voz y reconocer la política de las mujeres del campo en sus propios términos.  Con esto quiero decir que un liderazgo fuerte de las mujeres por justicia alimentaria se sostiene en esas mujeres enraizadas en su tierra, comunicándose en sus lenguas nativas, produciendo con sus conocimientos ancestrales sobre el manejo de sus plantas y animales,  mujeres honrando sus cuerpos y habilidades para garantizar la alimentación de sus familias, y luchando para defender la integridad de su vida y su cultura.  Estas son sus fuentes de poder como maestras y madres del sistema alimentario.

¿Cómo mantener esas fortalezas y transformarlas en argumentos persuasivos,  en espacios donde el quehacer político se mueve bajo mecanismos altamente sofisticados, especializados, ajenos a sus espacios de deliberación, y que requieren un lenguaje y racionalidad diferentes?  

Es aquí donde veo dos riesgos relacionados con el fortalecimiento de nuestro  conocimiento técnico:  1) que para las mujeres lideresas del campo, la necesidad de agregar conocimientos técnicos vaya modificando sus palabras -nutridas de su saber e identidad-  por las cifras y diagnósticos.  En ese camino veo con preocupación que podríamos estar llevando a lideresas comunales a desplazar su discurso, donde lo técnico/fáctico se legitima como la verdad, sobre la experiencia/testimonio de lo que ellas conocen y dominan.   2) que las mujeres lideresas del campo queden principalmente en un rol de proveedoras de información y testimonios,  y las especialistas activistas con las que se relacionan queden en un rol de traductoras al lenguaje y a los formatos necesarios para influir en los procesos de incidencia política que las conciernen. 

Mi perspectiva es que las lideresas del campo y las especialistas técnicas  puedan llegar a tener una gran colaboración, lo necesitamos urgentemente si queremos salir del aislamiento de nuestros círculos.   Estamos en un momento de cambio de paradigmas, por ello el conocimiento es un terreno clave de disputa, cuyas interpretaciones en juego requieren de fundamentos con un rango amplio, que van desde el conocimiento de la experiencia vivida, así como de la investigación e interpretación científica; y necesitamos de ambas para nuestra actuación y logro político a favor de la justicia alimentaria para las mujeres y para los hombres.

 

Coincido con la autora en el

Coincido con la autora en el sentido de que es necesario el fortalecimiento y capacitación institu cional de las organizaciones o movimientos liderados por las mujeres respecto a la seguridad y soberanía alimentaria. No obstante también debe existir una valoración del potencial de las experiencias que se han constituido con demandas sobre todo del acceso a los recursos productivos para que no queden marginadas y queden fuera de la posibilidad de institucionalizarse. Sin duda alguna el trabajo colectivo es fundamental aunque tomando en cuenta las particularidades del contexto del que vienen las diferentes organizaciones de mujeres.

expectativas de género

Apreciados:

Continuo manifestando que debemos incidir en el tema género y biodiversidad, es importante que las mujeres estén en contacto con los recursos naturales, que los conozcan que practiquen sus conocimientos ancestralespara  preservar la biodiversidad, aprender a hacer suyo lo que legitimamente le pertenece y a partir de alli empezar acciones de emprendimiento y desarrollo sostenible.

Muy importante lo planteado por Alexandra, en el devenir, accionar, e interactuar con el medioambiente, debemos tener en cuenta los derechos humanos, el dia de ayer y todos los dias del año debemos conmemnorar el Dia Internacional de la No violencia contra la mujer, fecha que estipula el accionar negativo y vulneración de derechos. En todas las acciones de empoderamiento, de e-larnig con las mujeres, debemos tener en cuenta que ella este presta y conocedora de sus deberes y derechos. Confirmo que falta más trabajo por hacer que falta incidir aún más.

Con respecto a mi país, estamos avanzando, el dia de ayer se ha cumplido una campaña importantísima que ha llegado a los lugares más reconditos de la patria, y cuyos indicadores por género señalarán más adelante, cual es la falencia y donde debemos incidir.

Con aprecio

Bertha Garcia Cienfuegos

Perú 

Percepción diferente

Este tema para mi es bastante complejo, ya que yo lo visualizo de manera más profunda, cuando se puede notar que desde el lenguaje está arraigada esa diferencia del poder de género, por ejemplo cuando se llama al ser supremo por nombre masculino (cuando no sabemos ni siquiera si tenga genero, en mi caso particular no lo tiene), También cuando se habla en plural siempre debe ser masculino, cuando se denomina a una pareja se refleja un dominio también del sexo masculino, con la palabras empleadas para referirse a su compañera (o esposa dicho termino que agradaría mas) popularmente se reconocen mas "Mi Mujer" "Mi señora", y bueno así por el estilo... Cuando se puede notar en la naturaleza (Hablo desde la perspectiva salvaje, ya que venimos de allá) que  se declara sexo fuerte el que tiene el poder físico de territorializar por medio de la fuerza, y no al sexo que tenga el poder de procrear (en este caso son muy pocos)... Y bueno entre muchos otros detalles. Menciono esta apreciación, ya que he aprendido que las cosas se solucionan es yendo a la raíz del problema y para mi esta sería la raíz, las palabras tienen poder y aquí lo han demostrado, para educarnos las tuvimos que utilizar y como vamos a enseñar o a re-enseñar utilizando las mismas palabras o lenguaje? no estaríamos repitiendo la misma lección solo que con otra intención?

Interesante tema y siempre me ha llamado la atención esta percepción, hace rato quería compartirla y les doy las gracias por haberme propiciado esta oportunidad!

Seguro Social

Permalink: http://oxf.am/3cj