Día 5: Una nueva receta para el cambio

Alexandra Spieldoch

Blog mensaje por Alexandra Spieldoch

activista feminista, anteriormente con WOCAN
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El movimiento de mujeres no ha sido suficientemente activo a la hora de definir su propio plan de acción para lograr la justicia alimentaria. Tenemos que romper nuestro aislamiento mutuo, fortalecer nuestro conocimiento técnico e influir en el proceso político.

Por Alexandra Spieldoch, activista feminista, anteriormente con WOCAN

Las mujeres son gestoras de los recursos naturales y productoras y proveedoras de alimentos y, como tales, realmente puede decirse que SON el sistema alimentario; por esta razón, las mujeres tienen mucho que perder con el actual modelo de desarrollo, que contribuye en gran medida a la inseguridad alimentaria, la degradación medioambiental y la volatilidad de los precios. En términos generales, los líderes han reconocido este hecho, pero aún faltan adoptar medidas eficaces para cambiar aquellas políticas y programas que dañan los derechos humanos de las mujeres. Del mismo modo, las organizaciones de mujeres tampoco han sido lo suficientemente activas a la hora de definir sus propios planes de actuación. Más bien al contrario, las activistas que defienden los derechos de las mujeres a menudo apenas logran alcanzar los problemas, en lugar de adelantarse a ellos. Es posible que las mujeres hayamos perdido parte de nuestro impulso debido a nuestra manera de organizarnos.

Mediante el uso de “las mujeres”, no pretendo referirme a todas las mujeres del mundo, ni tampoco creo que haya un solo movimiento de mujeres. Sin embargo, trabajar de forma colectiva es impor-tante, e, incluyendo este comentario, me siento cómoda al hacer generalizaciones que explican al-gunos argumentos fundamentales.

A continuación se exponen cinco recomendaciones básicas que nos ayudarán a avanzar con mayor eficacia:

1. Afinar nuestras críticas y establecer objetivos concretos

Se ha empleado una gran cantidad de tiempo para describir los problemas que el sistema alimentario supone para las mujeres y las niñas, porque se trata de una realidad que tenemos delante de nuestros ojos y que es necesario contar. Sin embargo, el movimiento a favor de las mujeres no ha logrado proponer soluciones eficaces a estos problemas y demasiado a menudo se conforma con generalidades. Por ejemplo, algunas activistas de los derechos de la mujer han decidido decir NO a todo lo que es patriarcal, lo cual puede ser importante como análisis político, pero no resulta inspirador como estrategia de acción. Algunas activistas promueven la incorporación de cuestiones de género en las políticas alimentarias y agrícolas, lo que constituye una meta válida, pero que a menudo se convierte en un sistema de cuotas o en una lista de verificación con la cual los tecnócratas deben cumplir, en lugar de ser un proceso significativo que tenga un impacto positivo mayor y logre cambios sistémicos.

"Nuestro trabajo encaminado a tener influencia ha carecido hasta el momento de un plan de acción claro."

Nuestro trabajo encaminado a tener influencia en el ámbito de organizaciones internacionales ha carecido hasta el momento de un plan de acción claro. Hemos estado presentes de forma relativamente activa en foros como el Comité de Seguridad Alimentaria Mundial de las Naciones Unidas, el Comité de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas y la Conferencia de Río + 20, pero todavía nos faltan un proceso que sirva para aportarlas contenido nuevo. Por el contrario, es notable nuestra ausencia en otros espacios y procesos (en los ámbitos nacional y regional) en los que se toman decisiones importantes que repercuten de manera significativa en la seguridad alimentaria y en los derechos de las mujeres.  

Por ejemplo, las organizaciones de mujeres no tienen una estrategia clara de incidencia política en relación al CAADP, el programa agrícola de la Nueva Alianza para el Desarrollo de África. Una agenda política feminista en el ámbito del continente africano, que surgiese a través de diálogos nacionales sobre cuestiones fundamentales y que se implicase de forma regular en el proceso del CAADP, sería una herramienta muy poderosa. 

2. Promover un trabajo integral romper con nuestro aislamiento mutuo

Muchos diálogos sobre cuestiones que están relacionadas entre sí ocurren de forma separada, lo cual limita la eficacia del trabajo de incidencia. Por ejemplo, los especialistas en recursos hídricos se reúnen en el Foro Mundial del Agua. Los ministros de agricultura se reúnen para tratar temas de agricultura y economía, tanto en el G20 como en foros regionales. Los especialistas en cambio climático se reúnen en el CMNUCC. Los representantes de las grandes empresas están presentes en casi todos los espacios. Y las activistas de los derechos de la mujer se reúnen en la Comisión de la Condición Jurídica y Social de la Mujer de las Naciones Unidas, un espacio político que cuenta con poco dinero, un bajo nivel de asistencia y escaso poder. Es una generalización, por supuesto, pero el hecho es que la incidencia política a favor de un sistema alimentario justo para las mujeres tiene lugar en foros cuyo peso político es mínimo. 

"La incidencia política a favor de un sistema alimentario justo para las mujeres tiene lugar en foros cuyo peso político es mínimo.

Me gustaría que organizásemos nuestros propios debates sobre temas como las reservas alimentarias, la volatilidad de los precios y los sistemas alimentarios locales, contando con la participación de diferentes actores y de expertos y expertas en cuestiones de género; de este modo, podríamos participar de manera directa en la agenda fijada por los gobiernos del G20. Podríamos crear un grupo de expertos y expertas en cuestiones de género que participaran en negociaciones sobre cuestiones de tierra, clima, agua, etc.; no sólo para poder decir que estábamos presentes, sino sobre todo para influir en el proceso político.

3. Fortalecer nuestro conocimiento técnico

Sinceramente, no hay suficientes activistas sobre cuestiones de género que tengan los conocimientos técnicos necesarios para contribuir de manera eficaz a los distintos procesos y programas en todos los niveles y sectores. Si queremos que el movimiento a favor de las mujeres sea influyente, necesitamos más expertos y expertas en cuestiones de género que también son expertos y expertas en materia de desarrollo, políticas macroeconómicas y marcos legales, así como en ciencia de los alimentos, agricultura, agua, nutrición y tierra. Ya resulta bastante perjudicial que haya pocos activistas sobre estas cuestiones; pero el hecho es que si los activistas que defienden los derechos de las mujeres no tienen conocimientos técnicos, siempre se limitarán a tratar cuestiones generales.

"Si los activistas que defienden los derechos de las mujeres no tienen conocimientos técnicos, siempre se limitarán a tratar cuestiones generales.

Podemos empezar por localizar a activistas que cuenten con dichos conocimientos en todo el mundo, y ponerles en contacto con lideresas, y no sólo con aquéllas que se consideran parte del movimiento a favor de las mujeres. Podríamos desarrollar un proyecto propio dedicado a generar conocimientos y líneas de incidencia política en temas relacionados con la alimentación y el cambio climático. Esto ya se está llevando a cabo en ciertos ámbitos, y allí no es necesario duplicar el trabajo sino llamar la atención sobre lo que ya existe y usarlo como base.

4. Incrementar y mejorar nuestras fuentes de financiación

La falta de financiación es un auténtico obstáculo para cualquier pensamiento creativo sobre cómo crear un sistema alimentario justo para las mujeres. A pesar de que los líderes han hecho un llamamiento a favor de una mayor igualdad de género y también mayor inversión para las mujeres implicadas en la producción agrícola y alimentaria, los países donantes no han cumplido con la mayor parte de sus promesas en este sentido. El sector privado está invirtiendo grandes sumas de dinero en la agricultura para la exportación, así como en la inserción de las mujeres agricultoras en cadenas mundiales de suministro. Sin embargo, apenas se están destinando recursos a financiar a las mujeres agricultoras y sus familias para la construcción de un modelo agrícola diferente, uno que apoye mercados locales viables, prácticas agroecológicas y tecnología post-cosecha de bajo coste.

"Apenas se están destinando recursos a financiar a las mujeres agricultoras para la construcción de un modelo agrícola diferente.

Me gustaría que hubiera una red mundial de mujeres progresistas que financien y apoyen este modelo. Las financiadoras se reunirían regularmente con expertas y expertos técnicos y pequeñas agricultoras líderes en producción sostenible y seguridad alimentaria; contribuirían activamente a la investigación sobre temas relacionados con el feminismo, así como a la creación de redes de contactos y programas de desarrollo dirigidos a las mujeres.

5. Aprendizaje conjunto y recuperación de la confianza

Existen muchas iniciativas positivas de las que podemos aprender, como la agricultura vertical en las barriadas urbanas de Kenia, la conservación de semillas realizada por las mujeres en Guatemala, el cultivo orgánico de arroz de las mujeres en Filipinas y las cooperativas de mujeres en India y Níger. Hay nuevos avances técnicos, como los molinos para después de la cosecha, o las nuevas tecnologías del agua, que además de ser más baratas, reducen considerablemente el trabajo de las mujeres e incrementan la producción sin necesidad de intensificar el modelo agrícola.

También podemos aprender de todo lo que no ha funcionado, como la incorporación del enfoque de género en los proyectos pero sin que existan el presupuesto, los conocimientos y la implicación necesarios.

"A veces parece que nuestra propia desconfianza entre nosotras nos limita."

Necesitamos catalogar las investigaciones y las experiencias existentes, mostrar cuáles son las políticas de mayor relevancia, dar difusión a las noticias de actualidad, fomentar las opiniones críticas, y destacar nuevas estrategias de liderazgo. Esto se puede hacer de muchas maneras, pero los recursos electrónicos destacan como una de las herramientas fundamentales.

A veces parece que nuestra propia desconfianza entre nosotras nos limita. Existen razones históricas válidas que lo justifican, en concreto la tendencia a la generalización y al enfoque político de los activistas, o la visión menos amplia y más centrada en la contribución práctica de quienes trabajan en el terreno, o incluso algunas ONG que hablan en nombre de las mujeres de las organizaciones de base en lugar de dejar que lo hagan ellas. Necesitamos replantearnos y mejorar nuestra manera de relacionarnos los unos con los otros.

La conclusión es que, en el defectuoso sistema alimentario, las mujeres ya han demostrado que son líderes perseverantes, inteligentes y fuertes. Cuando seamos capaces de respirar hondo, y aprovechar nuestros conocimientos y nuestra capacidad para actuar, podremos cambiar el modelo a nuestro favor, y todo el mundo se beneficiaría.

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