Cuando nos centramos en la violación, ¿qué pasamos por alto?

Han pasado 20 años desde que la Asamblea General de la ONU aprobó la Declaración sobre la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres. A pesar de esto, no parece que los medios de comunicación occidentales hayan encontrado otras maneras abordar la complejidad de este tema, aparte de ofrecer una limitada definición de la violencia  que sufren las mujeres en situaciones de conflicto. Demasiado a menudo, el foco se centra solo en la violación y otras formas de violencia sexual.

El concepto “violencia contra las mujeres” debe entenderse como cualquier acto de violencia de género que resulte o pueda resultar en un daño o sufrimiento físico, sexual o psicológico contra las mujeres, incluyendo  amenazas de violencia, coacción o privación arbitraria de libertad, se produzcan en público o en privado.—Declaración sobre la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres 1993,Artículo 1

Países como la República Democrática del Congo reciben dudosas distinciones como la ser conocidos como la “capital mundial de la violación”, y Somalia, RDC y Sudán y Sudán del Sur ocupan los tres primeros puestos en el ranquing de “países más peligrosos para las mujeres”. En cada uno de estos países, los medios de comunicación y las agencias de ayuda retratan, a menudo, la violación como la principal amenaza que enfrentan mujeres y niñas. 

El panorama general de la violencia sexual

La violación siempre ocupa las portadas de los medios, pero centrarnos solo en este aspecto puede hacernos ver la violación de forma distinta a otras formas de violencia. Esto es potencialmente problemático, ya que oculta el panorama general de la brutalidad que enfrentan las mujeres en países en conflicto o después de un conflicto.

Mientras que ha sido tradicionalmente poco denunciada, la violencia sexual aún debe entenderse como parte de un espectro de actos (incluida la violencia económica y estructural) cometidos contra las mujeres por distintas razones.

Como argumenta un estudio sueco titulado “La complejidad de la Violencia”, de las académicas Maria Eriksson Baaz y Maria Stern, sobre la violencia en RDC, las explicaciones sesgadas y un enfoque singular sobre la violencia sexual conducen a interpretaciones problemáticas por cuatro motivos:

  • La violencia sexual se presenta como sinónimo de violencia de género, cosa que nos sugiere, erróneamente, que otras formas de violencia no son de género. 
  • Impide que comprendamos como otras formas de violencia se relacionan con la violencia sexual.
  • Contribuye a la comercialización de la violación.
  • Puede hacer invisibles a las mujeres supervivientes, contribuyendo a los ciclos de violencia. 

Eriksson Baaz explica la “comercialización de la violación” en referencia “a las formas en las que participar en las soluciones a este problema se han convertido en una lucrativa fuente de atención y recursos para una serie de agentes externos, desde donantes, ONG internacionales, políticos, periodistas hasta investigadores como nosotras mismas". 

Además de violencia sexual, las mujeres en conflictos y post-conflictos experimentan muchas formas de violencia de género –incluyendo el aumento de las tasas de violencia doméstica, violencia de estado y militar, infanticidio, femicidio, trabajos forzados, matrimonios forzados y tradicionales prácticas nocivas, herencia de leyes que favorecen a los hombres. La violencia también puede ser económica, como cuando las mujeres son desproporcionadamente responsables de los enfermos, heridos y personas sin hogar en las zonas en conflicto. Estas formas de violencia no ocurren de forma aislada, derivan de relaciones de poder desiguales entre hombres y mujeres que, a menudo, proceden y aumentan por el conflicto- y pueden ser vistas como de carácter estructural.

La naturaleza estructural de la violencia contra las mujeres

En Sudán del Sur, donde recientemente la violencia ha tomado forma de saqueo de ganado, analizar todo el espectro de violencia sexual y de género puede ayudar a entender la naturaleza estructural de la violencia contra las mujeres. El saqueo de ganado acostumbran a llevarlo a cabo hombres, y Oxfam ha averiguado que la razón por la cual se produce está ligada al alto precio de las novias. Un sistema que requiere pagar por las mujeres para contraer matrimonio es una evidencia de:

  1. Un sistema patriarcal en el que los padres deciden con quien se casan sus hijas y los hombres se sienten propietarios de sus esposas puesto que pagaron por ellas.
  2. Presiones económicas que animan a las familias a casar sus hijas como forma de obtener ingresos.
  3. La forma en que la masculinidad se define como “valiente” y casado.

Como dijeron a las investigadoras las mujeres de Sudán del Sur en el estado de Lagos, estas estructuras patriarcales limitan gravemente su autonomía: Los jefes locales, a veces, ayudan. Por ejemplo, si una familia padece hambre y el marido no quiere dar a la mujer una vaca lactante o vender una vaca para proveer a la familia, el jefe puede persuadirle u obligarle a vender. En otros casos, estás sufriendo. Si quieres irte, es muy difícil. El hombre dirá que pagó muchas vacas por ti y el jefe no intervendrá a tu favor.

Limitar la autonomía de las mujeres

La limitación de la autonomía de las mujeres perpetúa el impacto negativo del conflicto. Por ejemplo, las mujeres no sufren el impacto de las leyes de herencia patriarcales en periodos de paz, pero las viudas sí lo hacen si no pueden controlar los bienes familiares después de que sus maridos hayan muerto en el conflicto. Esto queda especialmente patente en países como Sudán, Sudán del Sur. RDC y Somalia, donde las barreras legales y culturales contra los derechos de las mujeres son anteriores a los conflictos. Incluso cuando las mujeres tienen el control sobre algunos recursos, experimentan violencia cuando se ven sometidas a tasas arbitrarias y a la explotación.

La violencia estructural asociada a la desigualdad de género también puede exponer a las mujeres a violencia física. Es el caso de la provincia de Kivú del Sur, en RDC, donde las mujeres jóvenes han explicado que se han unido a movimientos armados para evitar matrimonios forzados. Exponerse a la violencia armada en el campo de batalla puede parecer irracional hasta que consideras que estas mujeres a menudo padecen violencia doméstica en sus matrimonios forzados.

Una violación de los derechos humanos

La violencia contra las mujeres debe verse como una violación de los derechos humanos, una barrera para la ciudadanía activa de las mujeres y, por lo tanto, un obstáculo fundamental para una paz duradera y para mitigar la pobreza. Centrarse únicamente en la violación puede ser contraproducente para comprender estas complejidades.

Publicado originalmente por Women Under Siege.

Más información

Por qué Oxfam participa en la campaña 16 Días de Activismo contra la Violencia hacia las Mujeres

Descarga: Terminar con la violencia contra las mujeres: una guía de Oxfam

lee el blog (solo disponible en inglés): Yemen: A wake up call to early marriage

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