La batalla diaria de los refugiados sirios contra el frío

Trabajamos en Líbano y Jordania junto a organizaciones locales para que los refugiados sirios puedan hacer frente a la lluvia, nieve y frío del duro invierno.

Mientras la helada lluvia se filtraba por la endeble tela de la tienda de campaña y el fuerte viento sacudía su improvisado hogar en Chekka (en el norte de Líbano), Raneem, de 6 años, permanecía con los ojos bien abiertos -incapaz de conciliar el sueño- acurrucada en el regazo de su madre. La región ha sido sacudida por una fuerte tormenta invernal que no ha hecho sino traer nuevas penurias a los miles de refugiados sirios como Raneem.

Según recoge la prensa, la tormenta se ha cobrado la vida de varios refugiados. Raneem y otros tantos miles de niños sirios, apenas tienen recursos para protegerse del frío. “Nuestros hijos están enfermos. El frío es insoportable y no tenemos medios para mantenerlos abrigados”, dice Ayman.

En el Líbano, grandes olas y vientos huracanados sacuden las zonas costeras. La nieve ha cubierto asentamientos de refugiados, bloqueado carreteras, aislado pueblos y dejado a personas sin acceso a los servicios de atención médica urgente. Bajo el peso de la nieve, muchas tiendas de campaña se han venido abajo y los tanques de agua potable se han congelado.

En Jordania, las condiciones climáticas extremas también han afectado al campo de refugiados de Za’atari, el más grande del país con más de 80.000 habitantes. Los niños, que siguen llevando sandalias de plástico, tratan de saltar entre charcos de hielo, mientras los adultos, pala en mano, retiran la nieve del techo de las caravanas y las tiendas. “Necesitamos desesperadamente caravanas, no podemos vivir más en tiendas de campaña", dice Abu Ayman.

Six-year-old Raneem huddles near a stove in her family's shelter in northern Lebanon. Credit: Oriol Andres/Oxfam

Semanas atrás, Oxfam inició su respuesta  de cara al invierno mediante la distribución de lonas plásticas y vales por efectivo en Líbano. Llevó también a cabo trabajos para realizar surcos alrededor de las tiendas de campaña en Za’atari para evitar que se inunden por la lluvia. Además, se definieron planes de evacuación en estrecha coordinación con otras organizaciones humanitarias. Pero mientras los efectos de la tormenta continuen, los refugiados necesitan  alimentos, agua y refugio.

Tanto en el Líbano como Jordania, Oxfam está incrementando su respuesta para  mantener a los refugiados sirios a resguardo del frío. Estamos trabajando con organizaciones locales en Líbano para asegurar que las familias puedan reconstruir sus tiendas dañadas con lonas de plástico, y distribuyendo kits de higiene que incluyen jabón, pañales y toallas sanitarias para garantizar que las personas puedan cubrir sus necesidades básicas. En Jordania, nuestros equipos están atendiendo las necesidades de agua y saneamiento más apremiantes.

Para Raneem  este es su cuarto invierno en el exilio, así como para muchos otros. Sin un fin a la vista del sangriento conflicto y los Gobiernos de cerrando sus fronteras a los refugiados sirios, Raneem no tiene más opción que acurrucarse contra su madre y rezar para que termine el frío.

El reto de la protección de civiles

Sandals offer little protection to the feet of children in a refugee settlement in northern Lebanon. Credit: Oriol Andres/Oxfam

El conflicto en Siria se ha prolongado durante casi cuatro años, obligando a unos 3,3 millones de sirios, más de la mitad de los cuales son menores de 18 años, a huir de su país y buscar refugio en los países vecinos. La protección de civiles es ahora más que nunca un reto, pues los países vecinos, dado el alto número de refugiados que han admitido hasta ahora, han empezado a restringir el paso a través de sus fronteras.

Las nuevas restricciones a la entrada de refugiados sirios en el Líbano forman parte de una creciente y preocupante tendencia que refleja las cada vez menores oportunidades que tienen las ciudadanas y ciudadanos sirios de escapar del conflicto que asola Siria. Hasta la fecha, los países vecinos, en especial el Líbano y Jordania, han acogido a un gran número de refugiados sirios que huían de la guerra en una crisis sin precedentes. Estos países tienen la clara obligación de asegurar los refugiados puedan seguir buscando protección, pero se encuentran bajo una enorme presión. Las mayores restricciones impuestas deberían ser consideradas un fracaso de la comunidad internacional en su conjunto.

 

Fotografías:

1. Los Fuertes vientos se han llevado el tejado del refugio de Yehia, un granjero de Siria, y su familia. Créditos: Oriol Andres/Oxfam

2. Raneem en su tienda en el norte de Líbano. Créditos: Oriol Andres/Oxfam

3. Sandalias es lo único que pueden calzar muchos niños refugiados en Líbano y Jornadia. Créditos: Oriol Andres/Oxfam

Actualización realizada por Joelle Bassoul @jobassoul, responsable de medios de Oxfam para la crisis de Siria.

 

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