¿Cuándo acabará esto? Cuatro millones de refugiados sirios registrados en los países vecinos

En septiembre de 2013, ya eran dos millones los sirios y sirias que habían huido de su país, cruzando la frontera hacia los países vecinos, y se habían registrado como refugiados. El Alto Comisionado de Naciones Unidades para los Refugiados, Antonio Guterres, dijo entonces que el mundo estaba siendo testigo de un nivel de desplazamiento "sin precedentes en la historia reciente" y alabó a los países de acogida "por la humanidad demostrada al recibir y salvar las vidas de tantos refugiados".  Actualmente, dicha cifra se ha duplicado hasta alcanzar los cuatro millones, sometiendo a una presión sin precedentes a las comunidades de acogida, los servicios públicos y las infraestructuras de los que dependen. Desafortunadamente, la generosidad de los países vecinos a Siria se ha dado por sentada durante demasiado tiempo y ahora la población refugiada comienza a pagar el precio.

Jordania, Líbano y Turquía han restringido o incluso cerrado el paso a través de sus fronteras, atrapando a más y más personas en el conflicto sirio. También ha incrementado el número de desalojos violentos y de redadas en los campamentos de refugiados, así como los toques de queda impuestos en las comunidades. Incluso se ha retornado de forma forzosa a Siria a algunos refugiados sirios y palestinos procedentes del país, donde su vida se ve de nuevo expuesta a los peligros de los que habían huido inicialmente. Fuera de la región, solo el 2% de la población refugiada ha podido acceder al reasentamiento en otros países.   

¿Qué espera el mundo que hagan estos cuatro millones de personas, la mayoría mujeres y niños?  

Imagina huir de tu país con tus hijos para escapar de las bombas, de la violencia o del hambre y tener que vivir en una tienda a las afueras de una ciudad en un país extranjero y subsistir gracias a la escasa ayuda de las organizaciones humanitarias. Después, imagina vivir sabiendo que podrían quemar la tienda en la que vives o podrían obligarte a trasladarte, como les ha pasado a algunos de los refugiados y refugiadas con los que trabajamos en el Líbano. O imagina vivir en un apartamento diminuto, carísimo y abarrotado de gente y que los ahorros que has tardado años en reunir se te están agotando. ¿Qué harías? 

¿Tratarías de buscar trabajo para mantener a tu familia?

Si hicieras eso en Jordania, al no tener un permiso de trabajo te arriesgarías a que, si te pillaran trabajando de forma ilegal, te deportasen a Siria. En el mejor de los casos, puede que solo te explotasen empleadores sin escrúpulos o a provocases la ira de tus anfitriones, que cada vez más ven a los refugiados como la causa de un mercado laboral debilitado. 

¿Y qué me dices de depender de la ayuda humanitaria para contribuir a que tu familia sobreviva?

La financiación de la respuesta a esta crisis humanitaria no se corresponde con las crecientes necesidades. Las raciones de comida son cada vez más pequeñas y la asistencia sanitaria y la educación son cada vez más y más inaccesibles. Cada vez menos refugiados reciben menos ayuda.  Abu Anas huyó con su mujer, Um Anas, y sus tres hijos pequeños de Aleppo a Bekaa (en el Líbano) en 2012. "No me queda nada en Siria", nos contó. "Mis padres están desplazados en el país y aquí no tengo fuentes de ingresos. La reducción de las raciones de comida hará que la vida nos resulte aún más difícil porque mi mujer está embarazada. Tendré que pedir prestado dinero a otros refugiados del campamento para poder comprar productos básicos que mi familia necesita". Desgraciadamente, la experiencia de Abu Anas es la de muchos otros millones de refugiados. 

¿Tratarías de conseguir el reasentamiento en otro país?

Cada vez más refugiados preguntan al personal de Oxfam sobre opciones para el reasentamiento en otros países. Muchos han oído que existe la posibilidad de que te acojan en un tercer país. Oxfam ha hecho un llamamiento a los países ricos para que, para finales de 2015, ofrezcan reasentamiento u admitan por motivos humanitarios al 5% de la población refugiada más vulnerable, cuyas necesidades sencillamente no pueden satisfacerse en la región. Aunque un cierto número de Estados, entre ellos Alemania y Suecia, han proporcionado una ayuda generosa a través del reasentamiento, hasta la fecha la respuesta de la mayoría de los países ha sido escasa.

¿Enviarías a tus hijos a Europa en barco?

Cada vez más y más refugiados están dispuestos a arriesgar sus vidas y sus ahorros para hacerlo. A pesar de ser la última y más peligrosa de las opciones, se trata de una solución cara, fuera del alcance de la mayoría, que no te garantiza que la acogida en Europa sea cálida.   

¿Quizás tuvieras la esperanza de volver a casa?

Sin embargo, nada parece indicar que el conflicto en Siria vaya a acabar pronto. Nuestro reciente informe mostraba cómo durante el último año el número de muertes y desplazamientos había aumentado, así como las necesidades en el país. El Consejo de Seguridad de Naciones Unidas hizo un llamamiento a poner fin a la brutalidad y la negativa a la entrada de ayuda que caracterizan el conflicto en Siria. Éste fue totalmente ignorado. Y, además, la economía del país se ha prácticamente desmoronado. Devolver a los refugiados a esta situación no es solo ilegal, sino también inmoral.

La crisis en Siria comenzó como un grito por la libertad y la dignidad que fue acallado con una violencia demoledora y catastrófica. Tristemente, este grito se ha convertido en una desesperada súplica de ayuda y protección que está siendo acogida con total indiferencia. Es necesario que se produzca un aumento importante de la ayuda humanitaria y del número de refugiados en situación de vulnerabilidad a los que se les ofrece el reasentamiento en terceros países, así como una inversión significativa en escuelas, hospitales e infraestructuras en los países vecinos a Siria. Esto es lo mínimo que la comunidad internacional puede hacer. Los refugiados y refugiadas deberían poder mantenerse a sí mismos y a sus familias, y contribuir a la economía de los países que los acogen.

A la población refugiada se le acaban las opciones, como también se acaba la paciencia de los generosos países de acogida. La terrible cifra de cuatro millones de refugiados debería ser el punto máximo que alcance esta crisis. ¿Cuándo comenzará Naciones Unidas a informar de una reducción del número de refugiados: de cuatro a tres, y después a dos, y después a un millón? Para hacer de esto una realidad, es necesario un esfuerzo diplomático para conseguir una paz justa y duradera en Siria. Las aspiraciones y las esperanzas puestas en su país de estos cuatro millones de personas deben guiar las acciones de los líderes mundiales, y no solo sus necesidades.  

Autor del blog: Daniel Gorevan, experto en política siria (@DGorevan)

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