Papá Youtuber, mi nuevo antihéroe

Por Asier Hernando, subdirector regional de Oxfam en América Latina y el Caribe.

Dice irónicamente Álex de la Iglesia, director de cine español, que divertirse es frívolo y sufrir encomiable. Escribir sobre una comedia familiar es así un riesgo, más viniendo desde una organización no gubernamental, normalmente un tanto petulantes, tendentes a escribir sobre profecías apocalípticas y rehenes de lo que exigimos a los demás.

Papá Youtuber es la película del momento en Perú. La verán miles de familias con ganas de pasar un rato divertido con los suyos. Cultura accesible, respetuosa e inteligente que toca algunos de los puntos sensibles de la sociedad peruana sin hurgar innecesariamente.

Con unos códigos universales y situaciones graciosas, la película cuenta las idas y venidas de un papá expulsado de su trabajo dispuesto a cualquier cosa por su familia, incluso hacerse youtuber.



Tráiler de Papá Youtuber, Álex de la Iglesia, 2019.

Perú es un país muy conservador en el entendimiento de los modelos de familia, es decir los roles para cada uno de sus miembros, sus relaciones y aspiraciones. El padre proveedor se dedica a trabajar y la madre a la crianza, a los cuidados, que no son considerados “trabajo”. Es una tradición arraigada que supone un corsé cultural para cualquiera que se quiera salir del papel que la sociedad le ha dado. 

La pareja heterosexual con su casa con jardín, carro, varios hijos –cuanto más rubios mejor–, trabajo estable y en oficina él, linda y siempre alegre ella, vacaciones una vez al año y salida al restaurante una vez por semana, el colegio privado. Si eres niño debes jugar bien al futbol y las niñas no pueden ser rockeras. Una aspiración imposible que llena de frustración y ansiedad al que se sale del corsé.

Se debe apartar la presión entre amigos, compañeros de clase, colegas de trabajo o vecinos. Dejar la joda y aceptamos cada uno lo que somos y, sobre todo, lo que es y quiere ser la otra persona. Reducimos las expectativas individuales y colectivas. En definitiva, nos permitimos vivir con algo más de tranquilidad sin que con ello vayan a sucumbir esencias divinas ni desestabilizar núcleos familiares.

En una época en la cual Perú exporta al mundo los delirios del movimiento #ConMisHijosNoTeMetas, contrario a la equiparación de derechos a mujeres y personas LGTB porque desestabilizan los núcleos familiares tradicionales, se coloca un debate de total actualidad en el cual Oxfam quiere estar también inmerso.

Cuando hablamos de principios feministas, de la importancia de la economía del cuidado o de políticas de conciliación, hablamos de lo mismo. De ir cambiando nuestra manera de entender las familias para que puedan dar la misma oportunidad a hombres y a mujeres, y sean igualmente reconocidos los roles que cada persona quiera jugar independientemente de su género o condición social.

Foto: Papá YouTuber / Funny Games Films.

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