El repartidor de hielo

“Sólo cuenta la verdad y escribe cómo te sientes”. Es un buen consejo para un bloguero novato y un tanto indeciso, por lo que lo tendré en cuenta.

La verdad es que siento más frío que un repartidor de hielo.

De hecho, he estado fuera soportando gélidas temperaturas durante cinco horas para hacer llegar el mensaje de Oxfam a la multitud que se dirigía a las charlas de las Naciones Unidas sobre el cambio climático, y sin guantes, para un mejor reparto de panfletos aunque casi ni sienta los dedos. Escribir estas letras me está resultando m.u.y. l.e.n.t.o.

Las carreteras que pasan cerca del centro de conferencias rebosan una variopinta amalgama de elementos: osos polares, anarquistas, gente tocando el bombo y muñecos de paja gigantes que abrazan árboles. Pero justo delante de la entrada a la recepción, donde se agolpa el mayor número de personas, están colocadas 10 figuras (aunque pareciera que eran 11) a tamaño real hechas de hielo y bastante fuera de lo común.

Oxfam encargó a un equipo compuesto por los mejores escultores de hielo de Polonia la creación de estas figuras, cinco hombres y cinco mujeres, cada una con un mensaje dirigido a los delegados que vayan a entrar en el edificio: dejar de hacer daño y empezar a ayudar.

La primera semana de negociaciones fue un jarro de agua fría. Los países ricos, sobre todo la UE (mañana más sobre este tema), no han contribuido en nada hasta ahora. La oportunidad perfecta para que aún conserven algo de credibilidad la tendrán el jueves con la llegada de los ministros de los respectivos países. Los países ricos tienen que firmar, entre otras cosas, una importante reducción de sus emisiones, entre un 25 y un 40% para el año 2020, además de comprometerse a ayudar a los países en vías de desarrollo en su intento por adaptarse a las dañinas consecuencias del cambio climático y a su incidencia presente en las comunidades más vulnerables del mundo.

La UE tiene que reafirmar su liderazgo para poder sacar adelante un resultado en Poznań antes de que se derrita la esperanza.

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