Pistoletazo de salida

Mañana empieza en L’Aquila una nueva cumbre del G8, y culminarán meses de trabajo preparatorio de todo Oxfam Internacional (y de Intermón Oxfam, sobre todo desde que supimos que el presidente Zapatero asistiría como invitado): reuniones con los distintos gobiernos del G8, coordinación con nuestros aliados de la sociedad civil, contactos con medios de comunicación, organización de acciones de movilización ciudadana…

Todo ello de cara a tres días clave en que los ocho países más ricos del mundo van a tomar decisiones que nos afectarán a todos, y muy especialmente a la población de los ciento y pico países que NO van a estar en L’Aquila.

¿Y qué le pedimos al G8? Pues básicamente que no olvide que la crisis que estamos viviendo golpea ante todo a aquéllos que son más vulnerables y que menos han contribuido a provocarla, y que, más que nunca, estas personas deben ser la prioridad de los líderes mundiales. En otras crisis hemos visto cómo con la recesión bajaban los niveles de ayuda al desarrollo. Esto no puede volver a pasar. No sería ético. No nos conviene.

Espero poder decir, si me entrevistan el viernes por la tarde, que el G8 ha sido un éxito. Pero para ello se han de cumplir tres objetivos:

  • un calendario claro y vinculante para llegar al 0,7% de ayuda en 2010.
  • un compromiso ambicioso de reducción de emisiones contaminantes, y fondos para ayudar a los países más pobres a luchar contra los efectos del cambio climático.
  • una apuesta por la inversión en la agricultura de subsistencia, como única manera para lograr la seguridad alimentaria en los países del Sur.

Y sobre todo, queremos hechos concretos. Estamos cansados de las declaraciones espectaculares que, cuando decae el interés del público y de los medios de comunicación, se abandonan a medio cumplir. Los mil millones de personas que hoy viven en la pobreza extrema necesitan acciones, no discursos.

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