Helen Hawkings: Diario desde Haití, segunda parte

Sábado 16 de enero

Hoy volvimos al campo de golf. Antes era un sitio reservado a los ricos de Puerto Príncipe, pero ahora es el hogar de 10.000 a 15.000 personas durante el día y 50.000 en la noche. Nuestra misión del día es distribuir agua.

Las personas que viven en los campamentos se han organizado en comités para administrar el emplazamiento. Pero hay demasiados comités y no logran ponerse de acuerdo sobre la manera de hacer las cosas. Cuando habíamos empezado la distribución de agua, todavía no se sabía cual de los comités sería el responsable de la distribución de agua. El ambiente se calentó bastante.

Cada día, muchas personas me piden si puedo dar algo, me preguntan lo que estoy haciendo aquí, por qué trabajo en este campamento solamente, mientras muchos, que todavía están en sus comunidades, cerca de sus casas, necesitan ayuda. Explico que no soy Dios y que ahora tenemos que empezar a distribuir agua aquí mismo. Una ayuda externa colosal se está organizando en el país y, por eso, primero hay que concentrarse en las zonas muy pobladas para ayudar al máximo de gente en muy poco tiempo y por supuesto, no olvidamos a los que se han quedado aislados. Estamos haciendo todo lo posible.

Esta tarde, un equipo de Oxfam ha llegado de Cabo Haitiano. Hemos trabajado con ellos en la preparación de una respuesta inmediata en caso de catástrofe. Qué manera más agradable de concluir el día.

Como me gustaría creer que los estrépitos que se escucharon al lado de nuestra casa no eran nada más que fuegos artificiales, pero no soy ingenua. El pillaje está a la orden del día. Esta tarde nos encontramos con dos cuerpos sin vida en la carretera, dejados allí sin más. Según la información que recibimos, fueron asesinados por gente del barrio porque estaban robando y saqueando. Se propuso un toque de queda a las 22 horas. Domingo 17 de enero

Puedo asegurar que aquí nada resulta como estaba previsto. Después de todas las complicaciones que tuvimos ayer, esperábamos tener un día sin problemas. Hoy es un día importante para nosotros. El plan es llenar de agua los contenedores que instalamos ayer y los otros tres que ha instalado el equipo hoy mismo, para distribuir 100.000 litros de agua potable a la población necesitada.

Llegué al campo de golf al mediodía. El camión con 50.000 litros de agua llenaba los contenedores que habíamos construido para su distribución. Después de pequeños arreglos de último minuto, estábamos listos para empezar. Primero llegó un niño un poco abrumado, con un pequeño bidón blanco que no tardó en llenar de agua. Después, todas las personas que estaban esperando pacientemente en la cola recibieron agua potable. Qué sensación tan agradable ver el resultado de nuestro trabajo. Yo había pedido otros 10 camiones para distribuir agua en todos los sitios donde habíamos intervenido. Nuestro equipo nacional WASH (Water, Sanitation and Hygiene - Agua, Saneamiento e Higiene) había organizado comités para gestionar la distribución en los puntos estratégicos. Hemos esperado y esperado pero ha llegado ningún camión con agua. El agua no lo único que escasea. También falta gasolina. La compañía de agua ha podido venir y distribuir el agua, aunque había de sobra, porque faltaba carburante para los camiones. He tenido que comunicar la información a los comités y personas que esperaban el agua potable. La reacción no ha sido mala, teniendo en cuenta la situación.

Nuestro equipo contaba con 4 personas cuando llegamos el martes. Hoy somos 21. El personal de Oxfam ha llegado hoy de la Republica Dominicana, Reino Unido y México. Juntos lograremos muchas cosas increíbles. Mientras tanto, tenemos que arreglárnoslas con un wc sin cadena. Nos falta una instalación para cocinar y sólo tenemos una reserva limitada de agua. Entretenerse en casa es un desafío.

Mañana será otro día, ojalá sin problemas y con los 100.000 litros de agua limpia y potable!

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