El Desafío Crece: Arregla el sistema alimentario de un bocado

En el día a día, puedes realizar acciones muy sencillas con las que aportar tu grano de arena en la lucha contra el hambre, que afecta a una de cada siete personas en todo el mundo. En el Desafío CRECE, te proponemos algunas que te ayudarán a ser una parte más próspera, solidaria y sostenible del “sistema alimentario” del que tanto hablamos.

¿Qué es el “sistema alimentario” y por qué está “roto”?

El “sistema alimentario” es la red mundial formada por los agricultores y productores de alimentos que trabajan en el campo, los vendedores en mercados y en supermercados y los consumidores en sus tiendas locales y en sus cocinas. Todo el mundo tiene un papel que desempeñar en esta red, y si se rompe alguno de los eslabones de la cadena, el sistema deja de funcionar correctamente.

La forma de producir los alimentos está ejerciendo mucha presión sobre el medio ambiente: la agricultura es responsable de casi un tercio de las emisiones globales de gases de efecto invernadero. El cambio climático –unido a una distribución injusta y al aumento de precios de los alimentos– está poniendo en peligro la capacidad para producir alimentos de los agricultores y agricultoras a pequeña escala de los países en desarrollo.

Agricultura a pequeña escala: ¿por qué es tan importante?

Los agricultores y productores de alimentos a pequeña escala no representan sólo una pequeña parte del sistema alimentario, sino que son su columna vertebral. De hecho, en muchos países en desarrollo son los responsables de la mayor parte de la producción de alimentos. En Zambia, por ejemplo, el 80% de los alimentos proviene de la agricultura a pequeña escala.

Algunos  estudios indican que el crecimiento de la población y el incremento del desarrollo económico pueden dar lugar a un aumento del 70% en la demanda mundial de alimentos para 2050. Los productores y productoras a pequeña escala ocupan un lugar privilegiado para satisfacer ese aumento de la producción de alimentos que el mundo necesita, pero en la actualidad carecen del apoyo e infraestructuras necesarios, por ejemplo, para acceder a los mercados y vender sus productos a un precio justo.

Las mujeres agricultoras son particularmente vulnerables a la falta de apoyo y recursos. El 43% de la fuerza laboral agrícola del mundo son mujeres; no obstante, sólo poseen entre un 10% y un 20% de la tierra. Si las mujeres tuvieran el mismo acceso a los recursos que los hombres, podrían incrementar el rendimiento de sus explotaciones agrícolas en casi un 25%, lo que serviría para alimentar hasta 150 millones de personas que actualmente pasan hambre.

Involúcrate

Puedes encontrar el Desafío CRECE en Facebook, Pinterest y en la web de Oxfam. Si estás en Australia, Estados Unidos, México, España o el Reino Unido, puedes intercambiar recetas o consejos de cocina en la página web de Facebook de tu Oxfam más cercano. Si te encuentras en otra parte del mundo, visita la pagina web mundial del Desafío CRECE en Facebook.

¿Te has sumado ya al desafío? Haz una foto de tu receta o busca una que te guste en Internet y compártela con nosotros en Pinterest. Solo tienes que subirla y ponerle la etiqueta #desafioCRECE.

El “Desafío CRECE”

A continuación, proponemos cinco cambios sencillos que puedes realizar a la hora de comprar, cocinar y comer para hacer que el sistema alimentario funcione mejor para todos:

Apoyo a la agricultura a pequeña escala:Tenemos que proteger a los 1.500 millones de personas que viven en pequeñas explotaciones agrícolas en todo el mundo y que cultivan alimentos para alimentar a sus familias, a sus comunidades y a ellas mismas. Una buena forma de ayudar es buscar productos y marcas de comercio justo cuando hacemos la compra, algo que, además, nos permite recuperar la conexión con los productores y productoras de alimentos que se había perdido.

No despilfarrar alimentos:En los países ricos, cada año tiramos a la basura casi la misma cantidad de comida que la que se produce en el África subsahariana (222 millones de toneladas). Estos alimentos desperdiciados generan gases de efecto invernadero en los vertederos. Podemos generar menos residuos conservando la fruta y las verduras de forma adecuada y usando las sobras de manera creativa.

Cocinar con cabeza:Cocinar a fuego lento una vez que el agua ha empezado a hervir en la cacerola puede parecer una acción insignificante; sin embargo, si todas las familias de las zonas urbanas de Brasil, India, Filipinas, España, el Reino Unido y Estados Unidos hicieran esto cada vez que cocinan, en un año podrían ahorrarse más de 30 millones de megavatios-hora de energía. El beneficio para el medio ambiente sería mayor que si cada una de esas familias plantara un árbol y creciera durante diez años. ¿Qué pasaría si a veces no tuvieras que calentar la comida?

Comprar alimentos de temporada:Se utiliza una enorme cantidad de energía creando las condiciones adecuadas para cultivar alimentos fuera de temporada. Al descubrir lo que se cultiva cerca de nosotros, vamos a encontrar frutas y verduras que no sólo saben más dulce porque es de temporada, sino que también requieren mucha menos energía para llegar a nuestros platos.

Menos carne y productos lácteos:¿Crees que sabes lo que estás poniendo en tu chile con carne? Te sorprendería saber  que un paquete de 500 g de carne de vacuno contiene 6.810 litros de agua. De acuerdo, no literalmente, pero es la cantidad de agua que se utiliza para producir suficiente carne para una sola comida. Con que una familia cambiara la carne de vacuno por judías, se podrían ahorrar cerca de 6.000 litros de agua en tan sólo una comida y se reducirían las emisiones de gases de efecto invernadero que se crean en la producción de alimentos y en la cría de ganado.

Más información:

Lee el informe completo: Receta para cambiar el mundo. El poder de los consumidores para conseguir un futuro alimentario más justo

Blog: El Desafío CRECE: Cómo alimentar a tu familia y arreglar el defectuoso sistema alimentario Descubre más sobre el Desafío CRECE

Campaña CRECE de Oxfam

Share this page: