Oxfam International Blogs - Sudán del Sur http://l.blogs.oxfam/en/tags/sud%C3%A1n-del-sur en Sudán del Sur, uno de los lugares más difíciles para los trabajadores humanitarios http://l.blogs.oxfam/en/node/12481 <div class="field field-name-body"><p><strong>Sudán del Sur es uno de los lugares más difíciles y peligrosos para los trabajadores humanitarios. Sólo este mes, cinco cooperantes fueron asesinados, al parecer, a causa de su identidad étnica.</strong></p> <p>'Las muertes sin sentido de los cooperantes tras sus incansables esfuerzos para prestar asistencia a las personas necesitadas son simplemente incomprensibles. Las organizaciones han visto que los bloqueos a la ayuda humanitaria son cada vez mayores, incluyendo la intimidación de personal que presta asistencia vital en momentos en que la urgencia de la respuesta es cada vez mayor”. Son palabras  del Director de Oxfam, Tariq Riebl, que trabaja sobre el terreno.</p> <h3>Hemos ayudado a más de 500.000 personas</h3> <p>Oxfam ha estado presente en lo que es ahora Sudán del Sur desde 1983, proveyendo ayuda humanitaria a la población afectada por el conflicto, la sequía y las inundaciones, así como desarrollando a largo término programas con las comunidades más vulnerables. Durante este tiempo, hemos ayudado a más de 500.000 personas  y nuestro compromiso es el de mantener la ayuda durante esta crisis.  </p> <p>Desde que el conflicto en Sudán del Sur se iniciara en diciembre de 2013, <strong>1,5 millones de personas se han visto obligadas a abandonar sus hogares</strong>, más de 10.000 personas han muerto y 4 millones se encuentran en necesidad desesperada de alimentos y dependen de la ayuda humanitaria para sobrevivir.</p> <p>‘He pasado los últimos tres meses trabajando en Lankien y Waat, en la provincia de Jonglei. Este es uno de <strong>los lugares más inaccesibles y subdesarrollado del mundo</strong>, sin embargo, las comunidades aceptan de buena gana que un gran número de personas desplazadas busquen el refugio que la violencia les niega.</p> <p>Durante la temporada de lluvias, los caminos son intransitables y la única manera de entrar o salir del terreno es en helicóptero. Los equipos humanitarios trabajan y duermen en tiendas de campaña, e ir a cualquier parte requiere caminar por el lodo profundo.’</p> <p>A pesar de la dificultad del entorno, <strong>el objetivo de Oxfam es ayudar a 50.000 personas</strong> más con agua potable, saneamiento y actividades para promocionar buena prácticas de higiene durante los próximos meses. 30.000 personas ya se han beneficiado de las distribuciones de comida y 20.000 han recibido semillas y aparejos para la pesca. </p> <h3>Un trabajo extraordinario en unas condiciones muy difíciles</h3> <p>Los trabajadores se enfrentan diariamente a arduas condiciones en muchas partes del mundo,  pero en mi honesta opinión, hay pocos lugares tan difíciles para trabajar sobre el terreno como en sitios como Sudán del Sur. La labor humanitaria de mis colegas de Oxfam, la mayoría de Sudán del Sur, es extraordinaria: las condiciones en las que ejercen sus tareas, los riesgos de seguridad que enfrentan…</p> <p><strong>Tenemos personal cuyas familias viven en otros países como Etiopía o Uganda.</strong> En algunos casos, ellos no saben cómo se encuentran sus familias. Tienen escasas oportunidades para comunicarse con ellas e incluso tienen dificultades para enviarles parte del sueldo, pero aún así están comprometidos día a día con el trabajo que hacemos aquí. </p> <p>Admiro a las personas que han elegido hacer por sus comunidades, por sus países. Algunos también lo hacen por sus familias, como una opción de vida. <strong>Y sin embargo, han elegido caminar</strong> por el barro, la lluvia… Y situarse en la zona de aterrizaje cuando los aviones del Programa Mundial de Alimentos dejan caer los suministros, haciendo frente a las multitudes y a los riesgos que a veces implica este trabajo.  </p> <p>Hay pocos lugares del mundo en los que Oxfam pida a su personal caminar durante 12 horas por el barro y la lluvia, en áreas consideradas seguras pero donde hay un montón de hombres portando armas alrededor. Oxfam nos pide esto porque es la única manera de hacer nuestro trabajo. </p> <h3>Es el momento de decir gracias!</h3> <p>Creo que es el momento adecuado para decir gracias y reconocer <strong>el tipo de sacrificio personal, las dificultades y los riesgos</strong> que enfrentan las personas en el trabajo humanitario, y más en un contexto como este, especialmente nuestro personal local.</p> <p>También quiero <strong>rendir homenaje a la resistencia de las comunidades</strong>. Lo que me ha llamado la atención en Sudán del Sur es la capacidad de las personas para sobrevivir en tiempos increíblemente difíciles y en condiciones que la gente en la mayoría de los lugares del mundo consideraría extremadamente difícil.</p> <p>La gente común son las víctimas de estos desastres provocados por el hombre, estos problemas políticos, estos conflictos que parecen seguir y que no tiene un final a la vista. <strong>¿Hasta cuándo las personas en este país tendrán que vivir con esta incertidumbre sobre su seguridad y el futuro de sus hijos?</strong></p> <h3><a href="http://www.oxfam.org/es/accion-humanitaria/crisis-en-sudan-del-sur" rel="nofollow">Apoye nuestro trabajo humaniatrio en Sudán del Sur</a></h3> </div><div class="field field-name-title"><h2>Sudán del Sur, uno de los lugares más difíciles para los trabajadores humanitarios</h2></div><ul class="links inline"><li class="translation_en first last"><a href="http://l.blogs.oxfam/en/blogs/14-08-19-south-sudan-one-most-challenging-places-be-humanitarian" title="South Sudan, one of the most challenging places to be a humanitarian" class="translation-link" xml:lang="en">English</a></li> </ul> Tue, 19 Aug 2014 13:36:52 +0000 Pieter Struijf 12481 at http://l.blogs.oxfam http://l.blogs.oxfam/en/node/12481#comments Sudán del sur: "Si decís que nadie debería vivir así, ¿por qué estamos viviendo así?” http://l.blogs.oxfam/en/node/10717 <div class="field field-name-body"><p>Hoy se celebra el tercer aniversario de la independencia de <strong><a href="http://www.oxfam.org/es/emergencies/crisis-sudandelsur" rel="nofollow">Sudán del Sur</a></strong>. Sin embargo, durante los últimos siete meses, el sentimiento de unidad presente en 2011 ha desparecido. Como consecuencia, <strong>más de 1,5 millones de personas se han visto obligadas a abandonar sus hogares y a vivir en terribles condiciones</strong>. </p> <p>"Corrí con mi familia al Malakal Teaching Hospital… Pero allí también empezaron a matar personas. Nos pedían dinero y nuestros teléfonos móviles. Si no tenías, te disparaban hasta matarte. Vi cómo asesinaban a una persona cuando íbamos para allí. Y vi cómo violaban a una mujer en el hospital... Aquella noche, muchas personas corrimos hasta la base de Naciones Unidas.<strong> Tuvimos que dejar atrás a mi marido porque no podía andar. Cuando la gente empezó a correr me dijo ‘Corre o morirás’”</strong>.</p> <p>Sólo para refugiarse en la base de la Misión de las Naciones Unidas en el Sudán del Sur (UNMISS, por sus siglas en inglés) en Malakal, Rebecca*, una maestra de escuela de 37 años, tuvo que soportar más de lo que cualquier persona debiera soportar en toda su vida. Pero ahora, tras la alambrada de concertinas, vive otra pesadilla. <strong>Los desvencijados refugios construidos con lonas y cuerdas no proporcionan protección alguna ante las intensas lluvias que comenzaron hace seis semanas</strong>. Los refugios están abarrotados y las cerca de 19.000 personas que han buscado asilo aquí tienen escasa privacidad. Muchos viven con el barro hasta la rodilla. Las estructuras metálicas de las camas apenas asoman unos centímetros por encima del agua. Los hornillos se sujetan con alambres. Las escasas pertenencias están cubiertas por el omnipresente y pegajoso barro. Las letrinas han quedado reducidas a un pestilente lodazal de agua estancada. </p> <p></p> <p>Las personas están enfadadas y tienen derecho a estarlo. "Decís que nadie debería vivir así. <strong>¿Entonces por qué estamos viviendo así?</strong>", me preguntaba un hombre mientras me llevaba hasta su choza anegada por el agua. </p> <h3>Enfermedades cutáneas y respiratorias</h3> <p>Las personas más afortunadas vadean a través de la suciedad con botas de plástico. Las menos afortunadas, deben remangarse los pantalones o la falda hasta las rodillas y caminar descalzas, hundiéndose en el fango. Las personas padecen enfermedades respiratorias y cutáneas. <strong>El brote de cólera que se produjo en Juba aún no ha llegado a Malakal, pero si lo hiciera, las consecuencias serían devastadoras</strong>. </p> <p><strong><a href="http://www.oxfam.org/es/emergencies/crisis-sudandelsur/cara-mas-humana-crisis-sudan-del-sur" rel="nofollow">Naciones Unidas</a></strong> y las organizaciones humanitarias están llevando a las personas a terrenos más elevados y secos en la base, <strong>pero no hay espacio suficiente para todo el mundo</strong>. Naciones Unidas dice que tienen prioridad las personas en peores condiciones. Sin embargo, algunas como Ajak*, de 60 años y que no puede caminar a través del denso barro a causa de un disparo que recibió en la pierna, permanecen abandonadas en los miserables refugios, obligadas a depender de la ayuda de sus familiares o amigos. </p> <p>Un mes después de que Rebecca llegara a la base, decidió viajar de vuelta al hospital junto a un grupo de mujeres –por motivos de seguridad, según señalaba, ya que <strong>las probabilidades de que una mujer que viaja sola sufra ataques o sea violada o asesinada son muy altas</strong>– en busca de su marido. </p> <p>"Le encontramos. Estaba muerto en una cama. Es imposible saber <strong>si murió de un disparo o de sed o de hambre, o porque estaba enfermo</strong>", contaba. </p> <h3>Pérdida de dignidad</h3> <p>La historia de Rebecca no es única. <strong>Casi todas las personas que se han refugiado aquí han perdido a algún ser querido</strong>, sufrido violencia o visto cómo destruían sus hogares. Estas personas también dicen haber perdido la dignidad, viéndose obligadas a vivir en estas condiciones y a depender de la ayuda. Pero Rebecca afirma que vivir aquí, entre tanta miseria, es mejor que vivir fuera, expuesta al peligro. </p> <p>"Si vas sola y te cogen, no puede pasar nada bueno. <strong>Este campo es mucho mejor en cuanto a seguridad se refiere</strong>. Hay protección. Solo durante la noche, en lugares oscuros, puedes sufrir algún ataque", dice.</p> <p>Ajak y Rebecca son solo dos de las <strong>1,5 millones de personas desplazadas por este conflicto, tanto fuera como dentro de su país. Casi cien mil han buscado refugio en bases de Naciones Unidas</strong> como la de Malakal, y 350.000 han atravesado la frontera en su huida hacia Uganda, Kenia, Etiopía o Sudán. Eso deja más de un millón de personas que, desde el pasado diciembre, se han visto obligadas a abandonar sus hogares por miedo y ahora se encuentran desplazadas en su propio país. Muchas no han podido plantar sus cultivos, lo que significa que las cosechas serán menores en los próximos meses. <strong>El sufrimiento durante los últimos seis meses ha sido extremo, pero, desgraciadamente, todo empeorará antes de mejorar. Se prevé que, para finales de este año, cuatro millones de personas padezcan hambre</strong>.</p> <p>Antes de que los combates comenzaran el pasado diciembre, se estimaba que la tasa de crecimiento del PIB de Sudán del Sur sería la más alta del mundo en 2014. Para el mes de enero, los enfrentamientos en el seno de la guardia presidencial en Juba se habían extendido a los estados de Jonglei, Lagos y Alto Nilo. La producción de petróleo ha disminuido notablemente. Incluso si, ahora, los líderes de las facciones enfrentadas comenzasen a dar prioridad a los intereses de su pueblo por encima de sus aspiraciones personales,<strong> llevaría años reparar el daño causado durante los últimos seis meses</strong>. </p> <p>El 9 de julio se celebra el tercer aniversario de la independencia de Sudán del Sur. Pero teniendo en cuenta lo que los últimos seis meses han supuesto para esta joven nación, <strong><a href="http://www.oxfam.org/es/video/2014/sud%C3%A1n-del-sur-postales-del-otro-lado-de-la-guerra" rel="nofollow">las personas como Rebecca</a> y Ajak no tendrán mucho que celebrar ese día</strong>. </p> <p><em>* Los nombres se han modificado para proteger la identidad.</em></p> <h3>Información relacionada</h3> <p><a href="http://www.oxfam.org/es/emergencies/crisis-sudandelsur" rel="nofollow"></a><strong><a href="http://www.oxfam.org/es/emergencies/crisis-sudandelsur" rel="nofollow">Emergencia en Sudán del Sur. El trabajo de Oxfam</a></strong></p></div><div class="field field-name-title"><h2>Sudán del sur: &quot;Si decís que nadie debería vivir así, ¿por qué estamos viviendo así?”</h2></div><ul class="links inline"><li class="translation_en first"><a href="http://l.blogs.oxfam/en/blogs/14-07-09-south-sudan-shelter-behind-razor-wire" title="South Sudan at 3: A tenuous shelter behind razor wire" class="translation-link" xml:lang="en">English</a></li> <li class="translation_fr last"><a href="http://l.blogs.oxfam/fr/blogs/14-07-09-la-securite-quel-prix-apres-avoir-fui-les-violences-des-milliers-de-personnes-doivent" title="Soudan du Sud : derrière les barbelés, un abri précaire et des conditions effroyables" class="translation-link" xml:lang="fr">Français</a></li> </ul> Wed, 09 Jul 2014 00:00:00 +0000 Aimee Brown 10717 at http://l.blogs.oxfam http://l.blogs.oxfam/en/node/10717#comments Fútbol por la paz: la fiebre del Mundial rompe barreras en Uganda http://l.blogs.oxfam/en/node/10707 <div class="field field-name-body"><p>Mientras se celebra la Copa Mundial de Fútbol en Brasil , en el norte de Uganda se celebra un torneo muy diferente. Allí, en los distritos de Arua y Adjumani, jóvenes refugiados sursudaneses han formado distintos equipos de fútbol para jugar por la paz.</p> <p>"Nunca pensé que acabaría así. Echo de menos Bor, la escuela y a mis amigos", dice Manyangson Ngong de 18 años y capitán del equipo Lucky Start del campo de Ayilo. Sus estudios en Bor se vieron interrumpidos por el comienzo del conflicto que ha obligado a tantas personas a huir en busca de un lugar seguro.</p> <p>Manyangson no es el único joven que trata de salir adelante. <strong>De las 110.000 personas refugiadas que han llegado a Uganda desde diciembre de 2013, el 65% son menores de 18 años.</strong> Sin escuelas a las que ir, estos chicos y chicas no tienen nada que hacer y, a menudo, se meten en peleas. El torneo de fútbol es una iniciativa emprendida por los refugiados para romper este círculo vicioso.</p> <p>"Algunos empezamos a darle patadas a un balón hecho a mano. Otros chicos querían jugar con nosotros y, antes de que nos diéramos cuenta, éramos muchos. Entonces decidimos pedir un sitio en el que trazar un campo de fútbol. El fútbol nos mantiene ocupados y así evitamos pensar en nuestra situación y todo el dolor ", dice Manyangson.</p> <p>"Se han formado muchos otros equipos. Somos de muchas tribus diferentes. Algunos son incluso de la comunidad ugandesa". </p> <p>El mayor desafío, según Manyangson, es lograr que todo el mundo juegue ya que no hay ni balones ni camisetas suficientes para diferenciar quién es de cada equipo. </p> <p>"Te sientes mal al no poder dejar jugar a algunas personas que quieren participar. Hemos intentado dividirnos en equipos para asegurarnos de que todo el mundo juegue. Gracias a los balones que ACORD (organización socia de Oxfam) nos dio, ahora es posible". </p> <p>"Con más apoyo podríamos ser mejores  y empezar a jugar partidos amistosos con otros refugiados y otros equipos de otros distritos. ¿Quién sabe? ¡Puede que algunos de mis viejos amigos estén en otros equipos!</p> <h3>La respuesta de Oxfam</h3> <p>Oxfam y las organizaciones socias <strong><a href="http://www.ceford.org.ug/" target="_blank" rel="nofollow">Community Empowerment for Rural Development</a></strong> (CEFORD) y <strong><a href="http://www.acordinternational.org/" target="_blank" rel="nofollow">Agency for Cooperation and Research in Development</a></strong> (ACORD) participan en iniciativas de protección y construcción de la paz en los asentamientos. Además de distribuir material para actividades recreativas, como balones de fútbol, Oxfam asiste en la formación y el fortalecimiento de comités formados por personas refugiadas y miembros de las comunidades de acogida que participan en labores de incidencia política en pro de la paz y la reconciliación a nivel nacional, regional e internacional.</p> <p>Para este mes de junio, <strong>Oxfam y las organizaciones locales, entre ellas la Cruz Roja Ugandesa</strong>, han asistido a más de <strong>38.198 refugiados sursudaneses y a las comunidades que los acogen en los distritos de Arua y Adjumani.</strong> Proporcionamos agua limpia a más de 31.000 personas, mejoramos los servicios de saneamiento y promovemos buenas prácticas de higiene para prevenir brotes de enfermedades como el cólera. Oxfam y sus socios locales, CEFORD y ACORD, distribuyen hornillos eficientes , herramientas para el cultivo y plantas de semillero, y proporcionan empleos temporales para ayudar a las personas a recuperar sus medios de vida. También han llevado a cabo un análisis de las necesidades de protección basado en el género y diseñado y realizado actividades para reducir la vulnerabilidad y prevenir la violencia de género entre los refugiados y las comunidades de acogida. </p> <h3>Actúa ahora</h3> <p><a href="http://www.oxfam.org/en/emergencies/southsudan" rel="nofollow"><strong>Por favor, haz un donativo para esta emergencia. Tu ayuda es vital.</strong></a></p> <h3>Más información</h3> <p><strong>Echa un vistazo a las fotos de los partidos de fútbol que se han organizado en Somalia via<a href="https://www.facebook.com/media/set/?set=a.657429914346476.1073741825.138966929526113&amp;type=1" target="_blank" rel="nofollow"> Africans Act 4 Africa</a></strong></p> <p><strong>Descárgate el informe: <a href="http://www.oxfam.org/en/policy/south-sudan-food-crisis-loaded-guns-empty-stomachs" rel="nofollow">Loaded Guns and Empty Stomachs. Fixing a food crisis and preventing a catastrophe in South Sudan</a></strong></p></div><div class="field field-name-title"><h2>Fútbol por la paz: la fiebre del Mundial rompe barreras en Uganda</h2></div><ul class="links inline"><li class="translation_en first"><a href="http://l.blogs.oxfam/en/blogs/14-06-23-world-cup-south-sudan-refugees-football-peace" title="Football for peace: World Cup fever helps bridge barriers for South Sudanese refugees" class="translation-link" xml:lang="en">English</a></li> <li class="translation_fr last"><a href="http://l.blogs.oxfam/fr/blogs/14-06-25-coupe-monde-refugies-sud-soudanais-foot-paix-clivages" title="Comment des réfugiés sud-soudanais font du foot un instrument de paix, au-delà des clivages" class="translation-link" xml:lang="fr">Français</a></li> </ul> Thu, 26 Jun 2014 11:11:24 +0000 Dorah Ntunga 10707 at http://l.blogs.oxfam http://l.blogs.oxfam/en/node/10707#comments Sin tiempo de descuento para África http://l.blogs.oxfam/en/node/10703 <div class="field field-name-body"><p>Alrededor de 3.200 millones de personas seguirán por televisión el campeonato mundial que reúne en Brasil a los futbolistas más famosos de todo el mundo. Así, millones de hombres, mujeres, niños y niñas de toda África verán el mundial pegados a la televisión, mientras los más jóvenes sueñan, ilusionados, con ser estrellas de fútbol. </p> <p>Para muchos de ellos, el Mundial de Brasil 2014 es una vía de escape momentánea de los conflictos en los que viven sumidos. Cuando el campeonato acabe, muy lejos de las cámaras de televisión, millones volverán a enfrentarse a la cruda realidad. Estos son los niños y niñas víctimas de las crisis olvidadas en el mundo. </p> <p>Brasil ha contratado a 170.000 personas para garantizar la seguridad de los 500.000 seguidores que han acudido a celebrar las victorias de sus selecciones: casi cinco veces el número de efectivos para el mantenimiento de la paz que Naciones Unidas ha desplegado en los conflictos de Sudán del Sur, Sudán y la República Centroafricana para proteger a la población civil. </p> <p><strong>En el país más joven del mundo, Sudán del Sur, miles de personas han muerto y <a href="http://www.oxfam.org/es/emergencies/crisis-sudandelsur" target="_blank" rel="nofollow">1,5 millones de han visto obligadas a huir para salvar sus vidas</a></strong>: casi el triple del número de fanes presentes en el mundial de fútbol. También en este país, 7 millones de personas carecen de alimentos suficientes para comer, mientras otros <strong>3 millones se encuentran en situación de crisis en Somalia, 2,5 millones en la <a href="http://www.oxfam.org/es/emergencies/conflicto-en-la-rep%C3%BAblica-centroafricana" rel="nofollow">República Centroafricana</a> y más de 6 millones en Sudán.</strong> Juntas suman más personas que los habitantes de los Países Bajos (incluido su jugador estrella: Van Persie). </p> <h3>Crisis diferentes pero con un origen en común: la violencia</h3> <p>Estos conflictos son una de las principales causas por las que estas personas carecen de alimentos suficientes para comer. Naciones Unidas estima que <strong>se necesitan 2.200 millones de dólares para evitar que los habitantes de Sudán del Sur, Sudán, Somalia y la República Centroafricana padezcan hambre e inanición.</strong> Entre hoteles, bocadillos, etc., los seguidores presentes en Brasil gastarán hasta 3.200 millones de dólares durante el mundial. Así, resulta inverosímil creer que<strong><a href="http://www.oxfam.org/es/node/37214" rel="nofollow"> los líderes mundiales sean incapaces de encontrar fondos suficientes</a></strong> para ayudar a las víctimas de estas crisis.</p> <p>Es necesario poner fin a estos conflictos para que las personas puedan regresar a sus hogares y reconstruir sus vidas. Los conflictos no estallan de un día para otro. El Consejo de Paz y Seguridad de la Unión Africana cuenta con medidas para advertir de un posible conflicto. Si se puede identificar también se puede evitar. Pero el Consejo de Paz y Seguridad, a menudo hace vagas declaraciones<a href="http://www.au.int/en/content/high-level-retreat-theme-silencing-guns-africa-building-roadmap-conflict-free-continent-durb" target="_blank" rel="nofollow"></a> en lugar de tomar medidas enérgicas e intervenir. <strong><a href="http://www.au.int/en/content/high-level-retreat-theme-silencing-guns-africa-building-roadmap-conflict-free-continent-durb" target="_blank" rel="nofollow">La Unión Africana debe emprender acciones valientes</a></strong> para acabar con los enfrentamientos, como a menudo prometen que harán.</p> <h3>La sociedad civil se ha movilizado</h3> <p>Las ciudadanas y ciudadanos africanos están dispuestos a participar y no quedarse de brazos cruzados. A pesar de los combates que comenzaron hace ya seis meses en Sudán del Sur, muchas personas se han desvivido por ayudar a otras, sin importar su etnia. <strong>Catorce líderes africanos <a href="http://www.oxfam.org/en/pressroom/reactions/african-leaders-demand-immediate-end-south-sudan-violence" rel="nofollow">han exigido</a> públicamente al presidente, Salva Kiir, y al vice-presidente, Riek Machar, que acaben con el derramamiento de sangre.</strong> En Somalia, organizaciones de la sociedad civil han advertido de que las personas viven muy por debajo de unas condiciones de vida aceptables. Y Africans Act 4 Africa, con el objetivo de sensibilizar acerca de estas crisis, ha organizado hoy partidos de fútbol por toda África como gesto de solidaridad con sus hermanos y hermanas de Sudán del Sur, Sudán, Somalia y la República Centroafricana. El fútbol es un idioma universal, así que todos podemos disfrutar de la Copa Mundial y, al mismo tiempo, mostrar nuestra solidaridad con quienes más lo necesitan.  </p> <h3>Evitar una hambruna en la región es aún posible</h3> <p>Hace tres años, la comunidad internacional fue incapaz de evitar que el hambre asolara <strong><a href="http://www.oxfam.org/es/emergencies/crisis-alimentaria-cuerno-de-africa" rel="nofollow">el Cuerno de África</a></strong>. Más tarde, la comisaria europea de Cooperación Internacional, Kristalina Georgieva, afirmó que "en demasiadas ocasiones, la respuesta necesaria solo llega cuando la crisis ya es demasiado grave y ocupa los principales titulares". Así que mientras vemos los goles repetidos en televisión una y otra vez, debemos pararnos un momento a pensar en quienes no están ahora en el foco de atención. </p> <p>No es demasiado tarde para evitar una hambruna en Sudán del Sur o para evitar que los conflictos en Sudán, Somalia y la República Centroafricana se agraven. <strong>Podemos contribuir a salvar vidas presionando a los líderes mundiales para que otorguen a estos conflictos la importancia que les corresponde y proporcionen ayuda a las personas que más lo necesitan. </strong></p> <p>Todos sabemos que para esto no hay tiempo de descuento. La Unión Africana y la comunidad internacional deben dejar el banquillo y meterse en este partido crucial. Ahora.</p></div><div class="field field-name-title"><h2>Sin tiempo de descuento para África</h2></div><ul class="links inline"><li class="translation_en first"><a href="http://l.blogs.oxfam/en/blogs/14-06-23-world-get-off-bench-resolving-conflict-africa" title="World needs to get off the bench and get in the game on resolving conflict in Africa" class="translation-link" xml:lang="en">English</a></li> <li class="translation_fr last"><a href="http://l.blogs.oxfam/fr/blogs/14-06-23-conflits-afrique-prolongations" title="Conflits en Afrique : pas question de jouer les prolongations" class="translation-link" xml:lang="fr">Français</a></li> </ul> Sun, 22 Jun 2014 23:01:00 +0000 Winnie Byanyima 10703 at http://l.blogs.oxfam http://l.blogs.oxfam/en/node/10703#comments Jóvenes refugiados en Uganda: la esperanza de Sudán del Sur http://l.blogs.oxfam/en/node/10695 <div class="field field-name-body"><p>Un joven desgarbado, vestido con unos pantalones cortos raídos y unas sandalias negras adornadas con corazones de plástico rosas, emerge de una choza de hierba y camina hacia mí. En un inglés perfecto, Jacob me explica cómo ha acabado viviendo en este remoto asentamiento de refugiados, <strong>uno de la veintena de campos que han surgido en mitad del bosque a lo largo de la frontera de Uganda con Sudán del Sur</strong>. Hace 18 meses era uno de los pocos jóvenes privilegiados de Sudán del Sur que podía cursar secundaria en Kampala, la capital de Uganda. Pero entonces, hace apenas unos meses, recibió una llamada que cambió su vida.  El padre de Jacob le telefoneó para decirle que la tienda de su familia en Sudán del Sur había sido saqueada y destrozada. Ante el creciente conflicto entre las distintas facciones del partido gobernante, él y otros nueve miembros de su familia habían decidido huir a Uganda. No habría más dinero con el que pagar sus estudios. Jacob y su hermana mayor podrían acabar lo que quedaba de curso pero, después, deberían dejar la escuela, la ciudad y a sus amigos para ir a vivir con su familia a un campo de refugiados.</p> <p>Al escuchar la historia de Jacob se apoderó de mí un fuerte sentimiento de tristeza y la sensación de estar viviendo un déjà vu. Hace casi una década me mudé a Uganda para trabajar con personas refugiadas que vivían en asentamientos como este. Mi trabajo consistía en entrevistar a cientos de sursudaneses y sursudanesas sobre su situación. Me explicaron, por ejemplo, que las desesperadas condiciones de vida en los campos llevaron a muchos padres a tomar la difícil decisión de concertar matrimonios para sus jóvenes hijas. Con la dote de la novia que la familia del novio "pagaba", podían comprar alimentos o pagar las facturas sanitarias o las tasas de la escuela de los hijos más pequeños.</p> <p>Mientras Jacob me contaba la historia de su hermana Juliana, sentí cómo se me formaba un nudo en el estómago. A pesar de vivir en un país donde el nivel de analfabetismo entre las mujeres había sido durante mucho tiempo tremendamente alto, su padre le había animado a retrasar el matrimonio hasta acabar la escuela secundaria. Ahora, solo era cuestión de tiempo que el viejo patrón volviera a repetirse en Juliana y otras tantas chicas como ella.</p> <h3>La crisis de Sudán del Sur en contexto</h3> <p><strong><a href="http://www.un.org/es/peacekeeping/missions/unmiss/background.shtml" target="_blank" rel="nofollow">El acuerdo de paz para Sudán de 2005</a></strong> acabó con más de dos décadas de guerra civil, allanando el camino para que Sudán del Sur obtuviese la independencia y cientos de miles de refugiados pudieran volver a sus casas. Día tras día escuchaba los gritos emocionados de las mujeres al ver cómo los enormes camiones blancos de Naciones Unidas abandonaban los campos y una nerviosa pero contenta población refugiada regresaba a sus hogares. Ahora, apenas unos años después de que llegara la paz, muchas de esas mismas personas llenas de esperanza, como otras miles y miles más, se han vuelto a ver obligadas a abandonar sus casas debido a la violencia que asola Sudán del Sur. Con <strong>un millón y medio de sursudaneses y sursudanesas desplazados y más de cuatro millones de personas en necesidad urgente de ayuda</strong>, es fácil perder la esperanza. Pero no debemos hacerlo.</p> <p>En 2007, en Sudán del Sur una adolescente tenía más posibilidades de morir durante el parto que de graduarse en la escuela secundaria. Desde entonces, y gracias a los esfuerzos de millones de profesionales de la salud y la educación, así como, también, al apoyo de la ciudadanía y una comunidad internacional comprometida, estas probabilidades habían comenzado a cambiar.</p> <p>Ahora, gran parte de estos esfuerzos por impulsar un desarrollo transformador se han desviado, comprensiblemente, a satisfacer las necesidades de ayuda humanitaria más urgentes. Pero aún no es demasiado tarde para evitar que estos logros alcanzados con duro esfuerzo se malogren. Lo primero y lo más importante que debemos hacer es apoyar el desarrollo en aquellas áreas de Sudán del Sur donde esto sea posible. Sin embargo, con el creciente número de personas desplazadas por toda la región –<strong>cada siete minutos una persona cruza la frontera para refugiarse en Uganda</strong>–, también debemos invertir en las decenas de miles de prometedores jóvenes como Jacob y Juliana que vivirán fuera de su país durante los próximos años. Entre tan gran sufrimiento humano, es complicado hacer las cosas mejor, pero hay oportunidades y debemos aprovecharlas. Las personas como Jacob que hablan de unidad nacional y rechazan la lucha por dividir al país en torno a intereses tribales, son la mejor esperanza de futuro para Sudán del Sur. Si actuamos ahora para proporcionarle a él y otras personas jóvenes la oportunidad de estudiar, formarse o ganar algo de dinero para mantener a sus familias, podemos evitar que esta nueva generación caiga en las garras de un matrimonio prematuro, el alcoholismo o una vida sumida en el conflicto. Si invertimos ahora en programas para la reconciliación y la construcción de la paz, podemos unir a las comunidades de una vez por todas. De lo contrario, cualquier paz será efímera y los niños y niñas como Jacob no podrán aprovechar todo su potencial para hacer de Sudán del Sur un país mejor para todos sus ciudadanos y ciudadanas.  <em>Para proteger su privacidad, hemos cambiado los nombres de las personas cuyas historias te contamos.</em></p> <p></p> <h3>Actúa ahora</h3> <p><a href="http://www.oxfam.org/en/emergencies/southsudan" rel="nofollow"><strong>Por favor, haz un donativo para esta emergencia. Tu ayuda es vital.</strong></a></p> <h3>Más información<strong></strong></h3> <p><strong>Descárgate el informe: <a href="http://www.oxfam.org/en/policy/south-sudan-food-crisis-loaded-guns-empty-stomachs" rel="nofollow">Loaded Guns and Empty Stomachs. Fixing a food crisis and preventing a catastrophe in South Sudan</a></strong></p></div><div class="field field-name-title"><h2>Jóvenes refugiados en Uganda: la esperanza de Sudán del Sur</h2></div><ul class="links inline"><li class="translation_en first"><a href="http://l.blogs.oxfam/en/blogs/14-06-20-south-sudan-young-refugees-uganda-hope-for-peace" title="South Sudan&#039;s young refugees in Uganda: a hope for peace" class="translation-link" xml:lang="en">English</a></li> <li class="translation_fr last"><a href="http://l.blogs.oxfam/fr/blogs/14-06-20-meilleur-espoir-paix-soudan-sud-jeunes-ouganda" title="Ils représentent le meilleur espoir de paix pour le Soudan du Sud : rencontre avec de jeunes réfugiés en Ouganda" class="translation-link" xml:lang="fr">Français</a></li> </ul> Thu, 19 Jun 2014 23:00:00 +0000 Noah Gottschalk 10695 at http://l.blogs.oxfam http://l.blogs.oxfam/en/node/10695#comments Infografía: El ABC de las crisis alimentarias http://l.blogs.oxfam/en/node/10697 <div class="field field-name-body"><p><strong>¿Alguna vez te has preguntado qué significa exactamente "inseguridad alimentaria"? Si es así, esta infografía te puede ser muy útil.</strong></p> <p>Hace poco, un amigo mío casi se mete en un lío con el Gobierno de los Estados Unidos. Al volver a casa tras unos meses trabajando en el ámbito humanitario en un país de Oriente Próximo, los funcionarios de inmigración del aeropuerto no pararon de hacerle preguntas sobre su trabajo.</p> <p>"Fue muy raro", me contó. "Por algún motivo, creían que era un guardia de seguridad armado. Hasta me preguntaron si llevaba pistola".</p> <p>"¿Por qué?", le pregunté. "Si tu trabajo consiste en garantizar que las familias no pasen hambre".</p> <p>"No lo sé", me contestó desconcertado. "Les dije que era especialista en seguridad alimentaria".</p> <p>Entonces lo vimos claro. Los funcionarios de inmigración oyeron la palabra "seguridad" y asumieron que significaba algo totalmente distinto. Y por confusiones como estas, desde Oxfam hemos creado esta infografía. Queremos explicar qué significan términos como "seguridad alimentaria" o "crisis alimentaria y de los medios de vida aguda": expresiones muy utilizadas por especialistas en el tema pero que pueden resultar un poco confusas para el resto.</p> <p>Por ejemplo,<strong> "seguridad alimentaria"</strong> no tiene nada que ver con vigilar la comida sino que se refiere a "cuando todas las personas tienen en todo momento acceso a suficientes alimentos nutritivos para satisfacer sus necesidades alimenticias a fin de llevar una vida activa y sana". Por el contrario, <strong>"inseguridad alimentaria"</strong> es "cuando las personas tienen dificultades para satisfacer sus necesidades básicas", por ejemplo, tienen problemas para conseguir suficiente agua potable o comer alimentos que les aporten una cantidad de calorías adecuada. A partir de ahí, la gravedad de una crisis alimentaria puede aumentar. En su punto más álgido se considera "hambruna".</p> <p>No se trata de conceptos abstractos. Aparecen en los titulares todos los días. Pongamos como ejemplo Sudán del Sur, donde el conflicto que comenzó a mediados de diciembre del pasado año ha obligado a más de un millón de personas a huir de sus casas. Como resultado, ahora mismo siete millones de personas están en riego de padecer inseguridad alimentaria. Se estima que para el mes de junio 1,25 millones de niños y niñas menores de 5 años necesitarán asistencia alimentaria. Desde <strong><a href="http://www.oxfam.org/es/emergencies/crisis-sudandelsur" target="_blank" rel="nofollow">Oxfam estamos dando respuesta a esta crisis</a></strong> proporcionando agua limpia, saneamiento, alimentos, dinero en efectivo y otros artículos básicos.</p> <p><strong>Cuando se trata de la lacra del hambre, comprender qué ocurre ya es una medida importante.</strong> Si sabemos con exactitud qué significa "inseguridad alimentaria" para las personas que la padecen, sentiremos una mayor necesidad de colaborar. Un concepto abstracto se materializa. Y eso es muy importante.</p> <p>Así que échale un vistazo a la infografía, cuéntanos qué opinas y ayúdanos a difundirlo.</p> <p></p> <p><em><a href="http://www.oxfamamerica.org/hunger" target="_blank" rel="nofollow">Publicado originalmente por <strong>Oxfam America</strong>.</a></em></p></div><div class="field field-name-title"><h2>Infografía: El ABC de las crisis alimentarias</h2></div><ul class="links inline"><li class="translation_fr first"><a href="http://l.blogs.oxfam/fr/blogs/14-06-03-insecurite-alimentaire-urgence-famine-infographie" title="Insécurité alimentaire, urgence, famine... Une infographie pour comprendre la réalité derrière ces termes" class="translation-link" xml:lang="fr">Français</a></li> <li class="translation_en last"><a href="http://l.blogs.oxfam/en/blogs/14-06-05-infographic-vocabulary-hunger-crises-explained" title="Infographic: The vocabulary of hunger crises, explained" class="translation-link" xml:lang="en">English</a></li> </ul> Thu, 19 Jun 2014 11:19:41 +0000 Anna Kramer 10697 at http://l.blogs.oxfam http://l.blogs.oxfam/en/node/10697#comments Sudán del Sur: la lucha de las mujeres por sobrevivir en una guerra de hombres http://l.blogs.oxfam/en/node/10683 <div class="field field-name-body"><p>Mary es dinka y Knyah es nuer, las dos etnias que hoy luchan por el poder en <a href="http://www.oxfam.org/es/emergencies/crisis-sudandelsur" rel="nofollow">Sudán del Sur</a>. A primera vista nada les une, pero tienen mucho en común. <strong>Ambas son mujeres que lidian solas por tirar adelante en una guerra liderada por hombres.</strong>Sudán del Sur, el país más joven del mundo, vive inmerso en un conflicto desde diciembre de 2013. Desde que estalló la violencia, la población civil es la que más sufre las consecuencias de los enfrentamientos armados entre las tropas que respaldan al presidente, Salva Kiir, de la etnia dinka, y los soldados leales al exvicepresidente, Riek Machar, de la etnia nuer. Ya hay más de un millón de desplazados y varios miles de muertos.</p> <p>En este conflicto, como en muchos otros, las mujeres se están llevando la peor parte. En las guerras juegan un papel primordial en el cuidado de la familia, ejerciendo un rol de protección y estabilidad. Con sus maridos muertos o en el frente, muchas de ellas, ahora, <strong>solas y con varios hijos e hijas a su cargo, se encargan de buscar y preparar la comida y el agua, de garantizar un techo para resguardarse</strong>, de cuidar de las personas mayores y de los pequeños.Pero, además, en situaciones de conflicto como la que está viviendo Sudán del Sud, las mujeres, sean de la etnia que sean, son usadas como arma de guerra, <strong>víctimas de violaciones, humillaciones y asesinatos</strong>. Así lo cuenta Edmund Yakani, de <a href="http://ceposs.org/" rel="nofollow">CEPO</a>, una organización sursudanesa defensora de los derechos civiles, que está documentando, entre otros temas, el impacto que tiene el conflicto entre las mujeres.</p> <p>Los dos bandos enfrentados son conscientes de su rol de cuidadoras y garantes de la estabilidad dentro de sus comunidades y, por eso, tal como cuenta Yakani, son atacadas sistemáticamente. Ellas, que son las principales encargadas de mantener la vida, se convierten, paradójicamente, en una de los principales víctimas de violencia y la muerte en una guerra dirigida por hombres.</p> <h3><strong>Mari Abrey: “Tuve a mi hijo bajo una lona de plástico”</strong></h3> <p>Tiene de 2 hijos y acaba de dar a luz a un bebé. Es dinka y vive refugiada en el campo de desplazados de Mingkaman.</p> <p>Mari Abrey llegó embarazada de 8 meses al campo de desplazados de Mingkaman, el más grande de Sudán del Sur donde cada día pueden llegar hasta 1.000 personas. Venía de la ciudad de Bor, donde milicias de la etnia nuer atacaron a los dinka. Los días previos a su llegada a este lugar fueron un calvario. Con su marido y sus dos hijos, escaparon de su casa una noche en la que varios hombres armados entraron en la ciudad. Ella tuvo que correr temiendo por sus vidas y por la del bebé que estaba esperando. <strong>Permanecieron escondidos en el Nilo durante tres días, hasta que consiguieron ponerse a salvo en este descampado de Mingkaman</strong>, donde los recién llegados se instalan como pueden a la orilla del río, improvisando frágiles refugios temporales con troncos encontrados en los alrededores y plásticos que les dan las ONG. Dar a luz aquí, bajo una lona, fue otro suplicio. Era un día lluvioso del mes de abril y el viento soplaba muy fuerte. Cuenta que fue tan difícil que acabó enfermando. Ahora, Mary está preocupada por el futuro: “No sé lo que va a ser lo siguiente en mi vida. A pesar de que mi marido está conmigo, no puede hacer nada para mantenernos. Dependemos de las agencias humanitarias. Lo perdimos todo cuando vinimos: las cabras, las vacas, el refugio y nuestras pertenencias”. Mirando a su hijo recién nacido, lamenta no poder tener los recursos para criarlo. “Si la guerra terminara, podría ir a la escuela y labrarse un futuro”, sueña.</p> <h3><strong>Mary Bol: “Las mujeres nos ayudamos entre nosotras”</strong></h3> <p>Viuda y con 6 hijos a su cargo. Es dinka y vive refugiada en el campo de desplazados de Mingkaman.</p> <p>Mary ya era viuda cuando estalló la violencia en diciembre de 2013. Su marido murió en 1991, durante la guerra que enfrentaba Sudán del Sur con Sudán, su vecino del norte. Ya conoce el sufrimiento que suponen las guerras pero la de ahora es una guerra civil, una guerra fratricida. “Las milicias nuer atacaron a los dinka que vivían en mi ciudad, Bor”, explica esta mujer que huyó con su familia política y sus 6 hijos. Estuvieron varios días escondidos en una isla del Nilo, durante los cuales murieron varios de sus familiares. <strong>Relata que tuvieron que comer hojas porque no había otra forma de alimentarse.</strong> En el campo de Mingkaman está segura y recibe comida de las agencias humanitarias, pero las condiciones de vida son muy precarias. Antes del conflicto, en esta localidad vivían 7.000 personas y ahora ya son más de 100.000 y cuesta atenderlos a todos. Por suerte, Mary cuenta con la solidaridad de sus vecinas, de las otras mujeres del campo. A veces, si una no tiene suficiente comida o les falta algún utensilio para cocinar, se lo pide prestado a otra y, así, crean un vínculo que les ayuda a seguir adelante. Los habitantes originarios del lugar también ayudan a los recién llegados con ropa o alimentos. A pesar de todo, cuenta imaginarse un futuro: “Antes podía mantenerme yo misma, pero aquí no puedo hacer nada. Solía limpiar oficinas en Bor. Además tenía un terreno donde podía cultivar a la orilla del río y era una fuente de ingresos para mi familia”, cuenta con resignación.</p> <h3><strong>Knyah Neulak: “El futuro de este lugar es un cementerio”</strong></h3> <p>Tiene 5 hijos. Es nuer y hace 4 meses que huyó de su casa en la capital, Juba, para refugiarse en el recinto de Naciones Unidas en la ciudad.</p> <p>Cuando Sudán del Sur consiguió la independencia, personas de todas las partes del país emigraron a la capital, Juba, guiados por las promesas de trabajo y futuro. Allí, los nuer como Knyah convivían pacíficamente con el resto de etnias, unidos por la ilusión de construir una nación próspera y en paz. “Antes vivíamos bien y no teníamos problemas con los vecinos, pero en diciembre los dinkas leales a Salva Kiir empezaron a matar a los nuers. “No importaba si eran mujeres, jóvenes, gente mayor o niños” relata en tono de denuncia. Frente estos ataques, con su marido y sus 5 hijos huyeron corriendo de su casa y se refugiaron en el recinto que tiene la ONU en la ciudad “donde nos habían dicho que estaríamos a salvo”. “Nos acogieron bien, nos dieron esterillas y mantas para dormir y plásticos para construirnos una vivienda. Pero yo no quiero vivir aquí siempre”, se lamenta mientras señala el mar de tiendas improvisadas con troncos y forradas con plástico que la rodean. Entre tienda y tienda apenas hay unos centímetros de separación y cuando llueve buena parte el campamento queda inundado. Organizaciones internacionales han denunciado en numerosas ocasiones el hacinamiento y la falta de servicios en los recintos que tiene la ONU repartidos por el país, que no estaban preparados para acoger a personas. “Aquí no hay ni un sitio para que los niños jueguen a futbol. Tampoco hay escuelas. Nuestros hijos serán una generación perdida”, concluye. Por si fuera poco, los habitantes de este campo no pueden salir porque su vida corre peligro: “Si sales a comprar algo y descubren que eres nuer, puede que te maten”, asegura esta mujer que no ha podido regresar a su casa desde que llegó hace 4 meses. <strong>“Las ONG nos dan lentejas, arroz, aceite y sal. No me quejo, es mejor esto que nada, pero necesitamos más diversidad. Además, no tenemos dinero ni una forma para obtener ingresos. El futuro de este lugar es un cementerio”</strong>, sentencia.</p> <h3><strong>Nyawer Gatwech: “No sé cómo vamos a salir adelante”</strong></h3> <p>Perdió uno de sus tres hijos durante los ataques en Juba y se refugió en el recinto de la ONU en la ciudad. Recientemente le mataron el marido.</p> <p>“Primero oímos unos disparos, luego fueron bombas. Teníamos mucho miedo. Entonces, un tanque pasó por encima de nuestra casa y mató a uno de mis hijos”, relata Nyawer con la mirada perdida desde su tienda de plástico. Ella fue una de las muchas personas de la etnia nuer que, en la ciudad de Juba, vieron cómo grupos de soldados dinka entraban en sus barrios a matarles. Aterrorizada logró escapar con dos de sus hijos y con su marido. “La gente nos decía que en el recinto de la ONU estaríamos seguros, pero tardamos días en encontrarlo, escondiéndonos donde pudimos. Cuando llegamos fue un alivio, pero ahora ya no nos sentimos seguros aquí tampoco porque nos han dicho que han atacado los edificios de la ONU en otras ciudades”, relata Nyawer que está asustada y desorientada. Hacía 20 días que habían matado a su marido, cuando salió del recinto a buscar carbón para cocinar. <strong>En una sociedad como la sursudanesa, donde los hombres son los encargados de garantizar la supervivencia familiar, esta madre de dos hijos no sabe cómo va a sobrevivir. “Estoy sola y sin salida”</strong>, resume mientras enseña el vestido medio roto que lleva puesto: “Esto es lo único que conseguí llevarme. No tengo nada más”.</p></div><div class="field field-name-title"><h2>Sudán del Sur: la lucha de las mujeres por sobrevivir en una guerra de hombres</h2></div><ul class="links inline"><li class="translation_fr first last"><a href="http://l.blogs.oxfam/fr/blogs/14-06-06-soudan-du-sud-la-lutte-des-femmes-pour-survivre-dans-une-guerre-d%E2%80%99hommes" title="Soudan du Sud : la lutte des femmes pour survivre dans une guerre d’hommes" class="translation-link" xml:lang="fr">Français</a></li> </ul> Tue, 03 Jun 2014 09:50:41 +0000 Julia Serramitjana 10683 at http://l.blogs.oxfam http://l.blogs.oxfam/en/node/10683#comments Cinco lecciones de las mujeres de Sudán del Sur http://l.blogs.oxfam/en/node/10667 <div class="field field-name-body"><p>Hace unos días volví de Sudán del Sur, un país castigado por un conflicto desde hace casi medio año y que, tras el acuerdo de alto el fuego firmado hace unos días, debería abrir una brecha de esperanza para millones de <strong><a href="http://www.oxfam.org/es/emergencies/crisis-sudandelsur" rel="nofollow">personas que lo están sufriendo</a></strong>.</p> <p>Durante la anterior guerra civil, las mujeres se unieron a través de las fronteras para abogar por la paz y tuvieron un <strong>rol esencial en tanto que agentes del cambio</strong>.</p> <p>Las mujeres que conocí allí contaban historias durísimas. Historias difíciles de escuchar.  Mi compañera Laura Hurtado ya contaba hace un tiempo<strong> <a href="http://blogs.20minutos.es/mas-de-la-mitad/2013/07/09/sudan-del-sur-ser-mujer-en-un-pais-nuevo/" rel="nofollow">las enormes dificultades</a></strong> a las que tienen que enfrentarse en este país. Y eso que todavía no había empezado la guerra.</p> <p>Admiro a esas mujeres que, en situaciones de conflicto y vulnerabilidad, logran transformar el dolor y el sufrimiento en coraje y valentía para poder seguir adelante. Con la resiliencia como bandera, me sorprende la admirable capacidad que tienen para sobreponerse a largos períodos de dolor emocional y situaciones adversas.</p> <p>Lo que vi allí me hizo tomar conciencia de esas dificultades, que son aún más apremiantes. Muchas han llegado a los campos de desplazados sin nada. Sus maridos están muertos o luchando en el frente.</p> <h3><strong>La vida en los campos de refugiados</strong></h3> <p>Con varios hijos e hijas a su cargo, se ven ahora obligadas a rehacer sus vidas en un campo de desplazados. Durante los días que estuve en uno de los campos de desplazados del país, Mingkaman, pude darme cuenta de cómo se convierten ahora en el principal motor de la supervivencia de sus familias.  <strong>Ellas son las que van a buscar la comida, la leña para el fuego, el agua, de racionar el sorgo y las lentejas.</strong> Las que se preocupan por encontrar un techo donde poder resguardar a  sus hijos e hijas de las lluvias. Observándolas, intentaba imaginarme la situación a la que hacen frente, físicamente agotadora y psicológicamente extenuante.</p> <p>El 84% de las mujeres de Sudán del Sur son analfabetas y la mayoría carece de conocimientos suficientes para incorporarse al mercado laboral, casi inexistente, lo que las hace depender de sus maridos, siendo todavía más dramática la situación de las miles de viudas que deja la guerra.  De ellas aprendí muchísimo.</p> <p>Admiré la necesidad de ser autosuficiente que manifestava Mary Bol, quizás la excepción a esa estadística, que me transmitía su frustración: “Antes podía mantenerme yo misma, pero aquí no puedo hacer nada. Solía limpiar oficinas en Bor. Además tenía un terreno donde podía cultivar a la orilla del río y era una fuente de ingresos para mi familia”, contaba con resignación.</p> <p>Siempre recordaré el atisbo de esperanza que transmitía Mary Abrey, <strong>una mujer que dio a luz a su tercer hijo bajo un techo de plástico </strong> y que, a pesar de todo, confiaba en que un día podría llegar a ofrecerle un futuro.</p> <p>Quedé impresionada por el ímpetu y la valentía de Matha, que había perdido a su marido y ahora debía ocuparse de sus 6 hijos y tenía graves problemas para poder alimentarles y se esforzaba día a día para poder tener una vida lo más normal posible.</p> <p>Y la serenidad de de Diing, que con 44 años y madre de 10 hijos, con un marido en el frente que, sola en Mingkaman, explicaba cómo, a pesar de todo, estaba segura que podría sobreponerse a todas las dificultades.</p> <p>Mujeres como Mary Bol, Mary Abrey, Matha o Diing son una parte vital del desarrollo del país.  Y lo que aprendí de todas ellas es que siempre hay que seguir luchando por un futuro mejor.   Son el ejemplo de cómo seguir adelante cuando todo es adverso.</p> <p><strong>Información relacionada:</strong></p> <p><strong><a href="http://www.oxfam.org/es/emergencies/crisis-sudandelsur" rel="nofollow">Crisis en Sudán del Sur. El trabajo de Oxfam</a></strong></p> <p><strong><a href="http://www.oxfam.org/es/emergencies/crisis-sudandelsur" rel="nofollow">Haz un donativo para la emergencia en Sudán del Sur</a></strong></p></div><div class="field field-name-title"><h2>Cinco lecciones de las mujeres de Sudán del Sur</h2></div> Wed, 14 May 2014 23:00:00 +0000 Julia Serramitjana 10667 at http://l.blogs.oxfam http://l.blogs.oxfam/en/node/10667#comments Huidos y olvidados: refugiados sursudaneses en Uganda http://l.blogs.oxfam/en/node/10618 <div class="field field-name-body"><p><em>Durante una visita a los centros de refugiados del sur de Sudán en el norte de Uganda, el corresponsal de prensa de Oxfam, Geno Teofilo informa sobre las urgentes necesidades humanitarias, incluyendo la necesidad de refugio para la próxima temporada de lluvias.</em></p> <p>La mayor parte del fin de semana pasado la pasé en campos de refugiados del norte de Uganda, donde buscan refugio las familias sursudanesas que han huido del conflicto que asola su joven país. Los refugiados continúan cruzando la frontera aunque, ahora, el éxodo no es tan masivo como antes. De acuerdo con distintas fuentes de Naciones Unidas y otras ONG, se estima que entre 50 y 150 personas refugiadas siguen llegando cada día al norte de Uganda.</p> <p>Algunas evitan los puestos fronterizos y entran por otras rutas. Desde que los combates comenzaron en Sudán del Sur, el número total de refugiados en Uganda ha ascendido a más de 69.000.</p> <h3>"Necesitamos refugio"</h3> <p>Ahora, la llegada de nuevos refugiados están siendo acogida y registrada paulatinamente. Sin embargo, las necesidades sobrepasan la capacidad existente. La mayor parte de los refugiados son mujeres, niños y niñas que precisan de una ayuda vital. Una viuda me decía: "Necesitamos refugio, alimentos, hospitales y escuelas".</p> <p>Lo más necesario es el refugio. Mientras quienes llegaron en diciembre han encontrado algún lugar donde refugiarse, los recién llegados no tienen más elección que dormir a la intemperie. Algunas organizaciones como Oxfam están suministrando agua potable a los campamentos, pero no es suficiente. Muchos de los conflictos en los campos de refugiados tienen lugar junto a los abarrotados puntos de abastecimiento de agua. La necesidad de letrinas y de un mejor sistema de saneamiento es aún mayor. Para la mayoría de los niños y niñas, la educación es inexistente. Y lo que también resulta alarmante es la falta de mosquiteras. No vi ninguna. Y aquí la malaria es una amenaza real.</p> <h3>Las lluvias traen enfermedades</h3> <p>Con la llegada de la época de lluvias el mes que viene, un saneamiento pobre, un brote de rubeola  y otro de meningitis (recientemente confirmado por el ministro de Sanidad de Uganda), se teme que la situación sanitaria se deteriore y se produzcan nuevos brotes de otras enfermedades. "Cuando lleguen las lluvias esto se convertirá en un perfecto caldo de cultivo para los mosquitos. Debemos tomarnos muy en serio el riesgo de malaria ", afirma George Okumu, miembro de la organización socia de Oxfam, ACROD, en la ciudad de Adjumani.</p> Este camión de Oxfam abastece de agua potable a la población del campo de refugiados de Rhino, en Uganda. Foto: Geno Teofilo/Oxfam <p>Ya se están distribuyendo algunas vacunas. El Gobierno de Uganda, las agencias de Naciones Unidas y las ONG ya están respondiendo. Pero, como a menudo sucede en estas situaciones, las necesidades son mayores que los recursos disponibles. La mayor parte de la ayuda destinada a responder a esta crisis está siendo enviada a Sudán del Sur donde, por supuesto, es muy necesaria. Pero también están todos los refugiados que han huido del país, y la comunidad internacional debe ser muy consciente de su existencia.</p> <p>Vi como una excavadora arrancaba matorrales en las afueras de Adjumani para hacer sitio para los próximos en llegar. Estos campos seguirán creciendo. Los principales donantes del mundo deben ser conscientes de que no se están cubriendo las necesidades más urgentes de estas personas. El Gobierno de Uganda y las comunidades de acogida han proporcionado a las familias refugiadas pequeños terrenos pero, sin un apoyo a largo plazo, se perderá cualquier oportunidad para que puedan salir adelante.</p> <h3>El trabajo de Oxfam</h3> <p>Desde Oxfam estamos respondiendo con un importante programa de abastecimiento de agua potable y distribuyendo hornillos  entre las familias más vulnerables. Pronto pondremos en marcha un programa de "dinero por trabajo" para la construcción de una carretera que proporcionará unos muy necesarios ingresos a muchas familias. Desde Oxfam también planeamos distribuir semillas y kits para el cultivo. También contamos con un pequeño laboratorio informático en uno de los campos en el que se enseña a utilizar los ordenadores e Internet.</p> <h3>Son supervivientes</h3> <p>Oxfam y sus organizaciones socias desearían hacer más para ayudar a estos refugiados en el norte de Uganda pero, desafortunadamente, está crisis no cuenta con los fondos necesarios. Nuestro objetivo es incrementar nuestros programas, pero solo lo conseguiremos si recibimos más apoyo. </p> <p>Estas familias que han huido de Sudán del Sur no son refugiados indefensos. Son personas capaces y con una gran capacidad de recuperación. Son supervivientes y no sólo de este conflicto, sino de la larga guerra que azotó Sudán durante décadas. Están viendo como las esperanzas puestas en su joven país se desvanecen por circunstancias que escapan a su control y por una comunidad internacional indiferente.</p> <p>Con todos los conflictos y desastres que afectan a otras partes del mundo, puede que las naciones más pudientes se hayan cansado de su papel de donantes. Pero estos refugiados sursudaneses también merecen ser ayudados. Merecen un apoyo que les permita vivir con salud y dignidad.</p> <h3>Más información</h3> <p><strong><a href="http://blogs.oxfam.org/es/blogs/14-02-14-sudan-del-sur-un-hilo-de-esperanza-entre-tanta-violencia">Sudán del Sur: un hilo de esperanza entre tanta violencia</a></strong></p> <p><strong>Fotos recientes de <a href="http://www.flickr.com/photos/oxfam/sets/72157639823772126/" rel="nofollow">la respuesta humanitaria de Oxfam a la crisis de Sudán del Sur</a></strong></p> <p>Por favor, <a href="http://www.oxfam.org/es/emergencies/crisis-sudandelsur" rel="nofollow">apoya nuestro trabajo humanitario en Sudán del Sur</a></p></div><div class="field field-name-title"><h2>Huidos y olvidados: refugiados sursudaneses en Uganda</h2></div><ul class="links inline"><li class="translation_fr first"><a href="http://l.blogs.oxfam/fr/blogs/14-02-27-refugies-ouganda-oublies-soudan-sud" title="Réfugiés en Ouganda : les oubliés du Soudan du Sud" class="translation-link" xml:lang="fr">Français</a></li> <li class="translation_en last"><a href="http://l.blogs.oxfam/en/blogs/14-02-25-south-sudanese-refugees-uganda-fleeing-and-forgotten" title="Fleeing and forgotten – South Sudanese refugees in Uganda" class="translation-link" xml:lang="en">English</a></li> </ul> Fri, 28 Feb 2014 08:33:30 +0000 Geno Teofilo 10618 at http://l.blogs.oxfam http://l.blogs.oxfam/en/node/10618#comments ¿Quién protegerá a la gente de Sudán del Sur? http://l.blogs.oxfam/en/node/10609 <div class="field field-name-body"><p>El martes por la mañana recibimos malas noticias desde Malakal. El equipo de Oxfam en la ciudad nos informó de que se habían producido intensos ataques militares en la capital del estado del Alto Nilo. Nuestros compañeros y compañeras, que trabajan promocionando la salud entre las personas que viven en el complejo de Naciones Unidas, tuvieron que refugiarse en los búnkeres de la base. Aún están esperando a que los combates disminuyan para ser, probablemente, evacuados.</p> <p>Más tarde, ese mismo día,  las fuerzas rebeldes afirmaron haber recuperado la ciudad, previamente bajo el control del Gobierno. El día anterior, se habían producido enfrentamientos, e incluso tiroteos, entre los habitantes nuer y dinka del campo. No importa cuál sea el enfrentamiento político detrás de este conflicto. Se trata de una caja de Pandora que se ha abierto y que será difícil volver a cerrar. Los habitantes de Malakal tendrán que decidir si, dependiendo de quién tome el control de la ciudad, estarán relativamente a salvo o en grave peligro. Todo depende de su origen étnico –dinka o nuer– y de quién gane, el Gobierno o la oposición.</p> Farah Karimi en su visita a la UN House, Juba, Sudán del Sur. Foto: Petterik Wiggers/Oxfam <h3>La protección de los civiles debe ser la principal prioridad</h3> <p>Desde que la violencia estallara el pasado 15 de diciembre, cientos de miles de personas en todo el país han huido de sus casas dejando atrás sus tierras, su ganado y sus posesiones.</p> <p>La pregunta que no dejo de hacerme mientras viajo de camino al norte de Uganda es cuál será el destino de los hombres jóvenes nuer que vi en el campo para personas desplazadas de la ONU en Juba. Incluso en la capital del país, controlada por el Gobierno, sienten que sólo están más o menos seguros tras las verjas del complejo de Naciones Unidas. Creen que salir de él podría ser su fin.</p> <p>¿Y qué será de las miles de personas, tanto dinka como nuer, que se esconden por todo el país? Estas son las preguntas que deben hacerse los líderes de Sudán del Sur. La protección de los civiles debe ser la principal responsabilidad del Gobierno de un Estado. También los líderes de las fuerzas opositoras deben garantizar que las personas reciban protección en las áreas bajo su control. Estamos ante un país en el que la protección de los civiles se "subcontrata" a Naciones Unidas, pero sólo hasta donde los límites de sus instalaciones lleguen.</p> <p>Hablar con las personas refugiadas en el campo el otro día me entristeció enormemente. También sentí rabia por la aparente falta de responsabilidad de este Gobierno, así como de los grupos opositores. Creo que la comunidad internacional deberá tomar una decisión. Si ni el Gobierno ni la oposición pueden proporcionar la protección necesaria a la población, entonces deberá actuar, interponerse entre las dos partes y garantizar su seguridad  no sólo dentro de las instalaciones de Naciones Unidas, sino en todo el país, donde miles de personas desesperadas han sido abandonadas a su suerte</p> <p><em>Farah Karimi es la Directora Ejecutiva de <a href="http://www.oxfamnovib.nl/" target="_blank" rel="nofollow"><strong>Oxfam Novib</strong></a>. Actualmente se encuentra de viaje por Sudán del Sur y el norte de Uganda para evaluar las necesidades más inmediatas de la población víctima del conflicto. </em></p> <h3>Información relacionada</h3> <p><a href="http://www.oxfam.org/es/emergencies/crisis-sudandelsur" target="_blank" rel="nofollow"><strong>Apoya nuestra respuesta humanitaria en Sudán del Sur</strong></a></p></div><div class="field field-name-title"><h2>¿Quién protegerá a la gente de Sudán del Sur?</h2></div><ul class="links inline"><li class="translation_en first"><a href="http://l.blogs.oxfam/en/blogs/14-02-20-who-will-protect-people-south-sudan" title="Who will protect the people of South Sudan?" class="translation-link" xml:lang="en">English</a></li> <li class="translation_fr last"><a href="http://l.blogs.oxfam/fr/blogs/14-02-21-qui-assurera-la-protection-des-refugies-au-soudan-du-sud" title="Qui assurera la protection des refugiés au Soudan du Sud ?" class="translation-link" xml:lang="fr">Français</a></li> </ul> Fri, 21 Feb 2014 11:28:18 +0000 Farah Karimi 10609 at http://l.blogs.oxfam http://l.blogs.oxfam/en/node/10609#comments