Oxfam International Blogs - guerra http://l.blogs.oxfam/en/tags/guerra en Recuperar la fe en la humanidad: Europa tiene la responsabilidad de garantizar los derechos de los refugiados http://l.blogs.oxfam/en/node/27840 <div class="field field-name-body"><p>La negligencia mostrada por muchos Gobiernos europeos hacia miles de personas que han tenido que huir de sus hogares ha causado una oleada de indignación ciudadana. Sin embargo, parece que <strong>hemos tenido que ver la terrible fotografía de Aylan Kurdi para reaccionar</strong>. Es un escándalo inaceptable que dicha reacción haya llegado tras tanto tiempo y tantas muertes.</p> <p>Ahora tengo la sensación de que la gente ha recuperado el sentimiento de humanidad. En 1978 tuve que huir de la brutal dictadura de Idi Amin en Uganda para llegar al Reino Unido, un país con las puertas abiertas a personas como yo, una joven refugiada africana de 18 años que pudo quedarse.</p> <p>Mi historia podría haber acabado de forma totalmente distinta si las puertas de este refugio europeo se me hubieran cerrado hace 40 años. Por eso, este recuerdo se convierte ahora en un llamamiento. Hoy el mundo está viviendo una <strong>crisis migratoria global</strong>. Verla solamente desde la perspectiva de Europa significa ignorar la foto global. Según la <strong><a href="http://www.un.org/es/index.html" target="_blank" rel="nofollow">ONU</a></strong>, a finales de 2014, 59,5 millones de personas habían huido de sus hogares. La cifra más alta desde la II Guerra Mundial.</p> <p>En Oxfam somos testigos del terrible sufrimiento humano que, cada día, obliga a muchas personas a exiliarse, pues trabajamos en nueve de los 10 principales países de origen de los refugiados. Para nosotros, está claro que los conflictos son la principal causa de la emigración forzosa. La mayoría de los que llegan a Europa por mar huyen de la persecución o la guerra. Y, sin embargo, es posible evitar los conflictos. Deberíamos cuestionar a los líderes que los inician o prolongan, pero son incapaces o no quieren responsabilizarse de las consecuencias humanas de sus acciones.<strong>La financiación es clave </strong>para satisfacer las necesidades diarias de las personas que han huido. A corto plazo, esto implica dar fondos a programas de ayuda a los refugiados que necesitan financiación urgentemente. A largo plazo, es necesario abordar las causas subyacentes de los conflictos, la desigualdad, la pobreza y el cambio climático.</p> <p>Lograr un equilibrio es esencial puesto que, actualmente, los países más pobres, que acogen al 86% de la población refugiada mundial, están cargando con todo el peso de la crisis migratoria. La llegada de refugiados, que no representan ni el 1% de los más de 500 millones de habitantes de la UE, no supone amenaza alguna para las infraestructuras europeas. Mientras a principios de este año Europa se peleaba por el reasentamiento de 20.000 refugiados, Turquía acogía a más de millón y medio. En Líbano, los refugiados equivalen a una cuarta parte de la población. Por eso, pedimos a los países ricos que ofrezcan protección internacional al 5% de los refugiados sirios.</p> <p>Las personas que se ven obligadas a “desplazarse de manera forzosa” se han convertido en las protagonistas de la actual crisis migratoria. Pero esto no resta gravedad a la difícil situación de los emigrantes que ponen en riesgo sus vidas por motivos económicos, tratando de escapar de la pobreza o la desigualdad.</p> <p>Las políticas migratorias europeas <strong>deben anteponer las vidas de los migrantes y su protección</strong>, sin importar de dónde vengan o por qué motivo. Creemos que Europa tiene la responsabilidad de garantizar sus derechos y sus necesidades básicas. Lo que más me preocupa es el lenguaje antiinmigración que menosprecia el valor de la vida, convirtiendo a los migrantes en ciudadanos de segunda. Algo terrible debe de estar ocurriendo para que líderes y medios de comunicación se permitan hablar con desprecio de este atroz sufrimiento. Sin un sentimiento común de humanidad no es sorprendente que las intervenciones políticas sean tan vanas.</p> <p>En Oxfam creemos firmemente que todas las vidas humanas tienen igual valor y potencial. Ahora es el momento de<strong> mostrar solidaridad con la población migrante</strong>. Por eso pedimos a la sociedad que nos ayude a humanizar las voces de los migrantes que hay en todo el mundo. Debemos compartir sus historias, promover las campañas de las organizaciones humanitarias y de la sociedad, y mantenernos firmes ante cualquier afirmación que menosprecie la protección de vidas humanas.</p> <p>El sentimiento de humanidad que ansiamos, y que conozco por experiencia propia, no está fuera de nuestro alcance. No hay otra respuesta posible ante la trágica situación en la que se encuentran hoy tantos migrantes. Es necesario llevar <strong>paz y seguridad a sus países</strong> de origen, pero usar esto como excusa para cerrarles las puertas no es sino una muestra de cobardía.</p> <p><strong>Infórmate <a href="http://oxf.am/ZmmD" target="_blank" rel="nofollow">¿Ha aceptado tu país su “cuota justa” de refugiados sirios?</a></strong></p> <p>Originalmente publicado en <strong><a href="http://elpais.com/elpais/2015/10/05/opinion/1444053031_622612.html" target="_blank" rel="nofollow">El País</a></strong>.  </p></div><div class="field field-name-title"><h2>Recuperar la fe en la humanidad: Europa tiene la responsabilidad de garantizar los derechos de los refugiados</h2></div> Wed, 07 Oct 2015 16:44:07 +0000 Winnie Byanyima 27840 at http://l.blogs.oxfam http://l.blogs.oxfam/en/node/27840#comments Sudán del Sur: la lucha de las mujeres por sobrevivir en una guerra de hombres http://l.blogs.oxfam/en/node/10683 <div class="field field-name-body"><p>Mary es dinka y Knyah es nuer, las dos etnias que hoy luchan por el poder en <a href="http://www.oxfam.org/es/emergencies/crisis-sudandelsur" rel="nofollow">Sudán del Sur</a>. A primera vista nada les une, pero tienen mucho en común. <strong>Ambas son mujeres que lidian solas por tirar adelante en una guerra liderada por hombres.</strong>Sudán del Sur, el país más joven del mundo, vive inmerso en un conflicto desde diciembre de 2013. Desde que estalló la violencia, la población civil es la que más sufre las consecuencias de los enfrentamientos armados entre las tropas que respaldan al presidente, Salva Kiir, de la etnia dinka, y los soldados leales al exvicepresidente, Riek Machar, de la etnia nuer. Ya hay más de un millón de desplazados y varios miles de muertos.</p> <p>En este conflicto, como en muchos otros, las mujeres se están llevando la peor parte. En las guerras juegan un papel primordial en el cuidado de la familia, ejerciendo un rol de protección y estabilidad. Con sus maridos muertos o en el frente, muchas de ellas, ahora, <strong>solas y con varios hijos e hijas a su cargo, se encargan de buscar y preparar la comida y el agua, de garantizar un techo para resguardarse</strong>, de cuidar de las personas mayores y de los pequeños.Pero, además, en situaciones de conflicto como la que está viviendo Sudán del Sud, las mujeres, sean de la etnia que sean, son usadas como arma de guerra, <strong>víctimas de violaciones, humillaciones y asesinatos</strong>. Así lo cuenta Edmund Yakani, de <a href="http://ceposs.org/" rel="nofollow">CEPO</a>, una organización sursudanesa defensora de los derechos civiles, que está documentando, entre otros temas, el impacto que tiene el conflicto entre las mujeres.</p> <p>Los dos bandos enfrentados son conscientes de su rol de cuidadoras y garantes de la estabilidad dentro de sus comunidades y, por eso, tal como cuenta Yakani, son atacadas sistemáticamente. Ellas, que son las principales encargadas de mantener la vida, se convierten, paradójicamente, en una de los principales víctimas de violencia y la muerte en una guerra dirigida por hombres.</p> <h3><strong>Mari Abrey: “Tuve a mi hijo bajo una lona de plástico”</strong></h3> <p>Tiene de 2 hijos y acaba de dar a luz a un bebé. Es dinka y vive refugiada en el campo de desplazados de Mingkaman.</p> <p>Mari Abrey llegó embarazada de 8 meses al campo de desplazados de Mingkaman, el más grande de Sudán del Sur donde cada día pueden llegar hasta 1.000 personas. Venía de la ciudad de Bor, donde milicias de la etnia nuer atacaron a los dinka. Los días previos a su llegada a este lugar fueron un calvario. Con su marido y sus dos hijos, escaparon de su casa una noche en la que varios hombres armados entraron en la ciudad. Ella tuvo que correr temiendo por sus vidas y por la del bebé que estaba esperando. <strong>Permanecieron escondidos en el Nilo durante tres días, hasta que consiguieron ponerse a salvo en este descampado de Mingkaman</strong>, donde los recién llegados se instalan como pueden a la orilla del río, improvisando frágiles refugios temporales con troncos encontrados en los alrededores y plásticos que les dan las ONG. Dar a luz aquí, bajo una lona, fue otro suplicio. Era un día lluvioso del mes de abril y el viento soplaba muy fuerte. Cuenta que fue tan difícil que acabó enfermando. Ahora, Mary está preocupada por el futuro: “No sé lo que va a ser lo siguiente en mi vida. A pesar de que mi marido está conmigo, no puede hacer nada para mantenernos. Dependemos de las agencias humanitarias. Lo perdimos todo cuando vinimos: las cabras, las vacas, el refugio y nuestras pertenencias”. Mirando a su hijo recién nacido, lamenta no poder tener los recursos para criarlo. “Si la guerra terminara, podría ir a la escuela y labrarse un futuro”, sueña.</p> <h3><strong>Mary Bol: “Las mujeres nos ayudamos entre nosotras”</strong></h3> <p>Viuda y con 6 hijos a su cargo. Es dinka y vive refugiada en el campo de desplazados de Mingkaman.</p> <p>Mary ya era viuda cuando estalló la violencia en diciembre de 2013. Su marido murió en 1991, durante la guerra que enfrentaba Sudán del Sur con Sudán, su vecino del norte. Ya conoce el sufrimiento que suponen las guerras pero la de ahora es una guerra civil, una guerra fratricida. “Las milicias nuer atacaron a los dinka que vivían en mi ciudad, Bor”, explica esta mujer que huyó con su familia política y sus 6 hijos. Estuvieron varios días escondidos en una isla del Nilo, durante los cuales murieron varios de sus familiares. <strong>Relata que tuvieron que comer hojas porque no había otra forma de alimentarse.</strong> En el campo de Mingkaman está segura y recibe comida de las agencias humanitarias, pero las condiciones de vida son muy precarias. Antes del conflicto, en esta localidad vivían 7.000 personas y ahora ya son más de 100.000 y cuesta atenderlos a todos. Por suerte, Mary cuenta con la solidaridad de sus vecinas, de las otras mujeres del campo. A veces, si una no tiene suficiente comida o les falta algún utensilio para cocinar, se lo pide prestado a otra y, así, crean un vínculo que les ayuda a seguir adelante. Los habitantes originarios del lugar también ayudan a los recién llegados con ropa o alimentos. A pesar de todo, cuenta imaginarse un futuro: “Antes podía mantenerme yo misma, pero aquí no puedo hacer nada. Solía limpiar oficinas en Bor. Además tenía un terreno donde podía cultivar a la orilla del río y era una fuente de ingresos para mi familia”, cuenta con resignación.</p> <h3><strong>Knyah Neulak: “El futuro de este lugar es un cementerio”</strong></h3> <p>Tiene 5 hijos. Es nuer y hace 4 meses que huyó de su casa en la capital, Juba, para refugiarse en el recinto de Naciones Unidas en la ciudad.</p> <p>Cuando Sudán del Sur consiguió la independencia, personas de todas las partes del país emigraron a la capital, Juba, guiados por las promesas de trabajo y futuro. Allí, los nuer como Knyah convivían pacíficamente con el resto de etnias, unidos por la ilusión de construir una nación próspera y en paz. “Antes vivíamos bien y no teníamos problemas con los vecinos, pero en diciembre los dinkas leales a Salva Kiir empezaron a matar a los nuers. “No importaba si eran mujeres, jóvenes, gente mayor o niños” relata en tono de denuncia. Frente estos ataques, con su marido y sus 5 hijos huyeron corriendo de su casa y se refugiaron en el recinto que tiene la ONU en la ciudad “donde nos habían dicho que estaríamos a salvo”. “Nos acogieron bien, nos dieron esterillas y mantas para dormir y plásticos para construirnos una vivienda. Pero yo no quiero vivir aquí siempre”, se lamenta mientras señala el mar de tiendas improvisadas con troncos y forradas con plástico que la rodean. Entre tienda y tienda apenas hay unos centímetros de separación y cuando llueve buena parte el campamento queda inundado. Organizaciones internacionales han denunciado en numerosas ocasiones el hacinamiento y la falta de servicios en los recintos que tiene la ONU repartidos por el país, que no estaban preparados para acoger a personas. “Aquí no hay ni un sitio para que los niños jueguen a futbol. Tampoco hay escuelas. Nuestros hijos serán una generación perdida”, concluye. Por si fuera poco, los habitantes de este campo no pueden salir porque su vida corre peligro: “Si sales a comprar algo y descubren que eres nuer, puede que te maten”, asegura esta mujer que no ha podido regresar a su casa desde que llegó hace 4 meses. <strong>“Las ONG nos dan lentejas, arroz, aceite y sal. No me quejo, es mejor esto que nada, pero necesitamos más diversidad. Además, no tenemos dinero ni una forma para obtener ingresos. El futuro de este lugar es un cementerio”</strong>, sentencia.</p> <h3><strong>Nyawer Gatwech: “No sé cómo vamos a salir adelante”</strong></h3> <p>Perdió uno de sus tres hijos durante los ataques en Juba y se refugió en el recinto de la ONU en la ciudad. Recientemente le mataron el marido.</p> <p>“Primero oímos unos disparos, luego fueron bombas. Teníamos mucho miedo. Entonces, un tanque pasó por encima de nuestra casa y mató a uno de mis hijos”, relata Nyawer con la mirada perdida desde su tienda de plástico. Ella fue una de las muchas personas de la etnia nuer que, en la ciudad de Juba, vieron cómo grupos de soldados dinka entraban en sus barrios a matarles. Aterrorizada logró escapar con dos de sus hijos y con su marido. “La gente nos decía que en el recinto de la ONU estaríamos seguros, pero tardamos días en encontrarlo, escondiéndonos donde pudimos. Cuando llegamos fue un alivio, pero ahora ya no nos sentimos seguros aquí tampoco porque nos han dicho que han atacado los edificios de la ONU en otras ciudades”, relata Nyawer que está asustada y desorientada. Hacía 20 días que habían matado a su marido, cuando salió del recinto a buscar carbón para cocinar. <strong>En una sociedad como la sursudanesa, donde los hombres son los encargados de garantizar la supervivencia familiar, esta madre de dos hijos no sabe cómo va a sobrevivir. “Estoy sola y sin salida”</strong>, resume mientras enseña el vestido medio roto que lleva puesto: “Esto es lo único que conseguí llevarme. No tengo nada más”.</p></div><div class="field field-name-title"><h2>Sudán del Sur: la lucha de las mujeres por sobrevivir en una guerra de hombres</h2></div><ul class="links inline"><li class="translation_fr first last"><a href="http://l.blogs.oxfam/fr/blogs/14-06-06-soudan-du-sud-la-lutte-des-femmes-pour-survivre-dans-une-guerre-d%E2%80%99hommes" title="Soudan du Sud : la lutte des femmes pour survivre dans une guerre d’hommes" class="translation-link" xml:lang="fr">Français</a></li> </ul> Tue, 03 Jun 2014 09:50:41 +0000 Julia Serramitjana 10683 at http://l.blogs.oxfam http://l.blogs.oxfam/en/node/10683#comments La lección de Deng Bol, refugiado sursudanés en Uganda http://l.blogs.oxfam/en/node/10592 <div class="field field-name-body"><p><strong>Cuando la semana pasada llegué a Arua y Adjumani me quedé realmente asombrado.</strong> </p> <p>Desde diciembre pasado, estos dos distritos en el norte de Uganda han acogido a más de <strong><a href="http://www.oxfam.org/es/emergencies/crisis-sudandelsur" rel="nofollow">60.000 sursudaneses que buscan desesperadamente un refugio</a></strong> seguro lejos de la violencia de su país de origen.</p> <p>Sin embargo, lo que me llamó la atención no son las necesidades fundamentales en los campos como el abastecimiento de agua y saneamiento - que Oxfam y sus socios ugandeses intentan garantizar en un tiempo récord -. No, <strong>lo que me sorprendió en realidad fue la relativa calma y paciencia que tenían los refugiados</strong> que conocí.</p> Refugiados sursudaneses hacen cola para recoger agua en el centro de tránsito de Ocea, en Uganda. Hay un solo punto de agua para miles de personas.  Foto: Dorah Ntunga/Oxfam <p>En un lugar caluroso y polvoriento llamado Ocea , en el distrito de Arua , donde Oxfam está coordinando la distribución de agua potable para 8.000 refugiados , conocí a Deng Bol, de 38 años de edad. Tenía la elocuencia de un profesor (su profesión antes de su huida) y me dice que prefiere que me dirija a él por su nombre completo, ya que le ayuda a recordar a su padre.</p> <p>"Está bien, Deng Bol ", Le dije, " ¿Cuántos idiomas hablas?”</p> <p>" Cuatro ", me dice. " Inglés, nuer, árabe y dinka, mi lengua materna.  De esta manera puedo entenderme con el mayor número de estudiantes posible en clase”.</p> <p>Le pregunto por qué vino a Uganda y Deng Bol comienza a hablarme de la violencia terrible que arrasó su ciudad natal, Bor. Su hermana fue asesinada a tiros, dejando atrás a su hijo de cinco meses. Otra hermana, de tan solo tres años, sobrevivió al tiroteo pero una bala impactó en su hombro.</p> <h3>La generosidad de las comunidades de acogida</h3> <p>Mientras hablaba con Deng Bol y otros refugiados de ambas etnias (Dinka y Nuer) me di cuenta que esta era una más de otras muchas historias trágicas que traían consigo en Arua y Adjumani.  Muchas personas perdieron a sus seres queridos. Sin embargo, más de 60.000 de ellos han perseverado y han conseguido llegar a Uganda. La comunidad anfitriona les ha recibido con amabilidad y les ha suministrado un pedazo de tierra. Ahora es nuestro deber como Oxfam, pero también como buenos vecinos, apoyarles y hacer un llamamiento a los líderes de la región para asegurar que se mantenga el frágil alto el fuego.</p> <h3>Esperando una oportunidad</h3> <p>En lugar de culpar a un lado u otro, Deng Bol elige vivir en el presente y me regala una lección que no olvidaré. "Por el momento espero una oportunidad para enseñar, porque eso es lo que soy, un maestro.  Pero nuestro futuro se ha dejado en manos de los políticos y los que pueden influir en ellos “, dice Deng Bol. " Si la lucha no se detiene, entonces no podremos volver a casa. "</p> <p>Deng Bol y todos los refugiados de Sudán del Sur necesitan ayuda ahora para sobrevivir y recuperarse, pero la ayuda más importante que todos podemos darles es conseguir haya un alto el fuego duradero en su país para que pueda empezar la reconciliación y se curen las heridas.</p> <p><em>Peter Kamalingin es director de país de Oxfam en Uganda. Síguelo en Twitter:<strong> </strong><a href="https://twitter.com/kampetero" target="_blank" rel="nofollow"><strong>@kampetero</strong></a>.</em></p> <p><strong>Galería de fotos: nuestra labor humanitaria en Sudán del Sur</strong></p> <p></p> <h3>La respuesta humanitaria de Oxfam</h3> <p>Oxfam trabaja en los distritos de Arua y Adjumani, en el norte de Uganda, en colaboración con organizaciones locales asociadas para proporcionar a los refugiados sursudaneses y a las comunidades de acogida agua e instalaciones de saneamiento, como letrinas, duchas, así como también cocinas de alto rendimiento energético.</p> <p>La respuesta de Oxfam responde a las necesidades humanitarias y de protección inmediatas de los refugiados y las comunidades de acogida, al mismo tiempo que también proporciona apoyo a largo plazo para ayudar a reconstruir sus vidas y medios de vida.</p> <h3>Más información</h3> <p><strong><a href="http://www.oxfam.org/es/emergencies/crisis-sudandelsur" rel="nofollow">Crisis en Sudán del Sur - El trabajo de Oxfam</a></strong></p></div><div class="field field-name-title"><h2>La lección de Deng Bol, refugiado sursudanés en Uganda</h2></div><ul class="links inline"><li class="translation_en first"><a href="http://l.blogs.oxfam/en/blogs/14-02-06-lesson-deng-bol-south-sudanese-refugee" title="A Lesson from Deng Bol, South Sudanese refugee" class="translation-link" xml:lang="en">English</a></li> <li class="translation_fr last"><a href="http://l.blogs.oxfam/fr/blogs/14-02-07-lecon-deng-bol-refugie-sud-soudanais" title="Une leçon de Deng Bol, réfugié sud-soudanais" class="translation-link" xml:lang="fr">Français</a></li> </ul> Fri, 07 Feb 2014 16:53:15 +0000 Peter Kamalingin 10592 at http://l.blogs.oxfam http://l.blogs.oxfam/en/node/10592#comments Infografía: El coste del conflicto en Siria http://l.blogs.oxfam/en/node/10429 <div class="field field-name-body"><p>Mientras el gobierno de EE.UU. y los líderes políticos del mundo debaten acerca de la  conveniencia de una intervención militar en Siria, el conflicto  - que conmemora ya su segundo aniversario – sigue y cada día nos llegan terribles noticias de más víctimas entre todos los bandos implicados. Estamos en septiembre y <strong>miles de niños y niñas sirias no han podido empezar un nuevo curso escolar.</strong> Hay mil maneras de calcular el coste de los conflictos, pero pocas son tan evidentes y profundas como las que hacen referencia al<strong><a href="http://blogs.oxfam.org/es/blogs/13-08-23-millon-ninos-refugiados-cuatro-razones-necesitamos-conversaciones-paz-siria-ya"> impacto que está causando a toda una generación de niños</a></strong>. La infografía que os mostramos revela algunas cifras, a menudo ignoradas, del coste de este conflicto.  </p> <p></p> <p>Siéntete libre de difundir y compartir esta infografía entre tus amistades y ayúdanos a que se escuche su voz a través de todas las plataformas. Si vives en  los Estados Unidos, por ejemplo, puedes escribir a los <strong><a href="https://secure.oxfamamerica.org/site/Advocacy?cmd=display&amp;page=UserAction&amp;id=1407" target="_blank" rel="nofollow">miembros del Congreso</a></strong> para instar al gobierno a buscar <strong>una solución política y pacífica</strong> al derramamiento de sangre en Siria de una vez por todas.</p> <p>Donde quiera que estés, puedes unirte a la coalición internacional y a los miles de personas que apoyan <strong><a href="http://www.change.org/es/peticiones/no-fall%C3%A9is-a-siria" target="_blank" rel="nofollow">nuestra petición de conversaciones de paz para Siria.</a></strong></p> <p><em>Publicado originalmente por <a href="https://secure.oxfamamerica.org/site/Advocacy?cmd=display&amp;page=UserAction&amp;id=1407" target="_blank" rel="nofollow"><strong>Oxfam America</strong></a>.</em></p></div><div class="field field-name-title"><h2>Infografía: El coste del conflicto en Siria</h2></div><ul class="links inline"><li class="translation_fr first"><a href="http://l.blogs.oxfam/fr/blogs/13-09-16-infographie-cout-conflit-syrie" title="Infographie : le coût du conflit en Syrie" class="translation-link" xml:lang="fr">Français</a></li> <li class="translation_en last"><a href="http://l.blogs.oxfam/en/blogs/13-09-12-infographic-cost-conflict-syria" title="Infographic: The cost of conflict in Syria" class="translation-link" xml:lang="en">English</a></li> </ul> Mon, 16 Sep 2013 10:31:50 +0000 Joel M Bassuk 10429 at http://l.blogs.oxfam http://l.blogs.oxfam/en/node/10429#comments Vidas perdidas en Siria http://l.blogs.oxfam/en/node/10351 <div class="field field-name-body"><p><em><strong>Escrito por by Camilla Jelbart Mosse, gestora de campañas humanitarias de Oxfam</strong></em></p> Mientras los líderes del G8 se reúnen para debatir sobre Siria, las vidas de las personas atrapadas en el conflicto corren el máximo peligro. <p>“Mi familia y yo hemos perdido nuestra casa y a muchos seres queridos. Durante días y días no podíamos salir a comprar agua o pan ya que era peligroso, así que tuvimos que irnos de Siria. Solo queremos volver a casa.”</p> <p>Con las voces de los refugiados que conocí hace poco en Jordania todavía resonando en mis oídos, he venido a pedir a los líderes del G8 reunidos hoy en Irlanda del Norte que reaccionen ante la situación en Siria.</p> <p>La crisis en Siria ha saltado a lo más alto de la agenda del G8. <strong><a href="http://eleconomista.com.mx/internacional/2013/06/13/onu-eleva-93000-numero-muertos-siria" target="_blank" rel="nofollow">Cerca de 93.000 personas han perdido la vida</a></strong> a consecuencia del conflicto, y <strong>más de 8 millones de hombres, mujeres y niños necesitan ayuda</strong>, tanto dentro de Siria como en los países vecinos, donde viven como refugiados.</p> <p>Oxfam recibió a los líderes del G8 ayer con una representación de<strong><a href="http://www.flickr.com/photos/oxfam/sets/72157634176815486/" target="_blank" rel="nofollow"> lápidas y rosas blancas</a></strong> para homenajear a las personas que hasta ahora han perdido la vida en el conflicto.</p> <p>Ayer por la noche, cuando los líderes del G8 se sentaron a debatir sobre la crisis durante la cena, las vidas de las personas atrapadas en el conflicto corrían el máximo peligro.</p> <p>Necesitamos ver que los líderes trabajan para asegurar que la ayuda esencial para salvar vidas llega a las personas que más lo necesitan.  Los líderes del G8 deben utilizar su influencia colectiva para encontrar una solución política a la crisis -en vez de enviar más armas, lo que solo serviría para encrudecer aún más el conflicto-</p> Negociaciones de paz <p><a href="http://blogs.oxfam.org/sites/blogs.oxfam.org/files/sharegraphic-syria-draft04-ES.png"></a>El anuncio que Estados Unidos y Rusia efectuaron en mayo sobre las negociaciones de paz supuso un atisbo de esperanza en el panorama diplomático; sin embargo, hemos sido testigos de demoras y profundas divisiones en la comunidad internacional, ya que el debate público previo al G8 ha desviado la atención hacia las opciones militares, lo que podría implicar enormes riesgos para la población civil.</p> <p>Hablando con los medios de comunicación que se habían desplazado a Irlanda del Norte para cubrir esta cumbre, muchos periodistas se preguntaron: “¿cree que los líderes del G8 podrían superar sus diferencias y tomar medidas concretas?” La respuesta en el caso de Siria es clara –aunque complicada–: <strong>deben hacerlo</strong>.</p> <p>Necesitamos urgentemente que Putin y Obama muestren unidad y presenten un plan concreto acerca de cómo van a hacer realidad las negociaciones de paz de Ginebra, con el apoyo explícito de los otros líderes.</p> <p>Si no se toman medidas significativas, las consecuencias para la  inestabilidad regional y las personas atrapadas en la creciente crisis humanitaria podrían ser catastróficas.</p> Voces desde Siria <p>Viendo las noticias de estos últimos días, resulta evidente que las voces y las opiniones de la población siria han quedado soterradas bajo los vaivenes políticos entre los Estados.</p> <p><em>(El vídeo mostrado a continuación está solo disponible en inglés)</em></p> <p>Aunque los líderes del G8 no son quienes deben determinar el futuro de Siria –ni Oxfam tampoco-, sí deben hacer cuanto esté en su mano para impulsar un proceso sólido que, en última instancia, permita a las personas de a pie tomar decisiones democráticas.</p> <p>Por supuesto, queda un largo camino a recorrer, pero debería empezarse por llevar a cabo unas negociaciones inclusivas que garanticen la participación de todas las partes envueltas en el conflicto, así como de representantes no militares de la sociedad civil, incluyendo grupos de mujeres y refugiados.</p> <p>Mientras los líderes del G8 deciden qué vía diplomática tomar, solo me queda esperar que nos permitan encontrar una solución para que las personas refugiadas en Jordania y Líbano con las que Oxfam trabaja puedan volver finalmente a casa.</p> <h3>Más información</h3> <p><strong><a href="http://www.oxfam.org/es/emergencies/crisis-en-siria" target="_blank" rel="nofollow">La respuesta humanitaria de Oxfam ante la Crisis en Siria</a></strong></p> <p><strong>Galería de fotos:<a href="http://www.oxfam.org/en/emergencies/syria-crisis/life-conflict-zone-photos" rel="nofollow"> </a><a href="http://oxf.am/USf" target="_blank" rel="nofollow">Viviendo el conflicto en Siria</a></strong><a href="http://oxf.am/USf" target="_blank" rel="nofollow"></a></p> <p>Oxfam Media Briefing, G8 2013: <a href="http://www.oxfam.org/sites/www.oxfam.org/files/oxfam-g8-media-briefing-17jun2013.pdf" rel="nofollow">Shining the light on secrets that keep people poor </a><a href="http://www.oxfam.org/sites/www.oxfam.org/files/oxfam-g8-media-briefing-17jun2013.pdf" rel="nofollow"></a><em>(solo disponible en inglés)</em><a href="http://www.oxfam.org/sites/www.oxfam.org/files/oxfam-g8-media-briefing-17jun2013.pdf" rel="nofollow"></a></p></div><div class="field field-name-title"><h2>Vidas perdidas en Siria</h2></div><ul class="links inline"><li class="translation_en first"><a href="http://l.blogs.oxfam/en/blogs/13-06-17-syria-lives-lost" title="Lives lost in Syria" class="translation-link" xml:lang="en">English</a></li> <li class="translation_fr last"><a href="http://l.blogs.oxfam/fr/blogs/13-06-18-nombreuses-vies-perdues-syrie" title="De nombreuses vies perdues en Syrie" class="translation-link" xml:lang="fr">Français</a></li> </ul> Tue, 18 Jun 2013 11:00:58 +0000 Keith Mc Manus 10351 at http://l.blogs.oxfam http://l.blogs.oxfam/en/node/10351#comments ¿Qué efecto tendría el Tratado de Comercio de Armas en el conflicto y la crisis alimentaria de Mali? http://l.blogs.oxfam/en/node/9837 <div class="field field-name-body"><p>Millones de personas se han visto afectadas por la cada vez mayor crisis alimentaria, <strong><a href="http://www.oxfam.org/es/pressroom/pressrelease/2012-04-23/millones-de-personas-en-sahel-padecer%C3%A1n-hambre-si-no-aumentan-los-" rel="nofollow">provocada por la sequía</a></strong>, en el Sahel. La crisis se ha agudizado a consecuencia del conflicto en Mali, alimentado por la proliferación de armas procedentes de Libia tras la caída del coronel Gadafi. <strong>Más de 200.000 malienses han huido del conflicto</strong> que, de enero a marzo de este año, ha afectado a la mayor parte del norte del país. La terrible situación provocada por la sequía y el conflicto muestra la necesidad de llevar a cabo un control efectivo del comercio de armas a nivel internacional. Oxfam ha trabajado durante diez años en el <a href="http://controlarms.org/att/es" target="_blank" rel="nofollow"><strong>Tratado de Comercio de Armas (TCA)</strong></a> que actualmente se debate en el seno de Naciones Unidas.</p> <p>¿Cómo ayudaría contar con un TCA? Para empezar, en una situación como la que se vive en Mali, un tratado frenaría el flujo de armas a zonas de conflicto, impulsando las negociaciones a nivel político. La legislación nacional para la implementación del Tratado de Comercio de Armas obligaría a reformar el sector de la seguridad y mejorar el control del poder militar por parte de la población civil, dos áreas clave de una buena gobernanza que contribuya al desarrollo socio-económico.</p> <p>El TCA proporcionaría unas simples normas que, respetadas a nivel internacional, determinarían si un exportador de armas puede o no venderlas a un posible comprador. Si se considerase que la venta de armas pudiera derivar en la violación de derechos humanos o de la ley humanitaria internacional, o pudiera perjudicar el desarrollo socio-económico del Estado receptor, o provocar o prolongar un conflicto, o que las armas pudieran acabar en manos de un grupo terrorista o en el mercado negro, dicha venta se prohibiría. Esto sería de aplicación a todas las armas y equipamiento convencionales. Aunque los países cuentan con políticas para el control de la exportación a título individual, no existe una regulación a nivel global.</p> <p>Es probable que si durante los últimos 20 años hubiera habido un TCA en vigor, Libia no habría sido capaz de acumular el cuantioso arsenal de armas que ahora aviva el conflicto en el Sahel. Y, gracias al mecanismo de información y transparencia que se desarrollaría en el marco del Tratado, ahora sabríamos mucho más sobre qué contiene dicho arsenal y dónde ha estado almacenado, lo que habría permitido un mayor control internacional y una contención efectiva de las armas al inicio del conflicto.</p> <p><em>Esta es una versión reducida del post original de Martin  (en inglés) <strong><a href="http://www.oxfamblogs.org/fp2p/?p=9747" title=" what’s the link?" rel="nofollow">Hunger in the Sahel and international arms control: what’s the link?</a></strong></em></p> Más información <p><strong>Descárgate el informe de Oxfam:  <a href="https://www.oxfam.org/es/policy/detalles-mortales-de-necesidad" target="_blank" rel="nofollow">Detalles mortales de necesidad - La importancia de criterios completos y jurídicamente vinculantes para las transferencias de armas</a></strong></p> <p><strong></strong></p></div><div class="field field-name-title"><h2>¿Qué efecto tendría el Tratado de Comercio de Armas en el conflicto y la crisis alimentaria de Mali? </h2></div><ul class="links inline"><li class="translation_en first"><a href="http://l.blogs.oxfam/en/blog/12-05-02-what-impact-would-arms-trade-treaty-have-conflict-and-food-crisis-mali" title="What impact would an Arms Trade Treaty have on the conflict and food crisis in Mali? " class="translation-link" xml:lang="en">English</a></li> <li class="translation_fr last"><a href="http://l.blogs.oxfam/fr/blogs/12-05-11-incidence-traite-commerce-armes-sur-conflit-crise-alimentaire-mali-sahel" title="Quelle incidence un traité sur le commerce des armes aurait-il sur le conflit et la crise alimentaire au Mali ?" class="translation-link" xml:lang="fr">Français</a></li> </ul> Tue, 08 May 2012 11:31:51 +0000 Elena Cornellana 9837 at http://l.blogs.oxfam http://l.blogs.oxfam/en/node/9837#comments Laos: el país más bombardeado del mundo http://l.blogs.oxfam/en/node/9311 <div class="field field-name-body"><p>No todos los días subes a un avión con una princesa y varios ministros de gobierno. Pero ayer, temprano por la mañana, es justo lo que hice: embarcar en un pequeño avión en el aeropuerto de Vientiane, Laos, con la princesa Astrid de Bélgica, varios ministros de Nueva Zelanda, Luxemburgo, Noruega y Zambia, y algunos miembros de la Coalición contra las Bombas de Racimo. El avión nos llevo en tan sólo media hora a la provincia de Xieng Khuang, al norte del país, para realizar una visita de campo VIP con el objetivo de <strong>conocer la realidad sobre las bombas de racimo en el país más bombardeado del mundo.</strong></p> <p>Nos encontramos aquí para asistir a la primera reunión de los estados firmantes de la <strong><a href="http://www.clusterconvention.org/index.php" rel="nofollow">Convención contra las Bombas de Racimo</a></strong>; la primera reunión anual desde el acuerdo del Tratado contra las Bombas de Racimo. Laos es un lugar clave: <strong>más de dos millones de toneladas de bombas fueron lanzadas sobre el país durante la guerra “secreta” con los Estados Unidos entre 1964 y 1973. Al menos un 30% no llegaron a estallar y, décadas más tarde, aún hay más de 80 millones de explosivos sin detonar esparcidos por todo el país.</strong></p> <p>Al bajar del avión, nos encontramos en Xieng Khuang, una provincia rural donde abundan los búfalos de agua y los arrozales, y donde las colinas aparecen salpicadas de cultivos agrícolas y pequeñas casas tradicionales de madera. Este lugar, tranquilo y apacible, oculta el terrible legado de la guerra: en los campos y alrededores del <strong>100% de los pueblos de la provincia hay artefactos explosivos sin detonar</strong> (UXO, en inglés).</p> <p>Las operaciones de limpieza, muy bien organizadas, son laboriosas y lentas. Visitamos la aldea de Ban Tontai donde, el día anterior, hombres y mujeres de los equipos de limpieza UXO habían examinado los campos con detectores de metales, excavando minuciosamente cada vez que sonaba un bip, como los arqueólogos excavan en un yacimiento histórico, sólo que, en vez de encontrar restos antiguos, los equipos de limpieza arriesgan sus vidas desenterrando bombas mortales.</p> <p>Caminamos por un campo literalmente lleno de pequeños agujeros y banderas marcando los lugares donde se encuentran enterradas a apenas unos centímetros bajo la superficie las peligrosas bombas. <strong>Debía de haber aproximadamente unos 50 artefactos explosivos repartidos en un campo del tamaño de una cancha de baloncesto</strong>: además de al menos 20 bombas de racimo BLU 24 (las más comunes en Laos) había morteros y proyectiles, además de otros artefactos sin detonar. Como resulta demasiado peligroso moverlos, se coloca al lado de cada artefacto un detonador. </p> <p>Desde una distancia de seguridad, el equipo de limpieza realiza algunos controles previos – mediante radio comprueban con varios “centinelas” repartidos por todo el pueblo que ningún habitante se encuentre en los alrededores. La Princesa Astrid de Bélgica y los ministros de Nueva Zelanda y Luxemburgo tuvieron el dudoso honor de detonar los artefactos. Incluso a pesar de estar esperándola, cada explosión resulta sobrecogedora, como si se tratase de un enorme fuego artificial que deja tras de si una terrible columna de humo en el cielo.</p> <p>En Laos, muchas personas han sido victimas de las bombas de racimo. Muchas organizaciones, incluida <strong>Oxfam</strong>, llevan a cabo t<strong>alleres formativos sobre prácticas agrícolas seguras</strong> en las que se enseña, por ejemplo, cómo excavar cuidadosamente para no activar el dispositivo si se golpea accidentalmente con la pala. También se llevan a cabo <strong>talleres de sensibilización en los pueblos</strong>, especialmente centrados en concienciar a los niños sobre los peligros a los que están expuestos, de manera que entiendan que no deben coger objetos metálicos extraños del tamaño de una pelota de tenis que puedan encontrar mientras juegan. Pero <strong>harán falta muchas décadas para que Laos pueda dejar atrás el terrible legado de la guerra.</strong></p> <p>La Convención contra las Bombas de Racimo es un fantástico logro, que llena de orgullo nuestros colegas en Laos. Esta conferencia internacional supone mucho trabajo para un país sumamente empobrecido y, muchas veces, dejado de lado. Y han hecho un gran trabajo. El documento resultante propone una ambiciosa forma de implementar el Tratado, y es también  un notable logro el importante aumento del número de signatarios.</p> <p>Habría que celebrarlo y, sin embargo, esta mañana se nos ha recordado la triste realidad de Laos. Ayer, en la provincia de Bolikhamxay, una niña de 10 años moría a consecuencia de las heridas provocadas por una bomba de racimo que explotó cuando intento cogerla. Su hermana de 15 años aún se encuentra hospitalizada, gravemente herida. </p> <p>Por eso la Convención contra las Bombas de Racimo es tan importante. <strong>108 países han firmado ya el Tratado, pero aún quedan muchos otros.</strong>  Visita la página web <strong><a href="http://www.stopclustermunitions.org/es/" rel="nofollow">stopclustermunitions.org</a></strong> y descubre si tu país ha ratificado el Tratado y únete a la campaña.</p> <h3>Galería de fotos de la Convención contra las Bombas de Racimo</h3>  </div><div class="field field-name-title"><h2>Laos: el país más bombardeado del mundo</h2></div><ul class="links inline"><li class="translation_fr first"><a href="http://l.blogs.oxfam/fr/blog/10-11-15-laos-pays-plus-bombarde-au-monde" title="Laos: Le pays le plus bombardé au monde" class="translation-link" xml:lang="fr">Français</a></li> <li class="translation_en last"><a href="http://l.blogs.oxfam/en/blog/10-11-11-laos-worlds-most-bombed-country" title="Laos: The World’s Most Bombed Country" class="translation-link" xml:lang="en">English</a></li> </ul> Mon, 15 Nov 2010 00:00:00 +0000 Anna MacDonald 9311 at http://l.blogs.oxfam http://l.blogs.oxfam/en/node/9311#comments Civiles en medio de la guerra http://l.blogs.oxfam/en/node/8727 <div class="field field-name-body"><p>Estoy en Gaza por segunda vez desde el alto el fuego. Me voy a reunir con seis personas que acaban de sobrevivir a una guerra. Escucho noticias sobre el pánico del patio escolar. Los primeros misiles impactaron en la ciudad de Gaza cuando las escuelas se estaban vaciando. Los escolares, maestros y padres no sabían si quedarse en el patio o salir a la calle. Me informan de que hubo una decisión equivocada en un centro escolar que costó la vida a 10 jóvenes. Un misil israelí impactó en la carretera cuando los niños huían corriendo. </p> <p>También hablo con padres avergonzados por haber llorado de miedo delante de sus hijos. </p> <p>“Mi marido me dijo que tenía que ser fuerte por ellos, pero pensaba que íbamos a morir. Éramos la última familia en abandonar el edificio de apartamentos. Los tanques se acercaban desde el final de la carretera. Todos nos apelotonamos en el complejo de la ONU y vimos cómo los proyectiles de los tanques hacían blanco en los apartamentos de donde acabábamos de salir.”</p> <p>Les pregunto qué se les dice a los niños en un momento así. “Les dije que estábamos en guerra.” ¿Quién lucha contra quién? Pregunto. </p> <p>La respuesta no dice nada de Hamas; se trata de los civiles. “Nos atacan a nosotros, los civiles. Están furiosos con nosotros y quieren castigarnos.” No puedo replicar, pues no estaba allí. </p> <p>Les puedo contar sobre mi viaje a la ciudad israelí de Sderot durante la guerra. Les cuento cómo escuché el aviso de que se acercaba un cohete y las explosiones cuando aún corría al refugio. Parecen sorprendidos. Son noticias de otro mundo, a sólo diez kilómetros de ahí. Otro mundo que no pueden visitar porque el gobierno israelí no les permite abandonar Gaza.</p> <p>Les explico lo que he escuchado en Sderot. Los israelíes de izquierdas me confesaron que no les gustaba lo que estaba pasando con los civiles en Gaza. Decían que podían escuchar las explosiones y sentir cómo se movía el suelo. Pero querían que se parara el ataque sobre los civiles en Sderot con los cohetes de Gaza. De nuevo, no se habló de Hamas. “A nuestros niños se les dice que los árabes son quienes disparan los cohetes; los árabes son malos.”</p> <p>Gaza es pequeño. Tres semanas de bombardeo israelí y batalla con Hamas y otros grupos armados palestinos sobre el terreno han dejado su huella por todas partes. De camino al Sur desde el paso de Erez hasta Gaza, atravieso Ezbet Abed Rabou. Aquí, todas las casas se han reducido a un montón de escombros de hormigón. Toallas de colores, mantas, alfombras y colchones aplastados entre toneladas de bloques grises. La pintura brillante de las paredes del dormitorio expuesta a la mirada de cualquiera. </p> <p>Un viejo calienta té en una hoguera fuera de su montón particular de escombros. Comenta: “Sí, Hamas me dio dinero; Oxfam me facilitó agua y la ONU comida. No quiero nada de eso; lo que quiero es recuperar mi casa.”</p> <p>Al avanzar por la ciudad de Gaza, paso por talleres de reparación de vehículos cuyos techos han volado por los aires. Fábricas marcadas por los impactos de los obuses, llenas de metal retorcido. Una fábrica de cemento con 13 hormigoneras y tractores industriales de color amarillo volcados de lado, como si fueran juguetes. El propietario no da crédito: su empresa privada, la maquinaria cara, destruidas por los tanques y los bulldozers israelíes. “Sin trabajo durante 19 meses por el bloqueo, y ahora esto. ¿Por qué?”</p> <p>Viajo a las zonas agrarias de Zaitoun. En medio de las ruinas, el lodo y los árboles derribados, una inmensa maraña de cables y plumas blancas. He estado aquí antes. Oxfam traía 15.000 huevos a la semana aquí para distribuir entre las familias más pobres de la ciudad de Gaza. Las 65.000 gallinas de Samiha sucumbieron cuando los bulldozers israelíes destruyeron su granja. Samiha no es el único; a su alrededor sólo hay granjas en ruinas, invernaderos destrozados y campos devastados.</p> <p>Quedo en el Barcelona Park, un espacio público en Talet El Hawa, en el sur de la ciudad de Gaza, para entrevistarme con Al Jazeera TV. Me preguntan sobre la ayuda humanitaria. ¿Es adecuado el paso de Kerem Shalom, al sur del territorio de Gaza? “No, está en mal lugar, es demasiado pequeño y es una pérdida de dinero, con más de 1.000 $ por cada camión; 3 millones de $ gastados en un mes”, respondo. El telón de fondo de la entrevista es un gran cráter. Un misil israelí en el centro del parque sepultó dos canchas de baloncesto. Los tanques israelíes destrozaron la superficie de juego del campo de fútbol. Los postes de iluminación de 15 metros están aplastados. Alrededor del parque devastado, los impactos de proyectiles marcan las fachadas de los edificios de apartamentos residenciales. Los obuses han hecho volar por los aires balcones, ventanas y paredes. La privacidad de los hogares queda aquí también expuesta a la mirada pública.</p> <p>Aún intento explicarme la devastación que he visto. Los civiles palestinos con los que hablo en Gaza sienten que han sido el objetivo de la ofensiva militar israelí. Los civiles israelíes de Sderot creen que son el blanco de los cohetes lanzados desde Gaza. </p> <p>Los civiles de ambos lados sienten que son objetivo de ataques, con independencia de lo que digan los políticos. Esto es lo que más me asusta hoy en Gaza: la vulnerabilidad de todos estos civiles inocentes.</p></div><div class="field field-name-title"><h2>Civiles en medio de la guerra</h2></div><ul class="links inline"><li class="translation_en first"><a href="http://l.blogs.oxfam/en/blog/09-02-09-civilians-midst-war" title="Gaza: Civilians in the midst of war" class="translation-link" xml:lang="en">English</a></li> <li class="translation_fr last"><a href="http://l.blogs.oxfam/fr/blog/09-02-09-des-civils-au-coeur-des-combats" title="Gaza: Des civils au cœur des combats" class="translation-link" xml:lang="fr">Français</a></li> </ul> Mon, 09 Feb 2009 10:51:35 +0000 Michael Bailey 8727 at http://l.blogs.oxfam http://l.blogs.oxfam/en/node/8727#comments