Cometas para Afganistán

Hoy comienza una semana de gran trascendencia para la población afgana. Mientras que a La Haya llegan ministros y personal diplomático de todo el mundo para asistir a una conferencia internacional en que se debatirá el futuro de Afganistán, muchos civiles afganos se sienten vulnerables y afirman que su situación ha empeorado en los últimos años. Parece que de momento tienen más importancia los intereses de los distintos Estados –  poco se conseguirá en la conferencia si éstos no ponen el futuro de la población afgana a la cabeza del orden del día.

Es un hecho ya ampliamente reconocido que los problemas de Afganistán no se solucionarán por la vía militar, y son muchas las personas que han pedido un cambio en la estrategia de la comunidad internacional. Afganistán está en una situación crítica: debe enfrentar unas elecciones presidenciales y provinciales en un momento en que se encuentran en liza las vidas y los medios de vida de millones de afganos y la estabilidad futura no sólo del país, sino de la región en su conjunto.

Cuando la comunidad internacional intervino en 2001, Afganistán llevaba ya más de dos décadas de conflicto e inestabilidad que habían diezmado sus instituciones y su infraestructura. La comunidad internacional no ha aportado recursos en la cuantía suficiente para conseguir la reconstrucción del país, y mucha de la ayuda exterior se ha malgastado o aportado con enorme falta de coordinación. La seguridad en el país se ha ido deteriorando, provocando la muerte de miles de civiles afganos y negando el acceso de muchos ciudadanos a servicios básicos como la atención sanitaria y la educación, sobre todo en el sur y el sureste del país. Casi un tercio de la población padece inseguridad alimentaria, y la salud de más de un millón de niños de corta edad y medio millón de mujeres corre grave peligro a causa de la desnutrición.

Tras la caída de los talibanes en 2006, la comunidad internacional y el gobierno afgano firmaron el llamado ‘Pacto para Afganistán’, mediante el cual se comprometieron a reconstruir el país, promover el desarrollo y superar el legado del conflicto. Esta promesa no debe caer en el olvido.

Dentro de unas horas nos reuniremos en la playa de Scheveningen, a no mucha distancia de donde se celebra la conferencia sobre Afganistán. El cielo se llenará de cometas, símbolo de libertad y alegría para muchos afganos. Junto con representantes y comunidades afganas, enviaremos un mensaje a todos los ministros y personal diplomático que acuden a la conferencia, recordándoles que son los civiles afganos quienes deben estar en el centro de los debates de mañana. Queremos que no se olviden de que en Afganistán viven millones de hombres, mujeres y niños normales y corrientes.

Es hora de que la comunidad internacional ponga por delante a los ciudadanos y ciudadanas de Afganistán.

El vídeo de las cometas en la Haya (en inglés)

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